EL RÓTULO DE LA MEMORIA

1960

EL RÓTULO DE LA MEMORIA

“Un amigo es la mano que despeina tristezas”.
Gustavo Gutiérrez Merino, Filósofo y teólogo peruano.

“Amigos. Nadie más. El resto es selva”.
Jorge Guillén, Poeta español.

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Uno vale tanto, como los buenos y valiosos amigos que tiene. Y yo –que estoy completamente de acuerdo con eso– me considero un tipo muy, muy, rico. Rico en afectos y en consideraciones; rico y acaudalado en cariño y en ternura. Un hombre es, Father Gorgonzola, que se siente enormemente satisfecho (y feliz) con ese hatajo de maravillosas personas que le rodean. Se me permita la vanidad del uso de la tercera persona.
Ayer, sin ir más lejos, mi más que querido amigo Diego Cumpián, me /nos regaló a Santa y a mí un perfecto gazpachuelo en Benagalbón y una posterior tarde de tocada musical. Ambos dos regalos, difícilmente superables.

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(Diego Cumpián con Father)

Pero al margen de lo tangible y de lo palmario –vuelvo a generalizar– mis amigos me aportan una riqueza instructiva y una inestimable ganancia en lo intelectual; un adorado dividendo en cultura, ilustración y en saber, que es muy difícil de encontrar con tantísima abundancia, como yo –y afortunado me siento– lo encuentro en todos ellos. En todos.

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(Ángel Céspedes)

Particularicemos otra vez. Entre esos muchos amigos enriquecedores que tengo la fortuna de manejar, se encuentra mi muy querido Pedro Rojano; escritor y articulista que es. Una extraordinaria y magnífica persona. Alguien que, escribiendo, hila las palabras de una manera tan ejemplar y acertada, que leer cualquiera de sus textos resulta un inevitable y profundo placer. Este bloguero que os escribe, se jacta de que, en este sitio, casi nunca inserta textos completos corta–pegados de otros autores; salvo contadas excepciones en que dichos textos, poseen o la belleza incontestable de lo escrito, o la más indiscutible coincidencia con la opinión del citado bloguero. Dueño y Señor de este sitio que es.

Por ese motivo, inserto el articulo de Pedro Rojano publicado hoy en el diario “La Opinión de Málaga”.

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(Pedro Rojano)

Leedlo y ya me contaréis! A ver si no se están cargando los comercios tradicionales de los centros históricos de la ciudades. Los rótulos que son, de la memoria.

Este es:

EL RÓTULO DE LA MEMORIA

Una ciudad se recorre tres veces: La primera en la ensoñación del viaje. Inspirada por sus monumentos, por el glamuroso nombre de sus calles, por la huella histórica de lo verídico. La segunda vez con inevitable sorpresa. En el callejeo por calles anónimas, en el café escondido, en la plaza deshabitada o en el atestado mercado. Y la tercera se recorre en la memoria, momento en el que la ciudad cruza la íntima frontera. Un espacio recreado por el recuerdo, anclado en los días en el que lo fotografiamos. Detenido para siempre en el óleo de la evocación. Y entonces la ciudad, esa ciudad, deja de ser la misma que muestran las enciclopedias, las guías de viajes, los portales de internet o las fotografías de los amigos. Esa ciudad nos pertenece.

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Cuando eso ocurre, descubrimos que la identidad de una ciudad también está escrita con el rótulo de sus comercios. Singulares escaparates donde además del género se expone la cultura y tradición de un pueblo. Recorrer la estancia, sentarse en sus mesas, aspirar el aroma de la mercadería? Todo forma parte indivisible de la ciudad, porque solo a ella le pertenece.

La globalización ha infectado las calles de las ciudades con la vulgaridad de lo repetido. Ha repintado de franquicia las fachadas históricas, convirtiendo en un dejá vu el paseo por cualquier capital. La verdadera ciudad está sepultada bajo esa capa de rótulos multiplicados. Visitable tan solo en horario de madrugada, cuando el recuerdo y el sueño son en blanco y negro.

