Desde hace algún tiempo, vengo observando -a través de páginas de algunos amigos- unas preciosas fotos de la ciudad de Málaga. Preciosas no sólo por el enfoque. No sólo, por la oportunidad del disparo o por la elección precisa del lugar a inmortalizar. También por su tratamiento posterior.
Estoy hablando de la Málaga intima y particular del magnífico fotógrafo Fer Olea. Una Málaga plena de colores.
Se da el caso de que yo también tenía muchas ganas de elaborar una presentación donde figurara, como protagonista principal, la ciudad. Mi ciudad. Así que, cuando le pedí permiso a Fer Olea para secuestrar sus fotos sin derecho a rescate, y me dio su benevolente visto bueno, supe que había llegado el momento de la elaboración pretendida.
Fer, todo amabilidad, me dio permiso de la elección pormenorizada y subjetiva. Se creyó que con eso me hacia un favor; y en realidad lo que me causaba era un verdadero problema (que suelen causármelo todos mis amigos fotógrafos) al permitirme mi propia selección de entre todo el fantástico trabajo suyo que tenía a mi alcance que no era poco.
Una agradabilísima putada, dicho mal y pronto.
Pero bueno… no hay mal que por bien no venga. Pues esa libertad de elección me obligó a ver cada una de las imágenes que configuran su colección de fotos, la producción que tiene colgada en Internet. En su Facebook. Así que con esa agradecida tarea a cuestas, recorrí mi ciudad con los ojos, intentando -al final- no morir por una sobredosis de belleza. De una ingesta masiva de color y tonalidades. De agua de mar y de cielo.
Esto, que ahora vais a ver, es solo una muestra de toda una selección de imágenes donde Fer Olea se regodea especialmente en el mar -debe de ser una de sus pasiones- en los atardeceres con sus cielos maquillados de fiesta. Con los verdes de las olas que rompen en sus playas de El Palo; playas que por cierto, también son las mías. Casas y veleros multicolores desde El Candado. Palmerales del Muelle Uno. La Farola y la Catedral. Mucha Catedral.
La Catedral de la Encarnación es otra de las recurrencias del fotógrafo. Debe de saberlo ella, pues posa para la cámara de Fer Olea con su mejor rostro. Con su mejor porte. Sabiéndose guapa a pesar de la discapacidad que sufre.
Ha sido dura la decisión de dejar atrás, en mi selección, los atardeceres desde las montañas en Torrox; las playas de un Torremolinos rutilante. El mismo mar siempre; desde Nerja; desde Torre del Mar… de donde él quiera.
Pero era esta –ya lo he dicho al principio- una entrada dedicada a Málaga capital. Esa misma Málaga que se contempla desde Gibralfaro ahogada en un paisaje policromo que le procura el crepúsculo de la tarde. La Málaga que desde un Palmeral aún sin sorpresas, rinde culto a la Farola.
Si queréis descargaros y ver esta selección de colores de Fernando Olea, podéis hacerlo desde aquí:
Tengo el manifiesto placer de compartir, desde los primeros tiempos, amistad y momentos cercanos con mis buenos amigos los hermanos Ramírez Maestre: Perico y Pepillo. Dos músicos excelentes. Dos virtuosos cada uno en su disciplina.
Detentan cada uno de ellos, un bagaje erudito y profesional en esto de la música y los escenarios, muy digno de mención. Muy difícil de emular.
Músicos que son con un curriculum académico, impecable y envidiable; plagado de notas sobresalientes, y menciones honoríficas. Premios de Honor en música de cámara y máximas calificaciones en sus respectivas carreras profesionales.
Lo mejor de todo es que pudiendo haberse dedicado en exclusiva -por aptitud y talento- al estirado mundo de lo clásico y lo lírico, siguen deleitándonos desde esa atalaya de humanidad, creatividad y calidad musical que es la banda que ellos mismos crearon: El mítico grupo Tabletom que Jimi Hendrix y Frank Zappa guarden para siempre en la actividad mas fecunda. Y que nosotros los veamos y disfrutemos.
Pero, que quieres que te diga: No acaba ahí la cosa. Pesaítos que son.
No sólo son unos excelsos intérpretes clásicos que les procura eso de ser ambos profesores en Conservatorios de Música. No sólo son magistrales y avanzados músicos de rock y blues que también les procuran el ser los líderes y compositores de la banda más representativa y más querida de Málaga. No sólo son – y me pongo muy pesado, ya lo sé- los Alma Mater de los Ramírez Brothers donde dan rienda suelta a su capacidad compositora y ejecutora de fantásticas piezas jazzísticas. No! No sólo eso.
También dedican parte de su tiempo a la interpretación clásica junto a su hermana Carmen. Carmen Ramírez Maestre: Mezzosoprano que es, e imponente interprete de música lírica y barroca. Trío Ramírez se llaman.
Los tres hermanos, pueden estar contentos; deben sin duda haber heredado de su madre pianista ese oído prodigioso que tienen. Doña Concha; la madre que los parió.
Así que os comunico que tenemos todos una cita en el Teatro Echegaray de Málaga Capital el día 1 de Noviembre que viene. A las 19:00. Para poder asistir a un recital de este Trío Ramírez.
