Y DICE VALLEJO…

Celeste 2© Fotografía y posado: María Celeste Barba

Y DICE VALLEJO…

Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el íjar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.

Oh, Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh, estruendo mudo.

¡Odumodneurtse!

CÉSAR VALLEJO / De Trilce.

12092654_10207491938115136_90758084_n© Fotografía y posado: María Celeste Barba

Un buen día para morir

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UN BUEN DÍA PARA MORIR

Lazarus wartetEDGARENDE

El pasado día 1 de Octubre de este que acaba, tuve el privilegio de ser invitado, personalmente por mi querido amigo el escritor Pedro Rojano, a la presentación de su tercer libro –escrito en colaboración con otros escritores que junto a él, conforman el grupo literario «Punto y Seguido»– en el Ateneo de Málaga.

(http://puntoyseguidoescritores.blogspot.com.es/)

El acto, al que asistimos –cómo no podía ser de otra manera– la élite de la guardia pretoriana del Negro Anaranjado, fue un rotundo éxito de asistencia y de apreciación posterior. No sólo por las acertadas palabras de todos los autores, sino por el buen gusto mostrado en las diferentes partes que constituyeron el conjunto de esta presentación literaria: Música, locución e imágenes.

El libro –que contiene un total de quince relatos– se llama «Maneras de Desandar el Tiempo» y junto al citado amigo Pedro Rojano, escriben Andrea Vinci, Inmaculada Reina, Loli Pérez, Miguel Núñez, Isabel Merino y Mauricio Ciruelos.

Un libro absolutamente recomendable y del que ahora, a continuación, inserto uno de los relatos de mi amigo Pedro llamado «Un buen día para morir».

Este es… Disfrutadlo. Un relato que no deja indiferente. Una historia de amor y desolación inacabable.

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Un buen día para morir

Pedro Rojano

«El tiempo lo único que hace es

pintar de cal las paredes de la memoria»

Si hubiese podido elegir, habría muerto el día de mi setenta cumpleaños. Estábamos todos en el restaurante: mis sobrinas, mis amigos…, faltaba Amalia, eso sí, pero seguro que ella hubiese estado de acuerdo.
Desde que me quedé viudo consumo las mañanas jugando al dominó. No me tengan lástima, al menos no todavía, eso del dominó despeja bastante la cabeza y no te deja pensar en otras cosas. Cuando se cumplen setenta años no es bueno pensar demasiado. Todo se vuelve un poco absurdo, lo que creíamos importante deja de serlo, y lo que pensábamos que no lo era, pues eso, que tampoco. Pocas cosas importan cuando a uno ya no le quedan ni tiempo ni ganas para afrontarlas y todo lo que ocurre a nuestro alrededor es como si hubiese ocurrido ya. Son acontecimientos viciados, repletos de lugares comunes. Esas dos palabrejas son de Sebastián, mi pareja de dominó. Sebastián es un tío culto, de esos que leen todos los días. Y escriben. Mi amigo Sebastián escribe. Un día me dijo, todo lo que sucede a nuestro alrededor, los fraudes de los políticos, las catástrofes, las crisis económicas, el argumento de las películas, el famoseo, los matrimonios, los divorcios… todo eso es como si ya lo hubiésemos vivido decenas de veces, por eso sabemos que no tienen importancia, porque el tiempo lo oculta para destaparlo después. Son lugares comunes, me dijo, y a mí aquello se me quedó bien grabado porque no lo había escuchado en mi vida, y eso sí que era importante. Sebastián es un tipo culto. Se plantea cosas, a pesar de que cuando jugamos al dominó no hacemos nada más que contar las fichas sobre la mesa y las que faltan por salir… seis pito, pito tres, cierro.

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El dominó, una de las cosas más importantes que tuve a los setenta. Recuerdo bien aquella partida del día de mi cumpleaños. Sebastián había pasado y yo intuía que tenía el seis doble en la cartera. Estábamos perdidos, pero hice una jugada maestra. Yo sabía que con el cinco cerraba, pero me arriesgaba a perder a los puntos, así que opté por el cinco pito, a pesar de que le ofrecía a mi contrincante la posibilidad de colocar la última ficha. Pero pasó y ganamos. ¡Qué satisfacción me produjo! Sebastián y yo nos abrazamos y apuntamos la cerveza a los otros. Ahí podía haber sido. Morirme, digo. Allí mismo, con la victoria en la mano, agarrando el triunfo justo en el último momento. Pero no.

Regresé a casa por el camino de siempre, no es el más corto, pero es al que estoy acostumbrado. ¿Para qué regresar por otro sitio? Pepa y Olivia dieron muestras de conocerme y me esperaban apostadas en mitad del camino. Me alegró verlas. No suelen visitarme, pero aquel día habían venido a verme. ¿Mi cumpleaños? Yo ni me acordaba. A esa edad ya se ha soplado toda la cera que arde. Estaban tan ilusionadas que sospeché que me pedirían algo, pero se agarraron de mi brazo, una a cada lado, y seguimos caminando hacia mi casa. Qué orgullo llevar a esas dos prendas colgadas de mi brazo, como en mis tiempos mozos en que paseaba con dos morenas camino de la Feria de Abril. ¿Y allí en la feria? También podría haber sido en la feria, ¿por qué no? Algunos vecinos bromeaban al verme con aquellas bellezas. ¡No vas a poder con las dos!, me gritó Carmelo desde el kiosko y me recordó con un gesto que ya no estoy para esas historias. Quise gritarle que eran mis sobrinas, pero ¿para qué? A veces damos más explicaciones de las necesarias. Eso es otra cosa que se aprende cuando se llega a viejo. Explicaciones y excusas las mínimas, que ya no hay tiempo para tanto engaño.