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Málaga sigue amenazada por las aguas del progreso, aunque aún quedan remansos donde admirar lo antiguo. Lugares en los que comprar es una mera excusa para perderse entre los expositores, para deleitarse con el olor de las paredes, para reconocer que los años perdidos están escritos en las vigas que sostienen el tejado. Por eso me gusta pasear por mi ciudad como un extraño. Hacerme el olvidadizo y perderme por sus calles como un buceador frente a un pecio de adoquines. Tomar una caña en La Campana, Casa Guardia o el Pimpi. Oler las especias en El Reloj, probarme unos zapatos en Calzados Alas, embriagarme con el olor a tocino de Zoylo o ajustar el reloj en la relojería Miguel Heredia. Tomar un sombra en la terraza del Bar Central y entrar en la ferretería El Llavín de calle Santa María recordando el arreglo de casa que aún espera. Disfrazarme de comedia en Carrasquilla. Decidir entre los churros de Aranda o el sabor de lo antiguo de Aparicio.

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Acomodarme unas alpargatas en Hinojosa de calle San Juan, saborear el helado de Casa Mira e inventar algún motivo para entrar en la cerería Zalo Y así seguir caminando hasta que la noche comience a encender el neón de mi memoria y pueda salvar del naufragio mi ciudad interior.

La semana pasada cerró sus puertas La Veneciana. Horadada en sus cimientos por un gusano perezoso que no acaba de llegar al Centro y que ha devorado la fragilidad, la paciencia y la ilusión de pequeños comerciantes. Las aguas precipitadas de la modernidad han inundado las cubetas donde se fabricaban helados sorprendentes al paladar que sólo eran posible degustar en Málaga. La góndola de helados quedará sepultada bajo las precipitadas aguas de la modernidad. Como un pecio hundido por los cañones de la globalización, su stracciatella de carnaval, su antifaz de tutti frutti y el chocolate de murano quedarán al pairo de bancos de peces atraídos por su deliciosa mercadería. La heladería La Veneciana sólo estará al alcance del recuerdo.

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(Alberto Murante)

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BLACK FRIDAY, EINSTEIN Y NAVIDAD.

Unas preciosas reflexiones de mi amigo Lasa Lasaeta, Alter Ego que es del Dr. Andrés Torres. Algo así como Jeckill y Hyde

Sacado de su cuaderno de Bitácora:

http://lasalasaeta.blogspot.com.es/

BLACK FRIDAY, EINSTEIN Y NAVIDAD.

Leía hace poco, naturalmente en internet ese lugar maldito donde sólo puede uno leer chorradas y equívocos, un artículo titulado La Teoría de la relatividad en siete preguntas y respuestas. Y es que, a pesar de los que “putean” al Albert Rivera, se puede intentar entender a Kant sin leer a Kant y entender a Einstein sin leer a Einstein. O la Biblia sin leer la Biblia. Se trata de reconocer uno humildemente sus limitaciones y buscar fuentes de naturaleza divulgativa que te expliquen y te “desmenucen” el tema del que quieres saber algo por cultura general, no para hacer una tesis doctoral.

Esto lo aprendí en el colegio cuando, en una agenda saturada de deberes y exámenes, al profesor de literatura de turno le daba por exigirte que te leyeras las “Novelas ejemplares” de Cervantes. Con quince años, las hormonas ebullendo en tu sangre y tus neuronas, y una niña guapa esperándote en la puerta del colegio. O una Victoria de tres cuartos en “La Buena sombra”. ¡Te quiere í peregí ¡.

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En La Buena Sombra, mi amigo Rafael O’Donnell (Con gafas de sol).

Pues descubrimos en la biblioteca de la Diputación una enciclopedia de muchos libracos gordos donde venían resumidas todas las grandes obras de la literatura española. Te leías un resumen de estos y hacías el trabajo sobre el libro que te habían mandado. Lo que viene siendo un copia y pega pero con Bic naranja que escribe fino o Bic cristal que escribe normal.

Hoy día están San Google y Santa Wikipedia, patrones de los maestros liendres, que es como llamamos a la gente que quiere saber un poco de muchas cosas más que mucho de un tema en concreto si queremos despreciarlos. Porque si queremos halagarlos, les llamamos “hombres del Renacimiento”.

En fin, vayamos al grano, decía Einstein que espacio y el tiempo dejan de ser absolutos y dependen de la velocidad a la que nos movamos.

Cosa que más o menos entiendo , pero que los que lo han entendido bien son toda esa legión de “intelectuales” especialistas en marketing al servicio de los poderosos trust, grandes corporaciones, banqueros y políticos de paja. Tan bien que son capaces de manipular el tiempo, el espacio y la velocidad al antojo de sus intereses comerciales.

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Estamos asistiendo a ello y la mayoría sin percibirlo.

