ALUCENANDO EN BLANCO Y NEGRO

Alucenando en Blanco y Negro.

Era un día de esos de los tantísimos en los que mis queridos amigos Miguel Ángel “Pelúo” Cumpian y su Santa de entonces: Begoña, venían por mi casa a rescatar de la oscuridad alguna  botella de whisky que estaba condenada a dos semanas y un día de reclusión. Sucedió que aparecieron acompañados de una parejita -amigos suyos- que eran de Bilbao. Del mismo Bilbo, ya te digo!

Miguel Lucena y su costilla Begoña se llamaban también; fítetú que coincidencia y que lío nos hicimos esa noche.

Después de las presentaciones y mil cervezas, todavía me acuerdo, regalé a los bilbainos una copla con mi guitarra acústica y mi armónica. Un Just Like a Woman de Dylan pero en una versión de Richie Havens. La noche continúo en un mar de volutas de humo y de chupitos sin fin. Buen comienzo, rediez!

Tiempo después, volvimos los Migueles, las Begoñas y los Gorgonzolas a reencontrarnos en la Casa Cumpián. Con los mismos aditamentos que habían habido en mi casa, y seguimos entre canciones de Cohen, Simon y Talking Heads tocadas al alimón con nuestro querido Antonio Abril. De nuevo, decidí hacerles un  regalo a los bilbainos amigos. Así que ni Corto (Maltés) ni Pérez (Oso) y, en nefandas facultades físicas y mentales, les bailé un Aurresku con dos cojones y con tal pasión, que el vecino de abajo – el también Cumpián, Paco- tuvo a bien el cagarse en tó mi Puta Madre aterrado como estaba con el bamboleo de su lámpara de techo.


Teníamos todas las variables aseguradas para que el fotógrafo y ya amigo Miguel Lucena y yo, nos cayésemos bien. Tres -como en casi todo- que no eran sino estas.  Primero: la coincidencia de los nombres  y del afecto con la pareja mas querida -por aquellos tiempos aún estaba juntos-, por la Gorgonzola Family. Segundo:  Nuestro amor común y desaforado por Dylan, Cohen, Morrison y un largo etcétera. Y por último, una especial sensibilidad – que yo admiraba muchísimo del vasco- por todo lo artístico donde destacaba sobretodo – ahora me doy mas cuenta que nunca- la fotografía.

Llevaba yo mucho tiempo detrás de la obra de Miguel Lucena. Alucenando1 se llama su página de Flickr. Buscadla en Internet. Yo- infructuosamente- traté de afanarle subrepticiamente una serie de fotos para elaborar un trabajo sobre él en un Power Point.

Más el mamón las tenía petadas. Toítas tóas!

Pero el que la sigue la persigue. Y ahora va el amigo y tiene el detalle, la deferencia, de enviarme una sarta de imágenes para tal cometido. Favor y distinción que me hace de nuevo.

Así que las veo. Les presto el tiempo y la atención debida, y con ellas, me doy un paseo por la ciudad vasca. Aunque, fíjate lo que te digo, es un paseo que me resulta doloroso.

Triste y atormentado recorrido. Crónicas de desconsuelo. Una plaga de imágenes en blanco y negro; también  algunas con colores desleídos- no vayamos a alegrarnos las pajarillas- que apenas (los colores) son perceptibles. Calles y paisajes atiborrados de una sola persona.

Mucha gente solitaria… ¿Que querrá hacernos entender con eso? ¿ Puede que sea la intención de conferir al paisaje retratado un retazo de humanidad? Hay muchos retratos de instantes robados al que posa sin saberlo. Cada foto, eso lo aseguro, te pincha el alma y merecería una presentación para ella sola…

Una magnifica muestra del saber hacer de Miguel Lucena. Adorador de Zimmerman. Devoto de Waits. Correligionario de Morrison. Desaforado admirador del cineasta recóndito y desconocido.

Un perla! Que diría mi madre. Una persona muy interesante, digo yo.

Miguel Lucena. Alucenando1. Observad sus fotos con cuidado. No tienen desperdicio. A lo mejor, -dentro de un tiempo- sigan rondando imperecederamente por el Guggenheim. Quizás colgadas en alguna sala. No me extrañaría nada. Nada de nada de nada.

Si queréis bajaros esta presentación, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872!2156

Disfrutadlo. Ya veréis.

ELEMENTUS. UNA PUÑALÁ TRAPERA

ELEMENTUS.

 Una Puñalá Trapera

Descanse el paz el digno lugar. El ágora de la tolerancia y el buen rollo. Centro del Universo Salviniano. Nos lo han jodido. A todos. Mísera y perdulariamente.

¡Que verde era mi Valle!

Algún que otro desleal desde dentro y los putos funcionarios -abyectos y ceñidos al descorazonador papeleo- desde fuera, han tenido su parte de culpa me dicen. Ahí se pudran ellos mil veces entre normativas los unos; entre ingratitudes los otros.

Porque me han dejado sin noches de música y de recuerdos. Sin  encuentros con los Litos y Ramírez Brothers. Sin mi Martita Guzmán y su tropel de Palos. Sin Richard Ray Farrell… Sin todos mis amigos músicos. Sin los que no lo son.

Noches sin Blues

Ya no volveré a ese patio, reducto de humos, que sin ser andaluz tenía su acento propio. Su propia esencia. Cine de verano aún en invierno.

Me han dejado sin la compañía de Pilar, de Valle (otra vez), sin ese tropel desafinado de camareros que deambulaban – a veces- sin orden pero con concierto. En directo.

Me han vuelto a privar de la sensación del bar de amigos de toda la vida. Del centro de reunión espontánea. Del sitio al que podías acudir solo porque se intuía la compañía segura y abierta.

Me han dejado sin la certeza del Salvi a tiro de copa para la charla nostálgica. Para recuperar y revitalizar  el catalogo de las anécdotas. Para el reencuentro con los perdidos por el paso del tiempo. Nóminas de afectos.

Me han vuelto a dejar otra vez sin bar de cabecera. Sin tan siquiera consultarme.

(Foto: Antonio Ruiz-Molero)

La última noche de Elementus- 16 de Julio del triste año 2011 (Que prolijo está siendo en ausencias) día del Carmen- aparecí por allí, también,  por ultima vez. No sabía aun lo próximo que estaba el óbito. Salvi pagó su tributo de amistad y me permitió libar lo que se me  antojase; y me hizo una “Salvidad”: Cateto, di en tu blog que el Elementus ha muerto a consecuencias de las heridas producidas por una puñalá trapera. Si, cateto: Por una puñalá trapera.

Y así lo digo mil y una vez para que a todos los que han provocado este cierre anticipado, se les quemen durante la inmortal eternidad todos los pelillos del culo. A fuego lento si puede ser. Con soplete de fontanero

¡¡¡Partida de mamoness!!!

A lo mejor se creen que no despertáremos al ritmo después de la puñalá. Yerran si así lo creen amigos… Yerran ciertamente!

¡POR SIEMPRE ELEMENTUS!

JUAN MIGUEL GONZÁLEZ. MAÑANAS DE VINO BLANCO

Juan Miguel González.

Mañanas de Vino Blanco

 

Que puedo decir del Poeta Juan Miguel González del Pino que el no sepa?…TODO.

Pues desafortunadamente, y a pesar de mis denodados intentos, aún no he tenido la oportunidad, ni el placer, de intercambiar ni una sola palabra con él. A pesar del deseo. Y del miedo, para que negarlo.