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Al llegar a casa me cambié de zapatos y salimos hacia un restaurante cercano. Allí me esperaban los compañeros del dominó, quienes tuvieron que darse prisa para llegar antes que yo. También estaban Héctor y Enrique, los dos únicos amigos que conservo del colegio. Ambos me conocen tan bien como yo a ellos, por eso me gustan. Después de tantos años, no necesitamos hablar para pasar el rato. Ellos crecieron conmigo, comparten todos los acontecimientos buenos y malos que nos tocó lidiar en todos estos años. Estaban allí para ser testigos de un nuevo cumpleaños, una nueva década que se me antojaba más corta que las demás, y a pesar de ello comenzaba a considerarla más jugosa, porque cuando se es viejo cualquier tiempo presente tiene más cuerpo que los recuerdos del pasado, y por supuesto mucho más color que el futuro. El presente es como un buen vino descorchado, listo para servirlo y bebérselo a sorbos. Ya no queda tiempo para bodegas. Eso también es de Sebastián, el bribón se las sabe todas.

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También había venido Teresa, menuda belleza era cuando la nombraron Miss del barrio en 1962. Algo tuve con ella, poca cosa, por aquella época no se pasaba de un beso y tres o cuatro manos despistadas, pero después se quedó en nada y los dos seguimos por nuestro camino. Ella encontró empleo en una tienda de novedades que acababan de abrir en la Plaza Nueva y se echó un novio que la llevaba y la recogía en una novedosa Vespa. Yo me marché a la mili, y me olvidé de Teresa y de su Vespa. Pero la casualidad quiso que muchos años después nos encontrásemos. Ella, con sesenta y cinco años tan guapa como siempre, y yo recién viudo. Después de aquello nos vimos muchas veces; muchos cafés, y mucho hablar. Ella más que yo, porque a mí me gustaba oírla. Por algún motivo recuperaba vida estando a su lado. A ella le hacía bien hablarme y a mí escuchar sus anécdotas, tan ingeniosas y divertidas que nos hacían reír, y eso es una virtud. Una virtud que podría sustituir a cualquier concurso de belleza que se precie, por muy joven que uno sea. Teresa y yo nos encontramos al principio y final del camino, y eso da para mucha conversación, que se lo digan a ella; aún quedan retales de su vida que desconozco.

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Y qué voy a decir de mis queridas sobrinas. Olivia es la más pequeña: extrovertida, independiente y descarada. La cara siempre encendida de ánimo, y su sonrisa deslumbrando la calle. Nerviosa como una libélula en plena noche de perseidas. Caprichosa, protestona, presumida como un cimbreante tallo, pero sobre todo muy cariñosa. Ha tenido más de mil novios, pero ninguno le convence, y yo le decía, aprovecha mujer que los años no esperan, pero ella erre que erre, que no. Para Olivia la primavera siempre va después del invierno. Yo siempre he pensado que salió a mí, aunque ella es mucho más valiente.
Pepa es la mayor, servicial y trabajadora. Con los ojos más oscuros que el reverso de una ficha de dominó, y con una injustificada responsabilidad de la que no se ha descargado. Discreta y humilde, puede que un poco reprimida por culpa de los asuntos religiosos. Quiso ser monja, pero entre todos le quitamos las ganas y ahora no es más que una monja sin hábito. Venía acompañada de Arcadio, su marido. Hombretón bueno y un poco tontorrón, aunque eso no se lo digo. Siempre sonriendo con la expresión de que todo está bien. Yo creo que si se derrumbara el suelo a sus pies seguiría sonriendo con esa mirada boba de quien jamás ha sufrido. Pero es bueno con Pepa y ella le quiere, y yo también ¡diantre! Sobre todo porque es a la única visita que soporto. Solo Arcadio continúa mirándome con la misma sonrisa de antaño, con idéntica expresión de infinita credulidad y aceptación. Nadie, excepto él, ha vuelto a ser el mismo.

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En el restaurante solo faltaba ella, mi Amalia. La muchachita que me robó las ganas de explorar el mundo, porque desde el instante en que la conocí, ya no hubo mundo que explorar más allá que el suyo. Ella fue mi continente, mi mar, todas las ciudades. Me abandoné a su cariño desde el primer momento y ella no lo soltó hasta el último suspiro, aquel día en que la mala suerte decidió que a partir de entonces me quedaba solo jugando la partida. Podría haber sido allí mismo, junto a ella, acostado sobre la colcha para no estropear el embozo. Algo me advirtió de que se iba. Me miró con la compasión de la madre que nunca fue y me besó en los labios con un beso seco y débil. Su rostro parecía marchito y sin color. Yo la besé en la mejilla, dos veces. Y entonces se marchó. Así de fácil. Estábamos en la cama de nuestra casa. Solos, como siempre nos había gustado estar, disfrutando de nuestra compañía, que a esas alturas de la vida era como estar uno con uno mismo sin estar solo, porque los viejos que han estado mucho tiempo juntos forman tanta parte el uno del otro que es como si no hubiera dos. Cuando uno se resfría, lo hace el otro, cuando le duele el lumbago, al otro le duele la ciática, cuando uno tiene ganas de reír, el otro no puede parar de hacerlo y cuando se trata de llorar no hay otra forma de hacerlo que juntos. Pero cuando uno se muere no ocurre lo mismo, al menos no fue así conmigo, y así tenía que haber sido. Ya lo creo. De todas las cosas que tuve en mi lista como imperdonables, la única que sobrevive es esa. Haberla dejado sola en la muerte. Aunque, en el fondo, no es algo de lo que me arrepienta del todo, pues me quedé como fiel guardián de su recuerdo que es la mejor manera de homenajear a los muertos.

