LUIS CENTENO, MI HERMANO.

LUIS CENTENO, MI HERMANO

» No te preocupes, no me he ido.
Porque sigo cogido de la mano,
de quien me dio un enorme abrazo adolescente,
y prometió, eternamente, ser mi hermano.»

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Compañero, ¿Te acuerdas?
Aun tengo el sabor del vino en mis labios
Y aún, cerrando los ojos,
Puedo casi alcanzar la copa que dejamos viva
Temblando ya en la boca embriagada
Compañero, ¿Te acuerdas?
Era tanta arena, tanta playa
Era tanta mar en mis manos
Era tanto y tanto perdí
Era tanta soledad
Y tanta compañía me diste
Compañero, ¿Te acuerdas?

(*) Todo el texto está escrito por el  poeta, actor y músico Luis Centeno. Te quiero, amigo!! Te quiero, Hermano!!

 

UNA HISTORIA MUSICAL MALAGUEÑA

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UNA HISTORIA MUSICAL

MALAGUEÑA.

Ese y no “Una Historia de Blues Malagueña” debiera de haber sido (a mi modo de ver y parecer) el titulo del concierto que dieron anoche en el Teatro Echegaray de esta capital (que es Málaga) Lito Pepillo y Perico. Y cito por riguroso orden alfabético. Lito Pepillo y Perico que son tanto como decir, el alma y la esencia; la misma sustancia, de la música de calidad de los últimos cuarenta años en esta ciudad.

 Los Hermanos Ramírez junto a Lito Fernández, realizaron anoche un precioso y entrañable paseo musical, no por Málaga cómo se mal indica en el título del concierto, sino por la memoria melódica de todos los asistentes. Y aunque Lito es el paradigma del Blues Malagueño, y los Tabletones se marcan algunos digno de admiración, lo de anoche no fue precisamente, un concierto de blues; sino todo lo contrario. No se si me explico.

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Ver encima de un escenario a estos tres mitos durante todo un concierto (hacen muchas colaboraciones, pero no conciertos enteros) es un lujo de ocasión que difícilmente podremos olvidar. Estuvieron magníficamente arropados, cómo siempre, por Jorge Blanco (bajo)  y Nico Huguenin (batería). También por Javito (cantante de la Free Soul Band) Félix Guerrero (un descubrimiento) y Lorena Molina, que se marcaron unas interpretaciones vocales impecables.

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Digo que fue un paseo musical por la memoria de todos los asistentes, porque a través de la narración de dos comentaristas y un clown (Funky Punkie Teatro), se fue desgranado cronológicamente,  el “curriculum  musicae” de estos amigos que contribuyeron a afianzar el recuerdo de los asistentes con unas magnificas versiones de Jethro Tull, (Locomotive Breath) Jimi Hendrix, Led Zeppelin, Cindy Lauper (Time after Time), Rosendo (Maneras de Vivir), y para culminar la cima de las emociones pretéritas, un afectuoso e íntimo Hey Jude instrumental -a cargo de Perico y Pepillo -aderezado con una fantástica presentación con fotos de Rockberto al que estaba dedicado el tema. Un compuesto -fotos y música- que a todos nos puso el corazón en un puño.

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No todo fueron versiones. No todo. Pedregalejo de Lito, nos volvió a recordar de que este guitarrista malagueño, no anda lejos del mítico Carlos Santana; sino que camina a su lado. Tal y como te lo digo. Los Ramírez –Alma Mater de Tabletom- acompañados de un fenomenal y orondo Félix Guerrero (la panza más ágil que se pueda ver encima de un escenario) dieron el final feliz; el colofón con “Me estoy Quitando! El  himno “Málaga” y para rizar el rizo de lo más rizable, mi favorito entre los favoritos: un talkingheadniano “No tengo ná” que puso a todo el mundo en pie de guerra.

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Quiero hacer una observación: Me toca muchísimo los cojones ese malditismo comercial que -a modo de simbiosis indeseada- acompaña desde siempre a estos músicos. Porque teniendo la excelencia interpretativa y compositora que muestran en cada trabajo discográfico, en cada concierto, tienen el éxito del gran  público cuasi negado. No hablo del público de  Málaga en donde se les adora y se les considera como los mitos vivos que son; pero me pregunto si para que tengan el reconocimiento justo y merecido, no tendrán que cortarse un huevo a la Van Gogh manera (una oreja, tratándose de un músico, sería imperdonable) para que sus trabajos, no ya que se vendan, (hoy no se vende nada) sino para que sean requeridos como se merecen para conciertos multitudinarios y que los quiten (no se si les gustaría, qué creo que no) de impartir clases en los distintos conservatorios donde trabajan, para dedicarse en cuerpo y alma a esto de la música en directo y a la composición.

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En fin, y en resumidas cuentas, que fue una noche de esas para alojar en el recuerdo; una noche llena de encuentros entrañables. De forma casual e inesperada, con mi querido Poeta Juan Miguel Gonzáles y con mi queridísima Lú Guille que ahora es del Baeza. Con Manolo Suárez y Rocío (administradores de la Web de Tabletom). Con Julio “Aguililla” Cortés o con la crema de los Sólo un Momento; con mi querido amigo-hermano el actor Luis Centeno. Con el Fénix de los Ingenios que representa el pérfido Lasa Lasaeta; y con alguna que otra Anaconda que no nombro porque después se me emparanoian y me dispensan el abrazo mortal.  Y por fin  -se me perdone si olvido a alguien,- con mis amados Santa y Cigalowsky, que es tan fervoroso fan del trío cómo lo es su padre que es el que escribe esto.

Al final, y como no podía ser de otra manera, las púas que los dos guitarras usaron en este concierto, ya forman parte de mi colección. Como no podía ser de otra manera, niño, cómo no podia ser de otra manera. Ya te digo!!

ECHEGARAY

UN PASEO CON LUIS CENTENO

C360_2013-11-22-19-56-54-882(Luis, Santa y Father en la exposición de Andrés Mérida. 22.11.13)

UN PASEO CON LUIS CENTENO

 

… No te preocupes, no me he ido.
Porque sigo cogido de la mano,
de quien me dio un enorme abrazo adolescente,
y prometió, eternamente, ser mi hermano.

A mi amigo Alvarito, a las 02.00 A.M.

         – 11 de Marzo de 2010-

 

Decir amigo es decir, Luis Centeno. Y decir Luis Centeno, es también nombrar a la persona que me usurpó -juiciosa y dichosamente en su día- el calificativo de «Mejor» para ya no abandonarlo nunca jamás de los jamases.

Decir Luis Centeno, es elaborar un coctel de sentimientos y sentires encontrados. Un combinado (inapropiado a veces) que a los verdaderos poetas -esos equivocados que se regodean en lo inexplicable- se creen que para crear belleza hay que estar aderezado con unas cuanta gotas de tormento, angostura y Martini seco.

Decir Luis Centeno es decir distracción y jaraneo; fiesta interminable  y divertimento.

 Decir Luis Centeno, es decir también, conversación pausada y reflexiva. Confidencia que se queda  -arropada y resguardada- en el cobertizo del cariño y la amistad inveterada. Desahogo, bálsamo y alivio.  Declaración no anhelada, muchas veces, de desamor y desconsuelo. Cómo son estos poetas de sufridos!

Luis Centeno, es alegría y distracción.  Alborozo y entusiasmo. Luis Centeno es gloria bendita para el ánimo. De los demás. De los demás. Muchas veces, pienso que debiera de ponerse frente a un espejo, para que -aplicándose su propio parche y medicina-  esa alegría que despliega con los otros, le rebotase a él mismo en un buen guantazo de puro e inevitable reflejo.