Admiro la poesía de este Trinitario de una manera incondicional, pues me parece su obra de una belleza extraordinaria. De un malagueñismo atroz. De una proximidad absoluta.

Letrista de Tabletom -de ahí me vienen sus primeros textos-, y gracias a sonetos  impresionantes, que me emborrachan el ánimo y la cabeza, mantengo una cruzada imposible e incansable con un nutrido número de amigos comunes que – prometiéndome lo imposible- me juran y perjuran que hablarán con él para hacerle llegar mi humilde, osada…y  avergonzada propuesta: Editar un post (o alguno más) en este blog con una selección de poemas suyos.

Así que hablé con tres hermanos Cumpianes tres. Hablé con el hermano guitarrista fundador de Tabletom: Ítem más, con su Gloria. Por hablar, hablé con un antiguo editor suyo para que pudiese este bloguero que ahora escribe, cumplir su inalcanzable entelequia que no era otra que publicar en este sitio una selección de sus soberbios poemas.

Imposible la cazuela de papas!!! Ningún Strogoff de pacotilla pudo serme útil en la tarea encomendada. Solo promesas y más promesas. Yo se lo diré…Yo se lo diré…Yo se lo diré… Esta noche te lo presento y tú ya hablas con él!

No hay tu tía. Rien de rien, que dicen los gabachos.

Así que decidí buscarme la vida en Internet – que es ese lugar donde todo se encuentra-  menos (casi) la poesía de Juan Miguel.

Un nuevo y desencantador paseo por Desolation Row.  Solo pocos ejemplos, aunque por su escasez, no dejaban de tener una belleza abrumadora. Por fin un Cumpián- el mas pequeño de la prole, y uno de los más solícitos conmigo- me procuró dos libros (de su hermano Paco, todo hay que decirlo) donde, por fin, encontré letra impresa del poeta.

Ya la tengo a buen recaudo.

Y así y ahora, sin su  permiso- cosa que me acojona un poco, la verdad – voy y vuelco algunos poemas en este -si el quiere- su blog. Para empezar, nada mejor que unas letras – incluidas en el trabajo de Tabletom, Sigamos en las Nubes- que me ha parecido mejor insertar en su formato original en este post con la obra de Juan Miguel González; pues tienen la belleza añadida de las imágenes del trabajo discográfico en cuestión.

«Y estos fueron mis pecados:
vino tinto por la noche,
mañanas de vino blanco.»

 

#01

Sigamos en la nubes:

Por nuestra antigua fe en la hipotenusa,
por nuestra condición de perdularios,
por el mal pago que nos da la musa,
seamos libertarios.
Por no querer bajar nunca del guindo,
por nuestro trato con las musarañas,
porque he perdido pero no me rindo,
viva Manuel Azaña.
Porque acerté eligiendo el desatino,
porque algún día la tendremos seca,
porque sobra merced, si falta el vino,
viva el lomo en manteca.
por seguirle pidiendo olmo a las peras,
porque la estrella del fracaso irradie,
porque aunque tengo arreglo, no hay manera,
felices los Don Nadie.
Contra la chusma de chalé adosado,
contra la turbamulta rociera,
vivamos silenciosos y apartados
de las hormigoneras.
Contra el pequeño y cruel dios estresado
comido de alopecia y dioptrías,
contra el primate cibernetizado,
Machado y los tranvías.
Contra tanta poesía mercenaria,
contra tanta experiencia de tendero,
contra esta ubicua nómina sectaria,
¡ maricón el primero !
Contra las taifas de la diferencia,
no menos embusteras y arribistas,
contra sus resentidas obediencias,
la bohemia anarquista.
Contra los dogmas de la progresía,
reconvertida en cuota y B.M.W.,
contra sus insaciables señorías,
sigamos en las nubes.

#02

#03

#04

#05

#06

#07

 

ANTONIO ABRIL. IN MEMORIAM

ANTONIO ABRIL. IN MEMORIAM.

 “Como un pájaro en el alambre,
Como un borracho en un coro de medianoche
He intentado a mi manera ser libre.


Como una lombriz en un anzuelo,
Al igual que un caballero de un libro pasado de moda
He guardado todas mis cintas para ti”

(Leonard Cohen. Bird on the Wire)

 

Leí hace unos días -justo la noche anterior al comienzo de escribir este post-  una frase que inmediatamente subrayé, porque meditándola, viene al pelo para describir la vida que llevó Antonio Abril: mi amigo del alma. Decía así: “Es libre aquel a quien le suceden cosas según lo que quiso… Al que nadie, sino el mismo, pone trabas”

No se puede negar, que Antonio, dispuso su vida según lo que él quiso y se ganó su libertad a pulso. Nunca se dejó arrastrar por las circunstancias o por  los convencionalismos sociales. Hizo siempre, lo que le vino en gana; y eso le reportó, sin ninguna duda, esa libertad que siempre disfrutó.

Antonio, poseía unas cualidades artísticas –“fueraparte” las personales- de tan alto rango, que le hubiesen  permitido llevar una vida más cómoda aunque  indeseada por él y, sin embargo, anhelada por el resto de los mortales; una existencia de alto reconocimiento social, de más prestigio si cabe y de una meridiana comodidad económica.

 

Y pá qué! Pensaba él. Y pá qué!

 

Aunque -todo hay que decirlo- Antonio poseía ya, y con creces, estos condicionantes que acabo de indicar. Y además, esas cosas, le importaban tres pimientos. Por decirlo de una manera más o menos fina. Tres putos pimientos, dejemos las finuras aparte.

Así que cambió el prestigio y el reconocimiento a gran escala – que sin ninguna duda le hubiese reportado su arte-  por una tranquilidad que le permitiese pasear entre el cariño, el respeto y la admiración de todo aquel que lo conocía.

Así que -por lo inteligente que era-  pasó ampliamente de esa incomodidad económica que le hubiese reportado el nimio detalle de pintar un sólo cuadro en gran formato al año y haberlo vendido. De haberlo hecho, podría haberlos vendido en lo que hubiese querido y a quien él hubiese querido. Pero no! Volvía a pensar él. Y pá qué!

A cambio de eso, tuvo la despreocupación de saberse el mismo comprometido con nada y con nadie. Tuvo otro mundo en sus manos y no lo quiso; lo dejó a escapar adrede porque no le interesaba. Y cambió fama por familia. Cambió dinero por tranquilidad, por sosiego. Cambió adulaciones por  palmadas en la espalda, por abrazos sinceros; fuertes y apretaos, como el sólo sabía darlos.

 

Quiso además, con una enorme generosidad, que sus amigos tuviésemos su obra en nuestro poder. Repartida no sabéis de que manera. Ahora me he dado cuenta.

 Antonio jugó su partida de cartas en esta vida a contracorriente de los demás. A contracorriente -como no podía ser de otra manera- de lo establecido; como le vino en gana, ya sabéis. Aunque la última mano, nos la ganó a sus afectos, desdichada, rápida e inesperadamente, con la peor jugada máxima posible: Con Escalera de Dolor.

Este último post, es una amalgama de recuerdos, una miscelánea de afecto y reconocimiento de todos lo que, en vida, le rodeamos; de todos los que tuvimos el privilegio, la inmensa suerte de conocerlo. Es, este último post, una conjunción sentimental derivada de la amistad y del cariño hacia él. Un homenaje al amigo ya ausente. Antonio Abril.

 

Desafortunadamente no habrá más artículos sobre él firmados por este que suscribe. Pues aunque las anécdotas y vivencias se me acumulan en la memoria y fluyen, a poco que hagas un mínimo esfuerzo rememorador, creo que ya he dicho lo suficiente para dejar bien claro lo que la amistad de Antonio Abril, de este amigo – y no me canso del apelativo- significó para mí, para mi familia y para todos aquellos que lo conocimos: un HONOR.