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Las misas, penas y llantos solo sirven para enterrar aún más al que se ha ido. En su sepelio no dejé que se hablara de otra cosa que no fuera de ella, de sus recuerdos, de sus manías, de su manera exquisita de preparar las lentejas, o de su enconada lucha para que los sobrinos se lavaran las manos antes de sentarse a la mesa. Que se hablara de su afición por las novelas baratas de amor. Del cariño que siempre tuvo a sus buganvillas y al jazmín que brotó, sin que nadie supiese por qué, de uno de los macetones de la terraza y que regaba siempre con lo que me sobraba de la cerveza porque decía que era buena para que oliesen bien. Quise que se recordase también su terrible sentido de la orientación que nos hacía pelearnos en medio de una algarabía de tráfico y ruido. De su ilusión por los niños que nunca pude darle, y de su miedo a morirse antes que yo. Pues así fue. La gente dice que el tiempo lo cura todo, pero no es exactamente así.

El tiempo lo único que hace es pintar de cal las paredes de la memoria, pero la lluvia de noviembre agrieta la cal y desconcha las paredes, y algunos recuerdos salen a la luz. Luego regresa la primavera y se vuelve a blanquear, y parece que todo es nuevo, y los jazmines vuelven a florecer y los jilgueros se dejan oír, escondidos entre las ramas de los olmos de la Plaza Nueva, pero las grietas siguen ahí, como un mal recuerdo. El tiempo lo cura todo, eso dicen, pero no es verdad. Yo aún llevo a Amalia grabada en mi piel con la fijeza de cientos de tatuajes, uno por cada día que pasé con ella, y tres por cada día desde que se fue. Pero eso no lo sabe nadie, porque ya procuro yo que no lo noten, es fácil cuando se tiene un buen compañero de dominó que además es poeta. Amalia y yo nos debimos haber marchado de la mano un 5 de noviembre de hace cinco años, cuando aún teníamos fuerza en el corazón para mandarlo todo a freír espárragos. ¿Antes dije que habría elegido morirme el día en que cumplí setenta años? Pues me equivoqué.

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Pensándolo bien, tampoco importa mucho. Cualquier día puede ser bueno, siempre y cuando uno pueda despedirse. Porque es necesario despedirse. Nadie se marcha a un viaje sin besar a aquellos a quien quiere, sin abrazarse justo antes de embarcar. Las despedidas tienen que ser cortas, pero han de celebrarse con emoción y con alegría, ¡diantre! Porque a los viajes se lleva la ilusión en el rostro y no esta ictericia de mierda con la que amanezco todos los días. Yo no tendré despedida. Me marcharé cualquier día sin número y sin mes, y será un alivio para todos. Más aún para mí.
A las seis de la mañana entra la luz por la ventana de la habitación. Una enfermera se acerca al cabecero de mi cama y posa su manota sobre mi frente. Me toma la tensión sin preocuparse si aún estoy dormido, y después saca un termómetro y me lo introduce debajo del sobaco elevando con brusquedad mi brazo. Se va.
Pepa llega a las ocho de la mañana, suele ser muy puntual, descorre los visillos de la ventana y suspira. Suspira tres o cuatro veces antes de comenzar a limpiar la mierda que se ha acumulado durante la noche. Lo primero que hace es destaparme y dejar que mi cuerpo viejo, fofo y repleto de pústulas, se muestre a los ojos de quien vi nacer. Pepa se arremanga, separa mis piernas con dificultad, porque aunque ella no puede darse cuenta, aún conservo migajas de energía para mantener cierta dignidad.
Los médicos dijeron que un ictus había paralizado una parte de mi cerebro. Dijeron que me había salvado gracias a un milagro. ¡Un milagro! Dijeron que a partir de ese momento no podría hablar, ni moverme, y que probablemente no me enteraba de nada. Un milagro, dijeron. Tampoco puedo gritar, ni llorar, ni decirle a todo el que entra sin permiso en mi habitación que no quiero verle, porque hace tiempo que no debería estar aquí, hace tiempo que debería haberme ido. Un milagro es lo que necesito ahora.
Los trapos manchados de excremento van brotando como flores muertas de las manos de Pepa, quien con un rostro resignado pero aún afable, realiza su trabajo entre suspiros. Pepa ha encontrado al fin su vocación, y yo diría que se ha valido de mí para reafirmase en ella. Pepa, al igual que mi Amalia, no tiene hijos, y por muy absurdo que parezca ha entendido como responsabilidad suya todo lo que está haciendo por mí. ¿Por mí? Por mi viejo y podrido cuerpo. Todo eso lo pienso mientras la veo repasar con un paño húmedo de agua tibia cada palmo de mi piel, como si mantenerme limpio pudiese refugiarme de la humillación. A veces le acompaña Arcadio, comprensivo, servicial, estúpidamente risueño, quien me observa desde la distancia como antes lo hacía, con aquella sonrisa bobalicona que parecía soportar cualquier esperpento que ocurriera delante de sus ojos, la humillación más grotesca. Se sienta en una silla en la esquina de la habitación y observa a Pepa lavarme los brazos, el pecho, las piernas, el culo, y mis partes. Arcadio sonríe puerilmente, y las horas se le van derramando bajo el sombrero. Quizás por eso le aprecio: compartimos el mismo estado vegetal. Supongo que ahora debería entenderlo. Puede que si alguien me mostrase un espejo vería la misma sonrisa estúpida debajo de mi nariz.

