TABLETOM EN CONCIERTO. 30 AÑOS DE ROCK.

La idea de realizar este post sobre el concierto 30 años de Rock de Tabletom, me vino -como muchas cosas pasan- por casualidad. A través de un enlace en el Caralibro del reencontrado émulo Carlos López Linares.

Un enlace, que me lleva, irreprimiblemente, a otro, y a otro y a otro… Y así a los temas que conforman el citado concierto. Pero no queda la cosa ahí:  El DVD grabado en la Sala Vivero de Málaga y magníficamente realizado por Mario Delgado, se complementa con un Extra donde una entrañable Señora madre de Perico y Pepillo narra con profusión de datos los comienzos artísticos de los hermanos, el historial de música clásica de la familia Ramírez y multitud de detalles que yo desconocía  (o conocía poco y de oídas) de los comienzos de Tabletom. Del propio Rockberto.

Impagables la anécdotas del gitano enviado por Camarón de la Isla al domicilio familiar preguntando por “El del pito” a la madre de Pepillo y la otra que yo ya conocía -por el propio Salvi, coautor del estribillo- de cómo se gestó el tema “Me estoy quitando”. (Sólo me meto de vez en cuando)

Este Extra es un paseo por la historia del grupo Tabletom. Un paseo acompañado de Camarón, de Kiko Veneno, de Raimundo Amador, de Los delincuentes…

Como quiera que siempre me da por pensar si no será intromisión el -en este caso- agrupar los videos que conforman el concierto y colgados uno a uno por Hizem en Youtube, dudaba yo si realizar este post. Pero como quiera que, no es esto, sino una relación de enlaces directos al trabajo tanto del que lo ha subido (Hizem) como del productor del fantástico DVD (Mario Delgado), Artquimia y  -por supuesto- al propio grupo Tabletom… y, además, como decía Rockberto:

«La piratería es legal porque la música, el arte, es gratis, al menos el auténtico, porque se hace para que todo el mundo disfrute con él. Todo lo que se vende se corrompe. La industria es la primera pirata. Ellos crean la ley y la trampa».
«A mí me encanta que me pirateen, me gustan los piratas aunque no tengan barco, aunque lo perdieran en Trafalgar»

 

…Me decido a elaborar este post, aunque -por supuesto- no constituye este, acto alguno de piratería. Sí de homenaje. De agradecido homenaje.

Viva Porups!!! Vivas Hermanos!!! Viva Polula!!! … Balambambúm (Rockberto dixit)

Que Viva Tabletom para siempre. Eso lo digo yo.

Que lo disfrutéis:

EL PARADIGMA DE LA DESATENCION

EL PARADIGMA DE LA DESATENCIÓN.

El súmmum de la antipatía. La antítesis de la amabilidad. Ella, es doctorada en hostilidad y animadversión. Un dechado de irresolubilidad. Un verdadero monstruo de la desfachatez y del desagrado. Osada hasta el espanto

Gloria (que nombre mas poco apropiado) es la regenta- gobernanta- propietaria del Hostal / Hotel Poqueira y no se cuantas posesiones mas en el precioso pueblo que es  Capileira en Las Alpujarras Granadinas.

Adoradora absoluta del dinero, y antipática a ultranza, antepone todo ante su afán recaudatorio.

Nos brindó nada mas llegar una habitación de la cual el mismísimo Satán se hubiese quejado por calurosa. Con unos armario cutres e insolentemente viejos, que hicieron que nuestro equipaje reposase en las maletas durante toda nuestra estancia. A salvo también -todo hay que decirlo- de las legiones de moscas que, por allí, pululaban a su antojo. Quizás esperando nuestra muerte temprana por hipertermia.

Algún compañero de viaje, le solicitó a la pérfida hostelera, una almohada aduciendo problemas cervicales. ¡Es que si usted tiene problemas de espalda, debe de viajar con almohada propia! Le espetó.

Sabiendo, por nuestros compañeros de viaje, de la disponibilidad de habitaciones mejores (igual a las suyas; nada más queríamos) y ante la súplica del cambio de horno crematorio, la callada fue su respuesta. Ante la súplica también de otros amigos del cambio de habitación, por el mismo motivo dos día después, ésta, solícita, accedió y les corrió la suya un solo puesto en el corredor del Averno hasta situarla junto a la nuestra. No falleceríamos calcinados solos, al fin y al cabo. Y eso es de agradecer.

El agua del grifo caliente y repugnante de sabor. Y estamos hablando de Las Alpujarras!! Un lugar donde las piscinas se llenan con agua mineral de las propias montañas. Allí, donde habitan Lanjarón, Bubión…Y Campaneira.

Pedimos un ventilador y se nos ofreció un secador. Cuando fuimos a pagar, hasta una inmisericorde botella de agua no solicitada se nos cobró. Y se pagó esta, por no discutir.

Un pan seco y del día anterior, duro hasta el quebranto y la fractura, nos sirvió cada día de desayuno.

Colmo del descaro y la poca vergüenza la de esta mujer al mandarnos callar desde una terraza a la piscina donde estábamos (A nueve clientes de su hotel, con una compulsiva afición al consumo desaforado y religiosamente pagado Ipso Facto) con el pobre argumento de molestar a una mesa de incautos que habían tenido la inoportunidad de intentar tragar un agua medio caliente y desazonada, tornada amarillo peomona a base de colorante, con tres picatostes náufragos resignados a la desesperanza y  a la soledad, nadando en su propia ausencia de huevo, jamón y de la sustancia que se le supone. Sopa de ajos le llaman allí…

Puede que me intervenga -que no- el temor de que no sea bien acogido la próxima vez que vuelva a ese establecimiento -que volveré- para poder disfrutar de la parca hospitalidad de los dos resignados hermanos que siempre nos dispensaron las justas palabras amables. De los jóvenes que nos atendieron en la terraza y el restaurante BBQ con una actitud risueña, afable y cordial (Quizás para compensar tantísima antipatía y la roñosa miserabilidad de la Doña)

Y digo que volveré sin miedo, porque ese derecho me asiste. Pero… Si no fuese alojado en sus mejores habitaciones – que las hay- y no fuese atendido debidamente como se le supone al que te cobra el precio estipulado, júrolo por mi honor, que sacaré de los aposentos de este blog este escrito; y reseñaré este post, que ahora estáis leyendo, en todas las páginas de alojamientos y restaurantes de Internet, que haberlas las hay, y muchas.  Sin olvidar los cauces legales para denunciar, que también, haberlos, haylos.