Ahora les toca a otros manifestarse, pues me consta, hay alguno que tiene algún As en la manga.

Vamos a esta presentación:

Surgió la idea de realizar este trabajo tras el ofrecimiento de su cuñado y amigo Bernardo Roquero. Este, me propuso el enviarme trabajos de Antonio que el tenía en su casa y -ya  vería yo como- en las de algunos familiares directos.

 

De esa manera, se me ocurrió el porqué no solicitar a los amigos, que me hiciesen llegar las cosas que tuviesen en su poder y regaladas por Antonio a ellos. Así se lo planteé a estos en un mensaje. Así lo harían.

Desde ese momento la maquinaria se puso a trabajar, y muchos empezaron a rebuscar en los cajones de sus cómodas y en los de su memoria. Descolgaron cuadros de las paredes, sacaron cassettes y compact discs con carátulas de Antonio, y poco a poco, me fueron llegando desde caricaturas- esas que dibujaba en un momento y siempre de memoria- a abanicos que pintaba para sus amigas Anacondas.

 

Me llegaron bocetos de dibujos que -aunque a medio terminar- tenían, precisamente por eso, una belleza indiscutible… Portadas de discos como el de Tabletom, carteles anunciadores de conciertos… Incluso garabatos de unos minutos (Lo sé, eso de garabatos no es la palabra mas apropiada) que dibujaba en las contraportadas de las  revistas y que antes de que se tiraran, se guardaban con enorme ilusión. Ahora, gracias a esa visión y ese espíritu y afán recopilador del cuñado amigo, vuelven a ver la luz después de quien sabe cuando.

Y fotos; muchísimas fotos que me ofrecieron y que decidí no incluirlas en esta presentación, pues hubiese supuesto un trabajo imposible, y además yo no quería hacerlo así, pues no se ajustaba a la idea que yo tenía en la cabeza de como debiera de ser el resultado final. Aparte del quebranto de intimidad que no seré yo quien lo propicie. A el no le hubiese gustado.

Bueno… no seamos tan drásticos; tan sólo tres fotos. Sólo tres fotografías de una enorme calidad y que inserto -de modo excepcional, junto a las letras del amigo común Miguel Ángel Cumpian, en la presentación-  y que realizó el maestro fotógrafo, otro común amigo, Miguel Lucena y que tuvo la deferencia de enviarme –junto a su Cyranesca caricatura- desde Bilbao.

Una de las circunstancias, terrible circunstancia, que acompaña la partida inesperada de Antonio Abril, es la de la inmediatez. Se fue así, de repente, sin decir nada. A la chita callando y de un día para otro. Y eso, incide en otra circunstancia: la de la cercanía del recuerdo en el tiempo.

Porque las fotos que hizo Miguel Lucena, fueron tomadas solo cinco días antes de su ída. El dibujo del Trono de los Gitanos, que me hizo a mí, tan solo hace un par de semanas. Se fue sin poder acudir a su cita- el mismo día de su funeral- para tocar la guitarra en el disco de Salvador. Se fue… Se fue tan rápidamente que -mejor para nosotros y para él- no hubo tiempo ni para despedirlo. Ni tampoco lo tuvimos para hacernos a la idea de que la partida llegaba con un indeseado y cruel anticipo. Se despidió a la francesa; una mala costumbre familiar.

 

Ya no volverá a tomar cafés en el Café Guerrero de turno, ni a dar  sus paseos diarios por calle Granada y sus aledaños. Ya no lo saludarán, como de costumbre, ni la Plaza de la Merced, ni la calle Alcazabilla. Lo echarán de menos.

No habrá mas toques de guitarra y parchíses con los amigos.

Ya no volverá a dar los dos timbrazos acostumbrados en sus citas diarias con los sueltos en el templo Cumpian.  Ni mil tertulias más de música, humo y fútbol en casa de Angelín. Ya no volverá tampoco, a plancharse sus camisas tal y como le enseñó a hacerlo Estela. (Ahora, es cuando Estela llora desconsoladamente y se tira otros tres días sin parar de hacerlo, y me llama)

Esto suena ya a despedida definitiva. A homenaje final a un queridísimo amigo.  Antonio Abril In Memoriam.

 

En este trabajo que ahora os presento, a mi sólo se me puede atribuir el mérito de la recopilación, la selección del material y el de su ajuste a este medio. Porque los verdaderos protagonistas son los dueños de esos pedacitos del arte de nuestro AMIGO que cuelgan en las paredes de sus casa, en sus álbumes privados, en sus recuerdos mas personales … en el corazón de cada uno de ellos. De cada uno de nosotros.

“Era un hombre muy peculiar.

Él vivía solo en una casa,

Dentro de una habitación,

Dentro de sí mismo,

Un hombre muy peculiar”.

 (A Most Peculiar Man. Paul Simon)

 Te seguimos queriendo, querido amigo.

 

Agradecimientos:

Este trabajo, no habría sido posible sin la colaboración desinteresada de amigos comunes y familiares que ahora menciono y, que de una forma ilusionante, quisieron colaborar en este proyecto.

 A Carlos Zambrana y a Bernardo Roquero. A Maxi, y a Julio “Aguililla”.  Ángel Céspedes, Miguel Lucena y a los Hermanos Miguel Ángel y Dieguichi Cumpián. Andrés Tomé y Carlete G. Abril… Y como siempre a mi Santa: A Nini, que tanto lo quiso.

Si queréis bajaros esta presentación, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&nl=1&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872%212150

CRONICAS CUMPIANAS: BAR TERMINO MEDIO

 

Ahora a mi peludo amigo, le ha dado por modernizarse. Nuevas tecnologías que se llaman. Así que ha decidido que a partir de esta entrega, todos los textos los entregará a su nuevo Secretario el ínclito Tomé (Qué le gusta de disponer de servicio libre de pago: Escriba y Secretario Técnico)  para que este (con lo que eso supone de tiempo) escanee los pertinentes documentos y en formato .jpg, me los remita. Así; como quien no quiere la cosa. 

 

 Eso conlleva el tratar dichas imágenes para corregir los colores, cortarlas y redimensionarlas para después imprimirlas (con lo que  eso supone de gasto en tinta) y, por fin, hacer lo que se viene haciendo asiduamente, es decir corregirlas de manera adecuada y transcribirlas para insertar el texto en el post de turno.

 

 A shit for you! …Une merde pour toi! …Un mojón patí!

 

 Sigamos con el método antiguo estimado amigo, o de lo contrario, tendré que ir pensando en reclamar, como no puede ser de otra manera, emolumentos que compensen económicamente este sufrimiento que, desde hace tiempo, padezco.

 

 Tengo que reconocer, que este muchacho, no tiene término medio.

 

 Al margen de la reivindicación laboral: Una nueva entrega de escritos de Miguel Ángel Cumpian. Adornados con unos bocetos (bocetos de un minuto) de nuestro querido amigo Antonio Abril.

 

 

Estos son:

 

CRONICAS CUMPIANAS

BAR TERMINO MEDIO.

# 01

Santísimo Cristo del Dolor en la Columna

Lo que va de la razón a la locura,

O viceversa.

Así hago yo con mi escriba,

O viceversa.

Con un cariño extraño o extremo,

O viceversa…

# 02

 

Había una vez un hombre que, ni tenía ni conocía la frase que muchas veces decían de el:

¡Este hombre no tiene término medio!