Decir Luis Centeno es decir poesía y sentimiento descarnado; y pesarosa; abatida y consternada, porque cagondiós y en tóloquesemenea, que qué poco humor y que pocas risas  (Ay! Mamaluisa!) se aplica -otra vez a veces-  a él mismo. Parece amigo que hoy, estás un poco más viejo y que ya no te miras al espejo, por no notar tus arrugas. Supongo.

Este Viernes 22 del mes de Noviembre del Trece, Volvimos a disfrutar de la mutua compañía; y con Santa y con dos amigas que se presentaron de improviso, volvimos a pisar sus dominios del distrito -para con la excusa de hacerme entrega de un regalo- volver a pasear por ese centro de la ciudad en el que hace demasiado tiempo ya, capeábamos los amores adolescentes, entre Campanas y Quitapenas; Casas Guardias y Floresteles.  Entre recitales de música en los institutos y duetos de guitarra irrepetibles en la playa. ¿Irrepetibles he dicho?

Decir Luis Centeno, es decir amigo. Inevitable amigo, cómo a él le gusta decir. Cómo a mí me gusta escuchar. La otra noche -esa que venía de otra no muy lejana en su casa, esa en la que andábamos  asesinando a un excelso Ron Diplomático de bastantes años- accedió  a proporcionarme un poema que reflejara lo que ahora le atenaza el cuello. Y el corazón. Y ese alma que soporta y sobrelleva de poeta atormentado por el destierro.

Y Luis, que es -aunque no lo parezca-persona puntual y de palabra, me regaló esto que ahora viene, y que cómo siempre, destila sentimiento y emotividad. Delicadeza y ternura. Y como no! una tristeza infinita que sería insoportable si no estuviese impregnada de un cariño y de un amor de los más confesables. Una tristeza infinita, preñada de esperanza hacia aquella que él y yo sabemos, y que nos está esperando allí en la distancia, sabiendo que aquí estamos los dos. Que aquí estamos los dos.

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0-Bis Día 5.

Martes, 19/11/13

Aunque el día tuviera cien horas

y un año durara cien años,

no me apaño.

Me falta tiempo para estar contigo.

En principio, te lo digo como amigo,

pero no te extrañe,

que en mi mente indecorosa,

esté pensando en ti por otra cosa

que no haga falta luces ni testigos.

Perdóname preciosa si te digo,

que mis noches se me han vuelto más eternas

cuando duermo dulcemente entre tus piernas

olvidándome del frío con tu abrigo.

Ya no puedo querer otros abrazos

¡Cómo olvidar tu beso tierno y claro!

que quieres que te diga, veo muy raro,

querer adormecerme en otros brazos.

.

.

.

.

***

JOSE MARÍA ALONSO- EL DÍA DESPUÉS

Palomar

JOSE MARÍA ALONSO

-el dÍa despuÉs-

 Ayer -por fin- se realizó el esperado homenaje a Jose María Alonso en El Palomar de Picasso de La Bodega El Pimpi. Me permitirán Uds. una dosis de afectamiento y cursilería, para indicarles que el citado local resultó ser un marco incomparable y absolutamente apropiado para el tipo de acto que se llevó a cabo.

 El estar sentado en una mesa junto a tantos artistas -cada uno en su disciplina- de la talla de Inés María Guzmán, José Infante, Joaquín Hidalgo, Diego Guzmán y Luis Centeno (he citado por orden de situación en la mesa) resultó, para este que os escribe, un verdadero placer y -sobretodo- un enorme privilegio.

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El llenazo fue hasta la bandera. Mejor dicho: hasta la escalera de acceso al Palomar. Allí estábamos reunidos, acompañando a la familia del poeta, sus amigos y compañeros de armas. Incondicionales de toda una  vida (la suya) que, aún todavía, se resisten / nos resistimos a dar por hecho que la ausencia es irreversible. Pensamos, en nuestro delirio, que quizás la estancia de Josemaría en Madrid, se está alargando esta vez, bastante más de lo razonable.

 Nos acompañaron de viva voz algunos: Luis Centeno, Marta Guzmán y el propio Quino Hidalgo. Juan Antonio Muriel a través de Youtube. Y de puño y letra, otros amigos como los cantautores Emilio José,  y José Umbral. Fue en fin, un acto difícilmente superable en cuanto a la predisposición del público. En cuanto a cantidad deamistad y remembranza concentrada en esos limitados metros cuadrados.

 Quiero dar las más efusiva gracias al enorme fotógrafo Frank Ramos. Un amigo siempre dispuesto al favor y a la colaboración más desinteresada. Las imágenes que adornan esta entrada son suyas. Un abrazo amigo!

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Y por fin -y sin ánimo de recriminar, porque ya ni viene al caso, les digo a los que -aún habiendo sido invitados, no acudieron a la cita del recuerdo- , que no supieron aprovechar los vientos de rememoración, de afecto y de apego hacia el compañero ausente, que soplaron por aquella sala. Hacia el amigo que -parece ser- todavía está de viaje interminable por lo intangible y lo inmaterial de la memoria.

 Ahora viene el mini prólogo. Después el texto que leí en dicho homenaje, y por fin -y para el que lo quiera- un documento en pdf que he elaborado con todos los textos, poemas, imágenes, y canciones que, en su día, elaboré en la serie sobre mi querido amigo en este blog.

 Este es:

 Todo Jose María Alonso

Que lo disfrutéis!!!

 

 

 

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Prólogo homenaje jose María alonso.

 

La prueba más concluyente de que Josemaría sigue todavía vivo entre nosotros, es esta reunión de amigos suyos que fuimos. Que seguimos siendo. Chico fue una buena persona. Una persona extraordinaria y generosa que nos regalo lo más valioso que tenía: su entrega y dedicación desinteresada. Su esplendida y entrañable amistad.

 Cuando me llamó Quino para ofrecerme participar en este homenaje, que le estamos dando hoy, esa llamada, me reportó dos sensaciones: la primera la de la preocupación; ya se sabe, eso de hablar delante de un público, que además, tienen un nexo afectivo común conmigo: La hermandad con el homenajeado.

 La segunda sensación fue el orgullo. La satisfacción y la honra de que -entre tantos y tantos posibles- Quino hubiese pensado en mi, y así, de esa manera, castigarme con la responsabilidad inesperada.

 Así que para desechar la primera de esas sensaciones, decidí no preparar nada especial para este evento. Tan solo este breve prólogo. Nada de escribir un relato atribulado, consternado y triste acerca de la espantá irreversible e indeseada de mi querido Chico. De Jose María Alonso. Poeta sobre todas sus demás habilidades.

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No iba a acudir  -así lo decidimos todos- a cualquier reunión preparativa que se sugiriese. Simplemente, yo me limitaría a leer estas palabras que ahora vienen; palabras que sirvieron de prolegómeno a un articulo que escribí en su día en mi blog; cuando decidí realizar una serie sobre la poesía de Jose María y  -aprovechando- relatar de forma somera, la multitud de anécdotas que viví junto a él y que -sin titubear ni un segundo- enriquecieron soberanamente mi vida.

Así que me quedé sólo con la segunda intención de las que antes he citado: la del orgullo; la satisfacción, la honra. La honra de poder estar aquí, delante de vosotros rememorando la figura de alguien  -que sin duda- fue uno de los mejores amigos que tuve y tendré nunca jamás de los jamases.

 El artículo este que ahora os leo, es una relación un poco caótica. Una nómina de afectos que enumera  y cita los momentos que compartí con Chico; con los otros amigos que conformamos en su día, una pacífica banda nocturna – que sin premeditación ni alevosía- estuvo llena de momentos mágicos e instructivos; pero sobre todo, sobretodo, sobretodo, de momentos felices. Absoluta y enormemente felices.

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Decía Josemaría:

“Cuando yo haya muerto

 y tenga en mis manos retales de lino que ofendan de blancos,

Vendrán a llorarme los que antes me odiaron…

y dirán que son buenos mis versos más malos.

 

Ahí te equivocaste, Chico. Ahí te equivocaste!

 

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JOSE MARIA ALONSO.
INDEFINIDAMENTE… DE FORMA IRREMEDIABLE

Isla de Arosa en barca. Baños en la Ría y limpieza de dientes con Albariño. Farsa de la Muñeca de Trapo y El Parto. Calle División Azul. Ensayos hasta la madrugada. Calle Beatas. Maruja, su madre. Don José María, su padre. Arco de Cuchilleros en Madrid vestido de colores; de brillantes colores. Con empacho de lágrimas de risas hasta el calambre. Y Marisa. Y té con chinita, puede que del Pasaje…

Siempre esperando al Citroen 2 caballos furgoneta. O al 127 prestado por Conchi. Y José Umbral y Silvia Tortuosa. Whisky inacabable, inapelable e imperdonable. Teatro Cervantes solo para nosotros. Después todo éste en pie. Patas de cangrejo y cervezas y carajillos de coñac. Pan con manteca y Pipo. Molino de Coín y su Paco Jesús Lomeña. La guitarra acústica mamoneada al menda. Leli. Mi querida Leli…

Torcal de Antequera y el viaje astral entre Soles y Lunas. Caldito a la bajada. Caldito de bajada. Aprendizaje musical continuado. Magistral y generoso. Más amistad demostrada día a día. A ultranza. Rincón de la Victoria y The Fool on the Hill. Hotel Tritón y Diego Guzmán. Común amigo. On Reflections y Gentle Giant. Hierba del Carapapa. Cañamones explotando y risas de Marisa. Otra vez. Coros de Manantial. Mil copas en antros innombrables. Roberto Agüera y Salvi. Y Fatema…

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 Los Músicos de Bremen. Patricia Quiroga. Calle San Luís. Montañas de nácar al atardecer. Millones de féretros de mejillones brillando a la caída del sol. Alberto Von Thode. Angelín y Quino. Flauta. Amigo. Chico. Chico Alonso…

Éxito a borbotones. Noches de charla. Conversaciones interminables en la chimenea de La Fábrica. Calle González Anaya. Manolo Mir y Carlos Barranco. Y Didi. Y gintonics de tónica La Revoltosa. Teatro Acuario y Diego Guzmán otra vez, omnipresente amigo… Adolfo Ramos. y Antonio Meliveo,  y Juan Antonio Muriel. Peña Malaguista. Maritere Campos y la radio. Noches sin fin. De humo y de risas. De mucho humo, de muchas risas. Con Luis Centeno. Porros primeros y últimos. A montones… La casita de Pedregalejo y Nini, mi amor más eterno.

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Canciones y poemas. Poemas y Canciones. A montones también. Su guitarra, que ahora, es mía. Parque de atracciones Tívoli al piano. Amistad desinteresada, lo he dicho? Hermanos sin serlo, pero sabiendo que lo somos. También lo he dicho? Amigo querido de mi familia. De toda ella entera. Arpegios interminables  y escalas imposibles. Cariño mutuo. Un ejemplo, en fin, de amistad verdadera…

 Todos estos recuerdos, daban forma a mi propio Jose María Alonso. Había muchos más Josemarías; muchos más. Tantos como amigos tenía. Como hermanos tenía. Y eran muchos, repito, eran muchos. Y todavía los somos, como justo debe de ser…

Indefinidamente…

De forma irremediable.

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PERIPATEANDO

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PERIPATEANDO

Tenía por costumbre Aristóteles el pasear por el perípato del Liceo, cerca del templo de Apolo en Atenas, leyendo e impartiendo enseñanzas a sus seguidores. A estos seguidores, se les denominaba “Peripatéticos”. Tal y cómo te lo cuento.

 Esto, lo aprendí estudiando la asignatura de filosofía, con mi querido amigo Luis Centeno, hace ya más años de los debidos y razonablemente asumibles. En un Instituto que -fíjense Uds. que honor- dirigía el egregio poeta Rafael Ballesteros. Sirva como anécdota.

 Siempre envidié esa forma que tenía  Aristóteles -discípulo de Platón- de impartir sus conocimientos. No podía yo ni imaginarme, que andando al aire libre, la ilustración, el conocimiento y sus consecuencias, pudiesen llegar a arraigarse mucho mas firme y sólidamente en el intelecto de los alumnos que los adquiridos -y ya que estamos con Platón- en la Akademia.  La Akademia: Esa condena a pupitre y jornada completa a la que mis contemporáneos estábamos y están sometidos.

 Aprender paseando. Gran idea. Peripateando.

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Peripateámos mi querido amigo Kuky y yo por la Ruta del Colesterol con una asiduidad impensada e imprevisiblemente constante; desde hace un par de meses. Y esos paseos, al igual que los realizados por los aristotélicos, son enormemente didácticos y pedagógicos. Pero sobretodo, resultan grandísimamente relajantes, saludables y entretenidos.

 La cosa va como sigue: Kuky tres veces en semana (ahora estas tres se van a transformar en cuatro) me recoge en casa al caer la tarde; no le viene mal, pues le pilla de paso. Dejamos el vehiculo en el aparcamiento de los Eucaliptos de los Baños del Carmen (yo financio el gorrilla) y nos pegamos una andada a paso ligero (como corresponde a nobles hijos de militares de alta graduación) hasta el merendero de Antonio Martín. Hoy sede del afamado Chef Dani García.

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Una hora dura la caminata. Cinco kilómetros. Ese recorrido, que incluye ida y vuelta, nos permite la reflexión y el intercambio de pareceres. La puesta al día en opiniones de actualidad y los diferentes puntos de vista; el trueque de las diferentes formas de ver las cosas. Kuky me esta transformando en un notable y experimentado mediador; también me ilustra en los recovecos de la Historia. Yo a él, lo asesoro en lecturas de obligado cumplimiento;  y también, se las suministro.

 Tenemos una sola regla no impuesta pero si asumida: La Regla del Vestuario. Lo que en la caminata se habla, en la caminata se queda. Regla inquebrantable, firme e inflexible, que nos permite ir más allá de la confianza que se le supone a una amistad forjada en el camino de la vida durante treinta y cinco años. Lo que en la caminata se habla, en la caminata se queda. Esta directriz, marcadamente personal, nos predispone a la confidencia y a la comunicación reservada.

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El paseo, que ya he dicho que empieza en el Balneario del Carmen, nos regala varias cosas. Lo primero -me refiero a esta época del año- es el paisaje que proporciona el atardecer de Málaga. Tres colores se juntan en el mar: el verde, el amarillo y el azul oscuro complementando las preciosas vistas de la Sierra de Mijas con la Cañada de los Cardos  que, como siempre, es la encargada de anunciar la posibilidad de lluvias o no sobre la capital. El mar, que rompe sobre la arena a nuestra izquierda, nos libera de las tensiones propiciadas por estos malos tiempos duros, intolerantes y mal nacidos que no pocas veces son el centro de nuestros comentarios.

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También están los “Encuentros”. Hay otra regla, no escrita por los paseadores, que es la prohibición de parar. Nunca se debe de parar para saludar a menos que las circunstancias lo impongan ineludiblemente. Pero desde luego, la primera norma, es no interrumpir el ritmo y la temperatura corporal que se va adquiriendo a medida que dicho paseo va transcurriendo. ¡Hasta luego y adiós!

 Yo me encuentro con mucha gente conocida. Kuky, se encuentra con toda. Treinta años de docencia le han proporcionado una caterva de amigos ex alumnos que diariamente, le ofrecen su respeto, su consideración y su cortesía.

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Un inciso:

 Muchos son los amigos comunes, que obligados por las inconveniencias de la edad, y las cifras que las analíticas les procuran, se lanzan -al igual que nosotros- a la llamada del ejercicio prudente, sensato y comedido. Ese continuo baile de piernas constante y prolongado atesora bienestar en las arterias y fortalece el corazón. Renueva el hígado maltratado en el fin de semana y además, no lleva aparejado los peligros de las lesiones físicas que rompen -literalmente- a muchos amigos aficionados, pongamos de ejemplo, al paddle.

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El paddle.  Lo digo con conocimiento de causa; pues veo a amigos muy cercanos cada lunes jugar a ese deporte desde mi casa, y ya no saben donde ponerse las vendas elásticas reparadoras. Tobilleras, coderas, felpas y muñequeras. Fajas lumbares… Robocops de Lycra parecen. Modernas momias todavía por descubrir y desenterrar.  El día menos pensado se nos rompe uno;  ya lo verás!

 Los cruces casuales durante el paseo, decía, se tornan en casos, habituales. A mí con uno de los que más me gusta cruzarme -como los Gitanos y los Estudiantes-  es con mi querido amigo y Maestro el pintor Andrés Mérida. Siempre tan torero. Después de un buen puñado de cruces, ya nos sabemos la película, y nos limitamos a una amplísima sonrisa y a un saludo marcial que lo acompaño con un lacónico: ¡Almirante…! Y él, me corresponde de la misma manera: apeando el saludo y el tratamiento. Amigooo… me dice condescendientemente y proseguimos nuestro camino cada uno en su dirección. Cada uno a lo suyo.

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Los paseos con Kuky, me reportan -al margen del ejercicio sano y reconfortante- momentos de cordialidad, cariño mutuo y sincero afecto. Y, aunque hay días que me cuesta la misma vida el bajar para reunirme con él para empezar, el placer inusitado que experimento cuando hemos realizado nuestro paseo acostumbrado, me hacen sentirme orgulloso y feliz.  Satisfecho y contento. Ansioso por que llegue el día siguiente para volver a encontrarme con mi compañero. Con mi querido y viejo amigo de andanzas y aventuras. De viajes y correrías desde hace ya la intemerata, de treinta y cinco años que no son pocos.

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EL MURO DE LOS AFECTOS

EL MURO DE LOS AFECTOS


Aquel que siga este blog, habrá alguna vez leído algo acerca de mi “Muro de los Afectos” ¿Y que es eso del Muro de los afectos? Se preguntará la mayoría.

Pues es -nada más y nada menos- que un muestrario de cariño; un repertorio de amistad y fidelidad. Un lugar privilegiado en mi guarida personal donde colgadas de las paredes -que ya son dos- están eternizadas las muestras de afecto que, en los últimos y no tan últimos tiempos, he estado recibiendo de mis buenos amigos, que son -felizmente- muy muchos.

Una sala de trofeos incruenta donde la palabra afectuosa se codea con los dibujos; la tinta con la pintura. El grabado con la fotografía. Y la prosa… con la poesía. Hasta la música, si nos ponemos.

Firmas y dedicatorias en sus trabajos que no son sino ofrendas generosas que me hacen los incondicionales y que me llenan de orgullo. De satisfacción y de honra.

De esa manera, cohabitan -todos los afectos- en una especie de comunidad de vecinos bien avenida que tienen como vínculo la amistad que a mí me pertenece.

Una reunión mágica donde Luis Centeno vecindonea con Miguel Ángel Cumpián a causa de dos preciosos poemas. También lo hacen -mientras les reprende por eso de la métrica-  con el mismísimo Juan Miguel González que recuerda a Álvaro Souvirón, en la parada del 15 preparándole su menú para la cena de cumpleaños a base de Basiliscos Tritones y Pegasos. Un Chicharro-perdiz y un boquerón indómito anchoado.


Asiste a la cena Antonio Abril. No solo con caricaturas y otros dibujos, sino, además, con la única foto íntima y personal, que he colgado y colgaré en este Muro. Si él no estuviese ”En presencia física” no estaría plenamente justificado en este Muro, el  calificativo “Afecto”

Jose Luis “Tato” Zambrano tiene también un sitio en el muro de enfrente con su trabajo. Y  no para de hablar con un Noni Gaviño: “Para mi especial amigo Álvaro, por lo que de especial tiene”. Otro cantamañanas que tuvo la poca delicadeza de abandonar este mundo sin pedirle permiso a nadie. Ni tan siquiera a sus amigos. ¡Y ya van dos!

Una foto de Brooklyn dedicada por el fotógrafo barcelonés Josep Marin  -mi Azafata`s Brother- va sumándose a estas muestras de cariño. Sin olvidar una mención especial y cariñosísima de mi Directora de la Escuela Oficial de Idiomas y un dibujo a lápiz y ceniza de Andrés Mérida que no es sino el representado de su íntimo Juan Rambla. Él, sobrino putativo que es, que es el que se lleva la parte de mi afecto y que sabe que, todavía mantiene conmigo un compromiso adquirido..

El precioso grabado de mi querido Eduardo Guille, el 9/50. Que pronto estará junto al Taillefer otoñal neoyorquino. Y un “Con cariño para mi amigo Álvaro, de Perico”. Del Tabletom Ramírez

Una pared llena de aprecio y de estima; de ternura y de consideración. Unas paredes -porque ya son dos en el mismo cuarto- y que van perdiendo el blanco porque están, poco a poco, siendo conquistadas por los agasajos que acompañan a tantos años de amistad. Muchos años de ternura que ocupan el lugar debido no solo en mi memoria para siempre, sino también, el lugar de honor que les corresponde: En mi Muro de los afectos. Una guarida muy acogedora y entrañable para compartirla con viejos amigos.

LUIS CENTENO. POEMARIO VI. EL FINAL

LOS TRES CABALLEROS

 

 

Buenoooo….. Esto ya se ha acabado. Seis entregas de poemas y una historia de soldados. Que no es poco.

 Hemos llegado al final. Por lo menos del material que  yo poseo y que me fue entregado con la reticencia de las lobas centenéreas. Ya solo me queda la recepción de material nuevo.

 Algo que me apetece mucho, pues es esta última época de Luis la que, escribiendo, más me gusta.

 Agradecería muy mucho lo de recibir nuevo material; puesto que, leer  toda la producción poética anterior del vate culé desde que era un zangolotino adolescente, hasta estos días, como que me ha resultado un trabajo inconmensurable a la par que gratificante. Todo hay que decirlo

 Muy gratificante digo, pues me queda el honor de ser uno de los pocos (él y yo) que se ha leído toda su producción. El, poco a poco; yo del tirón. Que tiene su aquel.

 Han sido muchas playas y muchas escaleras. Muchos sentimientos destapados para al fin lograr llegar a la estación término. Aquella donde acaban todos los trenes de largo recorrido que tanto le gustan a mi otro querido amigo poeta.

 Y me ha fascinado el hacer este poemario a Luis Centeno. De verdad. Porque ha sido el volver a recordar mi propia vida a través de la de él. De la de su familia.

 Porque he vuelto a ver a Titalín, acechar por la puerta y he vuelto a dar la tabarra al padre Carras. Y he vuelto a pisar montañas de nácar en la Isla de Arosa cuando aun había que llegar a ella por medio de una barca. A beber Albariño –hasta la saciedad- con los pescadores a golpe de canción.

 He vuelto a oír regañar a las vecinas gruñonas al desaparecido “Petre”. Y he vuelto a ver la sonrisa perennemente cariñosa de mi Mamaluisa.

 He visto ascender a los cielos a Cristóbal por medio de un andamio adosado a la fachada del edificio y entrar por el balcón del tercero (Nunca me perdonaré, el que no se me hubiese ocurrido a mi semejante genialidad)

 Y he vuelto a ver los atardeceres desde la Residencia Militar haciendo esfuerzos por no besar a Mammota. Se dejaría?…No se dejaría? Nunca lo sabré.

 También he vuelto a sufrir el martirio de dormir muchas veces en la Plaza del Obispo despertándome a fuerza de campanadas cada cuarto de hora. Cada media hora. Cada en punto. Desventajas del huesped no habituado.  

 Y he vuelto a cantar los poemas musicados de Luis. Como nadie más sabe hacerlo.

 He vuelto a gritar: Centenooo! desde la calle, otro par de miles de veces. A todas horas. Y a darle al motor para encenderlo cuando subo. Apagarlo cuando bajo.

 

Y todavía… Todavía disfrutando de la amistad, del hermanamiento, de todos ellos. De Luis, que es mas hermano que ninguno, y fíjate tú que todos lo son mucho.

 De Josefito, mi consejero y modelo en muchas cosas. Y amigo muy querido por encima de todo. Porque siempre está ahí.

 Y de Nano, el chiquitillo de los tres hermanos, que les pegaba unas palizas tremendas al ajedrez a los doctos amigos de sus hermanas mayores con siete años. Con él, tengo la risa asegurada. Y el cariño, que es mutuo.

 Tres amigos. Tres caballeros.

 Ha sido, en fin, una recapitulación preciosa de sentimientos esta que ahora finaliza. Un compendio de circunstancias comunes. De vidas paralelas.

 Y ahora, como en todo relato que se precie, llega la hora de los agradecimientos. De darle las gracias a quien me ha ayudado a realizar esta labor. Y eso es lo que voy a hacer, dárselas…

 A nadie!

 A nadie!  Pues nadie me ha hecho falta para apuntar un solo registro de esta nómina de afectos que he desarrollado hacia la familia Centeno. Porque ni ha hecho falta, ni la hará.

 Porque yo mismo he sido protagonista y la he vivido con ellos intensamente durante 37 años. Y de que forma!

  A nadie.  Y tiene gracia que, al final del periplo familiar, me quede casi sin palabras. Pero era eso, justo lo que quería. Quedarme sin palabras; porque quería emplearlas todas en reafirmar el cariño que siento hacia todos en general. Hacia cada uno en particular.

 Porque sé, que a fuerza de insistencia y de apego, de tiempo, de viajes y de vivencias compartidas, he logrado, por fin, hacerme un hueco en el clan. En la Familia.

 Como no podía se de otra manera, amigos. Porque ahora… ahora ya sé el secreto del Corazón de la Alcachofa. Como no podía ser de otra manera, amigos. Como no podía ser de otra manera.

LUIS CENTENO. POEMARIO VI. EL FINAL

 

# 01

 

 

     Cinco minutos contigo, es un instante,   
     es un soplo de aire, es un momento,
     es un todo, en una nada, y era antes,
     una ilusión perdida, un tormento.

     Cinco minutos contigo, son los besos,
     la acaricia interminable, son el cielo,
     cinco minutos contigo, es sólo eso,
     el poder acariciar tu «rubio» pelo.

     Cinco minutos contigo, es la esencia.
     Es el momento exacto de la vida,
     es el mágico fin de la inconsciencia,
     de quien no te tuvo nunca por perdida.

     Pero cinco minutos sin ti, remueve el alma,
     y me estuvo escondido entre las sombras,
     de quien quiso llorar desde la calma,
     de la ausencia que dejaste a quien te nombra.

     Cinco minutos sin ti, es el vacío,
     es la ausencia interminable de tu cara,
     es el no querer hacer nada, es el hastío,
     de no volver jamás al agua clara.

     Lo del agua, te acuerdas?, es por los peces,
     que mordían nuestras piernas primerizas.
     Ya te lo dije, es, que a veces,
     los rizos de las olas, se nos rizan.

     Cinco minutos sin ti, no es el olvido.
     Ni es llorar con indolencia en las esquinas.
     Es querer, como acaso no has querido,
     y no aceptar, que todo se termina.

# 02

 

Y no había más que música

En los oídos del hombre!

Apenas luz

Una llama peregrina volaba alrededor de un cenicero.

Y no logró apagarse. Conocía cada rincón de la plaza, mucho mas que a el mismo; y, sin embargo, jamás la había visto tan serena y silenciosa, tan tremendamente llena de si misma.

Nunca había contemplado aquella fuente como ese día, ni había contemplado las luces que vio pasando silenciosas.

# 03

 

Sentir tus manos

Sentir tu pelo

Sentir tu risa

Sentir tu aliento

Sentir tu brisa

Sentir tu cielo

Sentir tu viento

Sentir tu lluvia

Sentir tus dedos

Sentir tu boca

Sentir tu cuerpo

Sentir tu nube

Sentir tu nieve

Sentir tu tiempo

Sentir tu noche

Sentir tus días

Sentir las flores

Que florecían

Sentir el alba

Que despuntaba

Sentir tu vida

Sentir tu rostro

Y tus miradas

Sentir tus labios

Y tus palabras

Sentir tu vientre

Sentir tu espalda

Y tú esperanza

Sentir tu olor

Sentir tu piel

Sentir tus pies

Sentir tus pasos

Sentir tu cara

Y tus abrazos

Sentirte se

Sentir tus pechos

Sentir tu lecho

Tu vino rojo

Sentir que siento

Sentir que quiero

Ser tu rastrojo.

# 04

 

La quiero porque me atormenta

La quiero porque es dulce y es cruel

La quiero porque es sincera y mentirosa

La quiero, básicamente,

Porque es mía.

Igual que yo soy suyo.

Pero…

Porque ella es mía y yo soy suyo?

Quien es de quien?

Quien puede erigirse en dueño de alguien?

Yo soy dueño tuyo?

Soy tu dueño?

No lo creo,

No eres de nadie

Eres tuya, solo tuya

No perteneces a nadie

Solo a ti

Quizás por eso te quiero,

Porque no podré encontrar

Otro ser tan libre como tu.

Eres libre.

Vete si quieres,

Y si no quieres irte,

Dime porque te quedas.

Es que acaso puedo pensar que me quieres?

No soy nadie

Es que,

Acaso,

Puedo pensar que me quieres?

A mi?

Tal como soy yo?

Si es así,

Estoy en un paraíso,

Allá donde solo me encuentro contigo.

Te quiero.

# 05

 

Supiste hacer crecer la hierba fresca,

Los árboles, las flores y los trigos

Y ahora se ha secado todo el campo;

El viento te lo has llevado contigo.

Has dejado tu mundo seco y frío

Sombría tu habitación y tu ventana

Y ha parado de crecer aquella rama

Que supo hacer contigo, todo mío.

Ya las rosas solo saben dar espinas

Y un olor amargo, frío y severo,

Será que tú paraste de regarlas

Al llevarte la lluvia con Enero

Y has dejado mi cuerpo en una tierra

Donde no existe lluvia, sol, ni viento,

Solo días oscuros, solo guerras,

Solo horas vacías, solo tiempo.

Que lejos ha quedado ya aquel día

Que bebimos una copa en la taberna,

Que regamos cada día con nuestras bromas

Y ese vino de improvisadas juergas.

Pero ya ves, no lloro por tu muerte,

He pensado palmo a palmo, codo a codo

Que no eres tú quien muere, ni tu cuerpo,

Sino yo, mi esperanza, y mi todo.

(A MANOLO LUQUE.)

 

 

# 06

 

Será casualidad, yo no lo dudo

La vida ya se sabe,

Está llena de estas cosas.

Hablas de alguien que parece

Que se fugó de la tierra y de la vida

Pero de pronto, que sorpresa

Al volver la esquina se aparece

Cuando ya la habíamos dado por perdida.

Ayer me dijo alguien que vio una moto

Aparcada bajo la sombra de un puente

Hoy me ha contado otra gente

Que el hijo de un amigo, corrió la misma suerte.

Se apartó, con un balazo, de la vida

Y al cabo de un momento, ya te digo,

Me entero que el del puente es un suicida

Igual hora, el mismo día.

Que casualidad, coño! Que historia!

Pero ni  aún así se altera la memoria,

Ves la casualidad como armonía

Mi historia, es así, mas peregrina:

Hicieron hombre a mi hijo adolescente

Y están haciendo al otro, justo al mes

Que si, casualidad, es evidente

No le busques mas `palabras a la rima

Uno y otro me dejó el MP3

Para matar el tiempo con Sabina.

Nota del biógrafo:

 

La tónica general en estas seis + 1 entregas ha sido la inserción de imágenes de grabados de Gustave Doré con una predilección especial hacia los basados en los cuentos de Perrault.

 También- y lo mejor- la sempiterna presencia de uno de mis poetas y músicos preferidos: Leonard Cohen.

Pero no debían de ser sino temas de su último concierto en vivo en Londres. Por que así lo he decidido. Sin más. Y no ha sido fácil.

 Pero he querido terminar esta  última entrega con un tema diferente. También, es cierto, íntimamente vinculado a Leonard Cohen: Las chicas de su coro: The Webb Sisters y además el clip, está realizado por su hijo: Lorca Cohen.

 Words that Mobilize: Palabras que movilizan; como las de los poetas.

 It was a pleasure for me.

 

LUIS CENTENO. POEMARIO V

 

LAS CORNEZUELAS DEL CENTENO

 

Insiste mucho el rapsoda culé en el título de esta entrega: El Corazón de la Alcachofa.

 Y, además, me dá  subrepticia y tajantemente la orden de que la presentación verse sobre sus hermanas. Por cohoness. Como si la inspiracion pudiera domeñarse.

 Fíjate tú que Pablo Neruda decía que las alcachofas son los guerreros medievales del huerto con el corazón tierno.

 “Ellas sabrán el porqué del título”. Me dice. Y vá el cabrón y no me lo aclara. A mi! Que soy su escriba, trascriptor y traductor. Queledén!

 En fin…Nada se me antoja, a priori, mas fácil que hablar del sexteto centenéreo. Porque las he vivido y mucho.

 Porque que las conozco de sobra a cada una de ellas. Desde el principio de mis tiempos y de los suyos. Y poniéndome a pensar y a escribir se me llena la cabeza de anécdotas sucedidas con todas. Con la  caterva de lobas que, perennemente, acompañaban a los que, ilusamente, se creian  los amos y señores de la manada. Ilusamente, repito.

 Pasé tanto tiempo y me pasaron tantas cosas con ellas, que a una, a Primera, estuve a punto de matarle dos veces al marido. Una vez de un abrazo fraternal (que solo se quedó en una costilla rota). La otra vez, de pura risa. Ellas pueden certificarlo. Al final, mira tu por donde, se fueron para siempre ambos dos. Una falta de delicadeza hacia sus afectos por otra parte.

 No se puede negar, pués, que hayamos pasado una vida entera juntos. De risas, de muchas risas; y tambien de llantos, que de todo tiene que haber en esta putesca viña del Señor.

 Muchas veces, cuando acudía a la Plaza del Obispo en busca de Luís, no importaba si estaba  este o no. Siempre habia alguna de las hermanas con sus novios – Fantástico Alborto- que suplian esta ausencia.Con creces.

  Casi siempre estaban Primera, Tercera  y Cuarta. Por no faltar, no faltaba ni Girilín.

 Yo llegaba. Saludaba. Me acurrucaba en la mesa de camilla, desplazando inopinadamente a Quinta y Sexta, que tambien solían estar, y que se dejaban avasallar ante mi inconmensurable personalidad y algún que otro culazo; sacaba mi bolsa de pesetas y a devorar horas jugando al Cinquillo. Interminables y entrañables partidas de cartas.

 Hasta que, mas tarde, cuando llegaba Luis de juntar magreos para futuras odas descarnadas, y me proponia salir de copas, yo le decia : Mmmmmm…NO! Me quéo! Y me quedaba jugando tó calentito. Y el también, claro está.. Hasta que la noche mas última me expulsaba a la puta calle. Acompañado siempre, eso si, de la amistad inquebrantable y leal de mi bolsa de basura.

 Hay algo mas parecido a un hogar interino?  Jugar fuera de casa se le dice a esto. 

Sabía y sé todavia, todo sobre ellas. Todos sus secretos mas íntimos. Lo que fumaban. Unas asquerosidades que iban desde el Sombra imposible hasta el Vencedor ya perdido de antemano. Humo negro matón.

Sabía lo que bebian. Gin tonics y cubatas de ginebra y cola. Sabía siempre el color de las braguitas que llevaban – siempre con un dia de retraso, desafortunadamente – Pués las veia, siempre, ahorcadas en el tendedero del patio de la casa… Sabía donde tenian sus nidos de amor. Hotel Maestranza. Ahora lo puedo decir por fin.

Sabía…Sabía que a  Segunda le llamaban la guapa, me lo decía Titalín. Y tambien sabía lo mucho que apreciaba yo a  Segundo, su  marido: porque este me enseñó- con su proceder- a ser mejor hombre. Más libre. Aunque tambien me hizo la putada y se me murió. Como Primero que se llamaba Buen Nacido de segundo.

 Y se me antoja fácil, ya te digo, porque podria hablar y mucho de cada una de ellas.

 Podria hablar de Cuarta. Pero no lo voy  a hacer. Porque es la que más quiero y ella sabe que todo lo que vaya a decir de ella, ya se lo he dicho. Porque me acompañó en la etapa mas enriquecedora de mi vida. Porque compartimos los mejores amigos que uno pueda tener en la misma. Porque sus hombres, fueron mis hermanos. Y algunos, a pesar de la lejanía, lo siguen siendo.

 Tercera siempre tenía una palanca de whisky DyC escondida en su cuarto. Y todos sabíamos donde. Mamaluísa tambien. Ejerció eficazmente de Coordinadora de Acólitos Anónimos en el Vaticano.

 De Quinta me pasa algo así como con Cuarta. Que forma parte inseparable de mi vida, pues tambien me acompañó en los primeros despertares. Tantos dias felices que se sucedían igualmente dichosos y divertidos unos tras otros. Sin parar. El día de la Mammota (sic)

 De Sexta -una preciosa, gruñona y pequeña Nutria- de corazón  mas feminista que ninguna, aunque todas lo son. Pero a esta la enervaba muchísimo la  reiterada displicencia que mostraban los machos de la manada (a los que dedicaré la próxima y última entrega de esta saga) para  levantarse de la cama y afrontar el dia.

 Y si se me pone en el brete de decidir quien es o quien fue la mejor, no sabre discernir si Sexta o Tercera. Ni tampoco si Segunda o Cuarta. O Primera más que Quinta.Porque todas son igualmente buenas y el orden de los factores no altera el resultado.

 Y si sé que todas son, como diría el malagueño mas perchelero y ordinario: De la leshe que mamaron. Y eso, afortunadamente, no se puede evitar. Porque se lleva en la sangre.

LUIS CENTENO. POEMARIO V.

EL CORAZÓN DE LA ALCACHOFA

 

# 01

 

Ay Luisito!

Con lo listo que eres y que torpe es tu vida

Ay Luisito!

La achicoria es amarga

Y te engañas con dos gramos de azúcar

Ay Luisito!

La colilla manchada de amor terminado

De noches sin ti,

Se volvió un huracán  

Gestionado como otro Katrina

No supiste la fuerza y la ira

Que te fue a matar

Ay Luisito!

Que conviertes tormentas de arena

En brisas ligeras

Y al momento una brizna de hierba

En un bosque sin sol.

Guárdate el estallido

Que quiere salir de tus ojos

Dosifica la lágrima que hay en tu corazón

Ay Luisito!

Que disgustos me das

Siéndome tan cercano

No te empeñes en hacerme espía de tu soledad;

No renuncio de ti

Pero a veces me cansas

Cuando sigues con la letanía

Cercana y constante

De la falsedad

Cuando llegues del tiempo pasado

Y quizás no me encuentres

Con los brazos abiertos

Y el alma pendiente de ti

No me pidas que olvide el vacío

De ese número oculto

Te fallé, lo cogí, lo lloré

Y ese anónimo puto

Me rasgó el corazón

Los pulmones, la vida y la piel

Pero en fin,

No eres tú

Quien merece que pierda este tiempo

No eres tú

Quien merece este instante de noche despierta

No eres tú

Quien merece este instante de noche sin luz

Ojala ni una lágrima asome por estas ventanas

Tan oscuras

Tan en las tinieblas

Teñidas de azul

No es preciso que diga

Que en la noche perdida

Ya no lloro por ti

Lloro, por mi Luisito

Tan listo

Y tan torpe en mi vida

Ay Luisito!

 # 02

 

Déjalo

No creo que merezca ya la pena

Que pienses que mis noches se me queman

Queriéndote  escribir.

Déjalo

Que importa que pasara las noches en vela

Si el tiempo para ti es la primavera

Y otoño para mí.

Déjalo

Ayer dijiste que si estabas sola

Querías venir conmigo a ver las olas

Pero hoy ya no es así.

Y calla que llega la primavera

Y desde que era invierno no has visto mi escalera

No digas otra vez quizás me cure

Hoy sé

Que si hay mal que cien años dure

Déjalo quizás olvide.

Déjame

Al menos que te escriba estas canciones

Aunque queden dormidas en mis cajones

Si no quieres volver.

Déjame

Que en sueños quede dormido en tus pechos

Si no quieres volver tienes derecho

No digas nada más.

Y calla que llega la primavera

Y desde que era invierno no has visto mi escalera

No digas otra vez quizás me cure

Hoy sé

Que si hay mal que cien años dure

Déjalo quizás olvide

 # 03

 

La música suena triste

Sus notas ya no son notas

No tiene aroma el jazmín

La lluvia no cae a gotas

Para mí.

Toda poesía es tristeza

Una canción añoranza

Una palabra una queja

Cuando no hay esperanza

Se deja.

El sol ya solo se aleja

La luna nunca aparece

Cuando se muere se reza

Cuando algo llega al cese

No empieza.

Ya no suena una guitarra

Que diga de entre sus cuerdas

Que el barco, el mar y la amarra

Haga que yo un día pierda

Mis ansias

Ya no hay un vaso de vino

Que me devuelva alegría

Ni me brinde en el camino

De vez en cuando, algún día

Un pino.

Ya no habrá nadie que grite

Para buscarme querellas

No habrá una voz que me chille

Ni en el cielo habrá una estrella

Que brille

Ya no habrá una voz que diga

Devuélveme aquella flor

Y si algunos ojos miran

Buscando ansiosos amor

Es mentira.

Ya se me ha muerto la flor

Ya he perdido su fragancia

Ya no tengo su calor

Y quisiera oír con ansias

Esa voz.

Ya no volveré a escuchar

Latidos de un corazón

Ya solo puede esperar

Poco a poco y sin calor

Soledad.

Ya no volveré a sentir

Ni una caricia ni un beso

Ni podré jamás pedir

Que me dejen un recuerdo

Ni alguien  me ayude a decir

Sentir lo que estoy sintiendo

No es vivir.

# 04

Bien. La situación es esta:

La mujer principal era un encanto

Un oasis de ternura, y entretanto

Se entremezclaban las obesas y las bestias

Y la madre de aquella deslenguada

Y la torti, que era de Riogordo

Y, en medio Enrique, como de la nada

Que unas veces era mudo y otra sordo

Yo, me encontraba en un mundo sin sentido

Me sentía como un objeto maltratado

La madre de estos versos anteriores

Me vio, sin yo saber; como follado.

# 05

Hoy,

No se si estoy inspirado

Pero quiero escribir

Y quiero escribirte

A ti mujer

Quisiera decirte tantas cosas

Tantas cosas que guardo

Desde hace tanto tiempo

Decirte

Que apenas si te recuerdo

Que apenas ya si te deseo

Que apenas ya te necesito

Decirte

Que apenas ya te quiero.

  # 06

           EL CORAZÓN DE LA ALCACHOFA

Que poco tiempo hizo falta para quererte,

Y cuanto tiempo he gastado en olvidarte.

Pero, mira, ahí está el arte,

En dejarse arrastrar por otros vientos.

A mí, la verdad, me va bien de momento,

Algo mejor de cómo siempre ha sido.

Pero no voy a hacer leña del árbol caído,

Encenderé la hoguera con los rastrojos

Del alma que quemaste con tus ojos

Y me tuvo tanto tiempo así, perdido.

He caminado lento, sin sur ni norte,

Y alguien sin saberlo me ha empujado,

Y me ha gritado: corre, no te cortes!

Y he corrido feliz, como un poseso;

No te ofendas. Tú ya sabes, es por eso,

De que Dios aprieta, pero no ahoga,

Y por fin, me han liberado de la soga,

Que me tenía atado a nuestros besos.

Y no es por nada,

Pero al ver que el mundo, no se para con mi historia,

No me entristece ver, que muere mi memoria

Solo me alegra saber, que ya  se ha ido

Esa triste persona, que nunca he sido.

LUIS CENTENO. POEMARIO IV

 

TITALÍN

 

No, no creáis que es la marca de un limpiador de plata. Aunque pensándolo bien, si que pudiera haberlo sido. Y, pensándolo aún mejor, eso es lo ella fue. Una bruñidora familiar incansable. Cercana y afectuosa.

Vigilante tenaz. Perfecta subalterna de la principal. Siempre dispuesta, aunque un tanto irritable. Un trozo de bizcocho empapado en pena y dolor asumido. En interminable constancia.

 Incongruente con los sentimientos lógicos del rencor y la animadversión. Hacia aquellos que le quitaron  la única oportunidad que le brindó la vida de prolongar la de ella misma. De una fidelidad absurda e irracional hacia los que la privaron de esa suerte exclusiva que tanto envidió al contemplarla -en su propia casa- diariamente.

Nunca entendí a Titalín ¿O si?

