APOLO Y LA BALADA DE GREGORIO Y PEPITA.

 

Era el ínclito Apolo, hijo de Júpiter y Latona, el encargado en el Párnaso de repartir los dones entre los probos hombres mortales. Hermano de Diana, habitaba con las musas y trabajaba –a tiempo completo–  como Dios de las Bellas Artes y de los oráculos.

Podríamos decir que si el Olimpo fuese comparable a un ayuntamiento, Apolo era «Er niño del Alcarde».

 

Eso del habitar con las musas, mire usted por dónde, le procuraba no pocos ratos buenos, amenos y agradables. Había que sacarle partido a su posición en la eternidad, pensaba él; así que lo mismo se marcaba unos cantes con Calíope y con Polimnia que se escribía unos chascarrillos con Clío y con Erato. Igual se marcaba un bailecito pegao con Terpsícore (que tenía nombre de refresco) que se iba a libar con el siempre atolondrado Dionisos y su colega mellizo Baco que era un colega romano nada recomendable.

 

Pues bien: Debiera de ser Apolo –como todo dios perita  que se precie– suficientemente  ecuánime y justo en el desempeño de su trabajo; es decir: en el reparto eficaz y ordenado de capacidades y competencias. Pero que quieren ustedes que les diga, aquel año de 1962, después de haber pasado la velada anterior de sarao con Dionisos (y el inefable Baco, no lo olviden) estaba como muy echaíllo a perder y, por consiguiente, decaído  y desanimado para eso del cumplimiento competente en el currele.

 

Así que, de esa manera, tras tomar un chupito de éxtasis para los dolores de San Juan,  decidió realizar su trabajo en modo «rapideo» y largarse a su casa a descansar porque no tenía, lo que se dice, el alma etérea para farolillos. Cogió los dones que debía de repartir ese día entre varios humanos, y lanzándolos a puñados –sin mirar a quién– los endiñó desordenadamente y se fue a su casa para tratar de apaciguar la indigna mona que le estaba dando más lata de la deseada y que no paraba de atormentarle la «chorla».

 

Los dones bajaron todos unidos (y confundidos) y aterrizaron en tropel sobre un proyecto de humano llamado Ángel Idígoras. Lo que yo os diga. Así fue cómo se gestó el sujeto.

Viene toda esta perífrasis, todo este rodeo jocoso y festivo, para decir que el querido amigo Idígoras, dispone – por mor del fiestero dios y su colega la Fortuna– de una inmensa variedad de capacidades intelectuales y artísticas que raras veces se da, tan profusamente , en una sola persona.

 

Ángel, lleva de serie en su existencia, la música, la pintura y el don del cante; domina  la composición escrita y plástica. Maneja con acierto el humor y el don de gentes.

La amabilidad y la benevolencia siempre le acompañan junto a la  generosidad, la sensibilidad y la tolerancia. Todos esos atributos juntos y apropiadamente mezclados en la debida proporción, conforman la persona que es Ángel Idígoras. Artista en todos los aspectos. Único como persona comprometida e involucrada en causas nobles.

No se vayan ustedes a creer que hablo de memoria. No. No se lo vayan ustedes a creer; porque todas esas características, las ha observado (y disfrutado) este que ahora escribe, personalmente.

Le he visto pintar y tocar la guitarra en directo. Dar amenas clases magistrales a un público entregado. Realizar la viñeta que el día siguiente ofrecería en la prensa escrita. Fíjense, para ya rizar el rizo, que hasta el ukelele le he visto tocar junto a otro maestro dotado de otras tantas habilidades: Jesús Durán.

Ahora, para darme la razón, Ángel reúne y presenta un compendio de esos dones en un solo trabajo: la composición, el dibujo, la música, la interpretación, la escritura… todo en un vídeo en el que homenajea a uno de los matrimonios más queridos de nuestra ciudad: Chiquito de la Calzada (aquí en Málaga «de la Calzá») y a su inseparable mujer Pepita. El gran amor de su vida.

Este trabajo que ahora podéis ver junto a mi admirado Jesús Durán, fue publicado ayer públicamente. Yo, que gracias a su generosidad, lo conocía de antemano, no pude acudir por los imponderables y las inesperadas contingencias de la vida. Nada me hubiese gustado más que abrazar a mis dos queridos amigos: el polifacético Idígoras y a mi respetado Ned Land de los teclados. Pero ahora –sacándome la espina– ya os digo, lo inserto para vuestra diversión y esparcimiento. Para gozo y regocijo. Para que veáis que no miento.

Aquí lo tenéis . Antes la letra; después el video.

 

Disfrutadlo. Es un gran trabajo.

 

LA LETRA:

 

Era un pecador de la pradera, un muchacho que cantaba,

natural de La Calzada, en el barrio La Trinidad.

