DE  MARABOUT, HOPPER Y HERGÉ

 

DE  MARABOUT, HOPPER Y HERGÉ

Soy un fervoroso entusiasta de la línea clara en eso del cómic. Me encantan Bob de Moor, Edgar P. Jacobs, Daniel Torres y, por encima de todos ellos, George Remi, el mítico Hergé. Padre de Tintín, de Milú y de toda la caterva de personajes que configuran cada una de las historias del periodista flequilludo.

Hergé

De Tintín adoro todo lo que lo rodea: Los textos (cuya fuente me descargué hace mucho de algún recóndito lugar de la Red), los paisajes realistas en los que se mueven los protagonistas,  tan de dejarse querer (hasta el malvado Marqués de Gorgonzola, alter ego del  perverso Rastapopoulos del cual tomo prestado su nombre para este blog) y de esos chillones «bocadillos» de mil formas donde las exclamaciones adquieren dimensiones descriptivas casi humanas y parecen dotadas de voz y vida propia.

Por otro lado, también, me considero un adepto incondicional del realismo americano. En particular de Edward Hopper. Sus paisajes, sus inmensas soledades, el uso –al igual que Hergé y los dibujantes de línea clara– de unos paisajes y horizontes que le dan una enorme expresividad a sus trabajos; su querencia a los cuartos de hotel, a las cafeterias solitarias,  a sus turbadoras edificaciones rurales.

Hopper

Por último –y ya dejo de confesar algunas de mis preferencias y debilidades artísticas–  muero por el Pop Art y el nuevo realismo: David Hockney, Andy Warhol, Keith Haring… por citar algunos  de mis favoritos. Y mira tú por donde, hete aquí que buceando por la web, me encuentro a un artista francés –Xavier Marabout– que parece que oye mis plegarias y que, con una habilidad, una capacidad y una destreza extraordinaria, mezcla estas tres predilecciones en un solo escenario. Junta a Tintín, el Pop Art y a Edward Hopper –con un exquisito ingenio y una fantástica soltura pictórica– realizando estos fascinantes trabajos  que, ahora, vais a poder contemplar.

Marabout

Al final de los trabajos, os inserto un enlace a un vídeo de Youtube para que veáis una presentación de estos elaborada por  Bernard Rouquet

Disfrutadlos, son impresionantemente buenos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dice la presentación de dicho vídeo de Rouquet. «Cuando el famoso héroe de los dibujos animados se encuentra con el mundo del pintor estadounidense Edward Hopper, ¡el resultado es sorprendente! La idea de mezclar los dos viene del pintor francés Xavier Marabout.

Una fusión entre el mundo del caricaturista belga Hergé y el de la pintura realista del norteamericano Edouard Hopper. En sus pinturas, Marabout utiliza voluntariamente el posicionamiento voyerista de Hopper para imaginar la vida sentimental de Tintin. Un cambio que te hace sonreír».

Rouquet

 

Este es el enlace:

 

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TRES DÍAS EN ROMA (Con la Gorgonzola Family)

TRES DÍAS EN ROMA

(Con la Gorgonzola Family)

 

Un de las cosas , si no la que más me satisface en esta vida, es el irme de viaje con mis hijos y con mi Santa. Por lo que conlleva dicha experiencia de aprendizaje antes, durante y después del periplo. Por esa inigualable comunión que experimenta el grupo cuando se está «presionado» por circunstancias ajenas a lo habitual. Por cómo el grupo de viajeros ha de adaptarse a otros idiomas, costumbres, husos horarios y caracteres del nativo de turno que suele ser amable excepto en Londres que suelen ser muy antipáticos y prepotentes.

A mí, en todos los viajes que he emprendido, que afortunadamente han sido muchos, la parte que más me gusta es la primera; el «antes». Dado que soy yo,el Father Gorgonzola, el encargado de elaborar la guía de la visita. Esto es: la organización detallada de cada uno de los días de la expedición; la elaboración  de los recorridos con sus mapas correspondientes; la parte cultural y didáctica; y las rutas gastronómicas con los establecimientos que nos pillen cerca en los itinerarios por las zonas a visitar.

Cris, es la delegada de transportes y reservas, además de ejercer de traductora eficaz y solucionadora  de problemas inherentes a los aeropuertos y estaciones de autobuses y trenes. Todas las gestiones del viaje en general.

Cigalowsky, se ocupa solventemente de dirigirnos a pie a base de Google Maps siguiendo las directrices que el Father le indica además de ser el guardián y custodio del cabeza de familia.

Santa es la decididora final. Todo lo que se realiza y desarrolla de principio a fin, ha de estar visado por una cabeza razonable y sensata; prudente y ecuánime que propicia que no nos perdamos en cuestiones baladíes ni en decisiones anodinas que suelen conducir a nada. Es decir, Santa es sin duda la Pontifex Máximus que para eso estamos en Roma.

Roma, siempre ha ejercido sobre mí una enorme fascinación. Desde aquellas superproducciones de Hollywood hasta los modestos «Peplum» rodados con infinitos menos medios. Desde mis lecturas adolescentes de aquellos ejemplares de la Colección Historias hasta todo Posteguillo (Escipión, Trajano y Septimio Severo) Robert Hughes, Enric González o Javier Reverte.

Por eso cuando Cris nos anunció que se iba a Roma, Father no tardó en apuntarse de inmediato. Y así fue como empezaron el antes, el durante y el después (que es lo que ahora estoy escribiendo) de…

TRES DÍAS EN ROMA CON LA GORGONZOLA FAMILY.

La cosa empezó con la  irrechazable oferta de vuelos de Ryanair: 30€ cada uno ida y vuelta. Así, de esa manera, y con unos cuantos meses de antelación empezamos a soñar en poder estar a los pies de la Columna Trajana. Bajo el arco de Septimio Severo. Poder visitar iglesias que Javier Reverte nos chivateaba en su Otoño Romano para ver algún que otro Caravaggio. En poder estar cerca de La Pietá de Miguel Ángel  o de poder situarte junto a la escalera de «La Escuela de Atenas» del espléndido Rafael que se autorretrata junto a Platón, Aristóteles, o al mismísimo Leonardo metido en la piel de Heráclito durante nuestra prevista visita a los Museos Vaticanos

Creo que el apabullante Síndrome de Stendhal que sufrí en esos escasísimos  TRES DÍAS EN ROMA, no volveré a padecerlo hasta que vuelva a Italia y dedique otros tres días íntegros a la ciudad de Florencia para  pasar (y disfrutar después de la contemplación del Barroco romano) a la muestra más apabullante del renacimiento en la ciudad de los Uffici y el Ponte Vecchio.