PRECIO: 12 euros. Compra de entradas: En el teatro Echegaray, en el Cervantes y en www.unientradas.es
El Trío Ramírez presentará también temas de su repertorio particular, con composiciones como ‘Marina’ y ‘Mi niña vuela’, así como la interpretación original y creativa de los clásicos.
Os pongo un video proporcionado por mi querido amigo el ilustrado Carlos López Linares donde interpretan Mi Niña vuela. Con letra de Juan Miguel González y música de Perico y Pepillo Ramírez. Para que os hagáis una idea de los que os espera. Una maravilla.
Tengo, como lector, mi propia historia con Ken Follet. Una historia que viene desde tiempos muy lejanos.
Mi primer encuentro fue con un libro titulado La Isla de las Tormentas. Una magnifica obra de suspense, un thriller de espionaje, que despues fue llevada al cine –magistralmente interpretada por Donald Sutherland- con el titulo cinematografico de El Ojo de la Aguja. Una fantástica pelicula. Una fantástica historia.
Poco después, volví a encontrarme con el autor en La Clave está en Rebeca, otro gran thriller de espias y códigos secretos. Tambien apasionante.
Pero mi primer shock literario fue sin duda con Los Pilares de la Tierra. Más tarde, con su continuacion: Un Mundo sin Fin. Unas historias de constructores de catedrales absolutamente cautivadoras.
Ahí me tome una vacaciones literarias de Ken Follet.
Años despues, volvi a caer en sus garras y quedé fascinado con la primera entrega de su trilogía “The Century” la llamada La Caida de los Gigantes. Cuando termine de leer esta primera, me quedé con el anhelo (tenía que esperar dos años!!!) de seguir la saga con la que ahora, por fin, está en mis manos: El Invierno del mundo. Temblando estoy, pues llevo más de la mitad y ya me duele saber que tendré que esperar otros dos años más para volver a encontrarme con las familias protagonistas de esta fantastica trilogia. Esta vez situada la acción en los años de la guerra fría.
Pero pasa una cosa -ya me pasó en el tamdem Pilares de la Tierra /Mundo sin Fin- que al tener como protagonistas a los mismos grupos familiares pero distintas épocas, te puede intervenir cierta duda o lío con tanto nombre similar.
Si en Pilares /Mundo creo recordar –no me hagáis mucho caso- hay un intervalo de doscientos años, en el binomio Gigantes/ Invierno, trancurren los años que van entre las dos grandes guerras; asi que los protagonistas de la ultima entregas son hijos directamente de las cinco familias protagonistas primeras.
Un pequeño lio teniendo en cuenta que entre la lectura de las dos publicaciones han pasado dos años y -en momentos- no es fácil recordar.
Asi que para paliar un poco este problema , he creado un documento pdf, donde (por volumen) vienen especificados todos los personajes.
Los que dispongan de libros electronicos, pueden descargarse este archivo tal y como yo he hecho, en su eReader; para así poder consultar cualquier duda en el documento citado. Muy cómodo.
Los que no dispongan del citado artilugio, les queda el consuelo de imprimirlo.
De cuando en cuando, los amigos -a través de las redes sociales- me hacen conocer a artistas que, si no fuese por ellos, nunca habría podido acercarme a su obra. Ni por asomo.
Gracias a mi querida amiga la actriz y bailarina Anita Iglesias Cumpián, he tenido la oportunidad de deleitarme con las obras de un pintor malagueño (de Antequera) exiliado en Mallorca llamado Juanjo Castillo.
Si algún artista me conmociona con un solo dibujo, no paro hasta hacerme con un buen numero de sus obras y guardarlas en mi ordenador con la idea de usar alguna imagen suya como complemento visual de mis artículos o entradas en este blog.
Si un dibujo o una pintura me gusta, vale; pero si casi la totalidad de la obra de un artista llega a fascinarme, me entra un repelús irremediable y tengo que ponerme a investigar hasta elaborar una entrada para apaciguar la angustia que me produce el no haber estado lo suficientemente atento a la trayectoria del artista en cuestión. A loro que le llaman.
Cuando me puse a recopilar la obra de Juanjo Castillo, con la idea ya definida de elaborar un power point con sus trabajos, me quedé absorto con la temática tan absolutamente carnal de algunos de ellos. Tan realistas y precisos otros.
Lenguas emborrizadas de lujuria; Pies besados por bocas entreabiertas. Labios anhelantes y lisérgicos abandonados al pop mas brillante y multicolor. Desnudos acuáticos. Un mundo de sensualidad y lascivia manifiestamente explícito y nada pragmático.
Colas de personas esperando no se sabe bien qué.…Colas de gente conformando un plano general en el que cada una de esas personas, tienen atribuido un papel protagonista en el todo. Con un realismo y una precisión en el trazo, que deriva en un conjunto resultante de una perfección atroz.
Gente y más gente esperando no se sabe bien qué otra vez… Con esa presencia que su estaticidad les procura. Declarando públicamente pensamientos propios. Indicando actitudes.
Maestría propia la de Juanjo Castillo. Un fantástico descubrimiento. Un enorme hallazgo.