Centrémonos en la Navidad. Para ello sólo tengo que tirar de memoria, lo cual significa que voy siendo viejo, pero no tanto como para que se me olvide que cuando yo era pequeño, las navidades comenzaban el día del sorteo de la lotería. 22 de Diciembre, dos días antes de la nochebuena. España era un país emergente pero aún pobre por las consecuencias de la posguerra y el Noplan Marshall. Los españoles podían consumir poco, la renta per cápita era pequeña y los sueldos escasos.

Las luces que iluminaban las calles eran pocas y espacialmente reducidas y la tómbola en la Plaza de José Antonio el lugar donde, además de en las administraciones de loterías de las viudas de guerra franquistas, se pagaba el impuesto sobre la ilusión. Y la ONCE , con su cupón de tres números donde se lavaban conciencias ayudando a los pobres ciegos como excusa para jugar a algo en un país donde hasta el bingo era ilegal.

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Pero ocurrió que gracias a Eisenhower ( a cambio de bases, claro) a Alemania ( a cambio de mano de obra barata, emigrantes, cantados por Juanito Valderrama con maleta de cartón) y a Suecia y sus chicas ricas en bikini nos convertimos en un país emergente.

Y gracias también a nuestros empresarios honrados y emprendedores y trabajadores inquietos que se preocupaban de progresar dentro de la legalidad y la ética,los países emergentes empiezan a ser interesantes para los manipuladores de capitales, ingenieros financieros al servicio de usureros codiciosos ávidos de aprovecharse sin esfuerzo de los anteriores. Ponen su inteligencia al servicio del mejor postor, que evidentemente no es ni el trabajador ni el empresario-emprendedor que necesita préstamos para poner en marcha o mantener su negocio.

Y manipulan el mundo de tal modo que reducen la economía a un concepto: el consumo.

Y aquí es donde entra la teoría de la Relatividad:

Manipulan el tiempo: Cuando llegan las “navidades” cada vez lo hacen antes por aquello de estimular el consumo.

Decíamos antes que en mi infancia empezaban el día de la Lotería. Pero no les pareció suficiente el intervalo temporal y hace ya años se hablaba de que la Inmaculada era el punto de partida. Hasta los cofrades, católicos apostólicos y romanos, inauguramos los belenes el día de la Inmaculada. 8 de diciembre. Hasta el 8 de Enero , que empezaban las rebajas, un mes.

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Pero llegó la crisis, que sufrimos las clases trabajadoras, o sea, la media y la baja , más que nadie.

Pero los codiciosos no se conforman con que sus beneficios disminuyan aunque no les falte ni el yate ni el forfait en la estación de esquí. Los codiciosos quieren más. Les va en los genes.

Inventaron aquello de adelantar las rebajas, pero no les salió demasiado bien.“Daremos otra vuelta de tuerca”, pensaron sus ejecutivos. Ya que no les llegó el Plan Marshall, que les llegue el plan Black Friday.

Primero mandaron una avanzadilla en forma de Halloween, que triunfó, hizo prisioneros a un gran número de consumidores, pero a pequeña escala, a modo de maniobra de calentamiento.

Cuando vieron que a los españoles su cultura les importaba un bledo y que aceptaban con naturalidad la invasión sin oponer resistencia, ordenaron el desembarco. El Black Friday se impuso sin ninguna oposición. Incluso los colaboracionistas se lo facilitaron haciendo coincidir el día D con el encendido de las luces navideñas, que ya desde hace tiempo se hacen a final de Noviembre. Un mes antes de la Navidad.

Pero también hay que manipular el espacio. Volvemos a la memoria de mi infancia: recuerdo que las luces que iluminaban algunas calles representaban la navidad , o sea , la venida del Mesías, las bombillas formaban portales de Belén, ángeles anunciadores de la buena nueva, las luces conscientemente o no, eran de los colores de la corona de adviento. En la cabalgata de reyes , algunas carrozas representaban momentos bíblicos , como la aparición del ángel a los pastores o la propia Natividad en forma de portal de belén viviente.

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Pero a los codiciosos no les interesa un dios que condena la codicia, la avaricia, la lujuria, la gula , la vanidad o la soberbia. Eso se enfrenta directamente al concepto de consumo como motor del mundo. Se enfrenta a su dios.

“Manipulemos el espacio” se dijeron. Logremos que sus símbolos, los que predican la austeridad, la modestia, la solidaridad, la caridad, la vida sencilla, la familia o la amistad . el verdadero origen de la fiesta, desaparezcan poco a poco.