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A lo largo de los meses que llevo aquí tumbado, he visto desfilar ante mí a todos aquellos que aprecié y de los que nunca pude despedirme. Ahora ya solo preguntan por lo que como, si he dormido, cuántas veces he cagado y el color que tienen mis heces. Mis amigos se han hecho acreedores del tono de mis heces, y es importante que sepan al detalle el volumen y la consistencia. También Teresa, también. Ella viene dos veces en semana, habla mucho con Pepa, ahora es a ella a quien le cuenta aquella parte de su vida que me perdí. Lo hacen susurrando, como si fuese un insulto para los muertos oír cómo fluye la vida. Antes de marcharse, mira hacia la cama con una mirada lastimosa que pretende ser compasiva, pero no dice nada. Besa a Pepa y se marcha recordándole lo bien que se está portando con su tío y todos aquellos bienes a los que se está haciendo acreedora cuando llegue al cielo.
De igual forma, me hieren las miradas piadosas de mis compañeros de dominó, que vuelven a ser cuatro, e incluso el poema estúpido que leyó Sebastián mientras una enfermera me cambiaba la sonda en su presencia. Soy testigo del olvido a cuentagotas de mis vivencias, sustituidas por la cruel letanía de síntomas, diagnósticos, medicaciones y cuidados paliativos a los que me veo sometido. La enfermedad ha devorado mi cuerpo, y ahora se ceba con los recuerdos.

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Olivia nunca ha venido a verme.
Todos hablan mal de ella. Susurran que tan solo vendrá cuando haya que repartir el poco dinero que me quede. No es verdad. Olivia siempre supo que yo me despedí de ella aquel día de mi setenta cumpleaños. Recuerdo muy bien su rostro, su mirada viva, luminosa. Su entusiasmo al hablar, sus manos inquietas. Recuerdo muy bien a Olivia, y no quiero volver a verla. Supongo que algo así le ocurre a ella. Una vez me dijo que si tuviera que elegir un día para morirse escogería el día en que se enamorase de alguien con la misma pasión que yo sentía por Amalia. Ese día, me dijo, ya no querría vivir más. Se despediría de todos sus amigos con una gran fiesta y estaría haciendo el amor durante toda la noche. No dije nada, y ella creyó que no la había oído. Sí la oí, pero yo estaba pensando en Amalia, en la noche en que supe que estaba enamorado de ella. Si hubiera muerto ese día, me habría perdido muchas cosas.
Puede que ya no esté tan seguro de elegir el día en que hubiese querido morir. Juzguen ustedes y elijan por mí, pero hagan el favor de darse prisa.

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(*) Todas las imágenes que ilustran esta entrada son obra de Edgar Ende

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LISTADO DE CONCIERTOS EN NUEVA YORK. OCTUBRE 2015

Billy-Joel

LISTADO DE CONCIERTOS

EN NUEVA YORK.

OCTUBRE 2015

Estos son los conciertos a celebrar en la ciudad de
Nueva York en Octubre del 2015
 Una buena lista.

Thu 10/1/2015

Trio 3

Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Thu 10/1/2015

Stromae

Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Fri 10/2/2015

Rebirth Brass Band

Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Fri 10/2/2015

Zedd

Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Sat 10/3/2015

Rebirth Brass Band

Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Sun 10/4/2015

Rebirth Brass Band

Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Thu 10/8/2015

Ricky Martin

Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Sun 10/11/2015

Iggy Azalea

Barclays Center
Downtown
Brooklyn, NY

Tue 10/13/2015

Legend of Zelda

Symphony Barclays Center
Downtown
Brooklyn, NY

Tue 10/13/2015

Panda Bear

Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Wed 10/14/2015

Panda Bear

Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Thu 10/15/2015

Panda Bear

Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Wed 10/21/2015

Billy Joel

Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Fri 10/23/2015

Blur

Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Sat 10/24/2015

Disclosure

Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Tue 10/27/2015

The Who

Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Sat 10/31/2015

Dead & Company

Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

***

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Y DICE CORTÁZAR…

celeste© Fotografía y posado: María Celeste Barba

Y DICE CORTÁZAR…

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
***
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortázar.

1385878_10202039059556580_1112945143_n© Fotografía y posado: María Celeste Barba

***

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LISTADO DE MERCADILLOS CALLEJEROS EN NUEVA YORK. OCTUBRE 2015

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LISTADO DE MERCADILLOS CALLEJEROS

EN NUEVA YORK.

OCTUBRE 2015

Tengo un especial y precioso recuerdo de los mercadillos callejeros del mes de Octubre en Nueva York. Junto con los de la época Navideña, que también viví, el otoño neoyorkino invita a pasear por sus preciosas calle y comprar multitud de regalos originales.

Estos son:

Oct 3 – Woodside Festival
Woodside Ave from 63rd St to Roosevelt Ave, Queens

Oct 4 – West 4th Street Festival
West 4th Street from 6th Ave to University Pl, Manhattan

Oct 4 – Upper Broadway Harvest Festival
96th to 106th St on Broadway, Manhattan

Oct 4 – Shop Forest Hills
Austin St from 69th Road to 72nd Road, Queens

Oct 10 – Upper Broadway Fall Festival
110th St to 116th St on Broadway, Manhattan

Oct 10 – 63rd Drive «Rego Park» Festival
63rd Drive from Austin St to Queens Blvd, Queens

Oct 11 – Bedford Avenue Festival
Bedford Ave from North 3rd St to North 12th St, Brooklyn

Oct 12 – Broadway Astoria Festival
Broadway from Steinway Street to Crescent St, Queens

Oct 17 – Greenpoint Avenue Festival
Greenpoint Ave from Queens Blvd to 44th St, Queens

Oct 18 – Mains Street Islip Fall Festival
Main St from Route 111 to Smith Ave, Long Island

Oct 18 – Astor Place Festival
Astor Place from Lafayette St to Broadway, Manhattan

Oct 18 – Broadway Fall Festival
86th to 96th St on Broadway, Manhattan

Oct 24 – American Jazz Festival
52nd St fom 7th to 5th Aves, Manhattan

Oct 25 – 36th Avenue Astoria Festival
36th Ave from 29th to 35th St, Queens

***

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CUERPO A LA VISTA

IF         © Fotografía y posado: Isabel Fillola

CUERPO A LA VISTA

***
«Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano».

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
plata sin fin de tu costado.