Volvamos a Roma: Lo primero, era distribuir los tres días temáticamente. Algo que al final se resuelve de manera imposible pues la ciudad te fagotiza y hace con tus itinerarios y previsiones lo que a ella le viene en gana aunque, eso sí que es verdad, nunca le pierdes. Roma es una continua, constante y apabullante muestra de belleza que mezcla en sus paseos, de una manera incansable, el barroco de Bramante, Bernini o Borromini y lo renacentista de Miguel Ángel, Rafael Sanzio y Leonardo Da Vinci. Que te lleva, a la ciudad me refiero, a tiempos pretéritos cuando visitas el Panteón o el Foro Romano; o cuando te empequeñeces cuando ves las gestas de Trajano en la Dacia esculpidas en la columna construida para el emperador por Apolodoro de Damasco que para eso era su arquitecto de cabecera .

Es en fin, una bellísima y fascinante mezcla de arte e historia que hace de Roma un destino imprescindible que te obliga a lanzar una moneda a la Fontana de Trevi para asegurarte la vuelta a la que desde el primer momento en que la pisas, se ha transformado en una de las ciudades inolvidables de tu vida.

Este fue nuestro plannig de viaje. Al final de este artículo pondré un documento en PDF de esta guía que he realizado recopilando y copiando informaciones que pululan por las redes para que os la podáis bajar y llevar o impresa en papel (lo recomiendo) o en vuestro móvil o tableta.

Las rutas que he elaborado con Google Maps, parten de nuestro domicilio en la colina Vaticana, pero todas y cada una de ellas llevan a los itinerarios que decidí que habíamos de realizar. Tened en cuenta de que todos los caminos conducen a Roma. Quede claro que algunos de los mapas de situación y rutas no han sido de mi autoría, sino que han sido adecuados a nuestras  pretensiones diarias. Desconozco las fuentes.

Al final, ya lo he indicado, pongo la guía y el PDF de esta:

Este fue nuestro viaje «grosso modo»:

Primer día: Llegada y Roma Monumental

«In Rome do as Romans do»

 

Cris, nos había conseguido unos vuelos baratísimos y debíamos de estar antes de la 06:30 A.M. en el Aeropuerto de Málaga. Dos horas y 20 minutos más tarde aterrizábamos en el Aeropuerto de Fiumiccino (Fukiachumino en el argot familiar). Un chófer contratado por nuestra anfitriona de Airbnb nos esperaba con un letrero para trasladarnos a nuestro apartamento situado en un lugar privilegiado de la Colina Vaticana (Vía Aurelia) que disponía de la ventaja indudable de que teníamos parada de bus justo enfrente de nuestro portal (líneas 46 y 49) que resultaban ser tremendamente cómodas tras un día de enorme paliza física por los paseos, las cuestas y las escaleras que la ciudad te regala por mor de las malditas siete colinas.

Usábamos el Metro para llegar a nuestro destino diario (también estaba a cinco minutos andando desde nuestro apartamento) y el bus lo reservábamos para la vuelta de noche.

Sigo… Un Mercedes impresionante nos recoge y nos cuesta 50€ el que nos lleve. Si haces las cuentas sale a 12,50€ por pasajero.

Nos enseñan el apartamento los anfitriones y nos indican donde hay un enorme supermercado donde nos avituallamos de embutidos, quesos, yogures, zumos de naranja, cervezas y refrescos para que nuestra nevera tenga un aspecto digno.

Descansamos unos minutos después de la compra, pues la ciudad nos ha dado muestra de lo que vendrá más adelante en lo referente a cuestas y escaleras y nos disponemos a realizar la primera parte del planning previsto.

La Columna Trajana

Bartolucci tienda especializada en trabajos de madera. Sobre todo en Pinochos.

El Panteón de Agripa

Techo de la Iglesia de San Ignacio de Loyola.

Plaza de la República Argentina. LLena de gatos gordísimos puesto que el Ayuntamiento de Roma

los alimenta al estar protegidos por ley

Monumento a Vittorio Emmanuele II. Tambien llamado «La máquina de escribir»

Vista desde la escalinata del Monumento a Vittorio Emmanuele II

Amistades que se hacen en los viajes

Vista del Foro Romano desde la terraza superior del Monumento a Vittorio Emmanuele II

Vista del Coliseo desde la terraza superior del Monumento a Vittorio Emmanuele II

Vista de la Piazza Venezia desde la terraza superior del Monumento a Vittorio Emmanuele II

Teatro Marcello justo a la entrada del Ghetto

Fuente de las Tortugas

la falsa perspectiva lograda por Borromini en el Palazzo Spada.

La inenarrable Piazza Navona con las fuentes de Bernini y el Palazzo de su archienemigo Borromini

San Mateo y el Ángel de Caravaggio en la iglesia de San Luis de los Franceses (Es una parte de un tríptico)

Fontana de Trevi

Santa y Father emulando a Elke Sommer y a Marcello Mastroianni

Comemos en una pizzería que nos encontramos en el guetto después de que nos encontremos cerrados los establecimientos previstos por ser Sabbath. Pero sorpresivamente, me como los Spaghettis Carbonara más deliciosos que nunca haya yo probado en mi vida. Nos comemos a posteriori un helado inolvidable de pistacho y almendras que me deja impresionado.

(Para completar la información, ver día 1 de la guía)

 

Segundo día: Tour Roma Antigua

 

El segundo día nos levantamos absolutamente agotados después de la jornada anterior. El 5º pasajero del grupo (una ampolla en el dedo medio del pie derecho del Father) Alien me acompañara hasta una semana después de volver a Málaga.

Tuvimos el acierto de contratar una visita guiada con Civitatis para este día que se ocupaba del Foro Romano, La Colina del Palatino y El Coliseo. Muy recomendable no sólo por el ahorro de colas, sino por la enorme ventaja de las explicaciones históricas y por eso del ir directo al lugar que debíamos de encaminar nuestros pasos sin tener que andar el doble andando y desandando. Las explicaciones, la vista al natural y el complemento de la guía elaborada por mí, nos hace muy ameno y pedagógico el paseo. Aconsejable el llevar gorrito por el sol en los Foros y rebeca por los corrientones de aire en el Coliseo. Civitatis muy bien.