 

Ella era una aspirante a estrella, bailarina itinerante,

 por la gloria de mi madre, que iba de ciudad en ciudad.

 

Un día el azar los unió, Cupido estaba de buen humor.

En un caballo llegó Desde Bonanza cargado de amor.

 

El cantante y la bailarina se inventaron la nueva vida

de la Condesa y el Conde Mor.

 

Gregorio fue creando un mundo propio, plagado de disparates

donde habitaba Grijander que era un fistro diodenal.

 

A Pepita le salía la sonrisita con sus pasos tan bailones,

 una mano en los riñones y la pierna levantá.

 

Tras muchas risas, el tiempo pasó y Cupido se unió a la emoción.

En un caballo llegó Desde Bonanza cargado de amor.

 

Tiempos complicados, años duros. Esposos siameses, siempre juntos.

Venciendo a la tristeza, dando jaque con su grito de guerra: Al ataquer!

 

No puedor el pueblo exclamó, Cupido se unió a la emoción.

 En un caballo llegó desde Bonanza cargado de amor.

 

El cantante y la bailarina se inventaron la nueva vida

de la Condesa y el Conde Mor.

 Se fue ella y él la siguió y cuando dijeron adiós

(hasta luego, Lucas) más chiquito el mundo quedó.

 

Y EL VÍDEO:

 

***

 

 

 

 

INCOMPRENSIÓN LECTORA.

“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza

habla mientras el género humano no escucha.”

Víctor Hugo.

 

A finales del siglo pasado (que lejano suena eso ya) durante mis estudios de Lengua Inglesa en la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga, teníamos que realizar una serie de ejercicios que consistían en un número determinado de textos –en inglés, por supuesto–  y que debíamos definir con una sola palabra previamente estudiada en clase. Para demostrar primero, que nos habíamos quedado con la copla del significado del palabro y ya, de camino, obligarnos a traducir la descripción mentalmente. Tenía pues, dos fines pedagógicos concretos el ejercicio: La traducción (translation) y la comprensión lectora (comprehension check).

Vamos a lo segundo: La comprensión lectora. O la falta de ella.

Hoy en día, infortunadamente, la comprensión lectora  –y ahora me refiero al castellano– pasa por malos momentos.  Coyuntura fastidiosa e incómoda ésta por mor de esas sociedades ficticias llenas de falsas realidades e identidades anónimas como son las redes sociales.

Ya he comentado mucho por aquí, que la no presencia física y, por ende, la ausencia de gestos, de miradas, de entonación, roces etc.… produce en la conversación escrita malos entendidos. Lo que a finales del siglo pasado, ya te digo, mis compañeros de Escuela y yo teníamos que llamar «misunderstoods».

Por esa causa y por una inexplicable carencia de entendimiento (y buena fe) hoy en día cualquier broma, por inocente que sea; cualquier comentario ingenuo e inofensivo; cualquier parrafada carente de malicia, es mal o bien entendida por el lector de una manera según le pille el día de humor o por su predisposición a la benevolencia y a la cordialidad. Y muchas veces, su reacción inesperada y su respuesta desangelada le produce al autor sorpresa, pasmo y tristeza. Más que nada, porque lo considero terriblemente injusto.

Pero no es lo más malo de esto la mala interpretación;  tampoco el inexistente análisis del texto en su contexto. Ni siquiera la falta de la más mínima (se me perdone el oximoron) generosidad ; lo más malo de todo es cuando, el que malentiende un comentario, saca a relucir su peor concepto del que escribe y se deja llevar, irreflexivamente, por su propia monomanía.

Así me ha pasado recientemente. Que por dos malentendidos (ya sabéis: dos misunderstoods) he comprobado, dolorosamente, el verdadero concepto que tienen de mí dos buenos amigos; que no todo «el oro es montégano» que decía aquel, y que todos – y me incluyo yo, naturalmente– nos revestimos de una capa de falsedad y de fraude para dar la apariencia de que somos lo que no somos.

Voy a tener que borrar de mi perfil el Máster en Claridad Descriptiva y Espontaneidad  Epistolar que en su día me saqué en la Universidad Rey Juan Carlos I. Cum laude por otro lado.

Vale dictum.

 

¡CUARENTA AÑOS NO SON NADA!

 

Ayer asistí –invitado por mi hermano «ab imo pectore» Diego Guzmán– a  la celebración del cuarenta aniversario de la creación del «Grupo de Teatro Acuario».

Todo estuvo muy bien. Perfectamente realizado. Cómo se esperaba.

Anoche, les digo, presencié una celebración justa y merecida de uno de los grupos de teatro más importantes del panorama escénico malagueño. Fue un acto entrañable para todos los que como yo hemos disfrutado de los espectáculos de esta formación. Aunque a mí, me incumbía una doble vertiente: la del haber sido espectador de sus representaciones y la del seguir siendo amigo irrenunciable y verdadero de sus más destacados integrantes.