***
Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.

***
Siempre hay abejas en tu pelo.

***
Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.

***
Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises

***
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.

***
Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.

***
Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable)

***
Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.

***
Octavio Paz (1914-1998)

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LISTADO DE CONCIERTOS EN NUEVA YORK. SEPTIEMBRE 2015

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LISTADO DE CONCIERTOS EN NUEVA YORK

SEPTIEMBRE 2015

Estos son los conciertos a celebrar en la ciudad de Nueva York en Septiembre de 2015. Una buena lista. Como hago de vez en cuando, me implico y os digo lo que yo
no me perdería si las fechas coincidiesen a Madonna a Scorpions o a Billy Joel.

Las actuaciones, para vuestra mejor búsqueda, estan ordenadas cronológicamente.

Estos son:

Que los disfrutéis!!!

Tue 9/1/2015

Jerry Gonzalez & the Fort Apache Band
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Tue 9/1/2015

Jen Kirkman
Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Tue 9/1/2015

54 Nude Honeys
Jones Beach
New York, NY

Tue 9/1/2015

5 Seconds of Summer
Jones Beach
New York, NY

Tue 9/1/2015

5 Seconds of Summer
Jones Beach
New York, NY

Tue 9/1/2015

Delta Rae
Music Hall of Williamsburg
Williamsburg
Brooklyn, NY

Tue 9/1/2015

Cult of Luna
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Wed 9/2/2015

Jerry Gonzalez & the Fort Apache Band
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Wed 9/2/2015

54 Nude Honeys
Jones Beach
New York, NY

Wed 9/2/2015

5 Seconds of Summer
Jones Beach
New York, NY

Thu 9/3/2015

Jerry Gonzalez & the Fort Apache Band
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Thu 9/3/2015

Lil Durk
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Thu 9/3/2015

Nick Hook
Music Hall of Williamsburg
Williamsburg
Brooklyn, NY

Thu 9/3/2015

Magic Men
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Fri 9/4/2015

Jerry Gonzalez & the Fort Apache Band
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Fri 9/4/2015

Magic Men
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Sat 9/5/2015

Jerry Gonzalez & the Fort Apache Band
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Sat 9/5/2015

Swervedriver
Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Sat 9/5/2015

Machel Montano
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Sat 9/5/2015

Ricardo Arjona
Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Sun 9/6/2015

Jerry Gonzalez & the Fort Apache Band
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Mon 9/7/2015

Abiah
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Tue 9/8/2015 Roy Hargrove
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Tue 9/8/2015

Thee Oh Sees
Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Tue 9/8/2015

L7
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Tue 9/8/2015

Millencolin
Music Hall of Williamsburg
Williamsburg
Brooklyn, NY

Tue 9/8/2015

Billy Bob Thornton
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Wed 9/9/2015

Roy Hargrove
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Wed 9/9/2015

Say Lou Lou
Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Wed 9/9/2015

Blues Traveler
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Wed 9/9/2015

Chelsea Wolfe
Music Hall of Williamsburg
Williamsburg
Brooklyn, NY

Wed 9/9/2015

Nick Jonas
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Wed 9/9/2015

Travis Scott
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Thu 9/10/2015

Roy Hargrove
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Thu 9/10/2015

The Juan MaClean
Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Thu 9/10/2015

Moon Taxi
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Thu 9/10/2015

The Orb
Music Hall of Williamsburg
Williamsburg
Brooklyn, NY

Thu 9/10/2015

Marty Friedman
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Fri 9/11/2015

Roy Hargrove
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Fri 9/11/2015

The Orb
Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Fri 9/11/2015

The Juan MaClean
Music Hall of Williamsburg
Williamsburg
Brooklyn, NY

Sat 9/12/2015

Scorpions
Barclays Center
Downtown
Brooklyn, NY

Sat 9/12/2015

Roy Hargrove
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Sat 9/12/2015

Corey Smith
Bowery Ballroom
Little Italy
New York, NY

Sat 9/12/2015

Tchami
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Sat 9/12/2015

Death Cab for Cutie
Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Sat 9/12/2015

Greensky Bluegrass
Music Hall of Williamsburg
Williamsburg
Brooklyn, NY

Sat 9/12/2015

Nuclear Assault
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Sun 9/13/2015

Roy Hargrove
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Sun 9/13/2015

Empress of…
Music Hall of Williamsburg
Williamsburg
Brooklyn, NY

Sun 9/13/2015

Steve Ignorant with the Paranoid Visions
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Mon 9/14/2015 Gato Barbieri
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Mon 9/14/2015

Rita Ora
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Mon 9/14/2015

Duran Duran
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Tue 9/15/2015

Lou Donaldson Quartet
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Tue 9/15/2015

Jamey Johnson
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Tue 9/15/2015

The Wombats
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Wed 9/16/2015

Lou Donaldson Quartet
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Wed 9/16/2015

Critical Hit
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Wed 9/16/2015

Madonna
Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Wed 9/16/2015

Years & Years
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Wed 9/16/2015

City of the Sun
The Gramercy Theatre
Gramercy Park
New York, NY

Thu 9/17/2015

Robert Glasper Experiment
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Thu 9/17/2015

Babes in Toyland
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Thu 9/17/2015

Madonna
Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Thu 9/17/2015

Rancid
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Fri 9/18/2015

Robert Glasper Experiment
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Fri 9/18/2015

ZZ Ward
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Fri 9/18/2015

Rancid
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Sat 9/19/2015

Madonna
Barclays Center
Downtown
Brooklyn, NY

Sat 9/19/2015

Robert Glasper Experiment
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Sat 9/19/2015