Al medio día comimos (pagamos así nuestro tributo cómo guiris)  en un restaurante  del guetto horrible y carísimo (para la poca mierda que comimos) llamado S7HEVA. Un horror! Tomamos después unos trozos de pizza al taglio en Alice. Junto a la Piazza Torre Argentina. Deliciosos. Y por la noche, volviendo a Alice, llegamos tarde y cenamos en dicha plaza en una trattoria llamada Trattoria della Torre Argentina y también resultó muy agradable y con una comida muy buena.

Foro Romano

Foro Romano

Templo de Cástor y Pólux. Foro Romano

Cris,Father y Santa frente al ColiseoRomano

Father Gorgonzola romano de adopción

Plaza de España con su famosa escalinata

Una Pietá atribuida a Bernini o a su escuela

 

(Para completar la información, ver día 2 de la Guía)

 

Tercer día: Tour Vaticano y Trastevere

Alien seguía desarrollándose como una mujercita en el dedo medio del pie de Father y el cansancio ya no cumplía con su función de fastidiar. Ya era absolutamente insoportable. Pero no era cuestión de desfallecer y nos dispusimos a realizar la visita al Vaticano, Capilla Sixtina y Basílica de San Pedro de nuevo con Civitatis y con la misma amable guía del día anterior.

Pensábamos que dicha visita sería mucho más descansada que la de los Foros y Coliseo al ser todo llano y sin cuestas. Craso error. La visita, sin embargo, resultó ser todo lo fascinante que se esperaba. También la multitud. Fueron especialmente agobiantes Las Estancias de Rafael y La Capilla Sixtina, atenuadas, esas sensaciones de opresión y apreturas, por las maravillas que se estaban grabando en nuestras pupilas y en nuestra memoria.

Por la noche nos dedicamos al Trastevere, antes fuimos a la Colina de los Caballeros de Malta, pues tenía compromiso  adquirido con mi querido amigo Rafael Pérez Peña (Caballero de la Orden que es) de ver la cúpula  de San Pedro a través de un agujero practicado en la puerta de dicha Orden. Dicho y hecho. Boca de la Veritá y para el Trastevere.

Se dio el caso de que nos encontramos una charcutería en el camino (por circunstancias llegamos a la colina de Trastevere a la romana manera, es decir en tranvía sin pagar) y decidimos entrar a comprar Mortadella Bolognese  que Santa llevaba toodo el viaje encaprichada con el delicioso embutido. Una vez dentro de la antigua tienda, adquirimos para nosotros y para regalar, más de un kilo de Queso Gorgonzola y otro tanto de Pecorino y la susodicha mortadella. Al final, todo quedó olvidado en la nevera de nuestro apartamento. No pocas noches encuentro una enorme mancha de baba en mi almohada pensando en lo que podía haber sido y no fue. Santa no me habla desde entonces.

Pizza al Taglio

Circo Massimo donde se hacían carreras de cuádrigas al estilo Ben Hur

Museos Vaticanos. Emperadores y personajes romanos

Laocoonte y sus hijos. Escultura de Agesandro de Rodas y Atenodoro de Rodas

 

Sala de mapas

La Escuela de Atenas de Rafael Sanzio

La Capilla Sixtina. Foto tomada subrepticiamente

Interior de la Basílica de San Pedro con el Baldaquino de Bernini al fondo. No engañen las proporciones. Todo allí es gigantesco

 

La Piedad de Miguel Ángel

El Baldaquino de Bernini

Cigalowsky en la linea 46 del bus

La Antigua charcutería del Trastevere donde compramos las delicias que tan dramático final tuvieron

Por cierto, recomendamos cenar en La Prosciutteria del Papi en Trastevere: una gigantesca tabla de embutidos, quesos, encurtidos y rebanadas de pan untadas o de queso o de patés… Pedimos la mediana (para 4/ 40€) una burrada absolutamente deliciosa.

Prosciutteria Cantina dei Papi en pleno Trastevere

Una tabla de embutidos y encurtidos deliciosos, que te recomendamos probar en la Cantina dei Papi

Cigalowsky en La Fontana de Trevi

 

(Para completar la información, ver día 3 de la Guía)

 

Esta es la guía que elaboramos para nuestro viaje.

Recordad que al final la insertaré en PDF por si queréis descargarla y guardarla!!

 

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AQUÍ TENÉIS LA GUÍA EN PDF:

Rutas de tres dias en Roma version 6.0 – Alvaro Souviron

 

 

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EL CUMPLE DE CANDELA

EL CUMPLE DE CANDELA

Componen ambos dos, que no es redundancia sino empecinamiento, una de las parejas más sólidas y encantadoras que uno (que soy yo) haya metido voluntariamente en  la talega de los amigos fraternales que la vida regala no en demasiadas ocasiones.

Candela y Toni. Toni y Candela.

Candela, tiene el aspecto frágil y mimoso que sólo la fortuna proporciona a las personas bondadosas, serviciales y sensibles. Toni, para no quedarse atrás, también detenta una enorme parcela de amabilidad, indulgencia y –porqué no decirlo– una migaja de candor e inocencia. Tal vez sea, porque uno (que soy yo) desde mi mirador vital –algo más vetusto y achacoso– los observe resignado con una mezcla de admiración y envidia por mor de esa década que les llevo de ventaja en esto de la existencia.

Mi Candelilla, cumplió años. Cincuenta, que no son pocos, pero que para nada son muchos. Y lo celebró mi queridísima amiga, como es justo y apropiado en una chica de su esmerada educación y cortesía, con una fiesta que se tornó inolvidable e inmortal en la memoria. Por su inmensa generosidad. Por su conmovedora entrega y por su sempiterna predisposición y simpatía.

Nos juntamos trece apóstolos alrededor de su mesa en una casita de cuento que tiene en un parque natural de la provincia de Granada (no digo que fue en Zafarraya porque los mejores lugares se guardan  bajo secreto garantizado por la palabra de honor) y nos regaló una velada que, por no ser repetitivo y chinchoso, indicaré que fue memorable.

Nosotros–quid pro quo– le correspondimos con un precioso y cuidado photocall, un detallito, su tartita con velas, un video rememorativo de su vida y una canción que provocó mas de una risa en el ensayo previo realizado al amparo del retiro voluntario en la afamada Casa del Tío de la Tecla.