Si queréis contemplar una selección de su obra, podéis descargaros esta presentación desde aquí: (Opciones de Carpeta y Descargar)
El día 16 de Junio del pasado año, tuve la ocurrencia -y la llevé a cabo- de realizar una entrada en este blog glosando la entrañable figura de uno de los profesores de los que mejores recuerdos guardo de mi época de estudiante. De mi época de estudiante durante la niñez. El Hermano Rafael en el Colegio Nuestra Señora de la Victoria (Hermanos Maristas) de Málaga.
Algún tiempo después -y a través de una publicación de mi amigo Ángel Idígoras- me enteré de que había una Web con una iniciativa de la Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deporte de Málaga, para que todo el que así lo quisiera, enviara para su posible selección algún trabajo donde se glosara, repito, la figura de ese profesor que te dejó huella. El más querido. El mejor.
Así que yo, habiendo escrito no hacía mucho el texto sobre el Hermano Rafael, se lo envié por si les interesaba; y si les parecía bien, lo publicasen. Docentes que dejan huella se llamaba el sitio Web.
Les pareció bien. Y lo publicaron.
Hoy me he quedado sorprendido, pues he recibido un mensaje de dicha Delegación Territorial en la que me indican que -con la colaboración de la Obra Social de Unicaja- han editado un libro llamado igual que dicha iniciativa: Docentes que dejan Huella en el cual se incluye mi articulo. También me comunican que, como agradecimiento, me envían un ejemplar de regalo.
Estoy muy contento. Muy contento. Y juro que no tanto por mi, como por él; por el Hermano Rafael. Estoy muy contento, porque ese regalo, me da otra vez la oportunidad de ensalzar públicamente a una persona que siempre fue buena y considerada conmigo. Con todos mis compañeros. Leal a sus principios y a sus creencias. Y ¡ Que difícil hoy día! lo sigue siendo.
Yo sé que a él, con esa modestia y humildad tan inusuales en estos tiempos, no le agradará que yo lo vuelva a publicitar.
Pero como la edad me da el rango de la desobediencia civil y religiosa, y -aunque solo en la barba- peino canas, me paso por mis entretelas su deseo y voluntad; y vuelvo a ejercer mi derecho de hacer público las cualidades del profesor bueno, amable y cercano a sus alumnos, que fue siempre. El Hermano Rafael Hinojosa Sánchez. Coetáneo del Pichi que fue. ¿He dicho Pichi? No! No lo he dicho. No he dicho Pichi en mi vida. Creo. Ni Locomotoro. Tampoco.
Si queréis leer la entrada original sobre el Hermano Rafael y sobre esa época mía –ya tan lejana- de colegial, podéis hacerlo desde aquí:
“Volodia gruñó. El Adlon era el hotel más chic de Berlín. Estaba en Unter den Linden, en el distrito gubernamental y político, por lo que su bar era el lugar de encuentro predilecto de los periodistas, que lo frecuentaban con la esperanza de hacerse con algún chismorreo”
Ken Follet (The Century: El Invierno del Mundo)
Últimamente parece que mis lecturas, van casadas -en un “matrimonio de coincidencia”- con las entregas de sus “Hoteles en la Memoria” que me proporciona tan dadivosamente mi querido amigo y Maestro Rafael de la Fuente.
Hoy, más Maestro y admirado que nunca.
Ya me pasó con el Hotel The Pierre de Nueva York en “Lugares que no quiero compartir con nadie” de Elvira Lindo, y ahora vuelve a sucederme mientras estoy con la segunda entrega de la serie The Century de Ken Follet y el Hotel Adlon de Berlín.
Nada más leer el párrafo que encabeza este articulo, recordé lo que en su día me había enviado Rafael. Así que, presto y ligero, lo desempolvé de la sala de espera de las futuras publicaciones y volví a leerlo.
Descubrir recordando, que el admirado Maestro cuando era niño, paseó por los mismos lugares -y en la misma época- que algunos de los personajes de Follet : Vladimir “Volodia” Peshkov,Heinrich Von Kessel y Werner Franck, me produjo un a inesperada sensación de importancia y orgullo por compartir amistad con una persona que ha vivido momentos históricos e interesantísimos en su vida Y que tiene la inmensa generosidad de compartirlos con nosotros.
No recuerdo especialmente si yo habría caído en la cuenta, cuando visité la ciudad de Berlín, de observar y admirar el Hotel Adlon; sus restos más bien. Estos, quedaron tras la división de la ciudad en la parte oriental. Y aunque yo visité los dos lados (pasando la pertinente e impresionante doble frontera americana-soviética), fueron pocos años después ((en 1984) cuando fue reconstruido y ya había desaparecido el llamado Muro de la Vergüenza.
Lo que si recuerdo con toda claridad, es haber paseado por la principal calle de Berlín la Unter den Liden para cenar; otra mágica noche, un notable codillo con chucrut acompañado de champán Môet & Chandon invitado por mi inestimable y muy querido amigo Carlos Gil Passolas que en paz descansa todavía trabajando. Estoy seguro.
Esta es la fantástica entrega que ha realizado Rafael de la Fuente sobre el Hotel Adlon de Berlín. A los lectores de la última entrega del Follet, les recomiendo que no se pierdan la anécdota primera del articulo del Maestro. Les emocionará y les hará sentirse un poco tentados por Volodia para hacerse espías -como Heinrich Von Kesse- para derrotar al nazismo.