Chuck Ragan
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Sat 9/19/2015

Daddy Yankee
Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Sun 9/20/2015

Robert Glasper Experiment
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Sun 9/20/2015

Eli Young band
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Mon 9/21/2015

Mino Cinelu
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Mon 9/21/2015

Ride
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Tue 9/22/2015

Jose James
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Wed 9/23/2015

Jose James
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Thu 9/24/2015

Jose James
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Thu 9/24/2015

The Airborne Toxic Event
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Thu 9/24/2015

Jesus and Mary Chain
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Fri 9/25/2015

Jose James
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Fri 9/25/2015

Houndmouth
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Fri 9/25/2015

Billy Joel
Madison Square Garden
West 30s
New York, NY

Fri 9/25/2015

Jesus and Mary Chain
Terminal 5
West 50s
New York, NY

Sat 9/26/2015

Ariana Grande
Barclays Center
Downtown
Brooklyn, NY

Sat 9/26/2015

Jose James
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Sat 9/26/2015

Summer Madness
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Sun 9/27/2015

Jose James
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Mon 9/28/2015

Gato Barbieri
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Mon 9/28/2015

Frank Turner
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Tue 9/29/2015

Trio 3
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Tue 9/29/2015

Frank Turner
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

Wed 9/30/2015

Trio 3
Blue Note
Greenwich Village
New York, NY

Wed 9/30/2015

Frank Turner
Irving Plaza
Union Square
New York, NY

***

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AQUELLOS VERANOS

AQUELLOS VERANOS

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En estos tiempos oscuros, en los que la educación y la cortesía han sido desplazadas –en cuanto a comunicación verbal y epistolar– por la más infame concisión, estrechez y barbarie; en estos tiempos incongruentes y contradictorios, en los que nos comunicamos más y peor que nunca, sorprende mucho que aún haya personas que, generosa y desinteresadamente, dispongan de su tiempo para, escribiendo o descolgando un teléfono (qué antiguo ha quedado eso de descolgar cuando nos referimos al teléfono) saludar sin motivo preciso al familiar o al amigo.

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Pocos quedan. Y entre los más corteses y educados –sus formas antiguas le honran– que conozco, se encuentra mi querido amigo y admirado Poeta Juan Miguel González del Pino.
Cierto es que Juanmi y yo mantenemos una espontánea corriente de empatía cariñosa; y que nos regalamos el uno al otro el respeto y la consideración. Yo, hacia él, desde la más enorme admiración cómo persona y cómo Poeta. Él, hacia mí –desde su inacabable generosidad y entrega– permitiéndome ser su más fiel transcriptor en este mundo virtual que es Internet.
Juan Miguel, me llamó ayer con la sola intención de saludarme. De interesarse por mi estado de salud y de emoción. Para brindarme el bálsamo –siempre eficiente– de su palabra amiga confortadora y estimulante; de su voz comprensiva y condescendiente. Yo, que soy viejo zorro, y abuso de su amistad (él siempre se deja querer por mí) me permití «regañarle» por tener abandonado este blog. Por tenerle regalada la ausencia de sus letras a este sitio que –él ya lo sabe– es tan suyo como mío. Su sitio este que es su lugar de publicación legítimo y oficial. Y eso, siempre se lo digo, representa un invariable honor para este que ahora escribe; un honor tan singular y tan señalado, cómo inmerecido e ilusionante.

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Estos son los dos regalos que me hace Juan Miguel González del Pino. Dos fragmentos de belleza, desgajados desde la parcela de la creatividad y la excelencia de su bien amueblada cabeza.

Disfrutadlos.

(Las imágenes que ilustran esta entrada son obra de mi amigo Ángel Luis Calvo Capa. Un amigo que tuvo el poco detalle de irse muy anticipadamente.)

***

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A mis amigos y amigas de aquellos inolvidables veranos
AQUELLOS VERANOS
“… aunque se pierdan los amantes no se perderá el amor;
y no tendrá dominio la muerte.”
Dylan Thomas

***
El verano es un patio regado por las tardes,
y una fuente de rojas y enredadas cerezas.
Encierra un sortilegio la palabra verano,
nombre aún más hermoso que la dicha que evoca.

Paseos bordeados de cañas y moreras;
tranvías con muchachas camino de la playa,
y un rabioso delirio incansable y ardiente
de paganas cigarras, en los altos pinares.

Se llenaba la alberca de la huerta vecina
de estrellas y de ranas, y las calles de grillos,
y era dulce entregarse al soñar perezoso,
puesto el sol, respirando la agostada campiña.

Aquellas reuniones en el patio encalado,
con música y muchachas doradas y estivales,
con las que, embelesados, bailábamos a veces
desmayadas canciones sentidas hasta el llanto.

Caían las perséidas de los cielos nocturnos,
como en las madrugadas los jazmines abiertos,
y por los eucaliptos, furtivas, se abrazaban,
en su primera cita, los amantes felices.

***

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PRIMAVERA Y VEJEZ

Los parques se han cubierto y las aceras
de flores amarillas y moradas:
es la derrochadora exuberancia
que mayo nos dejó. Por todas partes
copas, en floración, de jacarandas,
y el naranja encendido y delicado
de las acacias, con sus nidos nuevos.

Hay alborozo por los claros cielos,
de estas serenas tardes exaltadas
por los largos chillidos coloquiales
de los raudos vencejos.

Junto al agua
de las placetas y los jardinillos,
carmín, blancas y rosas, las adelfas
promesas son y fueron del verano.