También le regalamos –fue, creemos, lo que más le impactó– la promesa de un baile erótico realizado por un par de boys contratados para el efecto en el prestigioso salón japonés de eventos «Minabo». Pero todo quedo en agua de borrajas para su consuelo y sosiego. Pobre mía lo que sufrió con la posibilidad del escarnio!

Estas son algunas de las fotos de dicho acontecimiento, solo unas cuantas. Y para terminar, al final de estas fotos, la letra de la canción compuesta por Diego «Espárrago» Cumpián y revisada métricamente por el  Reverendo Father  Cigalowsky. Cabeza visible que es de la Gorgonzola Family.

Te queremos una jartá Candela!  Y a ti también, Toninó! No sabéis cómo!!!

La próxima vez, si que habrá boys!!! Lo úro!!


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ACERCA DE HILDA Y DE SUSI.

ACERCA DE HILDA Y DE SUSI.

Fue mi adorada Susi Márquez –una enseñante de dibujo y excelente ilustradora– la que me puso sobre la pista de Hilda, una Pin-Up regordeta y rolliza creada por la imaginación del pintor norteamericano Duane Bryers.

Fue ella –Susi Márquez– la que con sus continuadas inserciones en su página de Facebook, la culpable de que yo cayese rendido a los pies de Hilda (antes, yo ya había caído enamorado de las creacione de Susi) la que provocó que me interesase por esa Pin-Up bajita de cuerpo y formas orondas –e investigar en este mundo virtual en el que todo se encuentra– para recopilar  una serie de dibujos (tengo muchos más atesorados en mi disco duro y en mi memoria) de entre los cuales hago una selección que ahora ofrezco en este blog para vuestro gozo y disfrute.

Disfrutad de la carnosa voluptuosidad de Hilda. De sus ojos azules perennemente sorprendidos. De sus mofletes encarnados y de sus pies siempre desnudos y tremendamente apetecibles. Reíros con las situaciones tan cómicas que la vida le regala y con las enternecedoras escenas de su existencia de cartón y color.

No os avergoncéis al sentiros atraídos (y tentados) por esta gordita carnosa y adiposa, porque no es sino un bocado suculento, sabroso y tierno. Eternamente deseable. Carne de calendario es.

Addendum: Si queréis, también, podéis visitar la web de la Márquez. Una página llena de un erotismo enormemente explícito y despojado de cualquier atisbo de timidez y sofoco. Un deleite para la vista.

Estos son los dibujos de Hilda; caed en su red…

 

 

 

 

 

 

 

 

LIAISON

  1. liaison (en grammaire):La liaison es la acción de unir dos palabras al pronunciarlas. Se lleva a cabo uniendo la consonante final de una palabra a la vocal inicial de la palabra siguiente, como por ejemplo enLes amis / Mon ami/ Deux enfants/ Ces amis…

Esto nos enseñaba nuestro profesor de francés –el magnífico D. Pedro Cascales– acerca de la figura gramatical francesa llamada «liaison«. Con profusión de ejemplos magníficamente pronunciados. D. Pedro, que también era profesor de literatura, nos animó a los alumnos a decir también ejemplos que se nos viniesen a la cabeza pero en castellano.

Yo, que era asaz zascandil e imaginativo, levanté el brazo. Irreflexivamente. El primero. Era yo lo que se dice, súper rápido en cuanto a las ocurrencias y sin pensar las consecuencias que podrían acarrearme en un «colegio de curas» en circa 1968, levanté el dedo y Don Pedro me indicó que me pusiese en pie y expusiera mi ejemplo.

Cuando iba a soltar la chuscada –insisto en la rapidez de mis reflejos mentales– me senté y dije: Se me ha olvidado!!

Mis compañeros, empezaron a reírse de la situación tan boba que yo acababa de protagonizar. Don Pedro Cascales –más largo e inteligente que la media del profesorado– me miró solícito y con un cierto punto de choteo en la mirada y ordenó silencio a la clase.

Él sabía perfectamente que a mí no se me había olvidado. Para nada. Él sabía que yo había optado por la prudencia y la sensatez.

Cuál era el ejemplo de liaison en castellano que no dije en público pero sí a mis amigos más íntimos al terminar la clase?

«La actuación de esa vedette levantampollas entre el público masculino.»

Hice bien en callarme. Pero D. Pedro se hubiese desternillado, eso sí que lo puedo asegurar.

JOSE MARÍA SOUVIRÓN. DIARIO I

JOSE MARÍA SOUVIRÓN. DIARIO I

«La vida es naturalmente incompleta y todo empeño en hacerla completa es vano. Siempre nos falta algo, lo que deseamos. Si lo tuviésemos, nos sería quitado lo que ya tenemos, y lo incompleto sería de otra manera, contrariamente incompleto»

DIA: Martes 23 de abril de 1957

Luis Rosales, José Coronel Urtecho, José María Souvirón, Eduardo Carranza, Leopoldo Panero, Dámaso Alonso y Luis Felipe Vivanco, años 50. 
Archivo Histórico Nacional. Madrid.

Hace unos días que mi querido hermano desde el corazón Luis Centeno, me hizo entrega de un regalo que me tenía guardado desde hace un par de meses. Se trataba del diario íntimo e inédito de mi tío José María Souvirón Huelin que se ha publicado y presentado dentro de las jornadas dedicadas a éste por el Centro Cultural Generación del 27 de la Diputación de Málaga. Un libro, DIARIO I, que así se llama, felizmente editado  por  Javier La Beira y Daniel Ramos hacia los cuales no tengo sino mi más sincero agradecimiento por los entrañables recuerdos que me han proporcionado con dicha publicación.

José María Souvirón, Diario I. / Bibl. ASR

Sabedor, mi hermano in pectore, de que yo estaba mucho más que interesado en el citado Diario, y conocedor también de las íntimas circunstancias que me impedían asistir a ese acto a cuya mesa fui invitado a intervenir (pasaron los tiempos propicios para ello) tuvo, desde el primer momento, la intención de que ese libro fuese a parar –sin dudarlo de ninguna de las maneras– a mis manos, a mis ojos y a mis más afectuosos y entrañables recuerdos familiares.

Diario I, me llamaba poderosamente la atención. La prensa y los artículos que comentaban la edición de estas memorias, insistían y coincidían en la absoluta sinceridad y franqueza de lo escrito por mi tío José María que nunca fue corto en expresar su opinión personal ni pacato en reprender la mala educación, la audacia del bobo y la falta de cortesía.