No olvidemos que hacen abstracción de los pertinentes impuestos; y la negrura del dinero que recaudan es incuestionable teniendo en cuenta que la factura figura escrita a mano en una hoja de una  libreta publicitaria de Anís Arruza que he tenido la precaución de guardar junto a otras evidencias.

¿ Que pensarían si supiesen que, entre los que vamos -además de la doctora – uno de los más perjudicados por el trato inhumano es Inspector Fiscal ?

Unas habitaciónes, ya te digo, que hubiesen hecho las delicias de Belcebú y Leviatán. Un trato personalizado que hubiese dejado chicos a Luzbel y a Mefistófeles. Un infierno. Un puto infierno tirando a horno incinerador. Y que me perdonen los hornos incineradores.

Este post debería de figurar como prólogo al relato de ese fantástico periplo que hicimos por las Alpujarras granadinas. Pero, después de meditarlo, he decidido no emponzoñar tan entrañable viaje con esta queja tan descarnada como real. Porque todo lo demás, fue absolutamente perfecto. Y esta queja, deberá de quedar -por mi parte así será- enterrada de por vida en este sitio y quedará como una incomprensible anécdota. Si ellos así lo quieren, porque así les conviene.

Porque quitando la inmerecida Gloria, todo lo demás fue tal y como se esperaba. Una delicia de viaje.

LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO. (Sólo un Momento)

LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO.

(Sólo un momento)

Casi nunca de los nuncas, doy explicaciones acerca de mis motivos para realizar un post en este blog. Mas que nada, porque a nadie le atrae los entresijos de mis intereses.

No obstante, en este post concurren cuatro circunstancias que me obligan a la aclaración pertinente. Y, por si queréis saberlas, estas son. Las cuatro.

La primera de estas circunstancias es el tema en sí. Knockin’on Heaven’s Door. Una de mis canciones preferidas de uno de mis idolatrados autores, si no el que más: Bob Dylan. Mi mito particular.

La otra circunstancia que me afecta es que, los que interpretan este tema, es un grupo llamado “Sólo un Momento” que lo componen distintos amigos; cuasi hermano, algún que otro componente.


Tres: Como quiera que se le dedica este tema  a otro cuasi hermano querido -Antonio Abril, ausente ya para siempre- la cosa como que me va embargando el ánimo y mi reticencia a la intervención va menguando.

Y por fin, la última circunstancia que me atañe, es que llevaba en mi poder una armónica Hohner Blues Harp en Sol, que viene que ni pintada para un asalto que ya voy previendo y temiendo no poder reprimir.

Y esto pasó:

Que… abusando de las circunstancias antes citadas de amistad y del momento apropiado… en mitad de la canción, solicito a Fernando Cumpián -Alma Mater del grupo- y desde abajo del escenario, que me pase el micro. Así, por la cara.

Este -no se cómo, la verdad- se arriesga; y vehementemente, desde arriba, me lo pasa. Y así, de esta manera, se continúa ese tema: con una armónica intrusa, inesperada y no solicitada; que ni estaba prevista ni ensayada, ni tan siquiera -fíjate lo que te digo- soñada por el espontáneo.

Que queréis que os diga. A mi me gusta esta especie de Jam Session; un ensayo sobre la improvisación que se dice.

Llamé a las puertas del cielo, aunque fuese Sólo un Momento. Y a mi bastó. ¡Vaya si me bastó!

¡Gracias Tatú por la hospitalidad y por la paciencia!




Si queréis oír el tema podéis bajaros esta presentación en Power Point con la versión que os estoy comentando. Aquí:

https://skydrive.live.com/?sc=documents&cid=9b5ad4b7dbd9e872#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&nl=1&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872!2196

Y mientras se baja, podéis distraeros con un video de mis amigos. Disfrutadlo.

LA MUSICA CLASICA Y EL HUMOR

LA MUSICA CLASICA Y EL HUMOR

Quien dice que la música clásica no puede ser divertida? Y quien además puede dudar -una vez vistos estos vídeos- de que los que nos hacen reír con sus actuaciones no son unos virtuosos de sus instrumentos musicales?

Desde la actuación del Cuarteto Paganini hasta un sketch de Jerry Lewis; pasando por una escena entrañable de Chaplin en el Gran Dictador.

Una divertida selección de actuaciones, donde el denominador común es el humor. Donde la principal protagonista es, como no, la música. La música clásica en estos casos que ahora vienen.

Espero que os diviertan. Que los disfrutéis.

DIAS DE AMASQUILLOS

Contadas veces un post se sostiene solo como le pasa a este.  Sobran las palabras introductorias de este humilde escriba, pues toda la atención debe de recaer sobre el poema que ahora, viene a continuación. Un poema de una belleza extraordinaria.

Sonará, a mas de uno, algún retazo que se incluye en el “Blues de Rockberto” de los amigos Tabletom. Algún retazo solo, pues los textos de los temas del grupo amigo, rara vez  siguen al pie de la letra los poemas del autor por mor del encuadre musical.

Este es el texto integro que está dedicado a su amigo el filósofo Julio Quesada, tío que es del común Jose Antonio.

Leed lo que a continuación viene; no una, ni dos, sino tres veces -yo lo he hecho muchas más-  y veréis hasta donde podéis llegar a través de la palabra de Juan Miguel González. Ya lo veréis.

Lo dicho ni una sola palabra más. Me cuesta, pero lo hago…Y me callo.

DIAS DE  AMASQUILLOS

 

 

Porque ya no hay agüilis ni siquiera en Periana,

ni desde calle Ancha se escucha “El Melillero”,

porque nunca podré citarte en “La Campana”,

en portugués te silbo, Julito, este bolero.

 

Porque te recolgabas del coche de caballos,

y un canequi en el trole te dabas del tranvía,

por aquellas rabonas llegando el mes de mayo

(Venid y vamos todos con flores a María)

 

Por la Sigrid con trenzas -Colegio de Gamarra-

de noche atravesabas, sin luz, La Pellejera,

con zapatos Gorila de Calzados Segarra,

miopemente armado de espada de madera.

 

Eres lo que quisiste: un hombre a palo seco,

un mojado asteroide en Anís Machaquito.

Los pájaros buscaban el Sur de tu chaleco,

y el mar te coronó de boquerones fritos.

 

Robín de las canicas, Don Juan de Mortadela,

el Jabato con Dugan de aquellos futbolines.