El, ahondaba en el significado, pero siempre, cuando no tenía no conocía.

 De la palabra “Término” , no se acordaba nunca. Pero de la palabra “Medio” sí.

Y en su afán, se ponía enmedio de todo.

En medio de la calle,

En medio de las aceras,

En medio de dos personas;

Incluso fue a la calle de en medio. También a los caminos de en medio; carriles que hay en las entradas y salidas de los pueblos.

 Y nada.

 Al final, cansado de sus caminos tortuosos, decidió tirar por la calle de enmedio  a su bar favorito: “Bar Término Medio”

 El camarero le dice, conociéndolo: ¿ Te pongo medio, no? Y el pensaba… Y luego me dicen que no tengo término medio!

 # 03

 

La tarde silenciosa espera entre nubes y soles a que me dé cuenta de que existo.

Un trombón ensaya en el Teatro Cervantes. Se repite del Do al Si. Del Si al Do.

Una mosca no para de darse testarazos de un espejo a otro.

Un sol grandísimo está a punto de esconderse detrás de los tejados.

De las casas de enfrente, solo el trombón se oye. Y algunos coches.

La mosca ya se ha ido. Hoy aún es Abril, mañana Mayo.

Me levanto del sofá, me miro en el espejo más cercano.

A mis espaldas me reconozco, o eso creo.

Hoy, según mi reloj de pared, son las doce en punto.

Pero hace ya tiempo que siempre son las doce en punto.

A veces -de madrugada- me despierto, voy a salón y miro la hora.

A sabiendas, de que serán las doce. En punto.

El mismo día, a la misma hora, el trombón se ha callado.

Agito mis alas y en mi salón alzo el vuelo.

Y sigo dándome testarazos de un espejo a otro.

P.D.

Llama Antonio Abril

En el último día de su propio mes

Le pido que me pinte de mosca entre un espejo y otro.

# 04

 

EL EXAMEN.

De la dificultad de sonreír de nuevo

Y de la facilidad de hacerlo.

Porque lo hemos aprendido,

Aunque, a veces, sea tan difícil

Una palmadita en la espalda es más que suficiente

Mas que un aprobado. Mas que un sobresaliente

Es una matricula de honor

Solo hay que horizontalizar los labios

Y seguir respirando. Solo es una cuestión de practica

Y eso, si que lo tenemos aprendido.

# 05

LOS ANUNCIOS EXTRAÑOS

El anuncio decía:

Se ofrece hombre para Mascarón de Proa. Servicios cortos en verano. Buenas referencias. Amarraderas propias. Con los brazos abiertos. Impertérrito. Gafas y tubos propios. Silencioso y tenaz, buen conocedor de las marcas de whisky.

Derechos del Mascarón:

Con anclas echadas, camarote y manta. Toalla y comida. Botella de whisky diaria de marca durante la travesía; cada botella acabada, será sustituida por otra de la misma marca. Para evitar engaños, según distancia, el dinero por delante. Seguro propio para accidente por cualquier despiste, circunstancia imprevista, o borracheras propias de los hombres de la mar.

A menos que se haga un depósito, que ascenderá al triple de las millas que se quieran recorrer multiplicado por la velocidad en nudos que por una u otra causa se desplace el barco en cuestión.

Y una vez en puerto, una puta que valga cuarenta veces mas que la longitud tenga el pene del  Mascarón, una vez ponga pie en tierra y a salvo de mariconerismos propios de la marinería.

Las potas echadas por cualquier circunstancia por la proa, incrementará el precio y según en que parte le caiga al Mascarón. Será la mitad si son tuertos y según de que ojo lo sea.

En caso de ahogo del Mascarón, bien por mala maniobra, falta de practica o descuido, el dueño del barco pagará una indemnización o pondrá un estanco a la viuda, lo cual decidirá, imparcialmente, el Práctico del Puerto.

Interesados myp@hotmail.com.

# 06

 

DE PERROS,  DE AMOR Y DE MUSICA

A lametazos vivo la vida que me queda.

Soy el maldito perro que sin querer

Muerde la mano que le da de comer.

Aúllo a todas horas

Por si algún Val de Omar me escucha

Y me escondo en la cueva mas oscura  de Granada

Alguna clave espero

Que salga de tu música

Mi corazón afina los latidos

Marca los tiempos

Por si algún día, veo

La hermosa partitura de tu rostro

Donde aullaremos juntos.

Y demos un concierto de amor que nos una

Y que no se olvide nunca.

 (*) Bocetos de Antonio Abril

CINE NEGRO

CINE NEGRO.

CARTELES DE PELÍCULAS.

 

Mi buen y apreciado amigo MAF (Miguel Ángel Ferrer) tiene la inveterada costumbre de proporcionarme determinados enlaces a sitios webs donde encuentro verdaderos tesoros que me proporcionan inspiración para la creación de posts para este blog y ,en su caso, presentaciones en Power Point que los complementan.

Este es el caso,

Y no solo me proporciona un viaje hacia atrás en el tiempo, sino que me refresca la memoria de las películas que -hace ya demasiado- vi. en la televisión sin apenas tener noción de las obras maestras que estaba contemplando.

Pero con las películas, pasa como con los libros, que a fuerza de visionar o de leer , te dejan una marca indeleble en la memoria y en la propia experiencia. Que parecen no estar ahí; pero cuando se les azuza de manera conveniente salen. Porque están ahí.

Este post lo escribo no desde mi moderno ordenador portátil. Lo estoy escribiendo desde el sofá de mi niñez, por la noche, sentado –acurrucado- junto a abuelita Matilde. Los dos solos pues mis hermanos mayores estaban de farra y mis padres acudía a su cita dominical en casa de sus amigos. Partidita de póker.

Olor a tortilla francesa con gusto a huevos y a aceite de oliva que nunca he vuelto a saborea r-pero mira tu que cosas- la memoria odorífera me trae de vez en cuando al paladar- Puede ser? Pues puede!

 

Este selección de carteles- con sus nombre originales en inglés, ya se sabe de la estupidez esa de cambiar los títulos originales por verdaderas locuras en castellano- me llevan a mi juventud primera y me siento en compañía de William Holden y Gloria Swanson, de Alan Ladd y Veronica Lake, de Ida Lupino. De Richard Widmark. De Peter Lorre, Victor Mature, Jane Russell…Humphrey Bogart y un glorioso Edward G. Robinson. Anthony Quinn y Rita Hayworth….tantos actores y actrices que podría no acabar. Orson Welles y la primera pelicula que vi. en mi vida del genero: El Tercer Hombre. Cine Carranque.

De aquellos barros…estos lodos. De aquellas películas de cine negro, a estos libros de novela negra que ahora devoro con fruición…Mi adorado y completamente leído Kurt Wallander de Hennig Mankell… el Marlowe de Chandler. Hammett, Walter Mosley…tantos que no puedo olvidar a Simenon y su Maigret, a Donna Leon..Mendoza y Lorenzo Silva, Trapiello y Vazquez Montalbán. Le Carré, James M. Cain…tantos, repito, que me han brindado tanta compañía que no puedo sino afirmar que es mi estilo preferido. Me olvido de tantos otros autores…

He elaborado este Power Point como homenaje a ese cine americano que se hacía antes . Sin tantos efectos especiales ni tanta parafernalia, sin palomitas ni coca cola siquiera,; a ese género  que me mantiene atenazado al libro de turno. Como antes agarrado hasta el dolor al brazo de mi abuela Matilde.