Máquina de escribir Hispano Olivetti de José María Souvirón

Pobres de aquellos mentecatos que –sin prever las consecuencias– le tocaban la paciencia y se exponían, por tener un inadecuado comportamiento, al alcance de su palabra estricta y severa pero también razonada e inapelable.  O peor aún, a su hartazgo nada fingido. Terror provocaba entre aquellos inevitables necios y botarates (productores incansables de simplezas y necedades) tan profusos en los círculos de la cultura y la pedantería de aquellos tiempos; y no pocos recelos levantó entre estos, por tener la costumbre de emitir siempre su opinión sincera, veraz y honesta despejada de cualquier tipo de lisonja gratuita.

Cogí el libro con verdadera expectación. Más que nada –seamos sinceros– para ver, en primera instancia,  qué era lo que exponía de mi familia; aunque también, cierto es, para conocer de primera mano cómo fue su vida allende los mares y más arriba de Despeñaperros rodeado de eminentes figuras de la ilustración de aquellos años.

Cuando tío Josemaría empezó a escribir su diario, yo tenía apenas un mes de vida; pero después, lo escolté cada vez que venía a Málaga (su compañía intermitente me duró dieciocho años) con toda devoción y cariño. Con toda mi admiración. Con todo el respeto que se pueda tratar nunca a ningún familiar. Deslumbrado por sus interesantísimas historias y por el afecto paciente que me dispensaba.

Me ha encantado volver con él, gracias a este diario, a La Cañada de los Ingleses a aquellas tertulias y a aquellos recitales de verdiales en el llano de tío Matías. A volver a oír los mismos villancicos que cantábamos en varios idiomas (así lo narra en el libro) junto a la chimenea con mis tíos, mis padres y mis hermanos oliendo (y oyendo) los trompitos de eucaliptos al quemarse y saboreando desde lejos el aroma de los exquisitos bizcochos que tía Lourdes preparaba y que aún no habían llegado a la mesa. He vuelto a ver –otra vez– las flores de las pitas florecidas justo encima del pozo negro. Y me he vuelto a maravillar observando ese mar de color espléndido desde el mirador único que era la casa de Tioma  y que a él –a tío Josemaría– tanta vida y serenidad le  proporcionaba.

Luis Rosales con Azorín, Leopoldo Panero, Eduardo Carranza, J.M. Souvirón y José Coronel (poeta nicaragënse) en febrero 1958.

La admiración que yo sentía –que sentíamos todos– hacia tío Josemaría, se ha acrecentado sobremanera después de leer este libro: Su inteligencia natural para el estudio. Su carácter y voluntad de anteponer la verdadera vocación por la escritura y la enseñanza a lo más provechoso (económicamente) del ejercicio de la abogacía (fue, profesor de futuros insignes abogados malagueños) que le proporcionaron una vida plena y completa. Antepuso, decía, su verdadera vocación de escritor y profesor pudiendo haber elegido ser notario o registrador de la propiedad tal y como se esperaba de tan precoz y prometedor abogado.

Tío Josemaría fue –ahora lo sé definitivamente– un hombre leal a sus principios. Un verdadero intelectual que hizo lo que debía de hacer sin plegarse a los aduladores y cobistas del régimen. Una persona con una fortaleza extraordinaria en su fe en Dios, que no le impidió criticar con dureza al clero y no lisonjear, inmerecidamente, a los poderes fácticos y reaccionarios de su época. A los pelotas, a los lameculos.

Desde muy joven, fue un hombre de salud frágil. Una mala salud propiciada por un corazón quebrado pero colmado por el amor fiel que sintió hacia Dios, por sus hijos, a su familia más cercana, a su mujer (se puede querer desde el olvido, decía) a sus amigos y, sobre muchas de estas cosas, a la poesía. Ponga el lector de estas letras el orden de prioridad que prefiera.

Quiero leer ya la segunda entrega de este diario para seguir emocionándome con sus lágrimas provocadas por la belleza.  Para seguir preguntándome, sin entenderlo demasiado, por ese amor desmedido a Cristo. Para seguir sintiendo el inmenso orgullo que me interviene al saber las amistades que cultivó. Para poder acompañarlo, sin que se dé cuenta, en la soledad elegida de su cuarto del patio de La Cañada. Aquel que, en sus ausencias, fue tantas veces mío y en el que, sin yo saberlo, respiré el aroma de la erudición más exuberante, fértil y próspera que yo –antes de leer este diario– no hubiese podido imaginar en toda su magnitud y transcendencia.

Bienvenido de nuevo a mi vida, tío Josemaría. Me sigues emocionando.

MUJER DE LOS OJOS TRISTES

MUJER DE LOS OJOS TRISTES

«Señora de ojos tristes de las tierras bajas,
donde el profeta de ojos tristes dice que ningún hombre llega,
mis ojos de almacén, mis tambores árabes,
¿debiera dejarlos junto a tu puerta,
o, señora de ojos tristes, debiera esperar?»

 (Sad Eyes Lady of the Lowlands / Bob Dylan)

 La veo pasar triste y despacio muy a menudo por las calles de mi barrio. Y siempre, siempre, me rompe el corazón. Me lo quiebra con su sola presencia y con esa parsimonia que le provoca la lentitud al andar. Y no es sólo ese el sentimiento de conmiseración y ternura que me produce. También me embiste otra sensación  de vergüenza hacia mi mismo. Por el comportamiento de otros que, habiéndoles caído en mala suerte como acompañantes en su vida, se la han procurado atroz y desdichada.

Va siempre escoltada por su perenne tristeza. Por una resignación obligada y, seguramente, inmerecida.  Además, a esa indeseada tristeza, le acompañan,  para más escarnio aún, sus  más viles compinches: La pena, el desconsuelo, la aflicción y el quebranto. La desesperanza y el abatimiento.

Su forma de vestir, con prendas dos grados por encima del harapo, y su pelo despeinado y descuidado, se complementan –va de serie con su agonía–  con un carrito de la compra tan desfallecido y vacío como ella misma. Demacrado tanto a la ida como a la vuelta de ese colmado de los antiguos que ella habitúa –y tan alejado de su domicilio– porque todavía hay personas que se apiadan de gente como ella y le anticipan –porque aún hay valientes– el condumio diario. «Hoy, si se fía, querida. Mañana, no te preocupes, también.»