La conducción de la celebración –a cargo de Diego–  cómo no podía ser de otra manera, estuvo acompañada de actuaciones divertidas, de números musicales en directo, de vídeos evocadores de la historia de las cuatro décadas del grupo sobre las tablas. Podría destacar la hilarante intervención improvisada de Juan Manuel Lara. La justa y oportuna mención a Marisa Centeno (alma mater del grupo) por el también amigo Antonio Meliveo. La emotiva y enternecedora comunicación por vídeo de Perico Vez. La sensación de dolor por la falta de mi otro hermano Jose maría Alonso. El ver cómo aquella Martita que yo cogía en mis brazos, se ha transformado en una artista completísima… en fin, todo resultó tan efectivo como afectivo. Tan conmovedor como ameno. Tan evocador como emocionante.

(Dibujo de Ángel Idígoras)

Y de Diego… De Diego voy a reafirmarme en lo que en su día escribí en mi blog hace ya ocho años, y que viene a decir, chispa más o menos, que ha sido, es y será, uno de los mejores y más noble amigo que me haya tocado en suerte en la vida.

Esta es la entrada: «About Diego Guzmán»

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LA MIRADA DEL ÁNGEL

LA LLUVIA PROMETIDA. EL DESCANSO DEL LEEDOR Y UN TANGO PARA BAUDELAIRE.

Tenemos mi querido amigo Diego Cumpián y yo, de vez en cuando, la sana costumbre  de intercambiarnos regalos en forma de libros de tinta impresa en papel. Es una sana costumbre que mantenemos a pesar de haber caído los dos en esa trampa cruel y sin alma que es el libro electrónico que sólo entiende de formatos y porcentajes de lectura.

Su ultimo regalo, el de mi querido Diego, consistió en el nuevo libro de Juan Miguel González del Pino: «La Lluvia Prometida«: Un fantástico recopilatorio de la poesía de Juan Miguel que puede usarse (yo lo hago) cómo libro de cabecera y descanso del leedor.

© Antonio Hidalgo Ayuso

Entre tanto Dicker y McGuire; Kirk y D’Andrea; Sáenz de Urturi y Aramburu. Víctor del Árbol, García Sáenz o Aurora Redondo. Entre tanto Zweig y Pérez Reverte –todos habitantes del averno electrónico– me gusta, por la noche que es cuando leo, entremezclar algún poema de Juan Miguel para sentir el tacto del papel y oír el sonido de su voz que tan bien conozco. Para, una vez leídos, alcanzar el descanso del leedor que antes decía.

Esta preciosidad de libro – la introducción corre a cargo del enorme intelectual y filósofo Julio Quesada– está publicado este 2017 en la Colección Puerta del Mar por el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga. Delegación de Cultura.

Dicha presentación –que tendrá lugar el próximo día 13 de Diciembre en el «Francmesón» (se me permita la broma) Restaurante Huesca sito en la Calle Virgen de la Esperanza, 21 de la malagueña Barriada de Carranque– y correrá  ésta a cargo del Doctor y Catedrático de Literatura Manuel Salinas. A la postre, director de la Colección Puerta del Mar y autor también del anexo de «La lluvia prometida».

© Antonio Hidalgo Ayuso

Acudan a la presentación; háganse con un ejemplar firmado por el autor y estaciónenlo junto a su cama; pues no pocas noches, recurrirán a cualquiera de sus inmensas composiciones y ellas, les acompañarán, les harán cavilar y les prepararán –con su singular belleza– para el plácido, reparador  y anhelado sueño.

Tendrán también el privilegio –si acuden a esa fiesta literaria– de oír en directo algunas composiciones del autor –y publicadas por el grupo Tabletom– interpretadas por Perico Ramírez y Salva Marina; guitarrista y cantante que son del citado grupo.

Una buena y enriquecedora cita navideña que se une al elenco de eventos y actividades  lúdico-culturales que en estos días se presentan en la ciudad de Málaga.  Acudan a la presentación, insisto. Sin duda, me lo agradecerán.

Y ahora…

Para apaciguar un poco ese orgullo desmedido que me produce la generosidad que despliega Juan Miguel González para conmigo; para darle alimento a esa parcela de ego vanidoso y engreído que todos tenemos, os voy a regalar una de las  perlas que el Poeta (siempre  pongo «Poeta» en mayúsculas cuando me refiero a él; y así, siempre lo indico sin temor a la recurrencia) os voy a regalar una de la perlas decía, que Juan Miguel González del Pino, tiene a bien dedicarme en su libro.

Un tango. Un tango abrumadoramente triste y despiadado. Un tango, de una inexcusable belleza. Un tango para Baudelaire que nos cure del dios de las tabernas y nos devuelva al aire de las cruces proscritas (sic):

TANGO PARA BAUDELAIRE

                                                        Para Álvaro Souvirón

 

Escribamos un tango, Horacio, amigo mío

que eche a andar por los campos a los cojos violines,

y un regusto en la boca deje a revólver frío,

y un desprecio incurable por el sol de los cines.