Hay muchísimos mensajes por la red en los que se comparan los métodos de diversión de los niños de hoy día en relación con los que desarrollábamos nosotros en aquellos tiempos ya lejanos. Defendiendo que esa diversión de antes, consistía en estrujar la imaginación y que con cuatro cosas, podíamos pasar tardes enteras de juegos y entretenimiento. A base de fantasía.
Me ha enviado mi querido amigo MAF un elaborado trabajo en pdf sobre tres de los principales monumentos de Málaga : El Castillo de Gibralfaro con su Alcazaba árabe, el Teatro Romano junto a estos dos y, por fin, la Iglesia Catedral de Málaga.
Después de leer este documento, recuerdo con nostalgia, que me resultan muy familiares; y caigo en la cuenta, vuelvo a recordar, que estos lugares -cuando yo era muy joven- compusieron los tres, una suerte de triple escenario donde se desarrollaron gran parte de los juegos de mi feliz niñez. Esa niñez exenta de responsabilidades y de miedos que ahora -en la edad adulta- nos atenazan por culpa de unos indeseables que, amparados en no se qué, han hecho de este país un sitio menos bueno donde vivir. Donde jugar.
Lo explico:
Uno que lo es, se crió en Barcenillas; una incipiente urbanización que estaba naciendo a los pies del Monte de Gibralfaro. Justo ese que está coronado por el Castillo del mismo nombre y complementado con una Alcazaba musulmana que llegaba hasta los pies mismos de la ciudad. Mis juegos infantiles, transcurrieron jugando en el mejor decorado que a ningún niño pudiera ofrecersele. Un Castillo y una Alcazaba árabe. Torreones y mazmorras. Adarves almenados que te asomaban al Mediterráneo esperando a los piratas berberiscos que siempre llegaban. Invariablemente,
Éramos Capitanes Truenos y Guerreros con antifaces de cartón y gomilla. Personajes de ¡Cáspita y Diantres!, ¡Rediez y Voto a bríos!. Las niñas a proteger, todas eran Reinas de Thule y se llamaban Sigrid. Todas.Vestíamos cotas de mallas, cascos y correajes irreales. Juegos imposibles que hoy, difícilmente pudieran desarrollarse. No porque no existan estos escenarios, que aun están -y mucho más conservados que antes- sino porque ni el Castillo ni la Alcazaba, disponen de conexión inalámbrica, ni disco duro de no sé cuantas gigas, ni por supuesto, libro de instrucciones con trucos y atajos para recorrerlos, en foros de Internet.
Si bajabas de la Alcazaba, podías cambiar tu disfraz imaginario de guerrero cristiano (¡Santiago y cierra España!) o musulmán (¡Matad a esos perros infieles!); aunque debías de ponerte la loriga, el brazal o la toga. No sabíamos lo que eran, pero si sabíamos vestirlas en nuestro propio ingenio. En nuestro palacio inabarcable de fantasía. Sí que usábamos espadas y jabalinas que nos fabricábamos nosotros mismos con hierros oxidados de las obras de los edificios que iban creciendo en la citada Barcenillas, y que iban, inexorablemente, asfixiando poco a poco el bosque de pinos y el paisaje.
Esta vez -en el Circo Romano- éramos Jabatos y Taurus, Nunca “Fideos de Mileto” las niñas esta vez, se ponían las estolas y las togas femeninas. (tampoco sabíamos que se llamaban así los ropajes, pero las llevaban) lo que si sabíamos, era que todas ellas se llamaban Claudia y que suspiraban por que las rescatara el Jabato de turno, que casi siempre era el mas lanzado de nosotros. El más enterao.
Yo- para que negarlo- siempre fui o Goliath o Taurus. Cosa que tampoco me disgustaba, pues se me suponía la fuerza inacabable, el apetito voraz, y la bonhomía del fortachon amigo fiel hasta la muerte. Despues, para la hora de volver a casa, siempre resucitaba.
Eso pasaba los días buenos de sol y sin frío. Porque los días lluviosos, nos íbamos a la Catedral. Si! A la Catedral!
Los niños de mi época, entrábamos en la catedral, que nos conocíamos al dedillo. Nos sentábamos en la preciosa sillería del Coro, llena de relieves. Cogíamos, apagando los pabilos de las velas, los pegotones de cera que después conformaban enormes y sucísimas pelotas que guardábamos como si de un tesoro se tratase. Desde allí, sentados en un murmullo silencioso, observábamos el Altar Mayor de la nave principal.
Después, paseábamos por las dos naves laterales viendo las capillas donde nos impresionaban lo enormes cuadros y los muebles de sacristía donde se guardaban tesoros imaginarios.
Recuerdo también -por recordar que no quede- que un día acudimos todos en tropel a ver a un muerto en directo. Había fallecido el Obispo de Málaga D. Ángel Herrera Oria. Allá nos fuimos toda la pandilla, guardando una enorme cola, para -con una mezcla de miedo y curiosidad- ver el primer cadáver de nuestra vida.
Salimos también con una mezcla: de terror y de asco.