Triste y desesperante tiene que ser la obligación del desplazarse tan lejos porque su economía y su peculio no le permiten las luces y el brillo de estos comercios modernos y plasticosos con tanta megafonía como oídos sordos. Con tanto frío en sus pasillos de alimentos refrigerados, como en su corazón cruel y monetario. Con tanta inhumanidad oscura cómo claridad artificial  y luminiscente.

Pero hoy, día de gota fría y lluvia intensa y poderosa, la he visto –desde el calor de mi ventana–  pasar de vuelta completamente empapada.  Calada y chorreante. Con el carrito mas enteco que nunca por eso de que la humedad no miente y canta las verdades de la apariencia. Con un aire resignado porque tiene que encarar el día – como todos los días de casi toda su vida– dándole gracias a un Dios sordo e inclemente por haberla librado de alguien  que la maltrataba y que le dejó, de regalo, una mala existencia sin visos de arreglo. Sin luz al final de su indeseado túnel.

Hoy, me he sentido  muy mal. Muy mal. Por no tener los suficientes arrestos de quitarme ese complejo del molestar o del herir su orgullo y bajar, taparla con un paraguas,  y ofrecerme a llevarla a un supermercado para llenarle la nevera. Y de ello, por omisión y negligencia, me arrepiento cada minuto de este día  tan triste y desabrido.

Que te vaya mejor la vida, Oh! Señora de ojos tristes de las Tierra Bajas. Mujer de día lluvioso.

 

TEJERINGOS

 

TEJERINGOS

Hablaba yo ayer con mi barbero-peluquero, sobre la oportunidad de su negocio y acerca de esa circunstancia que se repite cada cierto tiempo: la vuelta de las modas y de los comercios de antaño.

Maneras y costumbres que  se consideraban perdidas en el uso, pero no en la memoria, y que se recuperan por el atisbo de aceptación (o los estudios de mercado) de una nueva generación que no conoce lo que se pretende poner de nuevo en boga. En la ropa y complementos hay evidente ejemplos: los pantalones de pitillo y/o acampanados, los zapatos de plataformas, los bolsos para hombres (vulgo mariconeras) los vinilos, el pelo largo, las barbas, el abundante pelo sobaquero… Y en las comidas, los dos ejemplos más claros, le decía yo que era: El Salchichón García-Agua y los tejeringos.

Y a los tejeringos me voy a referir, porque el García-Agua, como que ya no sabe como antes.

Los tejeringos: Esa deliciosa masa de harina y agua frita con la peculiaridad de presentarse en enormes lazos que, antes, se ensartaban con un junco para facilitar su transporte. Me gustan mucho las churrerías típicas; mi favorita siempre fue «La Cacería» en la calle de noble nombre de Blas de Lezo. No me gustan la nueva hornada de churrerías franquiciadas (están ricos, no lo negaremos) donde la denominación de «Bar de Churros» de toda la vida se ha sustituido, con una pretendida sofisticación,  por un nombre leído al revés y con un inapropiado apostrofe o genitivo sajón que le da un toque de modernidad que no le pega nada.

–– «Tráigame Ud. si es tan amable –le digo a la enlutada señorita– cuatro Tejeringo’s que estén cruditos. Un Coffee mitad descafeinado de máquina. Con sacarina, por favor. Un sobrecito de azúcar para mojar los Tejeringo’s. Un vasito de agua fría y la cuenta que tengo que salir pitando.»

–– ¿Árgo már?

––  Un vasito de gazpacho, le digo para hacerme el simpático.

Pone cara de tener un garbanzo debajo del labio superior la chochotriste y se va como diciendo… «Ya ha llegado el gordo que se cree gracioso».

El Coffee llega a los 20 minutos. El agua te la tienes que servir tú dentro del local en una máquina que hay y, además, en  vaso de plástico. La sacarina se le olvida, los Tejeringo’s está esperando, dentro de la lava hirviente, a que se te enfríe el Coffee para traértelos;  y la cuenta, la pagas dentro esperando cola, con un tiquet lleno de logaritmos neperianos que solo entiende un lector de código de barras y Stephen Hawking cuando está despabilado.

Yo , prefiero al camarero de camisa blanca con la sacarina en el bolsillo de la camisa para paliar el improbable olvido. Que te diga:

Entonces….cuatroshurritosblanquitosmitaddobledescafeinadodemáquinayvasitodeaguadelAaiúnfresquita. Oramismo!!!

Y en un segundo, tienes un vaso de agua helada a tu disposición para ir templando el paladar para lo que se avecina.

En fin, a lo que vamos: Esto que vais a leer, es un texto escrito por José María Ocaña, Antonio Arrebola Padilla y Gonzalo León.  Y publicado por “Málaga en el corazón”. Un estupendo y detallado estudio de lo que es el característico mundo tejeringuero en la ciudad de Málaga.

Disfrutadlo

Málaga y sus tradiciones: EL ORIGEN DEL TEJERINGO MALAGUEÑO
«Que recuerdos, de niños, cuando comprábamos los domingos por la mañana las ruedas de tejeringos, al churrero del barrio, y lo llevábamos a la casa enganchado en el junco».
Si repasamos varios diccionarios, podremos observar que la mayoría de ellos definen los siguientes vocablos: ‘tejeringo’, ‘jeringo’, ‘calentito’, ‘cohombro’, ‘churro’, ‘fruta de sartén’, ‘mandungo’, ‘porra’ y ‘tallo’ como «masa de harina parecida a la de los buñuelos, a la que se da una forma alargada con un aparato especial y se fríe en aceite. Es típico de algunas regiones españolas, donde se toma acompañando al café o chocolate del desayuno o de la merienda». El vocablo ‘tejeringo‘ presenta una etimología sumamente curiosa y hace referencia al instrumento con que se fabrica. Así pues, su constitución se debe a la suma de ‘te‘ y ‘jeringo‘, especie de jeringa, por donde se echa la masa a la sartén. Antonio Alcalá Venceslada, en su ya clásico ‘Vocabulario andaluz’, identifica la palabra ‘jeringa’ como sinónima de ‘tejeringo’, ‘churro’, ‘tallo’ o ‘cohombro’.