En el pikú del barrio sonaba Maruzzella,

Y el Moderno otra de Eddie Constantine.

 

Silba la floreada del Cuerpo de Bomberos,

y dinos cuantas mónadas contiene el berberecho.

Contra “El fin de la Historia”, Armando Manzanero,

y por cada utopía dos pollos para el pecho.

 

Perenne en “Casa el Guardia”, una orla mereces,

cuya leyenda diga, en oro y tinta china:

“Las roscas que en Campillo no se comió, con creces,

Venus recompensó, aquí, con conchas finas”.

 

Que por igual te quieran las liebres y los gatos,

y tanto las mujeres, que parezca mentira.

Que retorne aquel niño de los viejos retratos,

que al puerto, de la mano, llevaba Doña Elvira.

 

Retorna siempre, Julio. Que no sepa Caronte

que por óbolo llevas Caramelos Quesada,

que estarás aspaíto por fumarte un Bisonte,

y el en Duque echarán “ La Túnica Sagrada”

 

 

EL ARTE DEL BUEN INSULTAR

EL ARTE DEL BUEN INSULTAR

Me remite mi buen amigo Luis M. “Toro” Bravo, un magnifico recopilatorio de la ofensa y el improperio llamado “ Inventario General de los Insultos”, cuyo autor es Pancracio Celdrán Gomáriz.

Es esta recopilación un recorrido por la historia de España teniendo como eje principal la palabrota. Así que, si gustáis  leerlo, no creáis que vais a encontrar un texto zafio y maleducado; sino un paseo por el Siglo de Oro -entre otras épocas – desde la cual podréis leer  Calderón y al Maestro Quevedo (Dándole caña -como siempre- a Góngora), a la Celestina de Rojas, y a Leandro Fernández de Moratín .

Este último, por ejemplo, con su insulto “Badulaque” entronca directamente con el Capitán Haddock, el amigo de Tintín, que usa y abusa del Anacoluto, Nictálope, Pacta-con-todos, o Bachibuzuk entre otras demostraciones de desafecto.

Han cambiado muy notoriamente los excesos verbales a través de los tiempos; aunque en esencia siguen siendo los mismos. Pues muchísimos de ellos tienen sus raíces en los atributos sexuales (la falta o el tamaño), la disposición de la esposa a yacer con otro, o en el mentar a la madre del prójimo e incluso a la propia. Temas universales donde los haya.

No obstante, el insulto también  tiene unos ciertos condicionantes territoriales que le confieren un significado distinto dependiendo del lugar donde se impreca.

Casos internacionales conocidos como el Coño /Concha de España /Argentina, que no hace falta aclarar. O el otro mas típico como es el de la Lotería /Polla en  España / Chile.

Distintos significados, si; aunque eso de una “Gran Polla de Beneficencia” en Chile, también puede coincidir en su concepto aquí en España. Porque, para según quien, también le puede resultar -una gran polla- casi un premio de la Lotería.

Ordinarieces aparte:

La territorialidad también se nota y mucho, en las España según seas del Sur o del Norte. Según seas de Andalucía o del resto del país.

En Cádiz, te encuentras con un amigo y le espetas tranquilamente….Queháse Pisha! Mogollón de tiempo sin verte, maricón!

Que en Santander sería interpretado contextualmente algo así como: Como estás miembro viril? Mucho tiempo ha pasado desde la ultima vez  que nos vimos, sodomita!

¡Y no sé yo! ¡No sé yo!

O en Málaga; que dándose la misma situación sería esta: Er ííolagrandísimapuuuta!!! Ondetemeetesss zo mamóona?

Que en Castilla la Mancha se podría traducir literalmente como: Hola, hijo de enorme  ramera, por donde sueles moverte, so lactante?

Y tampoco es eso. Porque claro, no solo resultan un enorme agravio al insulto en sí, sino que, además, no tienen ninguna gracia.

No obstante, el insulto se ha vulgarizado sobremanera es estos tiempos que ahora nos acontecen. De ese modo, hemos pasado, consecuentemente, también a una pobreza incontestable del lenguaje. Así, del Alfeñique pasamos al Canío. Del Botarate al Tontopollas. Y del Vuestra Descendencia al Tó tus Muertos…

Tampoco se han salvado de la vulgaridad las expresiones de sorpresa y/o exclamación.

Pues del Sapristi, Cáspita y el Diantres, hemos pasado al, Cohones, Ojtia puta y Copón bendito. Si bien son  -estos dos últimos- mas eclesiásticos, también son – para según que personas- mas irreverentes. Verbi gratia, Cagondió.

Del Voto a Bríos! Al Tiví partí en dos! Del Santiago y cierra España! Al Venacápacá si tiés cohoness! Del Rediez a la Leshe que tan dao! Del Bellaco y el Malandrín al Joputa  y Zocabrón.

Dejemos a un lado la mariconada del Recórcholis. Que decir del Repámpanos!

Mi admirado Don Arturo Pérez Reverte, tiene elaborado un estupendo articulo( Una tesis, diría yo) sobre la palabra Cojones- Cuestión de cojones (26/04/98) que recomiendo enormemente su lectura. Podéis leerlo en muchos sitios de Internet

Termino pues, con el Desengaño de las Mujeres de Don Francisco de Quevedo. Para así amenizaros doctamente el tiempo que tarda en bajarse el archivo.

Si queréis bajaros el “ Inventario General de los Insultos” podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents#cid=9B5AD4B7DBD9E872&id=9B5AD4B7DBD9E872%212162&sc=documents

Que lo disfrutéis.

DESENGAÑO DE LAS MUJERES

Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.

Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado

si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.

FERIA EN MALAGA. ANTONIO RUIZ-MOLERO

Exultante y feliz se encuentra el que suscribe estos días; pues se está dando cuenta  -y de que modo- del cómo los amigos le responden y le corresponden. De una manera insospechadamente generosa. Una y otra vez. Una y otra vez. Están que se salen y eso se agradece.

Resultando que, si  todo a lo que aspiro últimamente, se me está cumpliendo religiosamente, ¡Gracias, Oh Señor del Universo!, voy a tener que poner en el primer lugar de los deseos pendientes de realización, ese  que  trata de que me toque cualquier lotería cebada de millones, que aunque sea una ordinariez y bastante pragmático, resulta muy apropiada para estos tiempos dolorosos. Que uno de romántico, tiene lo justo, que es más bien poco.