Abuelita!! Sabes quien en es ese? Eddie Constantine: El rey de los puñetazos!! Y mi abuela me daba unas palmaditas cariñosas con sus manos viejas y llenas de venas azules. Me acurrucaba junto a ella, nos tapábamos con su toquilla de lana verde y empezaba Sesión de Noche.

Si queréis bajaros este Power Point, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&nl=1&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872%212148

 Y mientras se baja este trabajo, podéis distraeros con esto:

Que lo disfrutéis

DESTINO: NORUEGA (III)

DESTINO NORUEGA (III)

 

Nota del autor a modo de aviso:

 

Téngase en claro que, en este viaje que estoy narrando, concurren diversas circunstancias que paso a aclarar para prevenir comentarios correctores por parte de mis acompañantes en ese periplo por las Tierras del Norte y que, me consta, leen con especial interés este texto al ser protagonistas de este relato.

 

Débese de tener en cuenta, también, que es un relato de un PRIMER viaje de una larga saga de viajes que realicé en aquella época; por lo tanto –porque la memoria desfallece día a día- muchos detalles seme  escaparán y otros estarán mediatizados por la propia e íntima experiencia. En este caso por la mía en particular.

 

Téngase en cuenta, otra vez, que esto es un compendio de anécdotas cuyo hilo conductor es el propio viaje a Noruega en sí. No se trata de una guía de viaje con un planning elaborado, previsto y seguido al pie de la letra. Nada más lejos de eso.

 

Y por fin, que para hacer más fluida la lectura, y considerando el maremágnum de medios de transportes que tuvimos que emplear tanto a la ida como a la vuelta, muchas de estas anécdotas se sitúan en el viaje a bordo de un barco -pongamos de ejemplo- a la ida, cuando en realidad fue en ese mismo trayecto a la vuelta.

 

Pero en fin, a todos los que lean este relato de viaje- menos a las cinco personas que me acompañaron en esta odisea- les trae sin cuidado las recomendaciones que he hecho. Porque ellos, vosotros, no podéis discernir cuando, como y donde sucedieron todas estas anécdotas sino por lo que yo cuento.

 

Pero lo que si aseguro, es que todas son rigurosamente ciertas. Y, aunque por su patetismo, pudiesen resultar exageradas, puedo prometer y prometo que todo o que cuento en este relato es, repito,  rigurosamente cierto. Y lo que me callo, que no es poco.

 

Sigue pues así el relato…

Habíamos llegado a Esbjerg. La resaca impenitente de la locura colectiva de la noche anterior, nos taladraba el cerebro de una manera inmisericorde. Suenan por los altavoces del buque instrucciones de que el pasaje debe de abandonar el barco inmediatamente. Así que nos ponemos, apresurada y atropelladamente, a cerrar las maletas que por cierto, la mía en cuestión, había perdido ya el orden perfecto que mi madre me había procurado para todo cupiese adecuadamente. Incluidos los cinco jerseys que  – no se como se me había pasado por la cabeza hacerlo – me había llevado a ese primer viaje de Tuna.

P’al frío, niño! Me había dicho mi madre. P’al frío.

Así pues, con las prisas, empiezo a meter caóticamente, todo lo que había sacado la noche anterior, a fuerza de forzar las correas de cuero de la maleta. Recuérdese que estas correas no circundaban la puta maleta, sino que se abrochaban desde  la mitad de un lado hasta la mitad del otro lado pasando por arriba. Es decir …no pasaban las malditas cinchas por la parte baja, donde iban las bisagras de la maletita en cuestión. Lo de maletita, como se comprenderá, es un eufemismo.

Nos despedimos de las camareras- que todas tenían unas ojeras rojo-rosáceas alrededor de sus ojos. No por la emoción de la despedida, sino por la resaca taladrante que les acuciaba.

Empezamos a bajar por una empinada y estrecha pasarela para pisar por primera vez en nuestra vida tierras danesas. Empieza la comitiva a descender. Quemosión!

Cual caravana de exploradores -sin porteadores- empieza el desfile hacia tierra firme de los seis españoles –estudiantes dela Facultadde Ciencias Económicas y dela Escuelade Empresariales dela Universidadde Málaga que éramos.

En medio de esa turbamulta de maletas, instrumentos musicales y pesadísimas cajas de vinilos, avanzaba con paso torpe El Varisto; provisto de su maleta hinchona y retotollúa  que parecía morir exangüe de asfixia y asma a la vez, si no fuese redundancia respiratoria.

En mitad de la pasarela. A cinco metros de altura sobre el nivel del mar. Es decir justo entre el barco y el muelle, la maleta dice ¡Basta! Y explota en una erupción incontrolada de ropa: jerseys, pantalones, traje de tuno  -capa incluida-  y un indeterminado número de calcetines, bufandas, gorros de lana y diversos complementos inservibles, que salieron expelidos provocando una lluvia textil que deja como recuerdo imperecedero flotando en las aguas del Mar del Norte en Esbjerg, un pantalón de franela, dos jerseys de cachemir, un calcetín ejecutivo y -gracias a Dios, no todo iba a ser malo- la bolsa de la ropa sucia que nunca  jamás volvería a ser lavada. Con agua dulce y jabón quiero decir.

Recoge El Varisto apresuradamente los restos de la explosión y sin saber como, se da la media vuelta en la pasarela y atropellando al resto de pasajeros que le seguían, vuelve al barco suplicando -en un perfecto idioma gesticulante- una cuerda para amarrar a la desdichada y desagradecida maleta. A partir de ese  infame momento, El Varisto se recorrió, ignominiosamente, los Paises Nórdicos con una maleta atada a la manera Paco Martínez Soria.

Humíllame más si puedes Diossss!!! Humíllame más si puedessss!! Decía entre dientes.

Aclaremos que disponíamos de una muy escasa cantidad de dinero destinada a alojamiento y gastos imprevistos -proporcionado por nuestro dilecto Decano, el Sr.Requena- por si acaso no se daba bien la recaudación monetaria por nuestras actuaciones musicales. Pues bien, el “por si acaso” se cumplía y no cosechábamos demasiado éxito en cuanto a emolumentos y por consiguiente, nuestro capital disminuía a pasos agigantados. Más teniendo en cuenta  que, para desplazarnos, teníamos que tomar una ingente cantidad de medios de transporte.

Tomamos pues un tren que nos había de llevar a la capital de Dinamarca. Pero para eso debíamos de atravesar el estrecho de Kattegat y un par de islas para llegar a la ciudad del Tivoli. Y no me refiero a Benalmádena.

Compramos los billetes del tren, nos acomodamos y continuamos con destino a la gloria, que diría Woody Guthrie. Allí, como no, nos sucedió otra anécdota digna de contar. Ya iban siendo demasiadas anécdota, rediez! ¿Que tal un poquito de tranquilidad?

Se puso en marcha el tren y los maestros cerveceros del grupo – a la sazón Urelio y LuisC – se empeñaron en, a pesar de nuestro exiguo presupuesto, celebrar que estábamos en la patria de las Carlsberg y Heineken y pasarse por el vagón Bar- Restaurante para adquirir doce botellines ( 6 de cada marca) para establecer matices diferenciales entre distintas especies del lúpulo de cebada fermentado en su propio lugar de origen.

A El Varisto, se la sudaba -literalmente- la cerveza- El pasaba directamente dela CocaColaa los licores de las Altas Tierras de Escocia sin problema alguno. En la misma cantidad si te digo. A pesar de eso, los dos sedientos decidieron ir a por las rubias con espuma.