Hoy por hoy, no veo yo a niños jugando a piratas en el Castillo de Gibralfaro. A gladiadores en el Teatro romano. No los veo yo salvando doncellas. Ni los veo, observando impresionados -sin saberlo- obras de Niño de Guevara, Simonet o de Pedro de Mena. Más que nada, porque apenas tienen estos cuadros, los debidos millones de píxeles. Ni se pueden reenviar por Whatsapps.
Vaya una leche!
Este documento, interesantísimo, podéis verlo y descargarlo si queréis, aquí:
Los que ya pasamos del medio siglo de edad, tenemos grabados a fuego en nuestra memoria -con un ramalazo de melancolía- aquellas ilusionantes sesiones de programación doble en los cines de nuestra niñez e incipiente juventud.
Esas sesiones que -por cinco duros de los de antes -incluían dos películas; normalmente una apetecible de ver y otra un tostonazo. Cuando las dos tenían la característica de ser apetecibles, entonces era lo mas parecido a estar en el cielo del celuloide sentados junto John Wayne y Maureen O’Hara.
Casi siempre, las dos películas, estaban acompañadas de algún trailer, algún documental, la sarta de anuncio de Moviercord y -si tenías suerte- un cortometraje de dibujos animados de Popeye o Pluto.
Pero lo que si era de obligada contemplación, porque así lo exigía la normativa vigente en aquella época, era el NO-DO; el Noticiario-Documental.
Un documento en imágenes –absolutamente propagandista a favor del de la voz atiplada- que resumía los acontecimientos más importantes tanto de dentro como de fuera de la nación; vistos y contados desde un prisma absolutamente subjetivo y afecto al Régimen-.
Sin tener en cuenta esto último. Para los niños y jóvenes de aquella época, la música de presentación del NO-DO, la voz pito-lata de los locutores y el impresionante tono épico de Matías Prats en lo referente a las gestas de nuestros futboleros patrios, me devuelven con un guiño de nostalgia a esos años. Años primeros de ausencia de color en las salas de proyección. Grises también fuera.
Podéis ver ahora en este trabajo que mi amigo el indiano MAF tiene a bien remitirme, como colaborador estrella de este blog que es.
Un documental de 20 minutos de duración donde podremos ver al Ministro Fraga bañándose en Palomares tras la bomba americana; al Maestro Dominguin dando capotazos a un toro junto a Ava Gardner (justo antes, imagino, de darle otra serie de C(i)apotazos a la bellísima actriz, en la intimidad de la alcoba). Veremos al Dictador bajo Palio y abrazando al Santo.
Las demostraciones sindicales que tanto gustaban a Don Claudio, y los actores de la época dorada de Hollywood que venían atraídos por los toros ellos. Por las corridas ellas. Se me perdone el improperio subliminal, pero no he podido evitarlo.
Este es el texto y los links que me ha remitido el indiano amigo MAF. Agente –cada vez menos- en la sombra que es:
COLECCION DEL NO-DO
1936 – 1976
Puedes disponer de un verdadero arsenal informativo con unos 36 años de NO-DO a tu disposición. Un verdadero tesoro.
NO-DO: Lo que se contaba y ocultaba durante la dictadura. Pienso que vale la pena verlo. Un documento increíble para los ordenadores. Tiene imperfecciones pero, de todas maneras, merece la pena. El pasado, bueno o malo, es historia.
Una auténtica gozada. Son tramos de video que abarcan desde 1939
hasta 1975. Material original procedente de los archivos del viejo NO-DO.
Hay escenas inéditas (Onassis y Churchill paseando a bordo de un coche utilitario de los años 50, Ava Gardner toreando, Orson Wells, discursos oficiales, etc.). Cada uno encontrará alguna escena sorprendente.
Son ya muchos años. Esto sí, hay que verlo con las gafas de leer Historia.
Si alguien me hiciese esa pregunta estúpida de…¿ Que disco te llevarías una isla desierta? Me pondría en un enorme y casi irresoluble conflicto conmigo mismo.
Que dirían mis adorados Paul Simon o el mismísimo Bob Dylan? Y los blueseros? De traidor, supongo, no me bajarían. Porque después de sopesarlo muy mucho, sin duda, me llevaría el Live in London de Leonard Cohen. Nada tiene que ver la historia esa de la mamada que le hizo Janis Joplin en el Hotel Chelsea de Nueva York:
“Te recuerdo claramente en el Chelsea Hotel,
hablabas tan segura y tan dulcemente,
mamándomela sobre una cama deshecha
mientras en la calle te esperaba la limusina”
(Chelsea Hotel)
No puedo decir que fuera muy elegante contarlo -y cantarlo- por parte de Cohen, pero de lo que si estoy seguro es que a la Joplin, le importó bastante menos de tres cominos. Casi ninguno, diría yo.
Al margen de la anécdota estrafalaria, Leonard Cohen me ha perseguido, sin él saberlo, durante toda mi vida. Decía el fallecido poeta Fernando Merlo que “La mejor forma de alargar un polvo es Leonard Cohen” .
Tener toda su discografía es un lujo que me permito disfrutar cada vez que me da la gana. Y me da la gana, casi siempre, las tarde esas neblinosas, como es hoy – ahora estoy oyendo su último trabajo, Old Ideas, que es tan bueno como todos los anteriores- y disfruto del sosiego obligado que te proporcionan y obligan los excesos de los sábados de fiesta enorme y gratificante.
Siempre me arrepentiré de no haber ido al concierto que dio en Granada no hace mucho. En Atarfe concretamente. Pero los precios desorbitados de las entradas (más desplazamientos, más comidas, más alojamiento) me desanimaron desafortunadamente.
Cuando me entero de que hace un par de días actuaba en Madrid, y sabiendo que un muy querido amigo, iba a asistir a dicho concierto, le pedí -con ese deje de desinterés interesado que se aplica a los deseos – que me remitiese una crónica de dicho concierto.
Fernando Damas que así se llama mi, repito, muy querido amigo, con la caballerosidad que se le supone a un campeón internacional de esgrima, me ha complacido. Me ha complacido y me remite unas fotos imposibles (sólo aprovecho la primera que encabeza este texto de presentación) algunos videos y por supuesto la crónica de tan fantástico concierto.
No toco una coma; bueno, si que he puesto una en un sitio huérfano de ella, pero tal y como le dije, era por el morbo de corregir al corrector de mis Relatos de Humor, que tanto tiempo y entrega les dedicó.
Esta es la Crónica de Fernando Damas. Esta es.
Nota Bene: las fotos que inserto corresponden, como es natural, a dicho concierto, pero realizadas por fotógrafos con cámaras profesionales y no por usuarios de smartphones. A excepción de la primera. Me perdone la licencia el querido amigo.
Father Gorgonzola.
Disfrutadla!!!
LEONARD COHEN EN CONCIERTO
MADRID, OCTUBRE 2012
La Crónica
(Por Fernando Damas, 07.10.2012)
***
Asistí al concierto con la pequeña incertidumbre de qué me iba a encontrar, qué iba a dar de sí un artista de la talla de Leonard Cohen en una ciudad como Madrid y en un recinto como el Palacio de Deportes.
La entrada a las localidades se hacía tranquila y mansamente. Al estar todo el mundo sentado con su asiento numerado no daba lugar a colas ni empujones aunque parecía imposible que se fuese a llenar el recinto a pesar de estar vendido todo el aforo.
El escenario era amplio, frente a la Zona VIP y el Patio de Butacas repleto de unos asientos cómodos y espaciosos dispuestos para los múltiples eventos de este tipo que tienen lugar en este recinto perfectamente preparado y con un sonido y audición espectacular. A los laterales, las gradas propias del Palacio de Deportes abarrotadas de gente de todos los pelajes y edades.
Estaba programado a las nueve y a esa hora anunciaron que en 15 minutos comenzaría el concierto.
A las nueve y cuarto salían los músicos y el coro. Seis maestros, todos de cuerda a excepción de la percusión, que se multiplicaron toda la noche cambiando continuamente de instrumentos. Uno a la batería y percusión, otro al órgano y piano, un bajista con bajo electrónico y contrabajo, un violin, uno a la guitarra eléctrica en todas sus variedades y un último con las púas, bandurria, laud, mandolina y todo tipo de instrumento de doble cuerda.
El coro lo constituyen dos jóvenes blancas, las Web Sisters, guapas, rubias con cara angelical y unas voces con unos registros excepcionales y la ya conocida, por ser asidua acompañante del artista, la cantante negra de mediana edad Sharon Robinson con su voz fuerte de soul dirigiendo al trío.
Empezó con un pequeño saludo agradeciendo nuestra presencia y ofreciendo su entrega y esfuerzo comenzó sin más el espectáculo con la conocida “Dance me to the end of love” y “The Future” para dedicarse despues a su último trabajo “Old Ideas” con alguna intrusión de alguna clásica. Así durante una hora y media consiguiendo ovaciones en medio y al final de cada canción y tras cada solo de sus excepcionales músicos.
Tras veinte minutos de descanso vuelta al escenario con todo su repertorio habitual comenzando con su “Tower of song”, y repasando lo mejor de su repertorio, con unos solos y acompañamientos de violín, excelentes, o bandurria, laud, mandolina, guitarra y órgano que levantaban pasiones y aplausos.
En esta otra hora y media de deambular por melodías conocidas y realizadas magistralmente por todo el equipo, tuvo tiempo de que sus “chicas” nos regalasen un dúo de las hermanas Webb , una balada tipo celta, y una bella canción con Sharon Robinson, entre sus “Suzanne”, “The Partisan”, “I’m your man”, y una espectcular ¡¡Hallelujah!”” seguida de “Take this waltz” que fueron coreados por el público en los estribillos, etc., etc., presentando por segunda vez a todos sus colaboradores.
Se despidió y se fue dando saltitos y haciendo la ola como en la primera parte pero el público se mantuvo en pie aplaudiendo diez o doce minutos hasta que apareció otra vez y arremetió con fuerza con “So long Marianne” y “First We take Manhattan” tras la que volvió a desaparecer con sus saltitos característicos y saludar de nuevo.
El público permaneció de pie impertérrito aplaudiendo y al cabo de los minutos volvieron a salir todos y nos dedicó otro par de mixes “Famous blue raincoat” y “Closing Time” y “I Tried to live You” y “Save the last dance for me” con los que nos recordó que era “Closing Time” y que debíamos irnos, que tuviésemos cuidado al conducir, con la bebida y los resfriados y que fuésemos felices con nuestra familia y amigos.
Se fue como vino diciendo que no sabía si nos volveríamos a ver, tiene 78 años, y que había tratado de darnos lo mejor y conseguir nuestra sonrisa.
Lo consiguió plenamente porque todo el mundo salió satisfecho y en mi caso me hizo sentir momentos de emoción recordando a mis amigos músicos y pensando como sentirían si estuviesen allí o rememorando pasajes de mi vida que sin duda han coincidido con alguna de sus canciones que me han acompañado desde que compré el long play de vinilo con pasta de color sepia en el que interpretaba “Suzanne” a principios de los 70.
Dibujo de mi amigo Ángel Idígoras
La pena, y lo que no podía suponer, es que se podía hacer fotos, grabar, etc., porque de haberlo sabido me habría llevado la cámara de video para grabarlo en su totalidad. Sólo llevé una cámara de fotos pequeñita con poco zoom y el teléfono que, al venir de viaje, estaba a media carga y terminó de descargarse en el concierto.
Un toque de personalidad, humanidad y humildad que me llegó hondo es el detalle de no abandonar nunca el escenario y permanecer de pie mientras cantaban sus coristas, con el sombrero en la mano y mirando a las cantantes o al músico que hacía un solo, terminando con una genuflexión al intérprete que ya quisieran para sí chinos o japoneses.
En definitiva, una jornada de 4 horas que se pasaron rápidas, con vivencias y emociones muy positivas y unas sensaciones extraordinarias transmitidas por este mito de 78 años que no debería cumplir más y permanecer siempre así como el pedazo artista y señor que es.
Pasada la una de la madrugada salíamos del Palacio de Deportes con un sensación de tranquilidad de espíritu y satisfacción aunque no pudiésemos ya tomarnos ni una mala cerveza y tener que dirigirnos directamente a casa.
Nota Bene 2 Para los curiosos e incondicionales, aquí tenéis el repertorio de dicho concierto:
Primera parte
Dance Me to the End of Love
The Future
Bird on the Wire
Everybody Knows
Who by Fire
Darkness
Sisters of Mercy
Hey, That’s No Way to Say Goodbye
Amen
Come Healing
In My Secret Life
Going Home
Waiting for the Miracle
Anthem
Segunda parte
Tower of Song
Suzanne
Night Comes On
The Guests (Tour debut)
Heart with No Companion
The Gypsy’s Wife (performed by Sharon Robinson … more)
The Partisan
Democracy
Coming Back to You (performed by the Webb Sisters)
Alexandra Leaving (performed by Sharon Robinson)
I’m Your Man
Hallelujah
Take This Waltz
Bis 1
So Long, Marianne
First We Take Manhattan
Bis 2
Famous Blue Raincoat
Closing Time
Bis 3
I Tried to Leave You
Save the Last Dance for Me (The Drifters cover)
Invariablemente cada mañana -Grá y Adiós, que decía la inefable Carmen Sevilla- cojo mi coche, a eso de las siete de la mañana, para dirigirme a mi puesto de trabajo. Desde hace como unos tres o cuatro años, vengo observando que el tiempo que transcurre en el desplazamiento entre mi hogar y el paraíso laboral, ha disminuido considerablemente.
Se debe -esta disminución en el tiempo de desplazamiento- a dos circunstancias especiales que han coincidido. La primera: la apertura de un nuevo tramo de autovía que aligera el tráfico dirección Torremolinos; y sobretodo…la segunda: el enorme descenso en números de vehículos que se desplazan en dirección a la capital como consecuencia del desempleo. Una tragedia.
Bueno…dejemos la tragedia un poco de lado y vayamos a la anécdota:
Esta mañana -al contrario que otras- me he encontrado con una interminable caravana de coches que ocupaba todo el Paseo Marítimo y su continuación el Paseo de los Curas. Hablo, naturalmente, de mi ciudad: Málaga. El motivo: unas obras realizadas al final del Paseo de los Curas y el puto efecto escaparate de los conductores que no pueden evitar esa característica tan española que es la de observar al que trabaja.
Aunque dentro de unos años esa actividad -observar al que trabaja- se reservará para los Museos de Historia en este país.
Sigamos:
Bien, después de aprovisionarme de gasolina (menos mal) encaro el Paseo Marítimo y -a una velocidad (qué ironía) exasperantemente lenta, me doy cuenta de que dicho Paseo Marítimo, ocupa junto al mar una suerte de pista deportiva mañanera que se divide en…
La Ruta del Dianbén y
La Ruta del Esteroide.
Dos rutas hay pues. La Primera es la situada a pie de carretera –que es la que yo, desde mi vehiculo semiparado- diviso mejor.
Es la ruta llamada: Ruta del Dianbén. La ruta del Dianbén está prácticamente tomada por viejecitos escuálidos y por jubilados barrigones. Todos ellos potenciales o fehacientes diabéticos y, por lo tanto, consumidores del medicamento regulador de la glucosa llamado Dianbén. De ahí el nombre.
El usuario de la Ruta Dianben, tiene como característica el look “Ordinary Casual” es decir: que pasando de la esclavitud de la moda deportiva, se embute (literalmente) en un estrechísimo a la par que horrendo chándal de cuasi poliuretano, imposible y tóxico; calza zapatillas marca “La Pava” de insoportables colores chillones (igualmente tóxicas) para que hagan juego con el maléfico chándal. Ni que decir tiene, que toda la vestimenta, incluido el calzado, es altamente inflamable y que ,además, apenas alcanza para taparles someramente el barrigón al completo. En casos, el ombligo asoma como pidiendo o misericordia, o tiro de gracia, que el boquete ya lo tiene hecho.
Dentro de este grupo está un subgrupo de abueletes llamados “Pantuflas” esto es: Calzando zapatillas de andar por casa ,o en el mejor de los casos, deportivas blancas decimonónicas marca Paredes o similar, complementan la vestimenta con pantalón de Tergal marrón claro de salir, rebequita de cinco botones marrón ,más oscura, también, pero mas claro, y camisa de rayitas -de implacable poliéster- azules y blancas que le provoca un hiede de sobacos al abuelo, que llega hasta el narrador que está – resignado y observando la situación- con los ojos desorbitados dentro del coche en la puta caravana. O.O
Todo esto, lo he visto esta misma mañana con estos ojitos que se han de comer los gusanos. Júrolo.
Huelga decir que los abueletes y los jubilados hacen acopio impenitente y duraderísimo de las máquinas de ejercicio de piernas, brazos y cintura, que para su uso ha colocado el Excelentísimo Ayuntamiento de la ciudad. Huelga decir también que desde la implantación e instalación de esta máquinas al aire libre, las fracturas óseas se han incrementado un 69% (se me perdone lo soez del dato numérico) entre el segmento de población descrito anteriormente. Impera sobre todo el disloque de cadera.
La segunda ruta, y no por ello menos esperpéntica, es la llamada : Ruta del Esteroide.
Esa ruta está situada bajo el murete que separa la Ruta del Dianbén y está justo al lado de la orilla del mar. Es usada esta ruta, por jóvenes deportistas ilusos que, o bien están preparando eternas e inexistentes oposiciones para Bomberos y Policía Local, o por locos del deporte y del musculámen.
Estos deportistas, son incansables consumidores de Esteroides –de ahí el nombre de la Ruta- que mejoran su masa muscular y su aspecto intelectual (es ironía). También son adoradores del pollo cocido, el arroz blanco y la ingesta masiva de fibra, lo que les procura unas cagadas puntuales, perfectas y absolutamente reparadoras. Son los fabricantes del mojón tipo “Manga de Abrigo”.
También -porque no decirlo- son usuarios de esta ruta, deportistas mas entrados en años que -o están en el paro, están infelizmente prejubilados, o entran a trabajar a la hora que les sale de sus lugares íntimos. Casi siempre funcionarios de la Excelentísima Diputación. Chóferes sin incluir.
La Ruta del Esteroide, está plagada -al contrario que la Ruta del Dianbén- de los mas “In & Posh” en cuanto a vestimenta deportiva. Lo último.
Carísimas zapatillas New Balance, con colchones aire incluido en las suelas, que le proporcionan un andar entre caballuno y saltimbanqui. Cubrecabezas de colores pegaditos al meollo marca Nike. Todos y todas, van provistos de los preceptivos leggins negros súper ajustadísimos que producen el efecto “Medio Coco” en la entrepierna de los machos, y el efecto “Pezuña de Camello” en la de las féminas.
Huelga decir, también, que el inmenso abanico de camisetas y sudaderas, me deja abrumad y sin capacidad descriptiva. Tan solo- y para que se hagan idea- comentar que cuando corren tras el murete, despiden una suerte de resplandor fluorescente- que pareces estar viendo la escena final de “Encuentros en la Tercera Fase. Ta-ti-tó-ta-tóóóóó… Ta-ti-tó-ta-tóóóóó….
Lo único malo que tienen los usuarios de la Ruta del Esteroide, es que como hacen “Running” junto al mar, y por lo tanto casi tapados por el murete -para su desgracia, pues suelen ser muy exhibicionistas- los automovilistas -que aun seguimos parados, muy distraídos, todo hay que decirlo,- solo les podemos ver la gorra Nike, que llevan puesta en el meollo intermitentemente. Ahora si!, ahora no!. Ahora si!, ahora no!. Ahora si!, ahora no!. Pues a causa de los saltitos producidos por el uso de las zapatillas con colchones de aire, solo se les ve eso: la gorra. Ahora si!, ahora no!. Ahora si!, ahora no!…. Y eso queridos míos… No mola para lo que cuesta la equipación.
Así que sigo -muy despacio- mi camino, observando atónito, a los abueletes haciendo cola tras cada máquina de ejercicio, como si de una churrería se tratara. Cada uno con su llamador de urgencia al 112 a mano, para que, en caso de estirón, los recoja la ambulancia del Servicio de Salud de la Junta de Andalucía. Que por cierto, me han dicho, que se ha separado.
Esto ocurrió, entre las 07:00 y las 08:00 del día 3 del mes de Octubre del 2012 Annus Dei.