Así los ángeles se convirtieron en estrellas y lunas, los Nacimientos quieren ser recluidos en las Iglesias y las casas, o mejor sustituidos por el árbol, que es más laico y “ofende” menos. Y las cabalgatas podrían servir perfectamente para Carnaval o para la Expo del 92.

Pronto propondrán que las navidades se llamen “ Fiesta del solsticio de invierno” .

¿ Comoooooooooo? ¿ Que ya lo han propuestooooooooo? ¿Y no precisamente los que se suponen amigos de los ricos, si no los que se suponen amigos de los pobres? ¿ Que me dices, que les están haciendo el juego a los capitalistas adoradores del consumo?

Y el tercer factor implicado en la Teoría de la Relatividad es la velocidad.

Interesa que todo ocurra muy rápido, que no dé tiempo a la gente a pensar, a escribir o leer cosas como la que estás leyendo ahora.

No interesa el slow food , interesa el atiborrase . No interesa el tomarse una copa con un amigo, interesa que la copa sea un gin tonic de ginebra botánica de 60 pavos la botella con tónica de 6 pavos el botellín y rapidita que tenemos que ir a otro sitio que ponen uno de fresa.

No interesa que como antaño, la gente se reúna en las casas con aceite, harina, miel y ajonjolí para hacer los borrachuelos y permanecer juntos durante horas comentando delante de una copita de anís. Por cierto, las copas, como las botellas de Coca Cola, cada vez son más grandes.

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No interesa el lomo en manteca que hacía la abuela, interesa el jamón de bellotas 200 jotas.

Pero es más, es que ya no interesa ni que te entretengas en cortar el jamón. Lo compras, le pagas a un tipo y te lo corta por 35 euros más iVA y te lo envasa al vacío. Tú, en nochebuena ya tienes que estar pensando en que vas a comprar en las rebajas de Enero.

Y como esto es muy largo y mis prismas suelen ser más cortos, lo vamos a dejar aquí. Que cada cual saque sus conclusiones, que ya me imagino las que van a sacar alguno de los pocos que me leéis, como si os hubiera parido.

Así que si habéis llegado hasta aquí, que sepáis que yo no soy de esos que están superocupados con todos los días pillados en éstas fechas. Que tengo tiempo de sobra para quedar con los amigos a tomar un vinillo y que si es necesario y la conversación lo merece, me quedo hasta el amanecer.

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LOS COMERCIOS DESAPARECIDOS DE MÁLAGA

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Una vez más –me suele pasar con los evocadores y emotivos artículos de Guillermo Jiménez Smerdou– cuelgo en este blog un paseo suyo por la Málaga ausente. Si antes fueron los bares, esta vez son –los que se reflejan en esta infausta nómina– los establecimientos que dieron brillo y esplendor al centro de la ciudad; negocios que hoy, triste y lamentablemente, están desaparecidos. Tiendas y locales –a partir de los primeros años setenta son los que a mí me intervienen– que oyéndolos citar, y situándolos en su justo emplazamiento, me retrotraen a una época que ya sólo habita en la memoria y en el recuerdo más querido y afectuoso; y, que también me provocan –qué le vamos a hacer– unos sentimientos encontrados: una indeseada mezcla de añoranza, melancolía y tristeza.
Este es el magnífico artículo publicado en el Diario La Opinión de Málaga por el citado Guillermo Jiménez Smerdou. Una exquisitez entrañablemente rememorativa.

LOS COMERCIOS DESAPARECIDOS DE MÁLAGA

Un paseo por las calles del Centro para recordar tiendas que han desaparecido y que formaban parte de nuestras vidas.

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Dicen que en Málaga los comercios no duran más de dos generaciones. Cuando muere el fundador, el comercio pasa a manos de los hijos…, y salvo casos excepcionales la empresa desaparece porque o los hijos no han sabido mantenerlo o porque los nietos han dirigido su vida hacia otras metas. Comercios de gran arraigo en nuestra ciudad durante medio siglo o más acaban por sucumbir. Resulta facilísimo relacionar los comercios, las industrias, los talleres…, que han desaparecido de la geografía local.