No tuvieron en cuenta de que en ese momento el tren hacía el trayecto entre Odense y Sjaelland, situadas cada ciudad en una isla distinta. Cosas de los archipiélagos.

Y cómo, –se preguntará el lector- solventaba esta contrariedad geográfica el tren?  Pues muy fácil: Partiéndose en dos y metiendo cada una de estas partes en un barco distinto. Por lo que transcurrido el tiempo en que se tarda en libar cuatro cervezas de extranjis (en el vagón Bar – Restaurante) quedó el grupo tunero roto de improviso. En dos; como el tren.

Urelio y LuisC, en un barco…el resto en otro.

Salimos fuera corriendo – al darnos cuenta de lo sucedido el grupo más numeroso- con ánimo de avisar a los dos rezagados cerveceros. No dio tiempo. Tan solo a llegar a la barandilla de cubierta desde la cual pudimos ver que unos aterrorizados Urelio y LuisC que observaban con estupor, desde un vagón que se alejaba en el muelle, como nos íbamos sin ellos sin remisión alguna y con el poco dinero disponible, sus pasaportes y todo lo que poseían en el mundo. Eso si, tenían doce cervezas -además de las cuatro que había rateado- para ellos solitos y un dominio del danés y del inglés que daba pena.

Llegamos a Copenhagen. Bajamos todo el equipaje, el nuestros propio y el de los dos desgraciados. Tuvimos pues que esperar la intemerata para que llegaran en otro barco los dos niños perdidos y-porqué no- el muy disminuido bagaje cervecero.

Y allá que nos vamos para el centro de la ciudad!!! Ala  Rådhuspladsen:  la Plazadel Ayuntamiento, justo al lado de los Jardines Tivoli donde se ubicaba el celebérrimo Parque de Atracciones y no demasiado lejos de Christiania, famoso barrio libertario el cual pensábamos visitar para la adquisición de productos típicos de la zona.

Nuestro ínclito guía- interprete- organizador- jefe de salida y, por fin, pandero neurótico  Rafalito Pepunto Pepunto, no sabíamos como, nos había conseguido – en pleno centro de la ciudad, justo en la zona antes descrita- alojamiento a un más que interesante precio. Nos fuimos hacia allá dispuestos gozosos a tomar posesión de nuestras habitaciones; y cuando llegamos… Ahí! ahí fue cuando nos dimos cuenta como había -nuestro querido organizador y estratega del viaje- encontrar tan céntrico y a tan módico precio alojamiento para todos.

Estaba situada, la pestilente pensión, en un edificio de una calle contigua ala Rådhuspladsen.  Nuestrosaposentos, estaba situados en la altísima última planta sin ascensor de un  pútrido edificio danés.

Subimos agotados todo el equipaje y allí nos encontramos al infumable y perverso judío propietario de la cloaca. Ríete del Fagin de Oliver Twist. 

Agotados como estábamos, decidimos no discutir las condiciones fitosanitarias del hospedaje y entramos sudorosos y agotados y -sobretodo- hambrientos. Eran unos cuartuchos llenos de literas dispuestas alrededor de una escueta mesa sobre la cual colgaba una enorme lámpara de platillo que pendía de un alambre como si de un ahorcado se tratase. Se completaba la decoración minimalista con alguna silla desvencijada y todo eso, sucio hasta la desesperación. El plato de ducha era externo, comunal y absolutamente asqueroso. Una piscina de pelos y agua jabonosa digna de mención en esta historia.

Nos sentamos desanimados y asqueados en los bordes de las literas procurando no tocar nada; ni siquiera con el culo. Decidimos sacar fuerza de flaqueza y poniendo unas revistas del Patronato de Turismo dela Costadel Sol que llevábamos – a modo de mantel sobre la mesa- abrimos la caja de las  provisiones y nos dispusimos a saciarnos a base de ácido úrico y las cervezas que aún quedaban desde la odisea anterior.

Empezamos a abrir latitas; dos de cada: Atún… Mejillones en escabeche… Anchoas… foie-gras… chipirones… almejas. Cortamos  -con el cuchillo asesino- un buen surtido de chorizo y salchichón, y lo dispusimos todo abierto –pillando casi toda la mesa- listo para comérnoslo ávidamente, pues el hambre nos corroía.

En un inoportuno momento, el amigo acordeonista Inuit, se levanta de una de las escasas silla con ánimo de coger  -con un palillo de dientes- una sardinilla en tomate; con tan mala fortuna, que le da un tremendo cabezazo a la puta lámpara de platillo, ocasionando al moverla bruscamente, que se derramara sobre los alimentos preparados para la ingesta  una enorme, repugnante y espesa lluvia de polvo que caía con una lentitud exasperante sobre todo el condumio cubriendo con un manto gris rata y dejando inservible y peligrosamente tóxico el ágape para el consumo humano.

No volvimos a sentar lentamente en los bordes de las literas mirándonos con los ojos húmedos de lágrimas y estupefactos. Lanzábamos miradas reprobatorias hacia el ejecutor de la tropelía. Inuit nos miró con displicencia… se tiró un enorme eructo cervecero y no dijo ni mú. Para que más explicaciones.

Bajamos las estrechísimas escaleras tal si fuésemos la SantaCompañay nos dirigimos a la puta Rådhuspladsen donde en un puesto de comida ambulante, nos comimos un ignominioso rollo de primavera. “ ¡¡Welcome to Copenhagen visitors from all over the world!!” se leía en el dispensador de inabarcables y deliciosas hamburguesas y perritos calientes.

¡¡¡Tuputamadre!!! Se decía para sí El Varisto y su grupo de adláteres músico vocales. ¡¡¡Tuputamadre!!!

Tunos deLa Facultadde Económicas y  Ciencias Empresariales dela Universidadde Málaga que éramos. ¡ Con dos cojones! Y si ahí hubiese una puerta?… empezábamos a pensar…

Continuará…

HERMANO RAFAEL

 

HERMANO RAFAEL

 

  “Estaba ese día el Hermano Rafael, impartiendo su lección magistral diaria  de no me acuerdo cual asignatura. Primer piso; hacia la mitad de la galería. Málaga. Hermanos Maristas. Circa mil novecientos sesenta y muchos.

 En un desdichado momento, nos pide solícito que nos acerquemos al estrado  a mi amigo PepeP -que algo estaríamos haciendo, digo yo- y al que suscribe: Father Gorgonzola.

 

P… S…  Dijo, y nos hizo una señal con el largo y huesudo índice de su mano derecha. ¿Cómo puedo acordarme todavía de sus manos? E hizo que nos acercáramos y nos dispusiésemos junto a su mesa.

 

Tengo que decir que el Hermano Rafael era –para mí- un oasis de bondad, y benevolencia en aquellos procelosos mares de disciplina y rigurosidad que eran por entonces los colegios religiosos de Pro y de pago.

 

Nos situó  profesional y sabiamente frente a el; y eso que no tenía la práctica de otros.

 

De perfil estábamos en referencia al resto de la clase.

 

 Hizo un rápido amago con el reverso de la mano izquierda para ensopaponarnos; como amagando un tsunami de cinco dedos dirigidos directamente a los caretos de los dos incautos. Estos, hábilmente, driblaron la cara hacia la derecha para compensar las fuerzas, cuando -inesperadamente, y como un rayo-, su mano derecha, esta vez el anverso, salió disparada  y, no sé como, nos pegó un guantazo de tal envergadura, que nos dejé la oreja roja y caliente para el resto del invierno. A los dos. A la vez. Calor negro, se llamaba en aquella época.”