¿Y porqué digo todo esto sobre la generosidad impenitente de mis amigos ?…

Pues porque desde hace algún tiempo contemplo con asombro que si, pongamos ejemplos ilustrativos, deseo audiencia  con el glorioso poeta, va y obtengo el beneplácito de este. Que si voy, y demando fotografías al amigo bilbaíno, va este otro y me manda una retahíla de imágenes fascinantes. Y suma y sigue. Y además, porque ahora…

 

Porque ahora voy, y por tercera vez,  hablo con Antonio Ruiz-Molero –que con su fama de generoso y buen amigo- va, y acepta la propuesta, de realizar una presentación sobre la Feria de Málaga con su  impagable trabajo fotográfico. Y atiende mi petición soberanamente. Complace mi deseo.

Así que recibo, pocos días después por el medio acostumbrado, una fantástica selección de imágenes de la Feria del Centro de Málaga.

No se me desmaye el autor de la expresión descriptiva “Parrilla Humana” que no van por ahí exactamente los tiros. Por los calores y los agobios, digo. Por los sudores y el ruido insoportable. No, no va por ahí la cosa.

Tengo la inveterada costumbre de realizar alguna entrada coincidiendo con según que época. Con según que evento. Eso si!  Procuro que la entrada se salga de los cauces habituales y que componga un soplo nuevo que aporte algo diferente a dicho evento. Una mirada distinta.

Así, pongamos por caso, las entradas que he hecho de Semana Santa, o han sido mediante relatos humorísticos dedicados a La Esperanza o  al Cristo de los Gitanos o, como la última, con un precioso  y mas serio trabajo – mal está que yo lo diga- que inserté en este blog con fotos de este autor  y una música imposible, pero muy apropiada, que me proporcionó mi querido Paco Paula Marín. Amigo, que ahora está de vacaciones en la oscuridad del anonimato.

 

Ahora Antonio Ruiz-Molero, vuelve a estar de nuevo en esta su casa.

Que puedo decir de Antonio? Que es un gran, enorme, y fiel amigo?..Ya lo he dicho. Que es el paradigma de la declaración publica de amor? También lo he dicho. Que es un fotógrafo que saca los colores- literalmente- a lo que enfocan, primero sus ojos, y después su objetivo? Pues también lo he dicho. Ya lo he dicho casi todo de él!

Uno, el que suscribe, no es feriante. Demasiado feriante, digamos. Bastante muy poco feriante. O Ferista, pues no dispongo de atracción en propiedad.

 Un solo día “En la parrilla” me deja servido (y agotado) para el resto del año. Y ese día que bajo al Centro de la ciudad –a punta de pistola conyugal- salto como una liebre de local climatizado en local climatizado; pasando, eso sí, por el Hotel Larios para echarme al coleto uno o dos Dry Martini si es en la barra de abajo, tres o cuatro copas de Ron Añejo si es en la barra de arriba. Allí, en la terraza abierta a la única torre de la Catedral que nos vigila de cerca sin demasiada severidad.

Antonio Ruiz-Molero, arranca con su cámara, ángulos y visiones muy peculiares  a la ciudad en Feria que se escapan a la mayoría de los paseantes. Y estas –las imágenes – componen una colección muy sui generis del evento anual de sangre, sudor y rebujito (aquí  las lágrimas poco tienen que hacer) que tienen conferido un aspecto de luz, de frescura y de sosiego inusual, que poco tiene que ver con la realidad. Por eso me gustan.

 

Toni Molero, entiende la Feria. Mucho; y la disfruta como pocos. No podía ser de otra manera en alguien cuyo padre pone nombre y apellidos a una calle en el Real de Teatinos.

Y, como sabe bien lo que yo quiero, me manda caireles y miradas indirectas. Me manda biznagas que observan asustadas el martirio de las sardinas. Toros que, bailando con caballos, ignoran que siempre llevan las de perder. Puestos de chuches y de sombreros; coleteros de mil colores. El Madroño de La Equitativa. Plumariasy Buganvillas desde Gibralfaro.

Patios frescos con Verdiales y Malagueñas. Me manda al  Marqués de Larios, la Calle de la Bolsa y  el Pasaje de Chinitas.

 Alguna hay también, claro, de la bulla inclemente e irrespirable, pero tratadas en la lejanía; de tal manera, que no me provocan ese pánico claustrofóbico que tanto me espanta.

 

No. La Feria de Antonio Ruiz Molero, no desasosiega. Y por eso tengo el placer de ofreceros esta colección de imágenes, que él, con su acostumbrada generosidad, me ofrece con la guarnición del cariño añadido.

Disfrutad de esta presentación. Es una fiesta de amigos, un guateque. Rockberto lleva la voz. Pepillo y Perico ponen la música; la letra, corre a cargo de Juan Miguel. La imagen  particular y serena- si cabe- es de Antonio Ruiz-Molero.

Y este “arrejuntador” pues hace eso: Arrejuntarlo todo en un solo archivo. Para que así, de ese modo, pueda empezar la fiesta.

Málaga en Feria. Antonio Ruiz-Molero

 

Si queréis bajaros esta presentación, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents#cid=9B5AD4B7DBD9E872&id=9B5AD4B7DBD9E872%212160&sc=documents

Que la disfrutéis.

UN DECIR INFINITO (A propósito de VISIÓN DE LA PIEDAD .)

Esto me dice Manuel Salinas:

“Alvaro soy un amigo de Juanmi, y esta reseña la publiqué en LIbros del aire, sobre su Vision de la Piedad. Si te gusta puedes publicarla también en tu blog…. está en el blog de la editorial. Manolo”

Y yo, como no podía  ser de otra manera  Manolo  -y se me perdone la familiaridad inmerecida-   con una enorme satisfacción, lo publico en mi blog que desde ahora tambien es tuyo.

Que así se escriba y así se cumpla, que diría el ínclito Ramsés II

 

UN DECIR INFINITO
(A propósito de VISIÓN DE LA PIEDAD de JUAN MIGUEL GONZÁLEZ.)

MANUEL SALINAS

“No tengo nada que decir, y a pesar de todo lo diré”.
S. Beckett.

La poesía última en España, desde la teorizada pérdida del “aura” de W. Benjamín, ha ido enseñando su verdadero rostro en defensa de los valores de la Contracultura, pero sin el misticismo de la Generación Beat.Valores que han terminado configurandola Sociedad de Consumo, que ya tiene no sólo una oferta de música “enlatada”, sino una máquina de picar poesía “Sea and Spar Between.”