Según algunos destacados críticos, el origen del vocablo ‘tejeringo’ se encuentra en Málaga y Cádiz. Nació, al parecer, del pregón de algún expendedor que, mientras sudaba ante la sartén de aceite hirviendo, se dirigía a su clientela femenina, nerviosa y apremiada de tiempo, con la siguiente expresión, no exenta, quizás, de segunda intención:
-Niña, ¿no te jeringo?
El vocablo ‘tejeringo‘ es netamente patrimonial de la provincia malagueña y ello ha motivado los siguientes versos del poeta malacitano Barrionuevo Moncayo: «El tejeringo era una / cosa en forma de aro; / masa frita con aceite / de oliva, sin mezcla alguna / que no costaba muy cara / y comerlo era un deleite. / Era parte del tipismo / en lo que se distinguió / el autóctono malagueño; / hoy, por puro esnobismo, / su antiguo nombre cambió / por churro, que es madrileño».
Para el eminente arabista García Gómez, la típica masa de harina frita en aceite, antecedente del ‘tejeringo’ o del ‘buñuelo’, hunde sus raíces en la civilización griega y romana, con la consiguiente confirmación árabe, que desarrolló su consumo en la mayor parte de Andalucía, con preferencia en las provincias malagueña y gaditana.
Los tejeringos es la forma más tradicional y artesanal de hacer churros, es una variedad de churro de elaboración más compleja. Es más común cocinar churros o porra o churros madrileños, porque el sistema está mecanizado, lo que facilita mucho el proceso. El tejeringo es diferente hay que dibujarlo a mano, uno por uno y se tarda tiempo en aprender a hacerlos. La masa de los churros se puede congelar, a diferencia de la masa del tejeringo que no se puede ni reservar ni refrigerar, el tejeringo es un producto 100% fresco. Se elabora la masa en pocas cantidades para que se use al instante y no sobre nada, al menos así es como debe hacerse.


Realmente la receta es muy simple: harina, agua, sal y bicarbonato pero tiene otros factores como temperatura y tiempo.
En Málaga donde hay muchas churrerías, hemos conseguido acunar un ejemplar único: el tejeringo. Pero a día de hoy la ciudad está contemplando cómo cada vez son más los negocios que compiten por poner los churros modernos en sus cafeterías.
En Málaga se venden tres tipos de churros. A saber: Churro, tejeringo y churro madrileño. Por churro a secas se entiende el tradicional. El del palo largo. En el churro clásico hay lugares clave. Casa Aranda: Lugar típico y tópico del centro. Ahí se va sí o sí. Sillas pequeñas. Apreturas y calor. Pero merece la pena. Hay días que están más huecos que otros pero son perfectos. El Sauce: En Echevarría del Palo. Un clásico de la zona este. Coche mal aparcado en doble fila y un ojo puesto en el coche y el otro en la taza. Le acompaña en El Palo la cafetería Migui con churros perfectos y sin aceite en demasía. Y en otra dirección está Oña: El del Civil. Un sitio clave. Un lugar único. A Oña hay que ir alguna vez. Ya sea porque esperas el traslado del Cautivo o porque vienes de ver a alguien del hospital. Pero su churro es perfecto. En bandeja clásica de metal y crujiente.


Pero tenemos los churros madrileños. –Mis preferidos (Gonzalo León)- y ahí hay un mano a mano. Nunca se sabe quién gana pero lo único claro es que si son congelados se nota. Doy dos lugares del centro típicos, tópicos y claves: Café Central y Café Madrid. Ambos pueden hacer lo que quieran. Obras, carteles modernos en las paredes u ofrecer paellas congeladas pero a las once allí debe oler a churros. Perfectamente fritos. Amarillo dorado. Secos de aceite. Y crujientes a la par de cremosos. La ración debe traer cinco. -Si trae menos se lo ha comido su hijo el gordo en un despiste de usted-.
Y por último tenemos el tejeringo. La piedra angular de todo. El ying y el yang de la masa frita malacitana. Un espécimen de origen local que ahora parece haber resurgido pero que nunca dejó de existir. El tejeringo es redondo. En unidades autónomas con textura lista y con mayor dureza y resistencia al mordisco. Pero más bueno que el churro. Más tierno y jugoso. Te puedes comer cinco churros o cinco madrileños pero con cinco tejeringos se te ponen los tobillos como dos colectores de EMASA. -Emasa de churros-.


Para disfrutar de Tejeringos hay que salir del centro. Y tienes una de sus catedrales en el barrio de la Victoria. A la altura de calle Cristo. En El Caracol. Desde su pequeña ventana ya ves el trasteo del aceite y el humo salir. Y entras y se te empañan hasta las gafas. Pero es de vapor del bueno. Es lugar de culto para el victoriano y se hace imposible no parar encima de la acera –viendo cómo aparco hagan cuentas de la cantidad de multas que me ponen (Gonzalo León)- y llevarse en un papel media docena para degustar en el hogar.
Ahí solamente van unos sitios básicos. El ABC de los churros en Málaga. Es evidente que hay más. Pero con esos vas sobrado. Y no lo olviden. No caigan en la tentación de las porquerías. Que los churros no llevan chocolate por fuera. Ni se rellenan de nada. Que no llevan salsas. Ni dulce de leche ni guarrerías de ningún tipo. A lo sumo se abre un sobrecito de azúcar y se echa en un platito para que mojen los infantes o la abuela. No vayan a las franquicias. Pidan que le retiren el plato si nota que son congelados. Comer churros que han estado a menos treinta grados en la ciudad de Málaga es una falta de respeto.


Coman churros. No cuestionen su precio. Y disfruten del momento sublime de envolver un lado con una servilletita para comenzar el homenaje. Compren para lleva a sus casas –y dejen la bolsa abierta que si no se empapan del vapor- y aparezcan en su hogar con el papelón un domingo por la mañana. Sus hijos lo querrán más. Su pareja también. Y si vive en soledad mírese al espejo con el tejeringo y verá qué bien le sienta.
Málaga es lugar de masa frita. De hambrientas y buñuelos. Y no de churros falsos ni panes con mijillas que parece que estás comiendo alpiste.
Disfruten de esta tierra y cómansela. Que le tiren la bandeja de aluminio rayada una y mil veces y aún escuche el gorgoteo de la fritura en sus últimos compases. Pida chocolate Santa María. Y salga del banquete con ganas de ser trasladado en carretilla. Pero cuidado. Hay que acabar siempre con el vasito de agua. En vaso de duralex. Con el agua rozando el límite de la temperatura de los purgantes. Y bébasela del tirón. Ahí acaba el proceso. Ahí acaba el disfrute y comienza la aventura. Pero habrás desayunado o merendado en condiciones. Y con cosas de tu tierra.