 

Parecerá que cuento esto con un cierto deje de aflicción o de disgusto. Crítica y amargamente. Pues nada más lejos de la realidad. Para nada. Ya que aquello fue una raya en el agua, (aunque claro, el picor no se olvida fácilmente). Porque no guardo sino un entrañable y apreciado recuerdo de mi querido Hermano Rafael. Hermano Marista que era, ya te digo. El más afectuoso profesor que tuve por aquellos días. Que tuve nunca.

Mi querido Hermano Rafael, repito sin cansancio.

Sorpresas te da la vida que decía aquel; que después de tantos años – tantos que creo haberle alcanzado ya en edad-   y tras una llamada inesperada de mi antiguo compañero de colegio y de sopapo: PepeP, volviera a recordarlo entrañablemente, con ternura diría yo, pues siempre detentó el honor de ser mi “sotana” favorito.

 Me comentó PepeP que se estaba preparando una reunión de antiguos alumnos con motivo de un reencuentro con el antiguo profesor. Lo primero que hice, sin pensármelo siquiera un momento, fue aceptar. Y acepté (sin prever la imposibilidad de acudir) porque era del Hermano Rafael de quien se trataba, de otro cualquiera me lo hubiese pensado. El Hermano Marista que más dichosa hizo mi niñez durante la etapa que pasé en ese colegio.

 Hablamos del guantazo y nos estuvimos riendo un rato recordándolo. No trauma my friend. Absolutely not.

 Pero siempre -desde ese mismo momento, al acto de prestidigitación me refiero- supe que a él le dolió mucho mas que a nosotros. Sin ninguna duda. Y no se volvió a repetir. Una anécdota al fin y al cabo que quizás no fue sino una enseñanza práctica de lo que vendría después en la vida. Sólo que las que te da la vida, no se recuerdan con cariño.

 Fue aquella una época extraña en cuanto a sentimientos encontrados, pues se compaginaban en mi educación, profesores queridos y entrañables, con otros que no merecían consideración alguna por mi parte. Porque de Don Rogelio Malaussena y de Don Pedro Cascales. De Don Luis Vivas, o del Hermano Luis  y –fíjate si soy generoso- que de hasta el Hermano Eugenio y del Hermano Jerónimo guardo buenos recuerdos. Nótese con que dadivosidad he desechado los apelativos, incluso el gansteril que se le aplicaba al inefable profesor de dibujo (¿Don Francisco era?) que siempre me recordaba a Justino de Nassau, aquel  que entrega las llaves enLa Rendiciónde Breda. Mismo bigote, mismo careto.

 No todos fueron buenos ejemplos a seguir, pero, como es natural, no voy a citar los nombres de los que me deseducaron y me llevaron a ese agnosticismo respetuoso que hoy practico. Pero esa es otra historia.

 

Reconozco que la educación que recibí en aquellos días fueron el germen de la persona que ahora soy. Y que al contrario de esta formación inservible, ineficaz e inútil que hoy se imparte -basada en no se que perversos planes de educación-, sabemos hoy sacarle utilidad al Rosa Rosae Rosa, y la historia de Luiso, María Matrícula de Bilbao; o a las malditas e infinitas comarcas de las provincias españolas. Fíjate hasta donde llego: que podría incluso abjurar de las larguísimas letanías (Mater Inviolata…Ora Pro Nobis. Mater Castíssima…Ora Pro Nobis…Mater  Intemerata…) pero no lo hago.

Sirvió, esta educación, digo, para forjar comportamientos futuros en los colegiales de aquellos tiempos. Y el Hermano Rafael, hizo que mis días en aquel colegio fuesen menos duros y más llevaderos. Más felices si se me permite la exageración.

 Se quedaría de piedra el Hermano Rafael si supiera que tengo en mi poder, muchos de  los libros dela EditorialLuisVives (en edición Facsímil, claro) de aquella época anterior ala Edelvives: Lengua y Literatura y Urbanidad para niños. Historia Moderna y Contemporánea. Historia de España y Aritmética. Aquel paseo porla España, aún sin cicatrizar, de los Hermanos Antonio y Gonzalo en El Libro de España. Por tener -como bálsamo para el recuerdo- tengo también un ejemplar del Catecismo.

 Homesick que le llaman en la pérfida Albión. Nostalgia que le llamamos por estos lares.

 ¿Que no os lo creéis? Aquí tenéis una foto:

 

Se quedaría de piedra el Hermano Rafael, también, si supiese que escribo estas letras sobre un pupitre de madera con tintero de loza encastrado (adquirido este último por Internet) con su palillero y plumilla reluciente. Recipiente de tinta incluido.

 ¿Que no os lo creéis? Aquí tenéis una foto:

 

Habitúo y mucho a un íntimo amigo. Un ex alumno llamado José AntonioB padre de un ahora distinguido pívot del Unicaja. Me cuenta este, el padre y amigo, que de vez en cuando tiene trato con el Hermano Rafael. Yo siempre le digo que debemos de sacar un rato para poder visitarle y recordar aquellos tiempos que a pesar de ser tan  lejanos, aun permanecen, indeleblemente, en nuestra memoria. En nuestra actitud.

 Lo haremos. Lo prometo por  el Niño Jesús de Praga y por el Beato Marcelino Champagnat- al que al parecer han ascendido recientemente-  que en cuanto podamos organizarnos y pase este tiempo tan ominoso de tardes eternas y de calores insufribles, pasaremos a visitarlo y -si puede ser- poder clickear de nuevo una chasca (mi más oscuro objeto de deseo), y más aún -y si se tercia y le apetece- nos tire un borrador a la cabeza, haciendo un brindis al sol por el ínclito Pichi. ¿He dicho Pichi?  No! No lo he dicho. No he dicho Pichi en mi vida. Creo.

ROCKBERTO. A 7.000 KILOS DE DISTANCIA

  

 

ROCKBERTO. A 7.000 KILOS DE DISTANCIA.

 “Pues si! Hay gente que piensa que nosotros somos  made in Hong Kong y lo que pasa es que no se enteran lo que es Tabletom”

Yo estoy completamente seguro que tenemos implantado, en nuestra memoria, una especie de contador de situaciones que nos sirve de referencia para posicionar nuestros episodios vitales. Nuestros recuerdos.

 Si hicimos, por ejemplo,la Mili en el año tal, de ahí partimos para hacer según que cuentas.

 En ese contador figura que mi primer disco de Tabletom me lo compré en 1980. Si me apuras en el 79. Mezclalina se llamaba. Disco, por otra parte, que presté y no me ha sido devuelto, y que- aún sabiendo quien lo tiene- no lo pienso pedir. Pues nadie mejor que el puede tenerlo, verdad cateto?

 Pero sigo; también estoy seguro de que tenemos otro contador, este de ausencias, que no solo -en determinados caso- nos sitúa temporalmente, sino que además, cuando ya la lista se alarga demasiado, nos da el timbre de alarma y nos señala de que no solo pesan los años y los kilos, sino que también nos indica el irremediable peso de lo cercano de nuestro destino en esta vida, que no es otro sino el cese de lo que ahora nos pasa.

 

Cuando esto sucede -la aceptación de que gente mayor que nosotros que nos acompañaba en nuestra niñez, incluso me atrevería a decir en nuestra adolescencia, pasan a peor vida- te lo tomas con resignación porque es el orden lógico de la naturaleza. Que con lo que Dios da y el Rey ofrece, no hay mas remedio que joerse.