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Sin entrar en los detalles, o sea, en los porqués de su desaparición, basta con repasar los establecimientos que tenían su sede en las calles Larios, Nueva, Especerías, Granada, Calderería, Martínez y las plazas de la Constitución y Carbón para respaldar mi aserto.
De la Calle Larios, por ejemplo, la más comercial de Málaga, han desaparecido estos últimos años tiendas, comercios y negocios que durante mucho tiempo fueron cédula de identidad del centro, estampa y reclamo para la sociedad de consumo. Me vienen a la memoria los nombres de Gómez Mercado (tejidos), Gómez Raggio (gran almacén), La Cosmopolita (cafetería), Temboury (ferretería), Ana María Florido (corsetería), Farmacia Central, Alitalia (la primera compañía aérea italiana), Romero (regalos), Calzados Segarra, La Mar Chica (cervecería y después Martín Luque, bolsos y cinturones), Cosmópolis (ultramarinos), Moragues (confecciones), Confecciones Rosaleda, Librería Imperio, Óptica Entrambasaguas (ahora Barbarela), Café Español, Ricardo (coctelería), Gámez (confecciones), Lis (regalos, mantillas, abanicos), Morganti (cristalería), Rodolfo Prado (radios, televisores, deportes), Oficina de Turismo, La Chavalita (cafetería), Geles (confecciones), La Palma Real (cervecería), Casa Rueda (electricidad), Bazar del Fumador (después Trapos, pantalones, vaqueros)…

11659237_10204486372747112_2576973123158073157_nTambién cerraron sus puertas el centenario Círculo Mercantil, lugar de encuentro de los comerciantes malagueños, y el Hotel Niza, de larga tradición en nuestra ciudad. Alguno se habrá perdido en los recovecos de mi memoria. Creo que los únicos que resisten el paso del tiempo son Casa Mira con sus helados y turrones, la Joyería Marcos y la Farmacia Mata.
De los bancos y cajas no entro porque es otro mundo y aguantan todo lo que haya que aguantar ya que manejan un artículo de primerísima necesidad: el dinero. Si no hay bancos, malo.

De la Plaza de la Constitución desaparecieron Memphis (confecciones), Marmolejo y Espejo (mercería, perfumería…, después se separaron y quedaron dos establecimientos diferentes, que también dijeron adiós), Casa Ortega (óptica), La Costa Azul (tejidos), La Estrella Oriental, Páez (abanicos), la Librería Cervantes, una tienda de quincalla o mercería y hasta una lechería que estaba adosada al edificio de la Sociedad Económica de Amigos del País. Permanecen la farmacia Utrera y un taller de relojería.

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Si nos pasamos a la Calle Nueva, pisando el primer tramo de Especerías, echamos de menos García Larios (camisería y confecciones), Narváez (joyería), el 0,95 (todo se vendía a 0,95 pesetas, antecedente de las tiendas Todo a Cien)…; y, al entrar en Nueva, ya no están la tienda de las maletas, Calzados Mallorca, Rojo (sastrería), Álvarez Fonseca (gran almacén), Ricardo Sánchez (papelería), La Ibérica (librería), la farmacia Guerrero Strachan, La Casa de las Colchas, Almacenes Robledo, Charín (perfumería), Lopera (camas y cunas), Hebilla (bisutería y abanicos), Valero (camisería y ropa masculina en general), Martín Prado (confecciones), La Imperial (confitería), Mantequería Arias, Foto Blanco, una tintorería, Villén (confecciones), Sedeño (camisas, corbatas, calcetines), Tudela (confecciones, que fue de los primeros en usar bolsas de plástico con el logotipo del establecimiento para envolver las prendas que vendía)…

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hasta llegar a la esquina con la Plaza de Félix Sáenz, donde había una ferretería en la que se anunciaba un pegamento excepcional mostrando un objeto roto y pegado con el producto anunciado que soportaba el peso de un adoquín de los utilizados para pavimentar las calles y que hoy los antisistema, en las llamadas manifestaciones pacíficas, lanzan contra las fuerzas del orden público que no pueden defenderse porque son tachadas de antidemocráticas, violentas y represivas.

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El único superviviente, como en el caso de calle Larios, es Casa Mira, que es incombustible para bien de los ciudadanos por sus exquisitos productos.
Y de la plaza de Félix Sáenz desapareció el establecimiento que da nombre a la plaza (un gran almacén), Mascota (mercería), una tienda que vendía huevos, una confitería… Se mantiene ultramarinos La Mallorquina.

Puerta del Mar
Si nos detenemos en Puerta del Mar queda Anglada (confitería), el estanco y la farmacia de la esquina con Martínez. Dijeron adiós, entre los que yo recuerde, El Pequeño Bazar (ultramarinos), una panadería, Papelería Álvarez, La Campana (taberna), García y Zafra (sanitarios y solerías), Foto Wandre y la tienda de comestibles La Cubana en cuyo escaparate durante años y años se exhibió hasta la desaparición del establecimiento una botella de un extraño licor en el que se conservaba en alcohol, nunca mejor dicho, un hermoso lagarto. Desconozco si alguien llegó a comprar alguna vez una botella de aquel licor nada apetecible por el hermoso ejemplar de lagarto.

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¿Qué queda de la Calle Martínez de hace años? Los Almacenes Masó voló por los aires tras caerle encima una bomba durante la Guerra Civil. La gran tienda de ultramarinos también pasó a mejor vida, como una ortopedia, la tienda Todo para la mujer, el café Negresco, la peluquería de Diego García, un establecimiento que solo vendía café, el Banco Rural Mediterráneo (como uno de sus promotores fue Rodrigo Vivar Téllez, veleño, que fue gobernador civil de Almería, la gente lo denominaba Banco Vivar de Rodrigo Rural), las famosas pensiones La Lojeña y La Flor (comidas y camas), las tiendas de moda Patricio y Silvia… De la gran ferretería se hicieron dos, de las que queda una sola. Aguantan el ciclón Juan de Dios Barba (tienda de quesos, jamones y bacalao) y la Droguería Ávila. De Alarcón Luján desaparecieron VARTA (lámparas), la agencia Nieves, Hogar y Jardín (muebles de jardín)…, salvándose de la huida la tienda de estilográficas, ahora bolígrafos.

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Continúa el paseo
De la Alameda ¡ay¡, ya no están el garaje Virtudes, el de las bicicletas Sánchez Ramos, el bar Valladolid, el café Cruz, Teide (pollos asados), La Competidora (ultramarinos), dos ultramarinos de los Ramos que regentaron La Cubana en Puerta del Mar, una guarnicionería… Pero está, como siempre, la Antigua Casa Guardia. El hotel Londres, rebautizado como Hotel Lisboa por motivos políticos, pasó después a Atarazanas. Su marcha dio paso a la ONCE, que de la calle Granada pasó al edificio que albergó el hotel de los dos nombres.
Podría seguir el recorrido por otras calles del centro, como Liborio García, donde estuvo Wolworth, que los malagueños identificaban como «la Volvo» y donde a la hora de la merienda se daban cita muchas señoras para ponerse moradas (y gordas) ante las ofertas de los dulces de nata, y donde estaba Mateos, la librería de viejo; la plaza del Carbón con el estanco conocido por «la perdición de los hombres», María Manín (con unas tortas del mismo nombre y cuya receta se llevó a la tumba la creadora), la cafetería Arizona, la primera que despachó perritos calientes; Molina Lario, donde se instaló TAISA, la tienda de electrodomésticos donde los malagueños pudimos ver por vez primera la televisión y acceder a la compra de los frigoríficos Kelvinator;

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Plaza del Siglo y calle Calderería, con la papelería Fin de Siglo y la nueva sede de Charín, la relojería de Brinkmann, Zulaica (deportes y caza), una administración de Lotería, Fran (confecciones), el cine Goya, Braun, curtidos Minguet, La Predilecta (confitería)… Y de la plaza de Uncibay, Calzados Ramírez, Foto Cristóbal Velasco por cuya galería pasaron las mujeres más guapas de Málaga…

Colas por los libros de texto
De aquel mismo sector desaparecieron la perfumería Maru, Almacenes El Águila, el primero en la confección de trajes de caballeros; Casa Polonio, Holanda Radio, Hotel París… En Santa Lucía destacaba la librería Denis, una institución en el mundo de las letras, con largas colas a principios de curso porque los niños de media Málaga adquirían en Denis los libros de texto y que cuando abrió sus puertas ofertó la colección completa de Austral.

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No es bueno ni malo evocar el comercio de una época fenecida; simplemente otras firmas, otros empresarios y sobre todo franquicias de firmas internacionales, han arramblado con todo. Lo que sí es cierto que las calles citadas, salvo las excepciones recogidas y las que he olvidado seguramente, ya no tienen personalidad propia porque los establecimientos son los mismos que están en las grandes capitales españolas y extranjeras ya que, repito, son franquicias de firmas internacionales. Las tiendas de las calles céntricas de Málaga son las mismas que uno puede encontrar en Madrid, Londres, Berlín, Roma… porque están en manos de las multinacionales.

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Apostilla del Administrador del blog: La Tienda Fernández Escobar  “La Casa de las Lámparas” fue un negocio -que al estar muy próximo al domicilio de mi niñez, sito en la Plaza de los Mártires- forma parte muy importante y querida de aquellos tiempos. La amistad del propietario de dicha tienda, con mi padre (recuerdo haber ido allí en muchas ocasiones) y la posterior mía con sus hijos Salvi, Carmen y Antonio Fernández Laporte, la hacen aún más entrañable y especial para mí.

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MÁLAGA. IMÁGENES DE LA MEMORIA.

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MÁLAGA.

IMÁGENES DE LA MEMORIA.

 Lo bueno que tiene eso del bucear por Internet, es que a veces –muchas en realidad– te encuentras con páginas tan fantásticas cómo inesperadas; con lugares intangibles, enormemente sorpresivos. Para bien, esos encuentros, son los muchos; para mal, algunos; son muy pocos, la verdad sea dicha.

 Entre esos buenos, he encontrado dos páginas en las redes sociales –en Facebook, concretamente– con un nexo común: la Málaga antigua. Fotos de la memoria de muchísimos malagueños, que ahora ,con eso de la rememoración compartida, se han armado de escáner (yo mismo me lo he renovado) y se han puesto a la generosa tarea de desempolvar los cajones de esas cómodas antiguas de las abuelas; y –aprovechando la técnicas modernas– las ponen sobre esta mesa de camilla con brasero virtual que es el ordenador, para que todos, las podamos disfrutar.

 Las páginas, desde hace tres o cuatro meses estoy abonado a ellas y tengo que reconocerme una considerable dependencia, son estas:

 https://www.facebook.com/MalagaAyerYHoy

 https://www.facebook.com/groups/solofotosantiguasdemalaga/?fref=ts

 En ellas me encuentro cómo en casa. En mi casa una tarde lluviosa de invierno. En ellas, en estas páginas, vuelvo a pasear por mi niñez, por mi juventud. Fotos de lo pasado. Sitios que ya no existen sino en el recuerdo; en el rincón olvidado de la memoria que se activa a base de remembranza y evocación. Lugares que fueron los que pateamos –todos los componentes y yo mismo– cuando Málaga era una ciudad mucho más pequeña, pero también mucho más acogedora. Mucho más humilde, pero también mucho más cercana. Mucho más sencilla, pero también mucho más doméstica. Igual de internacional, igual de cosmopolita. Igual de amable e igual de afectuosa.

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 Una ciudad que –aunque no lo parezca– también en aquellos lejanos años, era de colores. Colores desvaídos por la lejanía temporal pero hoy vuelta a renacer por culpa de una panda de pirados (locos por su ciudad) que no renuncian –con sus fotos y comentarios; con sus juegos de adivinanzas–  a lo pretérito sin tampoco renunciar a lo presente. Aunque temiéndonos -maldita sea- un poco lo futuro, en viendo quienes nos gobiernan y lo que portan en las mochilas de sus intereses particulares.

 Estos dos sitios, son tremendamente apolíticos. No se permiten opiniones partidistas para evitar enfrentamientos que, a unos les encanta, y a otros – cómo es mi caso, y el de casi todos–   nos las trae al pairo. Estos Trolls que aprovechan el menor descuido o la mas mínima oportunidad (se me perdone el oxímoron) para enturbiar una buena  convivencia que suele ser protegida por algunos guardianes que, casi siempre –lo sé por propia experiencia– suelen ser desbordados por la cabezonería y el machacamiento de unos pocos que no entienden que estas imágenes no se pueden descontextualizar.

 A todos los malagueños, a todos los residentes en esta ciudad, a todos lo que quieren a Málaga, les recomiendo encarecidamente  que se pasen por estas dos páginas. Imágenes y fotos de la memoria personal de cada uno. Una vuelta al pasado. Una vuelta a lo más entrañable de aquellos tiempos en que la esperanza y la fe (en que lo que tenía que venir sería mejor) no estaban perdidas aún. Como no ocurre hoy, porque estamos sumidos en el desamparo y en el pesimismo que proporcionan esta nueva sociedad tan consumista cómo ambiciosa y arribista. .

 Entrad en ellas. No os arrepentiréis!

LA CASA DE LA MÚSICA Y LA PAVA

LA CASA DE LA MÚSICA

Y LA PAVA.

LA CASA DE LA MÚSICA:

 

En los principios de mi vida como músico aficionado, tuve una estrecha e ilusionante relación de amor-odio con La Casa de la Música de Málaga. Lo de amor, porque me suministraba de todo lo que necesitaba como probo e incipiente guitarrista y armonicista, insisto en lo  aficionado, que era uno. Lo de odio, porque poseía material en sus escaparates que nunca estuvieron a mi alcance.

La Casa de la Música era -en tiempos- el templo de los músicos profesionales y amateurs de la ciudad. Siempre con la amabilidad, la cordialidad y la sapiencia de los Hermanos Jurado que te atendían con la sonrisa y el consejo apropiado.

Allí me compré mi primera guitarra española elegida por mi profesora Luisa Guille. Tan novata era ella enseñando como yo aprendiendo. Tardes de música escalonadas en la calle Juan Such torturando y martirizando al inefable vecino Sr. Rosas que maldecía para sus adentros (y para sus afueras) cada vez que nos veía a la enseñante y al enseñando coger el diabólico instrumento y condenarlo a la tortura auditiva a base de interminables escalas en  Re-Sol-La. “Fueraparte” los irritantes  y desesperantes solos de armónica, esta vez en cruel Do.

También me compré en casa de los Jurado mi primera acústica: una sensacional Aria (creo recordar) que sonaba de maravilla. También fue en esa tienda donde adquirí la posterior Epiphone que, curiosamente aun conservo después de que Jose María Alonso me la perdiera por los recovecos de la peña, con una maestría y una estrategia indiscutible. Esa misma que debo de dejarle al hermano de Luisa : Eduardo Guille, -mi verdadero profesor –  para que le arregle el Alma y los puentes y se deje de durezas y turbulencias conmigo.

Sigo…La pequeña tienda de Carreterías, (Ya venía de calle Mariblanca) dio paso a otra mas grande cercana a la Tribuna de los Pobres con más instrumento aún si cabe y con la misma amabilidad y profesionalidad desplegada por los hermanos Jurado.

El cierre de esa tienda hoy día, es una puñalá trapera que, estos tiempos ásperos y despiadados, han pegado a los músicos de esta ciudad.

 La Pava:

La Pava es el lugar de reunión de la memoria de mi querido amigo Rafael Díaz Portillo. El fantástico bajista Didi que tan buenos momentos me procuró en  aquellas reuniones nocturnas semi clandestinas después de las actuaciones en el Hotel Tritón de la Costa del Sol de los Setenta.

La Pava es la gobernanta, dueña y señora de una página llamada Guateque que es también referencia en esta  ciudad por los contenidos que en ella cohabitan.

Fotos de Málaga. Conjuntos de los 60 y los 70. Grupos y más conjuntos malagueños. Curiosidades musicales. Fotos antiguas de locales de Málaga, de cines …Tebeos en un infinito e inabarcable emplazamiento de recuerdos enormemente entrañables y nostálgicos.

Estos dos antiguos músicos, le han tomado –como es costumbre en ellos- el pulso a cada momento que les ha tocado vivir. Y lejos de amilanarse en la poltrona, y resignarse a eso de que “ Tiempos pasados fueron mejores” le dan la vuelta a la tortilla de la apatía y uno, Antonio Jurado, con su magnifico sitio en Facebook llamado “Málaga Siglo XX (Recuerdos) y el otro, Didi, con una doméstica e incansable Pava, nos llenan los ojos y la memoria de infinidad de imágenes que, en el peor de los casos, nos enternecen y estremecen sin piedad al recuperar sensaciones y momentos  que creíamos haber perdido para siempre.

Es muy, muy de agradecer. Por eso, les hago sitio en este blog, con mi más absoluto respeto y cariño. Por haber pertenecido los autores, de algún modo, a mi vida. Por seguir llenando mi cabeza no solamente de rock.

Estas  son las páginas de Antonio Jurado y de Rafael Díaz “Didi” y que recomiendo encarecidamente guardéis como favoritas en vuestro ordenador. En vuestro corazón.  Haceros amigos de ellas, me lo vais a agradecer.

Estas son:

Málaga Siglo XX (Recuerdos)

https://www.facebook.com/home.php?ref=home#!/pages/M%C3%A1laga-siglo-XX-recuerdos/140042352755916

La Pava: Guateque. Net.

http://www.guateque.net/

Que las disfrutéis.

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