Presencia perenne hasta el final. Hasta que su razón hizo mutis por el foro silenciosa y calladamente. Ya nunca volvería a vigilarme por la rendija de la puerta entreabierta. O entrecerrada.

Titalín. No, no creáis que es la marca de un limpiador de plata. Aunque pensándolo bien, si que pudiera haberlo sido.

# 01

POEMA PARA UNA MUJER QUE QUIERE

 Triste,

Tal vez con gesto acabado

Pero con fuerza en su cuerpo.

Enferma de franquismo y de una historia

De una España que nació mientras dormía

Quizás un poco standard de su mundo

Un poco música vibrando entre su espacio

Residuos de una época enterrada

Convencional, tradicional, conformista.

Una mujer que quiere, enamorada

De unos sueños que rompieron su esperanza

Bostezando en una tierra “pervertida”

Llorando en un mar de fuerza expirada

Latiendo en un corazón que habita en nuestros cuerpos

Derrochadora de amor de sus casi hijos

Nostalgia de una tierra en que vivió

De una tierra que supo abrirse

Para dar a luz a un cuerpo ilusionado

Típica mujer estrechamente atada

A un”fascismo” que “libró” a su país.

Sentada siempre en un rincón

De espaldas a la luz, al mundo

Por no ver el excremento de una tierra;

Sensible mujer que llora por cualquiera

Que ama lo bueno que perfuma al mundo

Mujer que llora con la muerte

Mujer que odia el llamado terrorismo

Mujer que cree pasar entre silencios

Pero que sabe gritar y hacerse eco,

Que vive en el corazón de nuestros cuerpos

Y en fin

Es este, un poema para una mujer que quiere.

 # 02

 

Siento vacía mi almohada

Faltan partes de mis sueños

Siento que no queda nada

Siento tristeza en la cama

Siento que soy más pequeño

Siento que tu olor no es mío

Ya no siento tu calor

Y mi cuarto está vacío

Siento cada vez mas frío

En el que fue tu rincón

Está la mesa más vieja

Ya no me quedan poemas

Solo me quedan las quejas

Y cuando la noche empieza

Todo mi cuerpo se quema

Ya ves que no tengo luz

Desde que no estas aquí

Desde que te fuiste tú

Ni el mismo cielo es azul

Dime que te queda a ti

  # 03

 

 

Tienes que saber,

Que una sonrisa tuya puede hacer

Cambiar lo noche por madrugada

Hacer mas corta una hora larga

Hacer presente aquel lugar

Tienes que saber,

Que una sonrisa tuya puede hacer

Que nuestras flores que están marchitas

Dormidas en palabras escritas

Vuelvan de nuevo a nacer

Tú haces la noche mas clara

Tú haces la nieve más blanca

Tu haces que el río que se estanca

Vuelva a correr y no pare.

Tu haces que en todas mis noches

Vuelva a verte en mi almohada

Tú haces la espiga del viento

Tu haces el todo del nada

Por eso

Tienes que saber,

Que una sonrisa tuya puede hacer

Que en mis noches ya no llore.

 # 04

 

… Y sigue eternamente el silencio

Aunque preguntes mil veces,

Aquí y allá

Ya te han dicho lo que eres

Y a quien tienes que creer

Y a quien no

Ya te han dicho quien es bueno y quien es malo

… Mucho antes de nacer.

Yo viviré cinco minutos mas que tu.

 # 05

  

Tú sabes amor?

Tú sabes que te quiero cuando nadie te quiere?

Cuando estás a punto de estallar,

Cuando tus lagrimas son mas osadas que tu orgullo

Cuando sientes tu alma agobiada

Cuando no hay salida,

Cuando es el final de algo que tu crees que no ha tenido principio

Cuando lloras para ti,

Ahogando sollozos que desearías gritar y gritar.

Cuando has llegado a entender el ciclo de la vida

Eres hija, eres mujer, eres esposa, eres madre.

Parece mentira, verdad?

Hasta ahora, era hasta fácil vivir.

Las responsabilidades no eran tuyas

Eran de tus viejos

Y era como si la miseria  no existiera,

Como si todo fuera normal.

Unos eran ricos y otros eran pobres

Parece mentira verdad?

Ahora ya todo es nuestro,

Lo bueno y lo malo

Y nos dá coraje, no queremos

Queremos seguir inconscientes

Echando la culpa a otros.

Ahora, la culpa es nuestra,

Hemos cogido el testigo,

Ya nos lo decían: Es cuestión de años,

De tiempo, de un instante.

Tú sabes amor?

Te quiero cuando nadie te quiere.

Porque yo soy el único que te quiere

Y es que como te quiero yo,

No puede quererte nadie

Porque nadie ha tenido ese instante como yo

Tú sabes amor?

Te quiero porque eres madre

Y me das la oportunidad de ser padre.

Gracias.

Te quiero.

 # 06

  

Ya no sé a lo que  escribir

Parece,

Que se me han ido los pensamientos

Y no quieren volver,

Que han escapado de la locura de mi mente

Por miedo,

A sufrir indescriptibles torturas,

De mi verdugo, la cabeza.

LUIS CENTENO. SIN HISTORIAS DE SOLDADOS

IN MEMORIAM

Después de haber leído todo los textos proporcionados por Luis, me doy cuenta que hay una cierta reiteración en diversos temas.

Esta insistencia: el mar y sus olas. La arena. Las almohadas vacías, las llegadas del amor y sus posteriores partidas…todo configura y moldea un universo adolescente donde las hormonas guían la mano del escritor y le hacen caer en estas repeticiones, que no son otra cosa que una sinopsis de experiencias vitales.

El escriba, tiene mucho cuidado en no permitir eco alguno en su selección.

Mas tarde la empecinación playera desaparece. Y entonces nos encontramos a un Luis Centeno más maduro y más sutil y embriagador- perdóneseme la mariconada- en sus textos y en sus mensajes poéticos.

Pero volvamos a los escritos de su juventud.

Hay -para mí, que lo conozco bien- dos circunstancias que son muy íntimas y  especiales para el poeta.

Esas son: Su casa del Camino Suárez y la falta, muy temprana, de su padre.

La casa por dos motivos especiales -a lo mejor, me estoy metiendo en vericuetos que no me incumben- pero me da igual, son los peligros que deben de asumir los autores al otorgar la potestad al escriba.

La casa, digo, por dos motivos: por la feliz niñez pasada en ella y porque en ella la familia estaba completa. Todos juntos.

Y su padre. Porque, sin tan siquiera consultarle, tomó el camino sin vuelta demasiado pronto y le dejó desprovisto de cuentos. Sin historias de soldados.

Este relato que ahora viene, combina los dos motivos, que yo intuyo, en la obra temprana de Luis..

Es una narración conmovedora (que ganó un certamen literario) cuyos originales conservamos tanto el autor, como su hermano mayor y el escriba que suscribe.

El citado hermano -Josemaría- me dio la idea de no solo transcribir el texto sino de, además, adornarlo con las imágenes del original escaneadas.

Me pareció una estupenda idea. Pero… porque decorar en exceso lo que no lo necesita? Me dije.

Así que esta cuarta entrega no es tan laboriosa para el escriba. Solo escribo este prolegómeno e inserto los originales del relato para que se puedan leer tal cual se escribieron. Adornados, eso si, con un revestimiento de años pasados en las catacumbas, que embellece y da color al trabajo.

También –si te fijas y te acercas a la pantalla- puedes llegar a oler el papel. No te creas que es mentira.

Un trabajo salido de los tuétanos del autor. A golpe de lágrimas, añoranza y pena por su madre desolada.

SIN HISTORIAS DE SOLDADOS

 

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