 

Un tango para nadie, de música imposible,

atroz y bellamente nacido derrotado,

tan sincero y piadoso, tango tan irrisible

que no se cante nunca y siempre sea llorado.

 

Un tango que nos cure del dios de las tabernas,

y nos devuelva al aire de las cruces proscritas,

de versos reaccionarios y enfermedades tiernas,

menstruado de lunas y esperanzas marchitas.

 

Moradas buganvillas, crisantemos llovidos…

Tras de las blancas tapias, qué dulce hablé a la muerte.

A la vida pedí sólo otoño y olvido,

y al amor la inconstante y amada mala suerte.

 

Salgamos a la calle a bailar este tango,

a llorar por la flor de pasado mañana,

a besar los pulmones de la musa del fango

y celebrar la misa de la bella desgana.

 

Se ha subido la niña

a la pierna cortada

del ángel que no sabe

que ya fue gorrión;

en ángel amarillo,

de espalda de cebada,

que el reloj atrasaba

de la vieja estación.

 

En la boca lunfarda

de la luna judía,

creció la madreselva

lluviosa del burdel,

y aún recuerdan los pastos

cómo, roja, se abría

la rosa del esputo

de Carlitos Gardel.

la lluvia prometida

***

 

THE ALHAMBRA SKETCHBOOK.

Nunca agradeceré lo suficiente, a mi muy querido amigo Javier Rico, el haberme dado la ocasión de conocer el mundo de los Urban Sketchers en general; la caballerosidad y bonhomía, en particular, de uno de los máximos exponentes mundiales de esta especialidad pictórica como es Luis Ruiz Padrón.

El doctor arquitecto Luis Ruiz, ha tomado la buena costumbre cada año por estas fechas, de estrenar libro con una muestra de sus trabajos de campo. Libros que yo, oportunamente, tengo a bien el procurarme para que le den categoría y volumen a mi biblioteca que tan denostada está últimamente de nuevas adquisiciones. Aburrida y resignada por estar siempre con los mismos vecinos de tabla desde que decidí pasarme al frío e impersonal (pero cómodo) libro electrónico.

Pocos son los que, de entre los muchos que me leo, tienen el cuerpo de papel y el alma de tinta impresa. Que manejan el olor a cola y a cartón, y una guarda impoluta idónea para pegarle aquel «ex-libris» que en su día me fabriqué para darle un toque de propiedad física al tocho que entraba en mi repisa, y advertirle al prestatario, por donde transcurría el camino de vuelta a casa.

Pero cada como año, acompañando al turrón El Almendro, vuelve por Navidad a poblar los estantes de las librerías una nueva delicia para los ojos. Una impresionante obra realizada para gozo de sus lectores por el Maestro, para sugerirnos el regalo infalible y acertado, con el que no queremos decepcionar. El que, ávidamente,  no queremos dejar de poseer. Un nuevo tesoro, que cada cierto tiempo volveremos a ojear, pues siempre nos reporta nuevos hallazgos y perspectivas. Nuevos detalles y particularidades.

Y es entonces, por esa circunstancia, que cada vez que publica no puedo dejar de volver  al imperio del papel impreso y le hago –entre empujones– sitio de honor a la nueva obra del amigo Ruiz Padrón. Eso, si! Debidamente rubricado y personalizado, que para eso tengo el atributo concedido por él, del morro y el descaro.

Luis esta vez, nos trae La Alhambra de Granada para que nos sentemos con ella tranquilamente en nuestro sillón más personal y siempre intransferible. Para gozar con esos textos tan bien elaborados cómo descriptivos y con esos trazos magníficos a los que tan mal acostumbrados nos tiene; con esos colores –a veces sólo un tímido asomo– suficientes, justos y adecuados. Luis esta vez, nos trae La Alhambra de Granada con su nueva publicación «The Alhambra Sketchbook».

Siempre recomiendo sus publicaciones, sus últimas entregas, pero esta vez la recomendación se torna en prescripción y la prescripción en advertencia; y la advertencia (si no la seguís) en chufa, befa y amonestación por mi parte por no hacerme caso. No os lo perdáis!!! Si no os hacéis con uno de estos ejemplares, lo lamentaréis.

Para casi terminar, os indico que la presentación de esta maravilla, tendrá lugar en mi librería de cabecera: La preciosísima Mapas y Compañía. Sita en Calle Compañía, 33. El próximo jueves día 9 de este mes de Noviembre.

Y ahora, ya sí termino, os pongo una serie de dibujos de Luis Ruiz publicados cada domingo en la contraportada del diario Sur llamada «Málaga a Trazos». Para que os hagáis una idea de la belleza que se avecina estas Navidades.