 Pero cuando te das cuentas de que los que se van son,los que  han frecuentado tu vida mas cercana, la cosa te da que pensar. Ya sabes, eso de las barbas de tu vecino…

 Ahora le ha tocado a las barbas de Rockberto; el gran Rockberto de Tabletom, que por cierto pasaba mogollón de lo que le pudiera dar Dios o de lo que pudiera ofrecerle el Rey. Una persona que- sabiéndolo él- me acompañó en algunos momentos importantes de mi vida,  y que  – ignorándolo- me acompañó, en formato vinilo o en directo, muchísimos más de las que el podría imaginarse.

  Ahora se ha ido el incombustible Rockberto. Ese alguien que, yo sabía a ciencia cierta,  no era Made in Hong Kong. Y que por supuesto, ninguno de los suyos, estaban hechos en Japón.

 Le decía el otro día a sus “Hermanos” Perico y Gloria: Tu verás como sale, Perico! Que este ha salido de muchas y gordas. Pero Álvaro…es que esta es muy gorda -me contestó-  y si sale, no va a quedar mú católico. Aunque eso de católico, ya lo dábamos por hecho.

 Pero, inesperadamente, salió. A los dos días me dijeron que estaba ya fuera del hospital y que ya volvía a las andadas con todo lo que le habían prohibido. Ni fumar ni beber. Expresamente.

Somos duros…Somos tipos duros

 

Ayer domingo estaba yo con amigos comunes  en Bolonia (Cádiz) y un afecto me envió un escueto mensaje acompañado de un link: Rockberto nos ha dejado, decía este mensaje.

 Me estremecí y mientras se bajaba en mi móvil el articulo de la Opinión de Málaga -creo recordar que era, no me hagáis mucho caso- ya estaba comunicando a los colegas la mala nueva. Desde ese momento no pararon los mensajes y las llamadas de cantidad de amigos que, sabiendo que estábamos lejos, pensaban que no sabíamos la noticia.

 Pero, ya sabéis… estas,  -y si son malas más- vuelan;  y esa mañana un  viento de Levante inclemente, se había propuesto ayudar a transportarla a toda velocidad desde Málaga. Un viento agorero que nos amargó el fin de fiesta.

 

No voy hacer ningún panegírico sobre Rockberto, pues hay gente con mas don para esto del plasmar letras en un papel que yo. Pero si quiero decir, que sentí una punzada de dolor al conocer la noticia de su muerte. Porque tenía conciencia de que Málaga acababa de perder alguien que detentaba, sin habérselo propuesto siquiera, el poder de convocatoria, el cariño y la admiración de alguna que otra generación de Malagueños.

 Rockberto se paseaba por su ciudad sabiéndose querido por lo suyos, que éramos legión; sabiéndose admirado y respetado. Y esa admiración y cariño, y respeto, es directamente proporcional al dolor que produce su lejano y apresurado viaje.

 Tómate un cateto enLa Campana a nuestra salud, Rockberto !! Aunque sea a 7.000 kilos de distancia, que no es poco.

 

 

Y es que Dios no es la espiga ni el minuto,

ni la azarosa Historia y sus abismos.

Dios es la copa, el chute y el canuto :

Los martes trece de nosotros mismos

 

ELEMENTUS

 ELEMENTUS.

 LLENA TU CABEZA DE LO QUE SEA.

 Uno, había perdido la afición y la buena costumbre de salir de noche por los locales de moda de esta ciudad. Porque uno, había dejado de salir por culpa, entre otras circunstancias, de la música altísima y atronadora y por los gritos de los asistentes;  por culpa de las apreturas;  de los calores asfixiantes y las atmósferas irrespirables por la  humanidad condensada en muy pocos metros cuadrados de sala de tortura. Y, sobretodo, por la  absoluta imposibilidad de entablar una conversación medianamente inteligible y sosegada. Tampoco necesariamente coherente, ya se sabe.

 Así que, resignado quedé, a las reuniones en domicilios particulares y salidas esporádicas -que no es poco, aclarémoslo-  y tenía asumido, chispa más o menos, que eso de salir de copas para oír a un buen grupo de música tocando lo que a mi me gusta, se había acabado para siempre. Porque no entraba en mis planes lo que hoy por hoy tenía a mi alcance, que era todo el horror que acabo de describir más arriba.

 No encontraba sitios de mi gusto que fuesen  recoletos y tranquilitos, mayfrén, que ya peinamos canas y nos sentimos en determinados lugares un poco fuera de lugar entre tanto tiñalpa chillón, chundachunda y refresquero.

 Pero, gracias a Mr. Natural, todo vuelve en esta vida.

 Y ahora, mira tu por donde y cuando llega el fin de semana, espero con ilusión que me lleguen los mensajes -vía Caralibro- con la programación mensual (o semanal) dela Sala Elementus para bichear qué  amigos (o no) tendrán el detalle de volver a llenar mi cabeza de rock, o de blues, o de flamenquito, o de pop. O de rhythm’ blues…o de teatro y de poesía; que pa tós hay.

 

Fíjate si hay pa tós, que si quieres rizar el rizo, puedes llenarte la cabeza  de sonidos secos a golpe de goles contundentes en el  futbolín de la casa;  de lo que sea. Llena tu cabeza de lo que sea.

Así que estoy feliz con haberme encontrado en este recodo de la vida con la Sala Elementus.

 Porque Elementus se ha transformado en una opción más que excelente para hacer eso que yo hacía antes – y que dejé de hacer, porque ya no lo aguantaba- , que no es otra cosa que salir a tomar unas copas con esos amigos directos y encontrarme, otra vez, con los inhabituales que siempre pululan por allí- y casi siempre-  para oír buenísima música en directo tocada por ellos mismos.

 Parque Jurásico que dice mi colega el cateto.

 Volver a oír a los músicosaurios de Málaga que yo creía estaban durmiendo en el Rincón de la  (v) Historia, o  hacerlo con los mitos aún en activo, eso es, cuando menos… es cuando menos un placer. Y una suerte.

 

Y eso es lo que me pasa ahora todas las semanas en Elementus – en la Avenida Juan Sebastian Elcano (frente al Opencor del Balneario del Carmen) está, para quien no lo sepa- que puedes cenar y tomar copas mientras te reencuentras con los viejos amigos. O haces nuevos.

 Porque hay noches que entre el humo de fuera y la música de dentro, se puede percibir -si tienes suerte y sabes mirar- deambular a Fali Villalba recién llegado de La Axarquía, o a Javier Espinosa con su violín y su cara triste y resignada.  A veces tienes que esperar a que el Pingüi se baje de la mesa -como hacía en la Buena Sombra, después de haber lanzado su discurso- para sentarte tú al lado.

 Porque hay noches que entre el humo de fuera y la música de dentro, te llegan sabores como aquellos tés con absenta de la tetería de Pepito el Anarca o los olores a cerveza derramada el la barra de madera del a Valdepeñense. O las birras con espuma de mar de la Paca del Vietnam…tantos recuerdos…tantas vivencias… Que ahora, y gracias al poder de convocatoria de mi querido Salvi, mi querido cateto, se recuperan desde el pleistoceno de nuestra vida en este local.

 Que es mucho más que un restaurante, que es mucho más que un local de copas;  que es  mucho más que una sala de conciertos.

 Elementus es el empujón definitivo hacia el rememorar –no he dicho nostalgia todavía- de tiempos vividos que fueron y que se hacen actuales  a base de anécdotas. Y que te encanta poder volver a vivirlas. Aquellos tiempos, si no mejores, si que fueron muy importantes. Pasaros por allí, está frente a los Baños del Carmen. No tiene pérdida, ¿Verdad? No tiene pérdida.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar