CINCO ESTACIONES DE PASO

CINCO ESTACIONES DE PASO

“Cártama Estación.
Bobadilla.
Valdepeñas.
San Petesburgo.
Viaje de vuelta.”

“Crónicas del Poropo”

Cuando me comentó un querido amigo que Paco Navidad me iba a enviar cinco relatos cortos con nombres de estaciones de trenes, imaginé erróneamente que eran relatos independientes, sin ninguna conexión argumental; eso sí, teniendo como nexo de unión, como trama, dichas estaciones. Así que me dije: Haré cinco entregas. Una para cada apeadero. Craso error.

Francisco Javier López Navidad, su autor, tuvo anoche la gentileza de enviármelos para -por si yo lo consideraba oportuno- publicarlos en mi blog.

Estaba yo dispuesto -aun sin haberlos leídos- a hacerlo; porque este escritor posee las suficientes credenciales literarias como para insertar en mi blog cualquier texto creado por él, sin tan siquiera tener que leerlo previamente. Además, me venían dichas letras avaladas y comentadas por el Poeta amigo Juan Miguel González. Certificado de calidad literaria, tenían pues, de enorme consideración y prestigio.

En este blog, jamás trato de incluir ningún texto con una longitud mayor que la que yo considero cómoda y asumible por el lector. Esta vez voy a hacer una excepción, puesto que el escrito que ahora viene es tan ameno, rico y florido, que adolece de cualquier intención que no sea la de seguir leyendo. Implorando la continuidad.

Lo de publicarse en entregas a la dickensiana manera, ya te digo, venía dado por el razonamiento de que no se le puede dar al lector de pantallas, textos demasiados largos; pues, determinados leedores se atosigan, se les cansa y nubla la vista y dejan la lectura. De ahí la razón de que yo adorne las letras, de vez en cuando, con remansos de paz visuales que son las imágenes que busco con sumo cuidado e inserto en el articulo de marras. Para que la vista se pare, se acomode y repose.

Así que, esa es (era) mi teoría: Texto no demasiado largo y con “estampitas”.

Eran pasadas las diez de la noche. Hora que yo (lunes y jueves) me retiro a la calma y placidez de mis aposentos, para dedicarme a la lectura, obligado por la insoportable perspectiva del “reality” de turno en “Tela Jinco”.

Odio profundamente esa cadena televisiva, y no puedo evitar tratarla con el desprecio que se merece. Con la misma crueldad que ella me trata a mi. ¿¿Valeeeee??. (Léase con lo boca abierta y atiborrada de alimentos masticados, escupiendo, chillando, y cerrando los ojos a la belenesteban manera)

Sigo… Tenía ya la luz encendida y las sábanas desplegadas; el Kindle (mi ebook) preparado para la lectura y los piños adecuadamente cepillados y en perfecto estado de revista. Vaso de agua previsor en la mesita de noche. De repente (Sudenly que dicen los ingleses)… Un avisador de correo electrónico sonó en mi móvil: “Fco. Javier López Navidad; «Chiroski House Ballad”, decía el mensaje. Como se comprenderá fácilmente -por eso de “Balada de la casa del jorobado”- no pude evitar la tentación de abrir el archivo. Venía un escueto mensaje de Javier donde me indicaba que me anexaba un fichero en pdf con el texto en cuestión conteniendo cinco cortas historias.

Abrí el pdf; así que, como ya tenía ya organizada la zona de lectura en mi dormitorio, me lo reenvié al susodicho Kindle, para poder leerlo con la tranquilidad que se le tiene que disponer a los textos de los amigos y además, para que negarlo, poner la letra de estos al tamaño adecuado para mi mirada de topo cada vez más cansada y rota.

La primera intención de sólo leer una de las “estaciones” y dejarlo para el día siguiente, con ánimo de continuar con Jens Lapidus, se quedó sólo en eso: En una primera intención.

Empecé a leer y ya no pude dejar de hacerlo. Lo primero que me dejó impresionado fue el texto introductorio (ese que siempre se pone prestado de otro autor)…

El pasado es la única cosa muerta cuyo aroma es dulce.
(Eduard Thomas)

Precioso y absolutamente de acuerdo. Después de eso vino una lectura ininterrumpida que me dejó absorto y abstraído desde las primeras líneas.

Por esa riqueza de lenguaje, que dispone Paco Navidad, tan cercano en casos; tan docto y cultivado en otros (gracias que mi libro electrónico dispone de diccionario) pero sobre todo, porque la trama argumental -un pasaje de la vida de un inefable personaje llamado Poropo- me resultó tan amena e ingeniosa, que -no os engaño- me dejó buena parte de la noche sin poder conciliar el sueño y estuve revisitando “Aquellos lugares comunes que nos fueron arrebatados antes de tiempo como inmolación a un futuro ya pasado” (sic) ¡Genial!

Paco me llevó de vuelta a los aledaños de la niñez por los territorios del Cine Cayri frente a, donde supongo, estaba situado el Jardín de Babilonia -entre irreal, cutre y decadente- del Poropo. Ese mágico lugar lleno de ranas y proyectos de radios de galena.

También volví a estar en el Teatro Chino de Manolita Chen y en el de los Hermanos Tonetti al que acudí (al Teatro Chino me refiero) en una ocasión en mi tierna niñez; Porque eran tiempos, los aquellos, despojados de estos inútiles buenos propósitos que ahora ahogan a los niños con normas absurdas y de “buen rollito” y que en el mejor de los casos, los embobaliconan; y en el peor, los dejan inmaduramente desasistidos para enfrentarse a la vida.

Me llevó también, a ese mismo solar que era donde se instalaba el Circo Price y el Cinerama; aquel de La Conquista del Oeste del Hathaway y demases. Me llevó de paseo por el Camino de los Ingleses del Antonio Soler. Por un barrio -distrito le llaman hoy los modernos afectados- que nunca fue el mío por nacimiento, pero si lo fue por elección en determinadas épocas. Porque en tiempos, crucé las fronteras desde Martínez Maldonado a la Ciudad Deportiva, desde Lanuza -donde vivía mi Tía Anita- hasta Blanco Coris donde lo hacía la modista de mi madre… Desde la calle Bailén de mi gran e imperecedero amor, hasta aquella Plaza con Casa de Socorro donde trajinaba el Llanero Solitario de la Trinidad, vendiendo escondido, sus barritas de quinientas.

El querido amigo Fco. Javier López Navidad, tiene la conveniencia de dedicar muy merecidamente este escrito a dos de sus íntimos (comunes míos) que son: el Editor Jose Antonio Quesada y al Poeta y mentor Juan Miguel González del Pino. Pero la también la disparatada ocurrencia de dedicárselo a este que sus escribe. Y eso, es un honor tan apabullante como inmerecido. Algo que le agradezco feliz y enormemente.

Así que aquí tenéis este inapreciable documento de una Málaga, y uno de sus personajes, que desdichadamente, ya han desaparecido.

Cinco estaciones de paso

“La explosión atómica es un susto muy grande que afecta, sobre todo, al oído interno”. Poropo dixit.

Pues eso.

Disfrutadlo tanto como yo he hecho. Es una verdadera gozada.

MARIVÍ VERDÚ. QUERENCIAS Y PASIONES

MARIVÍ VERDÚ.

 QUERENCIAS Y PASIONES

“Entre cañaverales
crecidos y tristeza
ha quedado el paisaje
de la fuente perdida.”

Decir Mariví Verdú, es decir eficacia y predisposición. Actitud y aptitud. Decir Mariví Verdú es hacer referencia a la energía -siempre positiva- que emana de ella en todas las tareas a las que -sin pensárselo demasiado- se entrega en cuerpo y alma. Tareas de las que responsabiliza hasta el limite soportable; a pesar de que, me da la impresión, tanto compromiso – voluntario, aclarémoslo- a veces le produzca un cierto desazón en la fortaleza de ánimo. Yo, desde luego, si tuviese que llevar para adelante -como ella hace- tantísimas actividades, ya estaría internado en un frenopático. O de cura de reposo en el Balneario de Carratraca, pongamos por caso.

Es administradora de no se cuantas páginas web; lleva para adelante programas de televisión, foros y blogs. Se responsabliza de asociaciones de flamenco y revistas literarias, acude a todo tipo de actividades culturales….Hay que decir mas? Porque si queréis…más hay.

Mariví Verdú es inagotable; una mujer de una capacidad excepcional. Si fuese un generador eléctrico- que lo es- sería el ánodo. Polo Positivo.

Detenta también del don de la ubicuidad y la omnipresencia. No sé como lo hace. Bueno, sé que es a base de derrochar generosamente ese dinamismo y esa animosidad de la que dispone.

Mariví es Poeta Avalada – me gusta mucho mas poeta que poetisa- por nuestro incuestionable y más que admirado estructurador de palabras que es Juan Miguel González del Pino: Nuestro querido JMGdP.

Pensaba, porque así me lo habían dicho, que la Verdú era muy ducha en diversas materias y disciplinas artísticas. Ahora, que lo he comprobado personalmente, estoy asombradamente seguro. Ya me lo advirtió JMGdP… que sus poemas eran superiores a los de los más insignes; y ahora, una vez leído lo que tengo de ella, lo compruebo y quedo aturdido y conmovido ante tanta excelencia. Encantado.

Hemos coincidido unas cuantas veces; y hablado por teléfono muchas más. Y ese nexo de unión que mantenemos, gracias a la enorme corriente de simpatía que emana del cariño prorrateado con el poeta amigo, hace que entre nosotros exista una entrañable y desinteresada relación de amistad

Esta amistad nació cuando compartimos camerino en la Sala París 15 ante la presencia de Kiko Veneno, de Luz Casal, Javier Ojeda y los siempre amigos Tabletom. Y se afianzó en la mesa-coloquio para las Jornadas Rockertianas en el Albergue de la música de Torremolinos, de la que ambos fuimos intervinientes. El Poeta amigo común era parte principal e imprescindible de estos dos actos.

Ahora, estoy admirado y aturdido, porque he descubierto cuanta verdad había en lo que ya me habían advertido: Que la poesía de Mariví Verdú estaba bañada en belleza. Me he dado cuenta, porque ella, ha tenido la esplendidez de remitirme -a petición mía- una remesa de preciosos poemas y de letras flamencas. El flamenco: otras de sus querencias, otra de sus pasiones.

Aquí, expongo públicamente estas letras, para vuestra contemplación y deleite.

Regalados a este blog con esa humildad que solo tienen los grandes, también me remite alguna obra pictórica suya (Si! También pinta!!!) para que adorne este texto introductorio. Cosa que hago con absoluto placer.

Disfrutad a la Verdú! Artista heterogénea y polifacética. Insigne poeta.Y además…amiga avalada.

# 01

DOLLY PARTON

Jeroglífico es muerte y es nascencia.
Pirámide de amor donde se guarda
el gavilán volcado sobre el loto.
Es pan mordido la creciente luna.

Vengan los siete sabios de la Grecia
a ver los tristes ojos de una Dolly
que desconoce el verde, el apareo,
y que luego nos cuenten de una virgen.

Son billones los ojos para el llanto
creados… ¡0h, intemperada ciencia!,
un clónico vacío nos aguarda,
una lluvia de miedo por los vientres.

…Vellón de la tristeza remullida
que rellenas, insomne, la almohada.

Por el techo yo cuento locos ceros.

# 02

CORAZÓN ABIERTO

Pude ser no nacido,
ser metal,
cualquier cosa.

Una herida de amor:
Beso u olvido.

Una cala quería.

O una rosa.

Pero soy lo que veis:
Un corazón abierto.

# 03

ECCE HOMO

Homo sapiens que llora
su cóccix recortado.
Inventores de dioses
y de las ortopedias.

Humus del paraíso
que amaneció forjado
en careta de risa
que masca la tragedia.

Adeene de dudas:
Grillete de vía láctea.
…Espárrago cogido
en el Monte de Venus.

Cristal donde buscamos
un perfil sin medida.
…Una masa de agua
que sin forma se muere.

Logopeda del aire
que rompió los silencios
con el grito absoluto
de ombligo convergente.

¡Capitán de bandada
de palomas heridas:
Desátanos las manos
y crucifícanos!.

# 04

BESO DE JUDAS

Judas es el perdón.
¿Es Dios la vida?

El beso de la vida es traicionero,
es nuestra muerte misma.

Dios es un beso, su beso.
Judas es la tristeza.

# 05

MONÓLOGOS CON EL PAJARILLO, DIALOGOS DE TRINOS.

I.- He cortado las hojas secas del culantrillo que no quiso morirse. Todo un acto solemne cantado y proclamado por la música pura del canario tenor y de Ahmed Larinouna. Tar, piano y violón en el chams de Aachia mientras caen las hojas que un día fueron agua; verdor que dejo al viento, memoria de mi sangre.

V.- Con Juan Sebastian Bach
mi pájaro, en silencio,
-o si acaso un piar
como un beso robado-
reposa en los violines,
al filo de las notas,
¡oh, soles sostenidos!
y, me mira, asombrado.

VII.- Für Elise.
Y mi pájaro se vuelve de espaldas, medio ronco, alocado, baja al suelo y se esconde. Se ha perdido en la jaula. Ni un sonido ha salido de su garganta pura. Sordo, asustado, hundido en un abismo, se alimenta, vencido.

# 06

LETRAS FLAMENCAS

Soleares.

Quedó en mi recuerdo preso
aquel amor que no fue
areja, abrazo ni beso.

Cuando de tí me despido
envez de decirte adiós,
a Dios, que vuelvas, le pido.

Otros palos.

Málaga tiene colores
que no están en la paleta
de los mejores pintores,
de los más grandes poetas.

No quiero herencia ninguna
porque ya tengo bastante
siendo Málaga mi cuna.

No quiero besar tu boca
enfrente las Carmelitas,
porque se enritan las monjas,
porque las monjas se enritan.

Por La Marina, la acera;
por el Parque, las palomas;
por La Marina, la acera;
por el Puerto, la Farola
y por las barcas la brea
la mar azul y las olas.

Ha pasao un año
que no está mi pare
y el corazoncito no se me acostumbra
a falta tan grande.

Nota. Las pinturas que aparecen en este artículo son obras de Mariví Verdú. La fotografía que lo encabeza, está tomada por  Frank Ramos; y los libros «recortados» son obras de  Su Blackwell.

ARTHUR FERISMENT Y EL BARBERO DE BOB DYLAN

Uno, es animal de costumbres. Y para corroborar esa cualidad, pensaba días atrás el cómo y el sobrequé  iba a versar, en este blog, el tema de la Semana Santa de este año. Porque, insisto, uno es animal de costumbres y cada Semana de Pasión, cada Pascua Florida, tengo a bien el elaborar un post adecuado al tiempo que nos ocupa por estos días en que la ciudad de perfuma de claveles y de azahar. De incienso y de romero.

Los pasados años fueron relatos humorísticos uno con Manolo Vicente Nazareno Penitente y la Cofradía del Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza como protagonistas. El otro con el calé de la Cruz Verde: Er Demetrio y su Cristo de los Gitanos y María de la O.

Después vino una preciosa colección de fotos semanasanteras realizadas por mi gran amigo Antonio Ruiz-Molero. Tres entradas en este blog adaptadas a la temática cofrade. Una por cada año de existencia del mismo.

Pero este año, el cuarto recién estrenado, estaba este que sus-escribe, absolutamente perdido en cuanto al asunto a tratar y relativo a la época que ahora llega. Que ya ha llegado.

En blanco estaba uno. En absoluta vigilia de inspiración

Pero como el destino -aparte de estar escrito- tiene a veces el don de la generosidad y de la oportunidad, va, y como caído del cielo, me realiza una llamada mi querido amigo el Poeta Juan Miguel González y me soluciona, sin el saberlo, el contratiempo.

Tiene Juan Miguel, una manera modestísima de ofrecer las cosas. Con un deje de humildad (absolutamente injustificada), como avergonzado. Parece que ignora que siempre estoy encantado por publicar su letra escrita. Sigo…Va y  me ofrece un romance en el que su personaje Arthur Ferisment, felicita por la Pascua Florida a Roberto González; vocalista de Tabletom y Barbero de Bob Dylan que fue. Y desde Boston, para mas señas.

Una preciosa congregación, este romance, de verso octosílabos. Por medio de ellos, nos hace un recorrido por una Málaga llena de gayombas llenas de flores amarillas y de espliego. Por un Guadalmedina, que por esta época, se transforma en mar de los hebreos. Brindamos en La Campana con vino de Moclinejo mientras -dice el poeta- suenan floreadas las plumas de los bomberos.

La ciudad se transforma en estos días en gentío impaciente. Incómodamente resignado a la espera en la tortura de las sillas de madera; apretados los malagueños de seis en seis -como espetos de sardinas- en los balcones; esperando el paso del Paso. Del Nazareno o del Cautivo. De la Paloma o de la Estrella. De la Expiración o del Rocío.

Málaga es un exceso de unicornios aterciopelados. Y es desfile de Caballeros Malteados; de militares trasnochados sin destino. Málaga son castillos de cirios y de luceros. Piedades desconsoladas y forzados cireneos. Crucificados acompañados por la ausencia del silencio.

También, de botellones que excluyen al devocionario. Ligues y magreos al amparo del cortejo. Autoridades en los palcos que venden su devoción al fotógrafo del diario. Manzanas rojas pinchadas en un palo. Chupetes de caramelo y limones cascarúos; esos del Camino del Calvario.

Málaga es Semana Santa.

Esta es la propuesta de este año: Un precioso romance –un poco bastante surrealista, según me aclara el autor- que Arthur Ferisment dedica desde Boston a su amigo Roberto. Cantante que fue de Tabletom, de Bob Dylan su Barbero.

Que lo disfrutéis.

 

ARTHUR FERISMENT Y

EL BARBERO DE BOB DYLAN

 

ARTHUR FERISMENT FELICITA, DESDE BOSTON,

LA PASCUA FLORIDA A ROBERTO GONZALEZ,

VOCALISTA DE TABLETOM Y BARBERO DE BOB DYLAN.

ROMANCE

Hoy le escribo desde Boston

y en romance, fray Roberto,

cuando allá despierta Abril

y aquí nunca duerme Enero,

escuchando el Mississippi

rimar a lo Samaniego,

como si alegres rodaran

barriles de Moclinejo

Por las mañanas transmigro

de Ceuta a Montevideo,

de medio oído teniente

y navarro el otro medio,

de tanto espantar alúas

y ahuyentar tantos mastuerzos

que de Mollina a Sidonia

no son todos macabeos.

Hábleme del Molinillo,

cuénteme del Melillero,

y dígame si Torrijos

aun se mantiene derecho,

sin que lo injurien andamios

ni infamen botelloneros,

con que doblarlo quisiera

La Alianza del Progreso.

 

Mañana es Semana Santa

en tejados y el aleros,

indiscreta en las gayombas,

retraída en el espliego;

mañana, el Guadalmedina

será el mar de los hebreos,

no un cauce con verdes malvas

y un viejo puente de hierro.

Te sueño por La Campana,

y de tu brazo yo sueño

que seguimos castigados

en un rincon del colegio,

yo, por coger gurripatos,

tú, por rezarle a Di Stéfano,

mientras suenan floreadas,

las plumas de los bomberos.

 

Lejanos los dos, tan juntos,

cercanos ambos, tan lejos,

hermanos de fiambreras,

cofrades del semiseco

requebrando a nazarenas,

camino de las Pedrizas,

silbando el himno del Tercio.

Esto escribo en Covadonga,

esperando el tren expreso,

dictándole al amanuense

los sesenta y cuatro versos,

que dicen que son columna,

y yo por calvario tengo,

cuando no suenan a tango

y no saben a bolero.

Desde Montilla le envío

saludos de Paco Gento,

recuerdos del Pocarropa

y un barril del doce y medio,

hoy que de arroz las cazuelas

tambien lo son de fideos.

Quien almorzara en Asturias,

o de gorra en Casa Pedro.

Primigeniamente, este articulo fue publicado el Martes 7 de Abril de 2009 en las páginas cultarales del Diario El Mundo.

Editado por el periodista Cristóbal G.Montilla.

Que asi se sepa y así quede escrito.

(Vale Dictum)

…///…

JUAN MIGUEL GONZÁLEZ. FANDANGOS SURREALISTAS.

JUAN MIGUEL GONZÁLEZ

FANDANGOS SURREALISTAS
(Y otros palos tambien Surrealistas)

Las jornadas Rockbertianas- esas en las que compartí mesa con el Poeta Juan Miguel González- me trajeron alguna que otra satisfacción imperecedera. Ya dije que la primera fue la ser contertulio (que palabra mas denostada hoy día gracias a la televisión) junto al Poeta y a la también polifacética Mariví Verdú.

También, que fue el germen del texto acerca de la reivindicación de la Plaza de San Pedro de Alcántara para la futura Plaza de Tabletom (Busto del eximio barbudo incluido) y además, también -ya lo dije- me proporcionó un buen rato de conversación con el Poeta que –como siempre- me resulto, amena, didáctica y enriquecedora.

Pero lo mejor, creo, estaba por llegar. Durante la alocución de Juan Miguel en torno a la figura de Roberto González -cantante que fue de Tabletom- recitó algunos pasajes de un libro co-publicado al alimón con Javier López Navidad. Otra pata del mismo banco. Otro pirata del mismo barco.

La estrofa hablaba de Ducatis y Bultacos Metrallas. De mangos de paraguas, de martillos de bolas o de mortadela Mina. Un poco demencial, ya lo sé!

El personal se quedó sorprendido. Yo -que estaba a su lado-, ojiplático, boquiabierto y carialucinado. Ciertamente capitidisminuido y un poco estupefacto ante tanta agudeza palabreril.

Inmediatamente mi amigo Ángel Céspedes, me solicitó que yo sin discusión alguna, me hiciera con el libro de donde Juan Miguel leía y recitaba.

Sabiendo yo que Juan Miguel, casi nada me niega, le comenté lo que nos habían gustado dichas estrofas.

Así que me apostilló dos cosas: Una: de donde venían los textos; y dos: que el libro de referencia, me sería entregado –para mi gozo y regocijo- en calidad de préstamo (para su fotocopiado) el día del Concierto de Tabletom en el Teatro Cervantes.

Juan Miguel González, puede desfallecer ante el Terral inclemente; ese de los tres días de martirio. Puede sentirse aturdido por la escandalera y la jarana de la parrilla humana; incluso azotado por las libérrimas corrientes de aire. Zozobra también, ante la estupidez osada y no perdona, ni por asomo, la falta de humor ni de ingenio.

Pero lo que si lleva a gala –y yo lo compruebo cada vez que lo veo- es que su palabra dada, goza de una fortaleza y una durabilidad a prueba de tiempos y desmemorias.

Así que el día del concierto, yo tenía, no solo el libro prometido, sino un ejemplar de su ultima publicación fechada en las pasadas Navidades, firmado y dedicado este último, con ese cariño al que me tienen malacostumbrado.

Fandangos surrealistas. Les llama el. Un libro ya te digo co-escrito con Javier López Navidad. No se preocupe este último malandrín, pues, en breve, también tendrá sitio reservado en este Ateneo’s Alas con Secuencias.

Fandangos surrealistas, digo, pero también Alegrías. Y Bulerías y Tangos del Piyayo. Tientos, Soleares y Seguiriyas …toda una suerte (digo bien con eso de suerte) de Palos Flamencos que también padecen esa fantástica cualidad y enfermedad contagiosa surrealista.

La particularidad que a mi me sorprendió, es que los textos se corresponden, con una absoluta fidelidad, a la métrica y a la cadencia del cante de cada uno de los palos. Si está titulado “Tiento” hay que leerlo o cantarlo, para sus adentros o para sus afueras (Que viva el libre albedrío!) con la musicalidad que le pertenece.

Fíjense Uds. que también está la melodía por antonomasia de Méjico: Cielito lindo. Quien iba a pensar que esta canción, que está basada en una seguidilla de Lope de Vega: Una flecha de oro/ metiró el amor. / ¡Ay, Jesús, que me hadado / en el corazón…» que aparece en varios cancioneros y manuscritos del siglo XVII. (Wikipedia, como comprenderéis).

Esa, vendrá otro día.

Así que, aquí esta la selección que he realizado. Otra muestra más de la maestría inacabable e inalcanzable de mi querido amigo Juan Miguel González del Pino. Poeta que es y Letrista de Tabletom que es también en sus ratos libres; y que son -sus ratos libres- los que se sienta a escribir cada Jueves desde la media noche hasta entrada la madrugada. Que de todo se va enterando uno.

Aliño estas letras y los escritos del Maestro, con ilustraciones de trabajos de mi otro admirado artista, el pintor Andrés Mérida. Para que lo Cortés, no quite lo Pizarro.

Porque entre caballeros andamos, Señores.Como es natural.

FANDANGOS

Salió volando un chavea
del depósito de agua,
y le tocó en la pedrea
treinta mangos de paraguas
y una bicileta Orbea.

Sin careta ni pistola,
en calle Tomás Heredia,
se bajan de la guindola
y atracan una ortopedia
con un martillo de bola

De doblarla, ni mijita.
Madrugar, nati vitati.
Y entre el magro y la mezquita,
se hizo un gorro de uralita
Y se compró una Ducati.

Se apostaba en la taberna
que para el tren con la mente.
Y en la vía y sin linterna,
le vino el Talgo de frente.
Perdió un brazo y las dos piernas.

Se lo buscó porque quiso.
Va en carrillo desde entonce.
Fue en el polígono El Viso,
sin explicación ni aviso,
Por pedir una diez once.

Una noche en Albacete,
vencí a Poyatos Pagín.
Solo con la “veintisiete”
levanté un cubo de zinc
con diez kilos de chanquetes.

Ni la grifa ni el mollate.
Ningun vicio me domina.
Sólo alegran mi canina
las tortillas de alicates
y la mortadela Mina.

TANGOS DEL PIYAYO

Gran río Guadalmedina
donde jugué de chavea,
eso sí que eran pedreas,
Y canutos y almencinas.
Vendia en calle Cotrina
luqitriquis El Boqueras;
treinta Caunys de pulsera
Se sacaba del abrigo.
Infancia de pan de Higos
frente al cuartel de Nateras.

En la calle San Agustín,
se ha escondido un benavides;
Rafael, no te descuides,
porque lleva un adoquín.
Se ha llenado de Savín
dos o tres veces la bota,
el mango de una machota
le asoma del berbetón
y el himno de la legión
de silbar no para el nota.

BULERÍAS

Me bauticé en Peñarrubia,
hice la mili en Muriano,
y me gano las alubias
con el flamenco asturiano.

Por más que trepes y medres
se volverán tus ganacias
fabes dures como piedres

Las cazuelas de fidedos
han sido mi perdición,
y los Montes Pirinedos.

No me gusta la ferralla
me gusta más Tetuán
y la Bultaco Metralla.

Hasta el Puente de Armiñan
llevé a Evaristo Gañote,
y se bajó sin pagar.

En la parada del Centro,
se subió una gabardina
sin gafas ni nadie dentro.

De un portal de Capuchinos
recogí yo sin saberlo
una noche a un asesino.

Sentrañas mía,
sentrañas mías,
yo no reniego
de mis encías.

ALEGRÍAS

Dos progresistas a un tiempo
salieron bajo fianza.
Uno gritando:¡Fascista!
Otro pidiendo pancartas

Te apodan el Mititilla,
pero te llamas Pardal.
Vale mas tu sobrenombre
que el Cañón de Ibraltar.

Tirolés de Pedro Mira,
Varón Dandy y guayabera,
y aunque parezca mentira,
teniente de hormigoneras.

Al Estudio del Talento,
que yo te voy a llevar,
y aunque te pongas Barrientos
te reirás, reirás.

Te reirás, reirás,
sé que te vas a reir.
Que en el ropero,
yo tengo un moro,
que canta en cueros por ti.

CAMPANILLEROS

Lo pasemos bomba.

Una noche.

Una noche en la Venta “El Caníbal”
celebrando estaban la vuelta al poder,
dando cuenta de los langostinos
treinta compañeros de Visa y Carnet.
Y el más cachipé,
con el móvil cerrado en el puño
cantó va pensiero y brindó por Fouché.

Compañeros.

Compañeros de rosa y pancarta,
quinta columnistas de la subvención,
cantautores, colegas: ¡Uníos!
¡Viva el presupuesto! ¡Viva el botellón!
Y en eso estalló,
En la España de Atocha y el Pozo,
pacificamente, la revolución.

Tanto tiempo.

Tanto tiempo sin Audi y poltrona
por mor del gobierno de los dobermán,
diez Prestiges merecen que hundamos
y que celebremos la guerra de Irak.
¡Que casualidad!
que lo mismo que en el treinta y cuatro
su progreso sea de clorato y Gal.

TANGOS

Terry y cante en Antequera.
Carretera de los Montes,
¡curvas a lo que Dios quiera!

Cruzó el cielo una primilla
-noche de atraco, me dije-
saliendo de Bobadilla.

Señalando a Don Pelayo
lleva desde que no bebo
la flecha del pararrayos.

Si me tiras al pantano
me cortaré de una en una
las venas del cuerpo humano.

Y tú cartitas me mandas,
y me tiré por el morro
con el churrero de Aranda.

Y que viva la aerofagia
de son florido
y pa sociales
los chorizos del partido.

(Estos textos, está sacados del libro Salvemos la Risa o El Duende de Zaragoza. Cuyos autores son Juan Miguel González y Fco. Javier López Navidad. De la Coleccion «Con el canto en los Dientes» 2006)

…///…

PLAZA DE TABLETOM

PLAZA DE TABLETOM

(Sirva este articulo de reivindicación y exigencia)

Me quejé un día que acudí a casa del guitarra de Tabletom y de su Santa: Perico y Gloria, acerca de lo inoportuno que había sido el Excelentísimo Ayuntamiento de Málaga por la inadecuada ubicación de la Calle Tabletom en el Real de la Feria de nuestra ciudad en Teatinos.

No pretendo denostar  en absoluto ni el susodicho Real ni a los que prestan sus nombres a dichas calles. Por supuesto que no, quede claro. Tampoco puedo negar que el grupo Tabletom, ha sido un asiduo y prestigioso referente de las actuaciones en la Caseta de la Juventud, año tras año y de ahí la ubicación de la calle.

No! No iban por ahí mis críticas.

Mi efusiva contrariedad, iba encaminada a que Tabletom debería figurar como huésped con plaza fija, como inquilino de honor, en el callejero del centro de la ciudad. En una calle que fuese paseada y transitada durante todo el año. No tan sólo una semana que es lo que dura la feria.

Del modo que es ahora, la Calle Tabletom es un erial -al igual que las restantes- durante 53 semanas al año.

La dificultad radicaba  -me decían Gloria y Perico, ante mi sugerencia del cambio de ubicación- en que sería, muy complicado para el Ayuntamiento y para los vecinos, el cambiar la dirección en el centro de la ciudad. Por las molestias que le ocasionarían, sobretodo, a estos últimos.

Pero Gloria sabía la ubicación apropiada. Precisa y adecuada por diferentes motivos.

Dicha Ubicación era esta: La Plaza de San Pedro de Alcántara (Nadie la conoce por ese nombre, todo el mundo conoce esa zona con un apelativo un tanto escatológico). Esa plazuela, que está situada al final de calle Carreterias, y junto a la plaza del Teatro; esa misma donde se ubicaba el entrañable y ya cerrado Bar Alaska que tanto frecuentaban ellos mismos. Que tanto frecuentábamos nosotros.

Al tener muy pocos vecinos, los problemas, las molestias para los que viven allí, serían irrelevantes.

Pocos días después, nos encaminábamos Juan Miguel González (Poeta y letrista de Tabletom) hacia Torremolinos para participar en una mesa coloquio sobre Rockberto; cantante que fue de la banda. Le comenté la conversación que había mantenido con Perico y Gloria sobre este tema, y se ofreció –con esa generosidad que siempre me dispensa- a escribir unas letras reivindicativas sobre el cambio de nombre de la actual plaza.

El hombre al que le atormentan los álamos sin aire, cumplió -como es habitual en él- su palabra; y estas son. Las que ahora vienen.

Letras del hombre al que castigan a reclusión los largos terrales. Ese mismo que habla con Montaigne en la parada del 15: Juan Miguel González del Pino. Magistrales letras como siempre. Magistrales como es usual en él. Malacostumbrado me tiene.

PLAZA DE TABLETOM

 

(ANTIGUA PLAZA DEL ALASKA)

Los jóvenes artistas inclasificables de los 70, sentíamos aversión, como una alergia incurable, al hormigón, la formica y el acero inoxidable, que se nos impuso como prestigiosos símbolos de modernidad, desarrollo y progreso, con tan febril y agresiva avidez transformadora, que en pocos años nada quedó en pie de aquella Málaga decimonónica y cosmopolita, singularmente sencilla y popular, portuaria y burguesa. Y no se paró hasta convertirla en un pastiche bastardo de la codicia especuladora, en un lamentable engendro de ciudad desnaturalizada y sin alma, en nombre de esa arrogancia supersticiosa y mostrenca que llamaron así: modernidad.

Y era por eso, que aquellos jóvenes frecuentáramos los últimos reductos de las pocas tabernas que escaparon a la piqueta; porque en ellas aún alentaba el espíritu de lo verdadero, el vestigio honrado y menestral de nuestros orígenes, la alegría vital y celebrante de nuestro ser andaluz.

Recuerdo los botines y el atuendo de dandy, y los libros de poesía y de pensamiento con que asistíamos, cada atardecer, al encuentro de nuestros amigos, en aquellas salvadoras tabernas. En ellas recitábamos y cantábamos. En ellas nos enamoramos. En ellas nos perdimos y encontramos, con lluvia o con terral, con esposa y con nietos, con dolor y lealtad, con la noble esperanza de no olvidarnos nunca y perdonarnos siempre. Durante más de tres décadas muchos jóvenes y veteranos celebramos lo mejor de nuestras vidas en aquella Plaza del Alaska. Abrían, a media mañana, las mesas de tijera, y disponían las sillas taurinas bajo las frescas sombras bisabuelas de los árboles grandes, y bien arremangado y ceñido en su blanco mandil, el marisquero repetía el ritual oferente diario: los “gúsanos”, el blanco y el pintao, las cañaíllas y la Victoria de tres cuarto, el mostrador de adobo y camarones, la caracola grande que mi novia pedía, y todo, acompasado por la música alegre del trajín de los vasos, y por la luna grande que nos acompañaba de taberna en taberna.

Justicia poética sería que este ahora percudido y nostálgico rincón recobrara su antigua dignidad, y se le llamara Plaza de Tabletom, porque esta banda “permanece y dura” como el Guadalmedina, como el Monte Coronao, como nuestra Málaga viva e intemporal cantada homéricamente en las viejas tabernas.

POSTURITAS DE CIEN DUROS. LETRAS DE TABLETOM

POSTURITAS DE CIEN DUROS

LETRAS DE TABLETOM

Este es un extracto de la “chuleta” que me preparé para la mesa coloquio en la que participé junto a Mariví Verdú y Juan Miguel González durante la celebracion de las Jornadas Rockbertianas el pasado 18 de Febrero.

Sirva este extracto como prolegómeno a las letras de Tabletom que ahora vienen.

Gracias a Paco Roji, por haberme permitido su uso desde la página www.rockberto.com

Este es:

Cuando Paco Roji, tuvo el detalle- no se si bien meditado y ponderado- de solicitar mi colaboración en estas jornadas Rockbertianas, me intervinieron dos sensaciones muy encontradas y, a la vez, envidiables.

Por un lado la sensación de responsabilidad, cuasi inasumible, que es la que representa el tener que sentarse ante un auditorio experto y fiel a la persona y la obra del querido amigo Rockberto y por ende de Tabletom. Eso, imponía muy mucho de miedo escénico y un no se que de cosquilleo nervioso en el estómago.

Por otro lado, la posibilidad de compartir con Mariví Verdú y con Juan Miguel González, representaba tal privilegio, que hubiese sido del género imbécil el rechazar una oportunidad como esta; teniendo en cuenta la enorme y absoluta admiración que siento hacia mí amigo el insigne e inigualable letrista de Tabletom y hacia la poetisa.

Ha sido este, un recorrido  por los temas de Tabletom y por mi vida propia. Porque al situar en esa memoria tan desvirtuada, que los excesos me han dejado, he recordado año a año, época a época,  no solo mi vida -ya te digo, ni la vida de ellos -sino la historia de esta Málaga tan injusta, tan ingrata y tan descastada que ha pagado tanto amor y tanta entrega – incluso la creación de un Himno- con una miserable dádiva que no es sino una calle en el Real de la Feria.

¡¡¡Calle en el mismísimo centro de la ciudad para Tabletom ya!!! Y Monumento para Rockberto ya!!!! En la Plaza de San Pedro de Álcantara. Para que, entre otras cosas, renazca el espíritu del Bar Alaska y le dé aire renovado al Anchoíta.

De entrada, me encontré con un enorme problema, no se trataba de relatar alguna anécdota acontecida con Rockberto;  no es difícil dilucidar  que todos los que leen esto, habrán tenido muchas con él que contar. Las mías, algunas de ellas, forman ya parte de mi anecdotario particular. Otras muchas que he vivido y compartido con el, afortunadamente también, no son aptas para compartirlas en este escenario. Solo en la intimidad que te proporciona el petit comité.

Después se presentaba otro enorme problema: Toda la vida, toda mi vida, he seguido la historia de Tabletom.  Empezando por los conciertos que daban en los colegios de la capital. Recuerdo los del Colegio Salesianos donde seguía a Pepillo –absolutamente absorto-  al ritmo de la flauta. Y yo, honrando sus solos (era mi época de Jethro Tull), a base de humo y chupitos de ginebra. Una maravilla!

Mas o menos y cambiando tiempos e ingestas, las cosas siguieron igual. Ellos tocando de maravilla -y haciendo un sonido tan compacto como inimitable- en esta ciudad que les profesa un enorme cariño cercano a la devoción y que alucina con el directo de la banda.

Pero concurría una circunstancia adversa: que en estos treinta años de vida del conjunto músico vocal – que le gustaría esto al Rober- entre el humo embriagador de arriba del escenario- y al cantante que no se le entendía la letra- y por el mismo humo embriagador del patio- sea de butacas o no-  que no se le entendía tampoco nada, cuando Paco  me propone hablar de las letras de Tabletom, la primera pregunta que se me viene a la cabeza es…¿Qué letras?

Los conciertos a los que yo  asistía, se reducían, para mí, a una enorme fiesta musical y visual y a un ronco acompañar las letras del grupo -fonéticamente- en el mejor de los casos.

Una circunstancia esta, que al fin y al cabo, no había considerado que pudiese representar  problema  alguno  cuando le dije a Paco Roji que si! Que para mi supondría un verdadero honor y un enorme privilegio. Que bonito es todo en caliente.

Así que me dije…Bueno…pués no hay por que preocuparse! Tan fácil será como buscar las letras del grupo- que las de Juan Miguel ya se ocupará el- y sabiendo como me sé los temas, pues comentar los textos y ya está .No debe de ser nada complicado, me dije otra vez.

Gracia a la página de www.rockberto.com,  pude conseguir la casi totalidad de las letras y como dispongo de la discografía completa, en vinilos, (las cintas descansan el sueño eterno en el trastero de mi casa) en CD y en DVD, volví a decirme que solo sería un trabajo de algunas horas y algunas reflexiones acerca de las dichosas letras.

No fue asi! Pero se hizo.

La primera sensación después de haberle echado un vistazo pormenorizado a las letras de Tabletom., es que contienen un profundísimo cariño a nuestra ciudad. Destilan Málaga en muchísimas de sus composiciones. Porque de Málaga son los maimones y el pescaíto frito con pan o la torta Ramos de nuestro desayuno.La Victoria que es enana o el Río Guadalmedina…El Monte Coronao…y hasta la cabra es de Álora.

De la cazuela de Rock al cateto en La Campana. Pasando por las coronas de boquerones fritos en Casa Guardia y por los canutos y las almencinas del pasillo Natera. Los Luki Trikis de calle Cotrina. Del Café de Chinitas del Piyayo; de la Trinidad o del Perchel

Aquí no hago distinción entre la frescura de Rockberto y adláteres, con el bellísimo academicismo de Juan Miguel González, porque a ambos letristas le intervienen  un, vuelvo a decir, malagueñismo desmesurado.

Hay quien escribe letras para el grupo desde el Pasillo de Santa Isabel o desde Alarcón Luján; y hay quien escribe letras para canciones sentado en una pensión de Salamanca o desde la madrugada más insomne. De doce a seis de la mañana , concretamente. Noches de vino tinto son al fin y al cabo.

Las letras de Tabletom, de Rockberto y los demás Tabletones, gozan -en casos- de una aparente anarquía en sus  textos. Que no en sus medidas. Indefectiblemente, deberán de cuadrar en las melodías. Otra cosa es que Rockberto haga caso de esta exigencia.

Ese es uno de mis motivos de admiración hacia los hermanos Ramírez y hacia los demás músicos: El atenazar y acompasar el ritmo al disparate lírico – y casi siempre improvisado-  de Rockberto. Reconocer que para eso el barbas era un genio.

Somo´s duro´s y aunque

Un poco inmaduro´s

Estamos seguros que no

Queremos a un guru.

 

Sin sospechar que ellos mismos y a su pesar eran -como dice el amigo Javier Martín Aguilar- los máximos exponentes como gurús contraculturales de la gente del rollo de la ciudad de Málaga que tanto los quiere.

Las reminiscencias musicales de Gong ( en Ininteligible) se mezclan hábilmente con palabras que son gotas de sabiduría:

Solo te quiero pedir

Que tenga´s fuerza

Y que intente´s comprender

Mi ininteligible, yo

 

Con Rayya, viene uno de mis temas favoritos: El Vampiro.

Que a mi  me parece una canción de amor pasión y de … ¡¡Celos!!! Fíjate hasta donde llego.

A tu retrato miro

Me siento un gran vampiro

No lo puedo evitar

No me puedo controlar

Esta es la incomprensible historia de celos:

“Sales con un tío

Y es que hace mucho frío

Y pienso que a este

Lo tendré que estrangular”

La magnífica combinación y colaboración  de los dos letristas de Tabletom se da en determinadas canciones; integrando:

De una parte Rockberto con su verbo claro y directo. Con su impagable surrealismo y su propósito de decir las cosas muy muy  claras; aunque pareciendo muchas veces no decir nada trascendente. A veces también, improvisando la letra momentos antes de grabarlas. Que de todo se entera uno.Y de otra parte la sutileza y la calidad poética de Juan Miguel González.

Sirvan como ejemplos de esta combinación de autores, uno de mis favoritos que es un precioso reggae llamado El Reggae del amor. La entrañable Orange y Gaseosa o la maravilla que es Guadalmedina.

¿En qué vieja pantalla, en qué cuaderno

se estrellará tu párvula avioneta?

Orange y gaseosa, una peseta

Programa doble. Fin. Cine Moderno.

O en el Blues del Ozono

Cuando tenga once meses el verano

y agosto sea por fin cada semana,

toda playa será parrilla humana.

 

La Parrilla Humana, una de las pesadillas de Juan Miguel y que yo, cada vez comparto más con el.

Decía Juan Miguel González en su precioso texto In Memoriam hacia nuestro querido Antonio Abril: que la timidez (que ellos dos compartían) viene acompañada siempre por sus inseparables hermanas : la hipocondría y la introversión. Yo, estoy de acuerdo con el, añado que el bagaje de cumplir años se complementa con el rechazo hacia los tumultos, hacia el bullicio:La Parrilla Humana.

 

La Cazuela de Rock es un plato fuerte del grupo. Me pregunto si esta letra no será una transcripción de una  prescripción médica viendo los diversos estados físicos por los que pasó Rockberto:

Te va a matar el Rock and Roll.

Cómete un puchero o dos.

Después de cada puchero,

Una cazuela de rock.

 

Parecerá inevitable – ahora que estoy haciendo una personal retrospectiva de la obra completa de Tabletom- el decantarme hacia un trabajo concreto del grupo

Podría decir que Mezclalina por ser el primero. El más esperado, fue el más impactante. Para mí casi. Pero digo casi, porque para mi La Parte Chunga, tiene un lugar muy especial en mi corazón. Dejando a un lado los incunables Recuerdos del Futuro (El Vampiro, Paco; Reggae las Macetas y Mama)  y Rayya.

Inoxidable tiene la cosa de presentar “Algo así como un tango” de Juan Miguel González y ahí es donde se me ablanda otra vez el corazón. Otro trabajo enorme.

Vivitos y Coleando tiene el recuerdo especial de haberlo presenciado en La Discoteca Luna Pincho y debiera de ser una premonición porque en durante todo ese concierto empezábamos todos ya a estar en la nubes.

La Parte Chunga….Ya con Juan Miguel trabajando a destajo…Ese aviso de precaución ante el tropiezo que es El Escalón con reminiscencias a Talking Heads al igual que el No tengo ná.

… La ciudad de Málaga, ya lo decía al principio ,tiene una deuda contraída impagable con ese himno que le hacen Tabletom. Decía Roberto que por – precisamente haber viajado mucho, quería tanto a Málaga.  Una ciudad que le es incondicional y que nunca le han fallado.

El Barrio de la Victoria

ese pedazo de mujer enana

Barrio de la Trinidad, que no se puede aguantar

Ay, Barrio del Perchel con sus gitanitas también.

7.000 Kilos con esa maravilla de Guadalmedina o ese canto onanista de Alemanita. Esa fantástico tema No tengo ná  (Compendio Flamenco de JMG) en el que se junta dos pasiones: los fantásticos vientos de Agustín y Pepillo y el solo impecable de Perico (grabado en TVE)

Lo más peorEl concierto del 30 aniversario… Directos de su discografía. Con o sin invitados especiales.

Y por fin… Sigamos en las nubes… Un fantástico disco que tiene el valor añadido de poseer la carátula realizada por nuestro queridísimo Antonio Abril.( Sabéis que tengo un vinilo doble regalado y firmado por mi querido amigo Perico?) Y que tiene la especial característica de ser cantado mas que nunca por los Ramírez Bros.

Río Guadalmedina

donde jugué de chavea,

eso sí que eran pedreas

y canutos, y almencinas.

Vendía en calle Cotrina

los “Lucky triki” el “Boquera”;

treinta Caunys de pulsera

se sacaba del abrigo.

Infancia de pan de higo

frente al cuartel de Natera.

 

La colaboración entre JMG y Tabletom es un precioso y necesario matrimonio de conveniencia donde  la música mas elaborada, casa con la más deliciosa y cuidada  letra.

Complementos directos, nada circunstanciales; porque a la estrofa antes reseñada de JMG, se complementa con esta:

 

Y a la Plaza de la O

volvieron las golondrinas

a fumarse en las esquinas

posturitas de cien duros

y así me puse maduro,

floreciendo en las aceras,

a ver si te enteras ya;

en las aceras.

 

En fin….he tenido que  -por problemas de espacio y del tiempo que se requiere- acortar todo el texto que en su día preparé. Ahora,  el que quiera, puede tener acceso a las letras de este entrañable grupo malagueño.

Las letras de Juan Miguel Gonzalez para Tabletom, ya tuvieron en su dia entrada propia aquí:

https://fathergorgonzola.com/2011/11/15/de-juan-miguel-gonzalez-y-tabletom/

Por si queréis volver a leerlas y /o guardarlas.

Y aquí tenéis las del grupo. Un magnífico documento.

Este es:

Letras de Tabletom

Que las difrutéis

Lo grande y lo verdadero

no tiene patria ni dueño.

Yo soy libre cuando sueño

porque desprecio el dinero

y solo en soñar me empeño

JUAN MIGUEL GONZÁLEZ. UNA CARTA Y DOS POSTALES.

Juan Miguel González:

Una carta y dos postales.

Tuve el placer de volver a disfrutar de la compañía y de las enseñanzas del Poeta Juan Miguel González no hace ni dos días. El rato que estuvimos charlando, bastó para que yo sacase provecho de sus enormes conocimientos literarios, (es una incontenible y didáctica máquina de citar) de sus educadas maneras,  y de sus también generosos regalos.

Querido Maestro : ¡¡Me estás muy malacostumbrando!!

Esta vez, sus presentes fueron tres. Una carta y dos postales. De esas postales una es una Décima o Espinela ( me he informado debidamente).

Como quiera que Juan Miguel González (Y es otra enseñanza que me proporciona) me indica que la verdadera técnica poética consiste en aplicarla y, que además, no se note esta, me informo ya te digo, de que: La Espinela:  Genéricamente una décima en poesía es una estrofa constituida por 10  versos octosílabos distribuida en a/b/b/a/a/c/c/d/d/c que significa las estrofas que tienen que rimar. (Fuente: Wikipedia.)

Así que me pongo a contar primero los versos de su primera Postal de Málaga que a continuación viene: Diez! Después las silabas de cada verso: Ocho! Y después la distribución de la rima: Exacta!  Primera con cuarta y quinta. Segunda con tercera. Sexta con séptima y décima. Octava con novena.

Mi más enorme y absoluta admiración, Maestro! Otra clara muestra, la mía, de  categórica incapacidad e ineptitud literaria. Aún no me explico suficientemente, esa enorme deferencia que se me dispensa.

Así pues esta presentación no va a ir mas allá de esta simples palabras que no han tenido otro sentido que el poneros en situación, Porque ahora, todo el espacio de esta entrega lo ocuparán –como tiene que ser- los regalos obtenidos de tan grato y buen amigo.

LA CARTA:

Málaga 26 de Enero de 2012

Querido Álvaro: cada vez que me siento a escribir letras para el nuevo TABLETOM, se impone el recuerdo del hermano Roberto; de tal manera, que siempre acaba hablando el corazón en detrimento del pragmatismo.

De este modo te entrego estos versos nacidos de la emocionada nostalgia. Puede que estas circunstancias me animen a iniciar la creación literaria de una galería de ilustres pirados malagueños, así como una guía sentimental de sus desaparecidos u olvidados lugares. Por lo pronto te adelanto estas dos postales para tu profuso retablo, que con tanto amor y devoción me consta que cuidas.

Gracias querido amigo por la deferencia y la delicadeza con que publicas mis colaboraciones en Internet. Aconsejaba Goethe que había que envejecer con un poco de amor o un poco de gloria.

Tengo por seguro que ese amor lo recibo, en demasía, por tu parte. En cuanto a la gloria, dejé de ambicionarla como pueril y delirante finalidad, exigiéndome a cambio mayor entrega a mis semejantes, desde mi diaria soledad, en silencio, libremente.

Recibe un cariñoso abrazo

de este tu amigo.

Juan Miguel.

LAS POSTALES:

*Para Álvaro Souvirón

POSTAL DE MÁLAGA

Nos quitaron los percheles,

las tabernas, los tranvías,

las comadres barberías,

el Terry de los carteles.

Huérfanos van los pinreles,

de Segarras y Chaparros,

confinados los cigarros,

y sin porrones la sed,

ay, Plaza de la Merced,

y tú sin un motocarro.

 

* A todos los fieles Robertianos

BAÑOS DEL CARMEN

 

Por ver como rompe el mar,

me senté solo conmigo,

y al recordarme al amigo,

fui yo quien rompió a llorar.

 

Por ver echarse el levante,

salí, Roberto a escribir,

y al veros tan semejantes,

fui yo quien se echó a reír.

 

Por no hablar conmigo solo,

me senté a escuchar el viento,

que “Algo así como un tango”

cantaba por los almendros.

MAYTINES DEL NACIMIENTO

MAYTINES DEL NACIMIENTO

Me comunica mi amiga Mariví Verdú que el próximo día 20 de Diciembre en el Centro Cultural «Vicente Aleixandre» de Alhaurín de la Torre, a las 20,30 horas, y el 23 de Diciembre a las 19,30 en el Ateneo de Málaga, se presenta un libro de villancicos titulado «Maytines del Nacimiento» . El libro muestra villancicos escritos por la propia Mariví, Pilar Bugella y Juan Miguel González con ilustraciones de Ayuso, Ángel Idígoras y Pachi.

El Blog de Father Gorgonzola, tiene el enorme privilegio de publicar en este post un adelanto que consiste en el bellísimo prologo de Laure Quesada y el no menos bello epílogo del también amigo Manuel Salinas.

Entre ambos, y como anticipo de lo que ha de llegar, inserto -como primicia- una preciosa canción de Diciembre escrita por mi buen amigo Juan Miguel González.

Disfrutadlo, pues merece la pena. Muy mucho.

PROEMA

Laure Quesada

La pátina, mugre purísima que ensucia y ennoblece los lienzos, se posa, también, en las palabras. No deja de ser una ironía que villano, palabra inmaculada en su origen latino-medieval (de villanus = aldeano), y que más tarde, en el Renacimiento, dará villancico, hubiese ya perdido, aún no bien entrado el Medievo tardío, su prístino candor y pasado, de un golpe, a designar lo abyecto. Que, en cambio, sea hoy sinónimo de ruin y villancico de frescura es uno de esos raros, mágicos milagros que sólo le debemos al lenguaje y su arbitrario aluvión de sentidos.

En ese delta caprichoso (del lenguaje) trabajan, rarísimas hormigas, los poetas. Son ellos, arqueólogos del tiempo, quienes, visionarios, le devuelven su genuina frescura, su atávico, mítico fulgor. Porque lenguaje es mito (reliquia de mito) en tanto último eslabón de esa cadena que nos une a lo que fuimos, allá en la primavera de los tiempos. Son ellos, comadres del olvido, quienes, nostálgicos, velan su integridad revelando, bajo una nueva luz, su cadáver. Y esa luz, redentora, no es otra que la música. La música que danza su vals entre sus versos. La música, sí. ¿Quién no ha subido nunca esa escala de Jacob…? ¿Quién no luchó jamás (qué poeta, qué ser) contra el ángel del ritmo y después, extenuado, durmió en su silencio…?

Este libro, lector, es un canto al silencio. Un canto al silencio escrito por poetas que saben que la música es su llanto vertebral, su risa más pura. ¿Y qué más puro canto, sencillo y popular, que el villancico, reliquia que nos queda del villano cuando éste, todavía, era sólo un campesino…?

 

A mis hijos Daniela y Teseo y
a mi nieto David

 

A CANDELA DEL MONTE…

Juan Miguel González

A candela del monte
huele el ganado;
a leña verde y paja,
Niño, tu establo.

A rebaño mojado,
a encina, a brezo,
a divinos pañales
huele, y a heno.

¿Quiénes bajan cantando?,
¿qué flauta es ésa,
en tan oscura noche,
con lo que hiela?

A huerto soleado
huele el pesebre,
porque ha nacido Mayo,
con tanta nieve.

 

NIEVE QUE LA NOCHE ALUMBRA

Manuel salinas

Cada niño trae un milagro bajo del brazo: la encarnación del verbo, la posibilidad del habla de la tribu en la que haya nacido, el don del lenguaje.

Así cada nacimiento va unido a la alegría, al bullicio, al jaleo, al festejo, al estar despierto.

El villancico es el signo, la manera del que vela, del que para espabilarse en medio de la noche coge el almirez, hace bulla y canta.

Pero la palabra no sólo nombra la realidad o la construye, sino que al mismo tiempo se rebela contra ella y la desmiente; esto es la sueña. Y ese juego de la palabra nos desnuda de lo sabido, del quienes somos, y nos reúne ,y nos da vida, y nos hace –váyase lo ganado por lo perdido-, niños de nuevo, porque todo es infancia.

En efecto, esta música de oro que habla del amor sólo tiene una patria: la infancia, porque no hay más paraísos que los perdidos.

En fin, ése es el misterio. Éste es el milagro que no se razona y se impone como el amor o como el idioma. Éste es el estado de desvelo que encontramos desde mucho más allá del cancionero de Upsala, del siglo XVI, donde se nos recuerda que no debemos dormir la noche santa, hasta estas otras “canciones de vela”, villancicos que han escrito en este hermosísimo libro Pilar Bugella, María Victoria Verdú y Juan Miguel González.

Puñado de notas o de sílabas que se preguntan, por ejemplo, “¿En qué estaba yo,/ bello pastorcillo,/ que ni oí tus pasos/ ni escuché tus silbos?”, o que tararean, “silenciosa, rezando,/ casi sin voz,/ una nana te canta/ mi corazón”.

Villancicos, exactos y medidos, como los pasos de una danza, son este “estar atento”, este “estar despierto”, de esos poemas de la Presencia, poemas de la Llamada, del Nacimiento, que nos traen o nos llevan por dos largos ríos recién brotados de una estrella, una voz que narra el suceso, la gloria que es la encarnación de la palabra que de la Historia escapa.

Desde lo popular a lo culto llegan para cantarnos que la Nochebuena no es noche de dormir, sino de avivar la inocencia, de poner donosura en papel de regalo y palabras a un tiempo todavía no domesticado, a un tiempo que salvaguarda el misterio, nuevo y antiguo, del hacer versos.

El villancico o la “canción de diciembre”, “canción del desvelo” es una maña de la lengua que hace, gozosa y navegable, la luz, el ardor que pone a la par Poesía y Verdad: Canto; del que de amores muere, el dulce canto.

PARA ÁLVARO (De Juan Miguel González)

Mi querido amigo el Poeta Juan Miguel González, tiene la enorme consideración de regalarme una vasija rebosante de aprecio, cariño y ánimo. Una inmerecida demostración de amistad que le agradezco “Ab Imo Pectore”. Desde lo mas hondo de mi corazón. Y tiene, además, la esplendidez de regalarme -para compartirlo con vosotros- la exclusiva de la letra de un villancico perteneciente a un próximo libro que será editado, estas fechas navideñas inminentes, con el nombre de Maytines(sic) del Nacimiento.

Comparte la autoría con Pilar Bugella y también con la amiga Mariví Verdú. Edita “Calle del Agua”

No quiero hablar de este libro- por ahora- pues merecerá una entrega específica prologada con la palabra amiga de Manuel Salinas. Ahora solo os dejo esta epístola amable y afectuosa que me llena el pecho de satisfacción y de honra.

Muchas gracias maestro. Es un ENORME privilegio. Yo también te hago un regalo musical al final de este post… En mi niñez -y cuando la familia Souvirón nos reuníamos por Navidad- mis tías Lourdes y Pilar, cantaban este precioso villancico. Es algo tan personal que, precisamente por eso, quiero compartirlo contigo.

Málaga, madrugada del 26 de Noviembre de 2011 

 

Querido amigo Álvaro: 

Qué joven me siento cada vez que me asomo a ese ancho y claro ventanal con que tu bondad se empeña en hacerme feliz. 

Ganas dan de correr y abrazarte, de llenar de  castañas y  almencinas tus enormes zapatones de tela peatonal, de auparme hasta tu frente y ungirla de sonetos bien mojados en vino de los Montes. 

La deferencia, el jovial y esforzado ejercicio de estética con que ilustras los versos que con tanta calidad musical ha popularizado TABLETOM, revelan un talento fresco y versátil, que en vano intentas disimular bajo la corpulenta apariencia bonachona de tus dos metros de estatura. En esta bastarda cultura del éxito inmediato, en este execrable muladar subvencionado en que han convertido el arte, consuela y reconforta que alguien como tú se prodigue en aquello que sólo se realiza desde la independiente gratuidad, siempre insumisa, generosa y apasionada. ¡Ánimo, amigo! Gracias otra vez y enhorabuena. 

No quiero despedirme, querido Álvaro, sin antes ofreceros esta canción de Diciembre que, aunque de próxima edición en un libro de villancicos, también os dedico a ti y a tu esposa. 

Siempre agradecido, te abraza, tu amigo. 

Juan Miguel González 

 CON CUANTO AMOR NOS LLAMA 

 

¿Cómo abrirán las breñas 

sus matinales salmos 

si están los montes secos 

y sin pastor los prados? 

 

¿Cómo alzarán los valles 

sus matinales brumas  

si a las dormidas fuentes 

no despertó la lluvia? 

 

De ti, niñez, no queda 

más que la pura nieve 

cayendo en las menudas 

canciones de Diciembre. 

 

¿Quién dejará, de frío, 

morir la dulce infancia, 

oyéndola, en el heno, 

con cuánto amor nos llama? 

        Juan Miguel González

A PROPÓSITO DE VISIÓN DE LA PIEDAD

Hoy, 30 de noviembre, publica el periódico EL MUNDO, en PAPELES DEL PARAÍSO, un  artículo escrito por el común amigo Manolo Salinas sobre el nuevo libro de Juan Miguel González “Visión de la Piedad”

Como no podía ser de otra manera, los amigos -y sus textos- tienen siempre cabida en este “Ateneo’s Alas con Secuencias”

Este es:

A propósito del libro “Visión de la Piedad”

de Juan Miguel González.

 MANUEL SALINAS

            Escribe magistralmente el ensayista Ignacio Gómez de Liaño, en el impagable prólogo al libro “Visión de la Piedad” (editorial, “Libros delaire”) de Juan Miguel González, que el fundamento último de esa obra poética es el ímpetu y la trascendencia.

Esto es, el libro de Juan Miguel González participa de ese raro afán de trascendencia, de esa idea radicalmente lírica, frente a la tendencia más realista imperante en estos días en los que se desconfía del canto. Desconfianza moderna que Marcos-Ricardo Barnatán supo definir de esta manera: “los poetas ya no creemos en los dioses y en los héroes. Por eso ya no cantamos”. El poeta ahora es un investigador privado.

En efecto, frente a este luto del canto, frente a esta mirada alicorta y rasante, Juan Miguel González nos habla en su libro de fervor, de entusiasmo, entroncando su poesía con la de uno de los poetas indiscutibles de la poesía española del siglo XX: Claudio Rodríguez, quien cantó la esencia de la poesía y la “ebrietas” de la que ésta dimana. Poesía como don y como ebriedad que es un estado de entusiasmo en el sentido platónico. En resumen, nuestro poeta malagueño nos dice que la vida humana es una especie de “ímpetu entusiasta” y que ese ímpetu, esa “ebrietas” es lo mejor que hay en ella.

Por otro lado, el antídoto, que nos ofrece la poesía de Juan Miguel para estos oscuros días de individualismo y picaresca, en los que los hombres no tienen ningún deseo ni sueño ni idealidad sólo la necesidad de cosas prácticas y de dinero, es una búsqueda de sentido y sosiego a la existencia, una búsqueda de valores éticos y esperanza, una búsqueda de una vida trascendente y espiritual: cosas de toda la vida que el tiempo no desgastó jamás.

Mario Vargas Llosa ha escrito: “Durante mucho tiempo se creyó que con el avance de los conocimientos y de la cultura democrática, la religión, esa forma elevada de superstición, se iría deshaciendo, y que la ciencia y la cultura la sustituirían con creces. Ahora sabemos que ésa era otra superstición que la realidad ha ido haciendo trizas. Y sabemos, también, que aquella función que los librepensadores decimonónicos, con tanta generosidad como ingenuidad, atribuían a la cultura, ésta es incapaz de cumplirla, sobre todo ahora. Porque, en nuestro tiempo, la cultura ha dejado de ser esa respuesta seria y profunda a las grandes preguntas del ser humano sobre la vida, la muerte, el destino, la historia, que intentó ser en el pasado, y se ha trasformado, de un lado, en un divertimento ligero y sin consecuencias ”.

Sin lugar a dudas, y Gómez de Liaño tiene otra vez razón, que Juan Miguel González es un raro poeta que en lugar de promover lo peor -ya sabemos que todo cambia siempre para peor-, busca lo mejor de la tradición para cantarlo, acaso convencido de que el “más allá” no puede estar en esa revolución terrenal que nos prometió cierta idea de progreso. Recordemos, en este sentido, que el prestigio del arte o de la poesía, en nuestra época, le viene de aquella antigua promesa de que nos proporcionaría el soñado Edén. No hay duda, la publicidad ha sido el sustituto moderno del argumento y su función ha consistido en que “lo peor” pasara por “lo mejor”, porque indefectiblemente todo “acá” logrado nos lleva a suspirar por cualquier “allá”. Ya lo sabemos: así es la condición del alma humana que, desde Altamira, siempre se puso de pie para alcanzar a pintar sueños o bisontes.

En fin, Juan Miguel González es un poeta que está lejos del exhibicionismo moderno y dentro de esa otra tradición también moderna (Santayana, Wilde, Eliot, Pound, etcétera.), a la que los ingleses han llamado “medievalizante” o “gótica”, que es la de ésos que no han renunciado a ser constructores del Absoluto para convertirse en publicitarios del Partido. Ahora bien, recordando a estos últimos, escribe Karl Kraus: “Nunca me pareció una blasfemia aquella frase de Peter Altenberg: Oh Dios, eres como un Shakespeare; sin embargo, sí me parece un delito de lesa majestad cuando dijo eso de que en la Abadía de Westminster yacían los restos de Shakespeare y los demás reyes ingleses”.  Porque, cuando en la ciudad sagrada caiga la última muralla frente a los bárbaros, uno siempre esperará que Roma sobreviva, asistido por la convicción de su supremacía moral.

Por eso, Juan Miguel González, como el “neotrovadorismo” de Cunqueiro –sólo es un ejemplo-, cree que la Tradición es salvadora, porque entonces, el arte, la poesía impedían a las personas dar la espalda a esa riquísima realidad de la que dijo Lord Dunsany: “no hablo nunca de las cosas que he visto; sino de las que he soñado”, y porque esa mirada al pasado consiste en una educación para ver más claro y más hondo en la naturaleza humana y encontrar en ella un principio de perspectiva, de prudencia, de amor.

Si el arte y la poesía nacen del dolor y se alimentan de él, ciertamente que será por medio de éste por donde se llegue a la profunda alegría y al verdadero entusiasmo, convencidos que de la razón moral será su aliada.

Y que, no hay duda, también se puede “avanzar hacia atrás”, como se dice en los autobuses.

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