Disfrutadlos!!!

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ANTONIO HIDALGO AYUSO. UN HOMBRE BUENO.

(Todas las imágenes que ilustran esta introducción, son antiguas fotografías del Arroyo de los Ángeles. Lugar donde sigue viviendo el artista-pintor Antonio Hidalgo Ayuso)

 

«Sueño mis pinturas y luego pinto un sueño».

Vincent Van Gogh

Tengo yo –y se me perdone la inoportuna soberbia de empezar hablando de mí mismo– la merecidísima fama de ser impaciente hasta la más enorme exageración. Impetuoso hasta lo irreflexivo. Inquieto y apasionado hasta lo más irritable. Lo reconozco. Cuando algo me apetece hacer, se me antoja apremiante e inmediato; de modo y manera, que me entran las llamadas «siete cosas» hasta que no consigo ver plasmado el resultado –que sin cesar, y sin descanso– se ha pergeñado en mi cabeza.

Así ha sido hasta hoy.

Digo todo esto –volviendo a pedir perdón por la inoportuna soberbia de seguir hablando de mí mismo– porque contra toda costumbre y un poco «anti-natura» he dilatado, más tiempo de lo que la buena educación y la pretensión permiten, la  publicación de este artículo sobre mi querido amigo el pintor Antonio Hidalgo Ayuso.

No crean que ha sido por falta de ganas. Tampoco por la falta de colaboraciones externas. Ha sido –tengo que admitirlo sin vergüenza alguna– por un inadmisible «pánico escénico» provocado por la «presencia» en este artículo, de personalidades tan prominentes y consideradas como son los escritores Francisco Javier López Navidad, el insigne Poeta (siempre lo pongo con mayúsculas) Juan Miguel González y el mismo pintor Antonio Hidalgo Ayuso, que es el leitmotiv de la entrada de hoy en este blog que a todos os pertenece.

Rememoremos. Hace un cierto tiempo, tuve el honor y la inmensa satisfacción de organizar una tertulia en mi casa con tres insignes integrantes del ilustre Centro de Estudios del Talento. La finalidad de dicha reunión no era otra que la que el pintor me entregase una selección de sus trabajos para incluirla en la reseña que ahora estáis leyendo. Una ardua tarea, pues su obra –pródiga obra– está repartida por multitud de colecciones privadas de Málaga y guardadas con celo por sus propietarios, sabiéndose afortunados por ser poseedores de los tesoros que cuelgan de sus paredes.

Antonio, me entregó esa recopilación. Juan Miguel González un poema dedicado al pintor, al escritor y a este bloguero. Y Paco Navidad, un texto –Un amigo mío– del cual insertaré un fragmento. Entre todos, generosamente, me regalaron una velada inolvidable llena de diversión, amistad y sabiduría. Una noche imborrable en la memoria.

¿Pero qué me pasó? ¿De dónde venía ese miedo? ¿Qué me atenazaba la disposición? Pues pasó qué, teniendo en mi mano tanta genialidad en forma de letras y de trazos; tanta ocurrencia, ingenio y gracia (la reunión –de forma inesperada– se alargó hasta la madrugada) y recordando a posteriori tanta agudeza e inteligencia,  mi predisposición natural hacia la inmediatez y mi cualidad de «fuguilla», se transformó, sin yo quererlo, en una mezcla de miedo y responsabilidad. De horror a mi propia incompetencia (porque soy consciente de mis limitaciones) a mi incapacidad y torpeza en esto del reflejar adecuadamente la enorme admiración que siento por Ayuso y por la compaña.

Me abrumaba la enorme responsabilidad que se me había venido encima –sin haberlo yo previsto– por el privilegio de tener a mi alcance, y poder publicar en exclusiva, una somera parte de la obra de este gran maestro malagueño.

Y así, cómo quien no quiere la cosa, pasaron casi seis meses. Medio año con un atisbo de opresión en el pecho producida por el incumplimiento de la palabra dada. Imaginando que cada día que pasaba, era un peldaño más hacia la decepción y hacia la contrariedad de mi amigo. ¿Qué pensaría de mí?.

Así que tiré por la calle de en medio y delegué las responsabilidades. Me apoderé de las opiniones de personalidades y jugué a ser un mero coordinador de apreciaciones y análisis de personas muchísimo más dotadas que yo para enaltecer a Antonio Hidalgo Ayuso como pintor. Para que se ensalzara y elogiara debidamente a Ayuso como creador. Como persona buena y sensible que es. Un ser, francamente bondadoso, servicial, amable y cariñoso como pocos. Tan grande como artista, tan humilde e íntegro como individuo. La perfecta definición de UN HOMBRE BUENO.