Por otro lado, si todas las situaciones tienen su propio horizonte y todos los horizontes aspiran a ser ensanchados, la ampliación constante del límite ha hecho que el arte y que la literatura de los últimos años del siglo XX sólo aspire a conquistar nuevos territorios: la originalidad, y algunas veces sólo ha hablado de nuevo formato, o soporte nuevo.
Mas el arte, la poesía, una y otra vez, se ha instalado en esa frontera que llamamos “la muerte del arte” y que ha hecho que se valore paradójicamente a los autores más por sus errores, o sus intenciones, o sus arrepentimientos, que por sus hallazgos mismos.

Así pues, durante estos últimos años el artista, el poeta moderno, instalado en la línea roja de esta linde, sólo practica, parafraseando a Thomas de Quincey, el suicidio como una bella arte, como un hecho estético.

Sin embargo, algunas voces han sabido encender una luz cierta dentro de aquel cenagoso páramo: la literatura, el arte, nunca estuvo en seguir el inconstante y azaroso sentido de los humores, el cambiante dédalo de lo diario con el que acaso se puede escribir una pancarta, o la página de un diario, sino en la literatura misma, porque como escribió Borges, “sólo perduran en el tiempo las cosas que no son del tiempo”.

Ahora recuerdo a Oscar Wilde, en “The Critic As Artist”, afirmando que “una pasión real sería su ruina. Lo que sucede en realidad es inútil para el arte. Toda la mala poesía brota de un sentimiento genuino. Ser natural es ser obvio y ser obvio es ser antiartístico”.

En este sentido, Juan Miguel González es un poeta modernísimo, que no posmoderno: una mezcla de santo laico que, desde lo más profundo del barro llegó a la luz, cuando aprendió que, más que la decadencia de los últimos días de la vida de Inmanuel Kant, lo que importaba era el pensamiento del filósofo de Königsberg en todo su esplendor [ ése es su “spirit de finessa”], y que, acaso otra vez, Borges tenía razón y, hay que estar más orgulloso de los libros que uno ha leído que de los que uno ha escrito o proyecta garabatear.

Por otro lado, Juan Miguel González es un poeta excéntrico que ha luchado denodadamente a lo largo de su vida por alcanzar su propio fracaso. Entre un exultante egocentrismo y una generosidad sin límites, su alma siempre trató de quemar el mundo con sus versos.

A ciegas, la fiesta de la palabra de su poesía ha ido creciendo en silencio hasta hallar esa voz profunda y verdadera que encontramos en este libro que titula: Visión de la piedad. Y que tiene un impagable prólogo de Ignacio Gómez de Liaño: no se puede decir más ni mejor, con sensibilidad, rigor y sabiduría.

Visión de la piedad parte de la máscara moderna, del “Personae”, de Pound, que ya había traído a nuestra tradición Pere Gimferrer en su libros “Muerte en Beverly Hills” y “Extraña fruta”. Aunque hay algún antecedente, como el “Soliloquio del farero” de Cernuda que le llegó de la mano de algún monólogo de Robert Browning. La máscara, después de los fuegos de artificio de la vanguardia, ha llegado hasta nosotros, para garantizar la eficacia del engaño literario, porque las diversas voces del poeta no están llenas de fantasmas, sino de espíritu, de alma.

Juan Miguel González rechaza del mundo moderno su marcada actitud iconoclasta, y en su espléndido libro defiende los valores de la Tradición literaria, valores que son las distintas voces del poeta, sus diversas máscaras, en un collage que recuerda la portada del disco “Sargent Pepper’s.”
En efecto, la máscara de la tradición es lo único que no envejece. Como Odiseo, es Nadie. Y nadie se ríe tras la careta. Una voz multiplicada es la literatura y es, parece decirnos el poeta malagueño, en general el arte.

En el panorama literario del momento, dominado por la eclosión de obras contraculturales, sus versos se alejan de esa tendencia dominante, recurriendo a la estrofa y al espíritu consagrado por la Tradición literaria: octavas, liras, sonetos…; unas veces tomando la voz del poeta del Cancionero, o la del poeta Barroco, o la del místico…; otras, el tono de Bécquer, o de Antonio Machado, o de Luis Cernuda…, etcétera, etcétera, etcétera. Su arte poética es la ocultación del yo detrás de unos modelos de perenne e inmaculada Belleza. Mas, su poesía no está amurallada a salvo de la ética, su poesía es una poesía moral que llega hasta nosotros desde la lejanía próxima de Unamuno.
Y a pesar de que el poeta, aquel niño del barrio de Carranque malagueño, lo aprendió todo en el dolor, Visión de la piedad está hecha de descarada alegría. Ya se sabe: hay que saber perdonar: hay que saber perdonarse. La voz del aedo que tintinea en sus versos es un espacio para la incesante celebración:

“Juega, muchacha, juega con el agua
donde una vez los ángeles bebieron”.

Frente a la poesía que es conspiración contra la cultura y en algunos casos está hecha de eslóganes y de antivalores, frente a la poesía que rechaza o “suspende” al arte, porque piensa que es parte dela Cultura Burguesa, ya que parece ser que no contribuye de manera evidente a cambiar el mundo, Juanmi defiende abiertamente los valores del Mundo Clásico y de la Tradición literaria y rechaza tajantemente la actitud bárbara de “hunos” y otros, mostrándonos cómo no es el arte un vivo trasunto de la vida, sino que es la vida un vivo trasunto del arte. Sin duda, la ficción, la máscara en el escritor se apodera de la realidad y esa vida “literaria” es lo sagrado, como escribió María Zambrano.

En efecto, este poeta malagueño, lo dijimos antes, sólo es un incendiario que trata de quemar el mundo con sus versos, que nos enseñan el contrasentido de cómo lo más antiguo puede ser lo más moderno, y es lo único que no envejece. Y mientras que Ezra Pound aunaba la distancia de oriente y occidente, acarreando todo tipo de materiales, Juan Miguel González reúne las voces de todas las épocas literarias, diciéndonos que el mundo del arte todavía puede ser el mundo del Hombre, a pesar de esta época de titanes en la que vivimos, que conspira constantemente contra el arte.

En fin, cualquier libro tiene su lector-ideal: aquél al que el corazón se le hace vuelo y ama el libro línea a línea, ése que lo recorre página a página, repitiendo gozoso, como se paladea un buen vino, cada letra, cada palabra, cada frase, éste que disfruta del placer de su lectura, que dichosa, lo empapa hasta hacer de su pecho un nardo donde liben los ángeles, una alta rama donde aniden todos los pájaros.

Estoy seguro que esta Visión de la piedad, de la editorial Libros del Aire, no va a encontrar entre sus lectores a ése que, como una alumna mía, diga que no es partidario del “matrimonio para toda la vida”, porque según ella, ese tipo de matrimonio es cristiano y ella es atea. Pero, los demás, no se priven del placer de leer este raro libro y cómprenlo, háganse con él, disfruten de esa mirada indiferente a la vorágine del mundo y recuerden que quien sabe de dolor, o de silencio, todo lo sabe, gocen de la certeza de que diez años más tarde también el Guggenheim será una ruina romántica, léanlo, oigan la dorada voz dela Poesía, el incesante paisaje de la infancia, la gozosa fiebre del amor, compartan la soledad del camino que emprende, la verdad del fuego que anda buscando, no se lo pierdan, recomiéndenlo, aunque sólo sea porque este libro se queda al margen de las modas de lo efímero y de lo fugaz y su autor ya ha pagado el precio de su independencia.

No quisiera terminar estas líneas sin hablar de la generosidad y el atrevimiento de Fernando Sáenz, el editor de este libro que completa y agiganta la imagen de Juan Miguel González, quien no sólo es un poeta, para quien el mundo visible existe, -burlesco, satírico, vital,- ya que, frente a una poética de los gestos, los versos de este libro nos muestran que, detrás de la risa y del esplendor de su idioma, no está el vacío, pues Visión de la piedad audaz alza con su caramillo, para que no sea de cartón piedra el escenario, un rumor de pozo, una hondura de penas aquietadas en el altillo y un silencio: un amoroso y doloroso silencio, como la más noble emoción de que es capaz el hombre.

Sin duda que, para un poeta que tiene arraigada fe en la palabra, el silencio es una paradoja: “decir el silencio” es lo contrario de no decir nada, aunque sea para el artista un decir infinito y nunca resuelto. Y por otra parte, “decir el silencio” es afirmar que tras el dolor, que nos hace humanos, sólo se halla el dolor: no hay respuesta para la injusticia, ni para el sufrimiento, ni para la desigualdad. Sólo el Alba de La Piedad nos salvará, porque el arte es una bella profecía, y, como ha prometido el poeta, -y yo así lo creo ciegamente-, cuando llegue el Domingo de la Resurrección,

“bajará la luz mojada al cobertizo,
y habrá piedad y amor en las jarras de vino”.

JUAN MIGUEL GONZALEZ. UNA REUNION EN LAS NUBES

JUAN MIGUEL GONZALEZ.

UNA REUNION EN LAS NUBES

Porque  ya no hay agüilis ni siquiera en Periana,

Ni desde calle Ancha se escucha “El Melillero”,

Porque nunca podré citarte en “La Campana”

En portugués te silbo, Julito, este bolero

(Días de Amasquillos)

Eran las de la tarde 14:49.  Acababa de terminar esa comida de la que nadie se cansa nunca  como son las papas fritas con huevos y ajos cascarúos. Faltóme el gazpachito.

Sonó mi teléfono móvil con un número desnudo de nombre y uno  – suspicaz como es-  empezó a mal pensar. ¡Algún agorero dando malas noticias! me dije. O lo que es peor : ¡Algún maldito vendedor telefónico robotizado dándome por culo! –como acostumbran- por los alrededores de las tres de la tarde de cada día del Señor. Sin faltar ni uno solo.

Una voz cortés y educada me preguntó si yo era Álvaro Souvirón. Ahí está ya! pensé de nuevo; ahora viene el porculerío de la oferta irrenunciable del Adsl infinito y de las llamadas de fijo a móviles. O a la inversa, que nunca me entero. Será porque les cuelgo.

Pero me equivoqué. No era quien pensaba. Muy al contrario, mi interlocutor era -no por inesperado y singular, menos sorprendente- ni más ni más (aquí no cabe el menos) que el Poeta Juan Miguel González del Pino. Este, tenía la amabilidad, la gentileza de llamarme no solo para decirme que le había gustado la entrada (no autorizada) sobre su obra en este blog, sino para además, conociendo mi deseo, el ofrecerme generosa y altruistamente material suyo para posteriores posts.

Uno, que no está acostumbrado a hablar con semejantes arquitectos de la palabra, tuvo que hacer ímprobos esfuerzos para que no se le notara el nerviosismo, la emoción, y – porque no decirlo- el canguelo irreprimible e inevitable.

Quedamos para el día siguiente a las nueve de la noche en la Plaza del Obispo para conocernos en persona y hacerme entrega del material comentado a través del aparato telefónico (Que antiguo soy!). Yo, era incapaz de articular mas palabras que las estrictamente necesarias, a causa de una turbación aún no digerida ni explicable. Ni siquiera ahora.

Bueno explicable si! Pues pensaba sin razón que alguien que escribiese de ese modo, tenia que ser forzosamente, cuando menos, inaccesible; duro de tratar o de convencer.

Oh, por favor, soñaba… Si pudiese conseguir un libro suyo dedicado! Pensaba ilusamente. Una foto con el!!! Soñaba de nuevo.

Llegué a las nueve menos veinte minutos a la Plaza del Obispo. Me siento en Cheer’s y me pido un innoble tinto de verano; la noche anterior dormí con Ron Barceló. Y empiezo, nerviosamente, a mirar la hora -que parecía no  llegaba a su destino-  en el reloj de la torre. A esperar. Las manos me sudan. Sobre todo la derecha que es la que he de estrechar.

Llega a la nueve en punto. Le acompaña su íntimo Jose Antonio Quesada. A la postre otro enorme caballero.

Presentaciones y nos sentamos. Se piden ellos dos tristezas en forma de agua mineral ( Oh decepción ¿ Do aquellos poetas libadores de antaño?) y empieza la charla.

Casi dos horas que se me pasaron en un plisplás. Un recorrido por una Málaga literaria que no fue sino una fantástica lección magistral de poesía en particular. De literatura en general.

El nerviosismo inicial se transformó en agrado. Y el sudor de las manos, espontáneamente, se esfumó.

¿ Dos horas en un bar sin copas por medio ? No puedo llegar a creérmelo; no me di cuenta ni del tiempo que pasaba ni de la ausencia de espirituosos.

Juan Miguel González del Pino. Generosidad en rama -no puedo decir en bruto- es mucho más que el letrista de Tabletom. Muchísimo mas que el poeta canalla amigo del Barbero de Bob Dylan. Os lo puedo asegurar.