¿También para nosotros, poetas viejos,
habrá en el mundo un tiempo prometido
como el verano es para los jóvenes?
Acaso el del sosiego, que es el propio
de quienes han sabido envejecer
sin rencor ni codicia, y con un poco
de amor y lealtad y mansedumbre.
***

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EL INSOMNIO DE UNA NOCHE DE VERANO

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EL INSOMNIO DE UNA NOCHE DE VERANO

«Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, calor y descanso no hacen buenas migas» (Variación conveniente sobre El Sueño de una noche de verano.
(William Shakespeare)

«Y Vulcano, Hefestos, Huehuetéotl y Agni –dioses de la caló– unieron sus fuerzas y desterraron a Kelvinator y a Toshiba a los ígneos mares de lava del Tártaro.» (Anónimo)

Todo empieza con un «clic»; así, de esa manera tan fácil cómo espeluznante. De forma inesperada. Un «clic» que provoca que tu ojo derecho se abra irremisible e incontrolablemente de par en par. Tu mente se va despertando poco a poco y tú ruegas al dios Morfeo que no te deje abandonado en los brazos de Vulcano. Pero el dios del sueño – que por cierto es Morfeo que Picio– no solo no te hace caso sino que, amparándose en que es él el que quiere descansar, te regala un segundo «clic» antes de irse; así pues, el segundo ojo –el izquierdo– se abre también irremisible e incontroladamente para – acompañando al primero– dejarte con una cara de perfecto gilipollas durante al menos cuatro espantosas e inacabables horas.

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En Hefestos, (que dirían los clásicos) acabas de entrar en ese indeseado estado insomne –insoportable, insufrible e irritante– que te regala la alta temperatura. Así que, ante la imposibilidad de conciliar el sueño, empieza uno (para recuperarlo) a aplicar ciertas estrategias de contraataque…

*
La primera fase: La lectura; desde la hora prima (que casualmente también es la primera del día) hasta las dos de la madrugada (que es la segunda) uno termina con el premio Goncourt de la mano de Lamaitre y da buena cuenta de la Barcelona gótica del valenciano Llobregat; su testimonio sobre Vesalio y unas cuantas muertes hartamente truculentas. Pero leer –a la mala sombra de los 42 grados– es tremendamente cansado y fatigoso. Y entonces, ya un pelín desesperado, abandono la lectura y entro en…

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La segunda fase: El Facebook; se trata esta fase del leer los múltiples mensajes acumulados desde tu última visita; y eso, te lleva como otra hora. Ya nos hemos puesto al día y en las tres de la madrugada. Y en saliendo de la segunda, y cómo es preceptivo, reglamentario y regulado, viene…

La tercera fase: el Facebook; ¡Alto ahí! dirán Uds… Que esa es la segunda, Segismunda! Y sí. Y no. Porque la tercera es una prosecución de la segunda cómo también es preceptivo, reglamentario y regulado. No sé si me estoy liando. A ver, me explico: Cuando ya he terminado de leer todos los mensajes acumulados que he indicado antes, de mientras –que diría el gitano Antón– me han estado saliendo avisos de «nuevos mensajes» en la susodicha página. Y me doy cuenta –y eso me reconforta– que hay una fauna noctámbula y noctívaga que tiene el mismo problema que yo y que trata de alejar la vigilia obligada distrayendo la mente y alejándola de la pesadilla despierta del desespero.

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Y me sorprendo al comprobar que mi querida MCT tiene unos pies pequeñitos y bellísimos (ella lo sabe) y –que los alza para apoyarlos, buscando el fresco, en la pared– los retrata y los cuelga en la red para sufrimiento de unos; para deleite de otros. Ella se distrae. Nosotros también y nos alegra la mirada. Veo también que un desconocido (de este no pongo iniciales siquiera) se lamenta de la mala suerte al fallarle su intento de suicido. Tal y cómo te lo digo, Rodrigo. CAS aconseja al fallido suicida que no desespere y que confíe en Dios. Ese mismo Dios, que de manera poco generosa, le ha regalado las cuitas que le han llevado al intento. Mi amada CSP –ya pasadas las cuatro de la madrugada– cambia la foto de su perfil, y aunando tímidas desnudeces y frescura playera, te recuerda lo infeliz que puedes ser con su ausencia y que para nada, con esa pose natural y espontánea, alivia tu asfixiante calor.

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Taz Looney (de este si pongo su nombre, sin acritud) me sugiere me meta por salva sea la parte un cargamento de abanicos japoneses para refrescarme, y de camino, desearme un feliz ano nuevo. Además, un hijo de puta se carga a un león en Zimbabue y El Protegido de Pablo Aranda no para de visitar países. Y mientras tanto, algunos más, ya bastantes, –la nómina de insomnes crece imparablemente– dan al botón de «Me gusta» a mensajes antiguos míos. Más «Me gusta» a fotos, también antiguas, y eso me honra, porque denota que mi muro es navegable y apetecible para algunos y además, les refresca el momento del ardor guerrero.

Fauna infelizmente descansada; incapaz de conciliar el sueño. Sometida al calvario indeseado del bochorno y de la calorina. Adoradores obligados de la calidez y la calina. Desesperados habitantes del desconsuelo, de la angustia y de la impaciencia. Resignados y temerosos por la próxima noche canicular que se les avecina.

  • Todas las imágenes que ilustran esta entrada, son obra de Mihai Christe.