Esta, que ahora viene, es una pequeña selección de su obra pictórica. Disfrutada; observadla con atención. Pararos en cada una de ellas y saboreadlas; y, si queréis honrar alguna de vuestras paredes, adquirid una obra suya; está en un momento de creatividad innegable. Es una oportunidad que os brindo porque, manifiesta e incontestablemente, estamos ante uno de los más grandes artistas que ha dado esta tierra.

(*)Nota al final del artículo.

 

«Estamos seguros de que Ayuso es de los elegidos; uno de los que se levantan de la visión usual hasta la visión transcendida, a fin de que los de vista más débil alcancemos un pleno disfrutar de este sentido.

Si Ayuso hubiese sido torero, se hubiese semejado más al Manolete de la mirada al tendido que al Cordobés exageradamente trágico. Porque Ayuso, que vive junto al Arroyo de los Ángeles, se nos aparece como más propicio a la lucha de Jacob con el Ángel que a la pugna sangrienta».

Alfonso Canales

Académico correspondiente a la Real Academia Española.

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«La pintura de Hidalgo Ayuso, siempre habrá de tenerse en cuenta como una de las mejores dentro del panorama de la década de los sesenta en Málaga. En la actualidad, parece renacer con nuevos bríos, enmarcada dentro de una nueva conceptualización estética»

Carlos Ros.

 Gran Enciclopedia de Andalucía.

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 «Ningún pintor en Málaga se ha acercado tanto al realismo mágico de Antonio López García, como lo hace Ayuso. Es también un pintor que recibe lo mejor del clasicismo, unido a un perfecto entendimiento de la lección moderna de Cézanne especialmente. Que ha comprendido perfectamente la mas difícil lección de la historia de pintura; la lección del maestro de Aix- en- Provence».

Enrique Castaños Alés. Crítico de arte

 (Historia del arte de Málaga. Tomo 23)

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«Antonio Hidalgo Ayuso (Málaga, 1945). Pintor. Presentó por primera vez su obra en Málaga en 1962,llevandoa cabo numerosas exposiciones entre 1967 y 1973, en las que su moderno sentido figurativo alcanzó un reiterado éxito. Participó en muestras colectivas y certámenes, obteniendo importantes galardones y siendo considerado como uno de los más destacados pintores andaluces de los años sesenta. Tras una etapa de búsqueda y de concentración, su pintura ha vuelto a renacer con una nueva fuerza y un cambio de concepto».

 Diccionario de Pintores y Escultores Españoles del Siglo XX.

Forum Artis S.A.

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« Perros y gatos conviven en silenciosa armonía en la noble casa de los Hidalgo. Unas veces duermen sobre la cama del pintor, otras, juegan entre aceites y pinturas dejando un rastro de babas y pelos en mangos y virolas de los pinceles desperdigados por la sala estudio y que no provocan queja alguna en el maestro, más preocupado por el trabajo que le entretiene que por los humores y juegos de sus animalitos. La bonhomía del artista se refleja en el carácter acogedor de sus perros y gatos que reciben al visitante mansamente y lo acompañan por las diferentes estancias de la casa. Casa ligera de equipaje, de amplios espacios y livianos, pero acertados, ornamentos, que relajan al visitante cuando camina sobre una solería de mediados del siglo XX con aroma de esencia depino o trementina. A la entrada, en la pared de nuestra izquierda, cuelga el cuadro de su madre; retrato maravilloso de la mujer que más ha amado, donde la ternura y el alma limpia se manifiestan contundentemente. Tendría el pintor dieciséis años cuando plasmó el rostro amable de esta Madonna sixtina malagueña».

 «UN AMIGO MÍO»

Francisco Javier López Navidad. Escritor y Profesor.

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« A veces, cuando le viene en gana, Ayuso aplica con tanta delicadeza y amor su sabiduría pictórica, que los resultados no pueden ser otra cosa que verdaderas obras maestras.

Pocos han pintado con mayor gusto y conocimiento del color que este pintor. Aunque su obra la realizara –precocidad asombrosa– de los quince a los veinticuatro años, no hay cuadro posterior a su dramática y firme decisión de apartarse de los círculos profesionales, que no contenga bellas reminiscencias y destellos de aquella época genial.

Muy pocos asumieron con tanta vocación el oficio de pintor, que para algunos no fue sino entrega apasionada a los dictados  de su quebrantada sensibilidad, esa misma que, todavía acopia con humanidad y sencillez, con lealtad y fervor, su limpio corazón de niño».

«UN PINTOR: ANTONIO HIDALGO AYUSO»

Juan Miguel González del Pino. Poeta.

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Mi hijo, Álvaro Souvirón Jr. con Antonio Hidalgo Ayuso

 

  • PRECIOS ESTIMADOS, SEGUN EL TAMAÑO, DE 500 A 6.000 EUROS

 

 

 

¡OTRA PENA PA MI COÑO!

¡OTRA PENA PA MI COÑO!

Estoy verdaderamente harto. Harto de esa pechá de caraduras y vividores –recubiertos con una pátina de buenismo– que pueblan estos lares y que esgrimen la amenaza del bloqueo en determinadas redes sociales a quienes no estén de acuerdo con sus idearios.

¡Otra pena pa mi coño!

Verdaderamente harto estoy de amargados y sempiternos protestones  que pretenden –de ese mismo sistema que ellos repudian– subvenciones inmerecidas y están felices con esas canonjías que les dan y que, de ninguna manera, rechazan.

Estoy verdaderamente harto de los que echan la culpan de su propio fracaso a una estructura que ya les regala bastante prebendas sin haber pegado un palo al agua. Liberales de pacotilla que se manifiestan en las redes sociales justificando y  favoreciendo una maniobra política interesada que sólo trata de encubrir mil falacias económicas.

Estoy verdaderamente harto  de los que profieren el insulto «fascista» sin echar una vista atrás a su propio árbol genealógico. De esos irreflexivos que pretenden acabar con una época de paz y libertad –que ellos disfrutan– ganada a golpe de mucha perseverancia y padecimiento por una generación anterior.

Estoy verdaderamente harto de esos abejasmayas de corrillo y salón que viven en su particular mundo yupiguay de luz y de color y que pretenden someter un flagrante golpe de estado a golpes de simpáticos globazos llenos de gas de la risa y con petaladas de buenas intenciones. Sin pararse a pensar que esos miserables golpistas pueden hacernos perder todo lo ganado después de haber sobrevivido a una transición y un golpe militar; después de toda una vida de contribución y trabajo.

A estas almas cándidas y papanatas, les pido, no su conformidad y aquiescencia, les pido que no tiren por alto mi tranquilidad actual y un futuro que deseo sosegado para mis hijos. Que bastante duro ya lo tienen los pobrecitos míos. Que bastante duro, ya lo tienen los pobrecitos míos.

Y ahora, bloqueadme si queréis. ¡Otra pena pa mi coño!

 

ESTE TIEMPO DE NECESARIO DESCANSO

El aburrimiento significa que la mente tiene hambre de nuevos estímulos, de más alimento para el pensamiento, y que su hambre no está siendo satisfecha.

Heckhart Tolle

Tengo que reconocer que padezco, estos últimos tiempos, un estado de pereza escritora y comunicativa. Una nula disposición para eso de las relaciones epistolares por estos parajes virtuales que tanto usé y abusé hasta no hace mucho.

No se crean que en otros ámbitos no me muevo. Claro que lo hago! Y me divierto y me distraigo muchísimo. Enriquecedoramente. Gracias a la multitud de amigos y familia que me acompañan y de los cuales disfruto y dispongo.

Pero es cierto también, que por estos lugares intangibles sentía  una irreprimible sensación de hartazgo, de empacho informativo y de fastidio; una percepción que me estaba impidiendo codearme con la frescura y la viveza de antaño; y por esa eventualidad, me resultaba demasiado afanoso eso del juntar palabras para compartir pensamientos y vivencias a través de este blog y de redes sociales cómo Facebook o Twitter.

Las mil opiniones que se vierten  –casi todas iguales– en temas generales. La poquísima empatía y generosidad que se demuestra con ese alguien que hasta hace un momento estaba en lo más alto de la popularidad del grupo y que ahora, se encuentra en horas bajas (el caso de mi querida y admirada amiga Mery Torres es intolerable). Esa ola de buenismo fingido, cansino y mal entendido; y por fin, esos manifestaciones  y puntos álgidos de amistad –tan inquebrantables como irreflexivas– que se sienten hacia personas a las que apenas conoces y que, más pronto que tarde, pagarán nuestras muestras de cariño con la más total indiferencia .

Toda esa amalgama de circunstancias, sigo diciendo, me ha procurado este estado de pereza y desgana hacia las redes sociales y demás medios de comunicación. Ni siquiera, me lo ha quitado el que mi blog haya cumplido tres millones de visitas estos días pasados. Ni siquiera, el precioso y pendiente compromiso adquirido con mi apreciado y respetado amigo el excelso pintor Antonio Ayuso con la publicación de su excepcional obra pictórica (que ya obra en mi poder) me ha animado a abandonar la desidia. Tampoco la extraordinaria y preciosa reseña del concierto del grupo Sólo un Momento realizada por el genial poeta malagueño Juan Miguel González –que también obra en mi poder–  me ha convencido a levantar el culo del acomodo de la indolencia; y lo que es peor, la añoranza por esa nómina de grandes y buenos amigos que pueblan estos espacios, han podido impedir este estado de abulia, displicencia y apatía que ahora me interviene en eso del publicar y manifestarme. Tan solo me permito la cortesía del «buenos días» mañanero y poco más, ya lo saben algunos de los más fieles.