Traía un alijo literario para regalármelo. Un alijo que contenía un libro, que, motu proprio, me dedicaba y firmaba ante mi contenida y mal disimulada emoción. Mientras lo hacía, Jose Antonio tuvo  a bien tirarnos una foto para perpetuar el momento. Dos deseos cumplidos del tirón.

“Para mi nuevo- y espero que para siempre- amigo Álvaro Souvirón.

Con mi mayor afecto y gratitud. Un abrazo. Juan Miguel González”

Decía. 

¿Que más podría haber pedido esa tarde?…¡Todo lo que se me dio!

 De Cernuda a Chicho Sánchez Ferlosio con quien intercambié canciones una noche –le comenté- en Casa Cumpián. De Alberti a Don Francisco de Quevedo. Jorge Guillén y la anécdota de los basureros que se pasaban a visitarlo. Una charla ilustrativa que adobaba con lecturas de sonetos propios que – a los pies de la Catedral-conformaron todos ellos, una tarde inesperada e imperecedera en mi memoria. De Paco Pedraza  a Javier Espinosa. De Paco Cumpián a Fernando Merlo. Paco López Navidad y Julio Quesada. CTB yLa Cochera. Catetos en la Campana. Coronas de boquerones fritos. Los martes trece de nosotros mismos.

Un paseo por sus amigos poetas y por sus sitios. Muchos de ellos (los poetas y los sitios) infaustamente desaparecidos

Uno, que no es lo suficientemente versado en esto de la poesía (que apropiado) temía no llegar a entender medianamente claro lo que el poeta me quiere decir. Pero la voz de Juan Miguel González acompañaba y le daba el tono justo, la musicalidad exacta a las palabras para que estas me llegaran y me emocionaran.

Vengo de recordarte y malquererme,

la sien avergonzada, porque el tiro

en noche no cuajó, porque respiro

en todo cuanto quiere retenerme.

Partimos el alijo en dos. Lo devolvible y lo regalado. Dos partes desiguales donde la batalla la ganaba el botín que –ya para siempre- formaría parte, orgullosamente, de mi biblioteca. De mi corazón.

Nos despedimos con un fuerte apretón de manos. Inmediatamente seguido de un abrazo.  Adornado este con un beso. Sellando con esos tres gestos espontáneos una tarde que –estoy seguro- supuso un gratísimo rato para los tres. Para mí,  el que más. Desde luego que sí.

Así que –Quid Pro Quo– le comuniqué a Juan Miguel mi intención de establecer un rincón especialmente dedicado a él en mi página Ateneo’s Alas con Secuencias.

Me lo agradeció de inmediato sin recapacitar que, la gratitud- la inmensa gratitud- tenía que partir de mí, no de él. Que era, sin duda alguna, como debía de ser.

Y ahora, con la aquiescencia y el beneplácito del autor, del poeta, tengo material suficiente como para hacer alguna entrega que otra con su obra. Fíjate si me regaló, que hasta me dio permiso para publicar la letra íntegra de “Algo así como un Tango” que muy pocos conocen. Dos estrofas de regalo, pues.

Su último libro- este regalo de Jose Antonio- Visión de la Piedad.

También me regaló el único soneto a Torrijos. Y, por ser aún más generoso, me dedicó y firmó una letra que será canción -aún por salir- y dedicada a la memoria de Rockberto: Almuecín de las nubes. Perico «Tabletom» Ramírez anda en ello, según me dijo.

Y vuelvo a reseñar el honor que supone para mi que sea de primera mano el como me ha llegado este material.

Y tengo que agradecerle muchas cosas.

Tengo que agradecerle la charla amena y pedagógica que recibí en apenas dos horas. Lección magistral, ya te digo, de bonhomía y del  buen escribir. Por eso, tengo que  agradecerle  ese paseo por la Málaga desaparecida. También las confidencias – que sin tener que hacerlo- me hizo al desvelarme pinceladas de su carácter.

Tengo que agradecerle – sobremanera- esa lectura poética en petit comité  que para mí, realizó en la plaza del Obispo. Con la sola presencia de una catedral capitidisminuida en torres y con la mirada atenta y al quite de su gran y fiel amigo Jose Antonio Quesada.

No sabéis como voy a presumir de ese pase privado. No sabéis como. Fue como estar en las nubes. Sigamos en ellas. Y otra cosa Juan Miguel… Y hago mías tus palabra del maldito día…

“Reunir en una misma persona lucidez, rebeldía y timidez solo puede abocar, fatalmente en un artista, a la desesperación o a la santidad”

 Aplícate el parche, Maestro y… Fuera caballo! Que diría el Pedraza.

Nota Bene 1

Jose Antonio Quesada.

Ya me había avisado Juan Miguel de dos cosas: Primero de una timidez exacerbada – la misma que según el mismo- compartía con Antonio Abril.  Y segundo: su costumbre de reunirse los domingos por la tarde con su gran amigo Jose Antonio Quesada.

Jose Antonio es  otro animal poético; desconozco, -y se me perdone la ignorancia, que es mucha- si escribe o no. Ya sabéis de mi anunciada incultura  poética. Pero si puedo asegurar que no solo fue un partenaire excelente en el dato y en el comentario del poeta, sino que fue complemento directo y guía sugerente y eficaz.

Con un don especial para la paginación… Lee “ Esa hoja de roble” ¡Juanmi! En la página 59!

Recita “ Tu ausencia pura” en la página 31! Y así nueve o diez veces que fueron tantas como sonetos me recitó Juan Miguel.

Tuve incluso, en plena emoción, la desfachatez de llamar también Juanmi al poeta. Desliz que corregí de inmediato. (No volvió a suceder.)

Juanmi! Le dije sin pensarlo…Como coño se sabe las páginas???

No lo sé Álvaro-me contestó- pero cuando alguna vez he recitado en el Ateneo. Me susurraba desde la tercera fila..La cincuenta y ooochoooo….. La página cincuenta y ooochoooo…. Y allá iba yo, a la cincuenta y ocho y la recitaba.

La poesía de Juan Miguel, decía Jose Antonio, es la mejor que se ha escrito y que se escribe en Málaga- salvemos a Alfonso Canales-, apuntó. Pero nunca se ha vendido a las subvenciones ni a partido político alguno. Nunca le ha bailado el agua a nadie. Por eso –a lo mejor- lo tienen vetado en determinados círculos.