Autores: José María Ocaña, Antonio Arrebola Padilla y Gonzalo León.

 Publicado: por “Málaga en el corazón”

 

 

 

MOLUNA

«MOLUNA»

«El Ebro guarda silencio
Al pasar por el Pilar
La Virgen está dormida
La Virgen está dormida
No la quiere despertar»

No es fácil poder ver a un nutrido grupo de hombres –curtidos y avezados en el arte de someter sus emociones– rotos y quebrados por el dolor. Todos a la vez. Todos juntos.

El culpable de esta indeseada situación ha sido nuestro querido amigo Antonio Jesús Luna Gómez; el bien llamado «Moluna». Que al final, cansado y hastiado de luchar en desventaja, ha tenido que marcharse vencido a traición por el execrable e innoble cangrejo.

Moluna siempre fue un ejemplo y referencia para sus correligionarios de la Logia del Negro Anaranjado y para sus fieles camaradas los artistas de la Costa del Sol.

Gran músico, fue maestro de maestros. Inculcando a sus amigos y compañeros el amor y el respeto a una institución –La Tuna– muchas veces denostada y menospreciada por la ignorante caterva pseudomoderna que nos tacha –a los antiguos miembros de este colectivo– de ser arcaicos, ñoños y obsoletos. Sin saber, los muy imbéciles, que ser socio de número de esta sociedad, implica lealtad, amistad imperecedera, nobleza y fidelidad inquebrantable.

Moluna ya sabía de todo esto mucho antes que sus amigos del alma; y hoy, rotos los corazones, le hemos vuelto a cantar aquella primera canción que nos enseñó cuando todavía éramos unos inexpertos pipiolos y aspirábamos –en secreto– a parecernos a él.

Se ha ido Moluna; y se ha ido, con un bagaje enorme sobre sus espaldas. Ha vivido plena y cumplidamente. Ha disfrutado su vida (junto a nosotros) proporcionándonos una existencia mucho más rica y mucho más llena de experiencias. Muchísimo más valiosa e interesante.

Hoy, sin duda, el Ebro guardará bastante más silencio de lo habitual. Y Noni, estará encantado de recibirlo para enseñarle los mejores sitios para parchear. Las mejores hamburguesas con la cebolla «pasaíta» por la plancha.

Ya estaba también el pobre, harto de esperarlo.

No es fácil, ya os digo, poder ver a un nutrido grupo de hombres –curtidos y avezados en el arte de someter sus emociones– rotos y quebrados por el dolor. No es fácil. Pero es que estamos todos verdaderamente jodidos.

Adiós, querido amigo! Nos veremos por allí.

DE LAS LAGUNILLAS Y SUS ALREDEDORES.

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«Esquina de barrio porteño te pintan los muros la luna y el sol.

 Te lloran las lluvias de invierno en las acuarelas de mi evocación»

(Homero Manzi.)

 

«El alcalde propone, y el pueblo hace lo que le sale de los cojones»

(Father Gorgonzola.)

 Quiso el excelentísimo Alcalde de Málaga –el señor De la Torre Prados– emular a los reconocidos y archifamosos barrios artísticos de Nueva York y de Londres –los llamados SOHO– e implantar, de una manera algo forzada y a base de «taco», uno parecido por estos lares contratando a ilustres y afamados graffiteros de allende las distancias; para que, a fuerza de talonario, adornaran edificios con monumentales y grandilocuentes obras de arte de esta disciplina. Obras que –todo hay que reconocerlo– le dieron un aire nuevo y vanguardista a la zona ahora llamada «Ensanche del Soho» y que a mí, particularmente, me encanta.

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Mejoró (o trató de mejorar) nuestro edil dicha zona, aplicando en el entorno actuaciones urbanísticas cómo la peatonalización de dicho sector y la promoción (un poco inflexible en cuanto a la aplicación de la normativa) de licencias de aperturas de negocios de un cierto carácter bohemio y despreocupado. La cercanía del Centro de Arte Contemporáneo –con su entrada gratuita y sus magnificas y acertadas exposiciones–  deberían ayudar al éxito de este proyecto urbano.

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Pero el tesón en ciertas actuaciones –un poco paletas y sin proyección de futuro– cómo el cierre de un Club de Fumadores de Marihuana; la dificultad de asentar terrazas exteriores en anchísimas calles y la circunstancia de que la propia vecindad del barrio, de edad provecta y nada inclinada a nuevas manifestaciones artísticas de vanguardia (al ejemplo de los graffities «ratoniles» me remito) han llevado al desánimo al montón de ciudadanos que estábamos ilusionados y esperanzados con ese proyecto del Soho malagueño y al inevitable cierre de muchos locales.

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Pero, ya se sabe qué… «El alcalde propone, y el pueblo hace lo que le sale de los cojones» que decía el ilustre; y los habitantes de esta ciudad con esa cualidad de «juntera artistica» y su predilección por los sitios más insospechados para según qué actuaciones plásticas, van y ponen el punto de mira en un barrio –antaño lleno de vitalidad y empuje, y hasta hoy, desconsiderado por los políticos– van y ponen el punto de mira, decía, en la calle Lagunillas y sus alrededores; poblando estos sus casamatas decadentes de negocios alternativos y llenando sus decrépitos muros con excelentes y sugestivos graffities llenos de color, de viveza y de referencias a personajes característicos de la ciudad.

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Pinturas que conforman –esa galería de personajes– un paseo entrañable por una Málaga todavía pura, sencilla y natural que está en serio peligro de extinción.

Mi querido amigo Pepe «Repro» Padilla, ha tenido a bien el remitirme una serie completísima de estos trabajos pictóricos. Unos trabajos que espero sean respetados por las autoridades. Que sean estos mandatarios, los que sigan permitiendo que el barrio siga creciendo al amparo de la intervención ciudadana. Que se deje la autoridad de actuaciones demasiado rígidas aplicando ciertas normativas urbanas. Y que, por fin, meta mano al barrio, sólo para procedimientos de rehabilitación, reparación y adecuación de locales para el  uso y disfrute del ciudadano. Para uso y disfrute del visitante.

Estas imágenes que ahora vienen, es una amplia muestra del arte urbano que engalana y embellece, una parte de la ciudad que estaba –hasta ahora– dejada de la mano de Dios.

Disfrutadlas:

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