Así que, recapacitando, he decidido –ahora que he dejado atrás exitosamente, malas e indeseadas situaciones provocadas por una mala suerte de miserables– he decidido decía, que a primeros de Septiembre, después de mi cumpleaños y ya habiéndome jubilado, disponer obligatoriamente un tiempo semanal que ahora no dedico a seguir alimentando mi  blog. Relacionándome de nuevo con las personas que me merecen la pena en las redes sociales por las que me muevo; publicando esos avenates rápidos y fugaces que de pronto me estallan en la cabeza. Obviando, eso sí, al mequetrefe metemierda y al opinador de todo y de todos, para seguir con el firme propósito de continuar siendo feliz cómo lo estoy siendo ahora. Finalizando ya, esta etapa de desconexión y aislamiento voluntario. Agradeciendo a los dioses verdaderos, el haberme regalado este tiempo de necesario descanso.

LAS NINFAS DEL ARROYO DE LAS CAMPANILLAS. («SÓLO UN MOMENTO» EN CONCIERTO)

LAS NINFAS DEL ARROYO DE LAS CAMPANILLAS

(«SÓLO UN MOMENTO» EN CONCIERTO)

Ya no pasan tranvías ni ciervos por tu calle,

ni dejas en tu cuarto las velas encendidas.

¿Quién se para a escuchar cómo lloras de noche,

princesa de los gatos y las anfetaminas?

 

(Extracto de «La balada de la muchacha que curaba los espejos»

del libro LA LLUVIA PROMETIDA de Juan Miguel González)

***

 Hay circunstancias en la vida –oportunidades que se llaman– que no debiéramos de dejar de pasar ante nuestras narices. Momentos que tendríamos que –siendo medianamente despiertos y avispados–  estar al loro de la conveniencia y la oportunidad del acudir al acto que nos avisan.

Suelo recomendar pocas cosas en esto de las redes sociales. Más que nada, porque cada uno es de su padre y (sobretodo) de su madre; y yo no me arriesgo a la crítica o a la reclamación. Pero eventos haylos que, por eso de la excelencia, no puedo dejar de comunicar a mis íntimos y aconsejarles la asistencia. Sugerencia y admonición le dicen los profesionales del apercibimiento. «Noselopierdan» que le llamo yo.

El grupo musical «Sólo un Momento» es un interesantísimo colectivo cultural; una amalgama ilustrativa de las más bellas de las Bellas Artes: La música, la poesía, el teatro y la danza … Un compendio de disciplinas artísticas que, cuando el grupo se reúne sobre el escenario y realiza su performance, transmiten a sus oyentes la delicadeza y la elegancia de su inspiración y su talento.

No se prodigan demasiado. No! (siempre lo digo porque es verdad) Pero cuando lo hacen y actúan (¡no les hace falta, maldita sea!) es un hito en la cultura, el mestizaje y la ilustración en una Málaga que está por lo que vale en cuanto a eso de ser líder en manifestaciones artísticas progresistas, rompedoras y vanguardistas.

Cada concierto de «Sólo un Momento» es una ocasión única para congregar a lo más granado de la fauna palpitante de esta ciudad; en especial, a todo el conjunto de ciudadanos que tienen inquietudes artísticas y culturales. De aquellos que se estremecen ante la manifestación de lo hermoso, de lo exquisito y de lo estético. Yo  recomiendo encarecidamente asistir a este espectáculo. Más que nada, porque el día menos pensado que dejen de actuar, entonces llegará el rechinar de dientes de aquellos que no me hicieron caso y dejaron de ver en directo a un grupo muy especial. Muy peculiar y diferente. Distinto a todo lo que por aquí se presenta. Puedo asegurarlo.

Aprovechen esta oportunidad. Gocen de un directo fresco, insolente y rozagante. Viajen a las tierras de la ensoñación y de la fantasía. De las letras de los poetas más notables de estos lares. De la música más personal y exclusiva. Déjense acunar –me lo agradecerán siempre– por las ninfas del Arroyo de las Campanillas.

El próximo día 30 de este que nos ocupa, se subirán en lo alto del escenario de La Cochera Cabaret. Y se suben, más por ellos –para darle rienda suelta a sus impulsos estéticos– que por nosotros (su público). Porque «Sólo un Momento» –maldita la falta que les hace, no sé si lo he dicho alguna vez, que creo que sí– de vez en cuando, bailan, cantan, y actúan; y nos regalan, esos instantes y esas experiencias que les da vida y que le proporcionan la vitalidad necesaria para abstraerse y soportar la ignominia perversa de estos miserables días de necedad y estulticia que nos están  tocando vivir por mor de los de siempre.

El viernes 30 de junio, a las 22:00 H. estarán en La Cochera Cabaret, invitados por La Sociedad de Blues de Málaga.«Noselopierdan».

 

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