Pues peor para ellos!!! Dije. Solo que por esta circunstancia nos tienen también vetada a nosotros, la palabra de Juan Miguel, Y a eso- que quieres que te diga, no hay derecho.

Así que ahora estoy tremendamente dichoso, pues no solo he conseguido conocer al poeta. También al hombre. Y puedo aseguraros que es tan buena persona como escritor. Cálido y acogedor. Con un ingenio intolerable.

Un honor, Juan Miguel. Gracias por el buen rato pasado. Un honor.

No puedo terminar esto sin darle las gracias a Carmen Sánchez Romero: Mi Carmela. Quien me iba a decir que después de puntear  a tanto íntimo común del poeta iba a ser mi Carmela quien nos iba a propiciar el encuentro. Mil Gracias Carmela. Mil gracias.

Para terminar nada mejor que unas estrofas del maestro. Es como debe terminar este prolegómeno a su  rincón fijo que empieza ahora.

Árbol de azogue con uñas de gato

Para el suicidio de la golondrina

Dentro del hueso de una mandarina

Mi amor deshoja un triste boniato

 

Cepillo de tus dientes, perborato

Quisiera ser, y cándida aspirina,

Y mermelada de tu pan, y angina

De tu boca infantil de garabato.

 

Ponte las botas altas de corsaria,

Y aquellos cucos de licor perverso,

Y el tierno rimel de universitaria.

 

Dulce está el mundo, verde el universo,

Carigorda la luna  y libertaria,

En flor la calle y descorchado el verso.

                                                                                 (Muchacha del 68)

¿Qué os decia?

Nota Bene 2.

La foto primera que figura en este post, ha sido subrepticiamente afanada a su autor Bab El Ain de su blog Toto-Vaca. Así lo digo, para que así se sepa.

ANTONIO LOPEZ



Antonio López García
nació meses antes del inicio de la Guerra Civil, el 6 de enero de 1936 en Tomelloso (Ciudad Real). Era el mayor de cuatro hermanos, de padres labradores acomodados del importante núcleo manchego que era Tomelloso. Mientras la familia de Antonio esperaba que terminara sus estudios de contabilidad para trabajar en alguna tienda del pueblo o continuar con el oficio familiar hacía mucho tiempo que el joven había encontrado su vocación, el arte. Hacia los doce años comenzó a dibujar láminas, copiaba reproducciones de pintura que encontraba en revistas hasta que su tío, el pintor Antonio López Torres, comenzó a instruirle y a influenciarle para que dibujase en formatos cada vez más grandes y al natural. El mayor de los hermanos de su padre, tuvo un gran significado tanto en la vida del artista como en su obra.

 

Su tío, Antonio López Torres

Fue así como con apenas 13 años se traslada a Madrid para preparar su ingreso en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en la que sería profesor de la asignatura de Colorido en 1964. Al acabar sus estudios viaja a Italia becado por el Ministerio de Educación Nacional. Según el artista fue en este punto, al conocer de primera mano la pintura italiana del Renacimiento, donde comenzó a revalorizar la pintura clásica española, especialmente la obra del maestro por el que siempre ha manifestado una profunda admiración, Velázquez.
Una vez finalizados sus estudios alternó su trabajo entre Tomelloso y Madrid, período en el que realizó sus primeras exposiciones individuales entre 1957 y 1961, año en el que contrae matrimonio con la pintora María Moreno. Tuvieron dos hijas: María en 1962 y Carmen en 1965.

En 1985 recibe el premio Príncipe de Asturias de las Artes y en 2006 el Premio Velázquez de las Artes Plásticas. Además, en 1992 el director de cine Victor Erice filmó El Sol del Membrillo, película inspirada en la obra de López que lleva el mismo nombre y en la que recoge el proceso creativo del artista mientras pinta, intentando conseguir la incidencia de los rayos del sol en un membrillero durante su maduración.

Método y obra

Antonio López es una artista que busca dentro de la realidad que le rodea, los aspectos más cotidianos tratados con un detallismo fotográfico; cosas como son las cosas, elegidas de entre las cosas. Un realismo inquietante que parece contener muchas más realidades de las que percibe una mirada superficial. Sus preferencias van desde las vistas de Madrid, hasta los objetos más cotidianos y cercanos y los retratos de sus familiares, «Madrid es uno de mis grandes temas, como el Purgatorio para Dante«.

Considerado como el padre de la escuela hiperralista madrileña, estuvo muy influenciado por la pintura clásica española en general, sobretodo por Velázquez, como he comentado antes, y por su tío y mentor, Antonio López Torres.

Gran Vía

Hasta el día de hoy ha creado 170 óleos, 200 dibujos y una veintena de esculturas y está considerado como uno de los artistas plásticos más importantes del panorama general. Y como el pintor español vivo más cotizado por delante de Miquel Barceló y Antonio Tàpies con el cuadro Madrid desde Torres Blancas que fue subastado en Christie’s por 1,38 millones de libras (1,74 millones de euros) el año pasado, 2008.
Este cuadro representa una hermosa vista de Madrid que el artista pintó entre 1976 y 1982. Una obra al óleo sobre tabla de 145 por 244 centímetros que pertenecía a un coleccionista privado. Como curiosidad, el reloj del edificio de la izquierda marca que eran las 21:40 y los expertos concretan que se trataba del mes de Julio o Agosto.

Madrid desde Torres Blancas

El pintor manchego siempre mira la ciudad en momentos que los demás emplean para el descanso, el clima de la intimidad.

Madrid vista desde Capitán Haya

El que os muestro a continuación es uno de mis preferidos. Guarda una atmósfera de misterio bajo esa luz sórdida que refleja el desgaste del tiempo.

Lavabo y Espejo

El deterioro de lo material es uno de los temas que trata con más frecuencia el artista.

 

Nevera de Hielo

«El arte es como el amor: uno camina en la penumbra, en la oscuridad«.

 

Los novios

Y saliendo de lo habitual, dentro de la temática que suele tratar…

El Mar

Pensé escribir una semblanza del pintor, pero cuando estaba indagando en la red, dí con esta y me parece que no quiero decir nada más.

He elaborado una presentacion en Power Point con una selección de la obra del Autor.

Si queréis haceros con ella, podéis bajarosla desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents#cid=9B5AD4B7DBD9E872&id=9B5AD4B7DBD9E872%212158&sc=documents

Que la disfrutéis.

Fuente del texto (Fragmento) :  Guillermina Malo de Molina

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