***

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EL CLUB DE LOS PURETAS TUERTOS

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EL CLUB DE LOS PROVECTOS TUERTOS

Vengo observando, desde hace ya algún tiempo, que una de las últimas fases por las que pasa el ser humano en eso que es la vida, es el despertar de las glándulas productoras de las hormonas del descaro, de la desfachatez y de la insolencia. Parece ser que el cuerpo, –rememorando las épocas primeras– saca a pasear por última vez la nula reflexión y la impertinencia. La descortesía, la osadía y la desvergüenza. Sin acritud, entiéndaseme. A ver. No se crean que exagero; me explico: Quien no ha sufrido en una cola del Carrefour una rapidísima pasada tipo Márquez-Lorenzo de una vieja que, amparada por la ley de la senectud, te pega codazo, refunfuña, te mira con desprecio, te regala una vaharada de olor inclasificable, y se te pone delante porque ella lo vale? 1202857212_850215_0000000000_sumario_normal Quien no ha sido interrogado hasta el tercer grado por la anciana de turno –mientras esperas en el ambulatorio médico– acerca de tus padecimientos y el consiguiente y eficaz remedio que tan bien le fue a su difunto marido fallecido recientemente por la misma dolencia? Quien no ha sufrido la indiscreción y la desconsideración del comentario grosero e inoportuno de la abuela del amigo que –nada más verte– te espeta lo gordo que estás, o lo calvo que te estás quedando? ¡¡Ay que ver, Manolito, con la mata de pelo que tenías; Ay, qué pena, Manolito; que gordo tás puesto!! y Don Manuel, director de entidad bancaria, se queda disimulando atribulado, contrito y cagándose en todas las muelas de la reputa vieja que Satanás queme en los infiernos por los siglos de los siglos. Amén! images_2042 Pues bien, lo que ahora viene, es real. Me pasó ayer en el Hospital Civil de Málaga; Sección Oftalmología; Primera planta ascensor. Resulta que Santa debía de operarse de cataratas en el ojo derecho, así que llegamos al centro hospitalario el día de la intervención. La presencia de mujeres provectas es alarmantemente profusa. El Father se va oliendo lo que, irremediablemente, tiene que llegar. Cuatro compungidos varones; dos jóvenes y otros dos de la misma quinta que las cotillas conforman el cegato grupo. Y Santa. Mi amada y paciente Santa. Y yo, que soy el narrador y que, nada más llegar, ya estoy deseando largarme de allí. hospital_civil_-_mlaga-640x640x80 El interrogatorio hacia mi mujer y hacia mí mismo es continuado y agotador por parte de dos señoras que, enfundadas –como todos– en camisones y pijamas anti libido, nos hacen un exhaustivo censo de enfermedades y padecimientos digno de la Agencia de Inteligencia Americana. CIA para los amigos. Yo las miro con cara de circunstancia y horror;  y con el innecesario argumento de que soy acompañante, que no paciente, y que por tanto estoy eximido de someterme al Poli Deluxe, trato de escabullirme y escurrir (infructuosamente) el bulto. Llaman a Santa la primera y yo aprovecho para ir a desayunar a la cafetería exterior que está pared con pared con el mortuorio. Una asquerosidad innecesaria a mi escrupulosa manera de ver. Entran los pacientes (los impacientes tambien) en el quirófano en ordenado desfile; y tal cómo entran, van saliendo. Mismo orden de entrada, mismo orden de salida a una sala de descanso (por los cohoness) donde habrán de reposar los pacientes intervenidos (los impacientes tambien) y con un sólo (por los cohoness) acompañante por paciente intervenido. cirugia-corbis456 Los ayes, las quejas y las solicitudes de un auxilio innecesario son continuos y constantes por parte de las viejas. Hablan a gritos a los maridos. Contestan llamadas de móviles de politonos que no les pegan nada. Las llamadas solicitando silencio de las estoicas y resignadas enfermeras igualmente continuas y constantes. Los familiares (de tres en tres) de las dos carcamales dando un porculo, más que notable, sobresaliente cum laude. No sé si gracias al destino o la inconmensurable generosidad y comprensión del equipo médico, somos los primeros en salir del hospital no sin antes haber sido citados para el día siguiente –a las nueve en punto de la mañana– en el servicio de Urgencias del citado centro para la primera revisión tras la intervención. cuidaint2 A la mañana siguiente, Father y Santa, a las nueve menos cuarto, entran en una atestada sala de espera donde se encuentran toooodas las viejas acompañadas por su vociferante y numeroso séquito familiar. Habrán acampado fuera toda la noche? se preguntan los Gorgonzola. El calor exasperante. 1154860 Los comentarios, cómo es habitual, insoportables. Salen los abanicos a relucir. Un sindiós. En esto que entra la enfermera y dice: – A ver! los que estén operados del ojo pueden pasar a la sala del pasillo de enfrente que ahora está vacía y más cerca de la consulta de oftalmología! Piensen en la Banda Sonora Original de Carros de Fuego. Imagínense la escena (para observarla en toda su magnitud, dimensión y trascendencia) a cámara muy lenta y prepárense para lo peor. La horda viejuna, cual si fuera impulsada por un invisible resorte, sacando fuerzas de flaquezas (se trata de una cola) salta de sus asientos, y cómo si les fuese la vida en ello, salen en tropel con los andadores pegándose achuchones y codazos (les suena?) para coger sitio en la sala nueva. Jaleada, cómo es natural, por la caterva familiar de cada uno. P4 Quedan los Gorgonzola absolutamente solos y abandonados en la sala primera. Al momento entra una pareja de ancianos con cara de derrotados en Waterloo al no haber sido capaces de tomar plaza; y al segundo momento una enfermera que pregunta a la casi vacía sala (no sé si gracias al destino o la inconmensurable generosidad y comprensión del equipo médico otra vez): ¿Santa de Gorgonzola? Y allá que vamos atravesando el pasillo –altivos, arrogantes y altaneros– camino de la consulta. Cuando pasamos por la atiborrada sala de espera, un silencio sepulcral se impone; y tal si fuesen, que lo son, El Club de los Puretas Tuertos, nos miran con el ojo sano, con una mezcla de desprecio, envidia y estupor. Mientras nosotros, miramos hacia adelante, orgullosos de nuestra suerte, mandándolas a todas «in mente» a tomar por el mismísimo culo. 10330470263_b8cdceee96_b*** elemento-decorativo-floral_23-2147486718

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